Caras de Bélmez

El rostro borroso de una fémina en 1992.

Las caras de Bélmez son un fenómeno considerado por muchos[ ¿quién?] como paranormal, que consistió en la aparición de pigmentaciones, identificadas como rostros, en el suelo de una casa ubicada en Bélmez de la Moraleda ( Jaén, España), en el domicilio de la calle Real, número 5. Dicho fenómeno empezó a producirse en 1971. Adeptos a la parapsicología consideraron este suceso como «sin duda, el fenómeno paranormal más importante del siglo XX».[2]

Historia

El inicio: Aparición de las primeras caras

La primera de las caras de Bélmez, llamada "la Pava", fotografiada en mayo de 2012. Muy deformada respecto a su estado original, se conserva empotrada en la pared y protegida por un cristal.

La primera noticia sobre el fenómeno, apareció publicada en un diario local en noviembre de 1971 y fue tratada profusamente por los medios de comunicación de la época. Una vecina de Bélmez, María Gómez Cámara (1919-2004), aseguraba que el 23 de agosto de ese mismo año, advirtió en el suelo de cemento de su cocina mientras cocinaba, una gran mancha con forma clara de rostro humano y salió a avisar a sus vecinas. Cinco días más tarde se raspó la supuesta cara y el albañil Sebastián Fuentes León echó yeso sobre la misma. Sin embargo, siempre según las declaraciones de los protagonistas, la supuesta cara reapareció días más tarde. Era un rostro aparentemente de varón, con los ojos y la boca abiertos y unos largos trazos oscuros a modo de bigotes. En los días siguientes, nuevos rostros que se añadieron al inicial surgieron en el suelo de la cocina y el pasillo de la casa. Aparecían y desaparecían, se desplazaban o se transformaban en otros, en un continuo movimiento que podría haberse repetido en mayor o menor medida hasta hoy.

Reacciones

Desde el primer momento, los periódicos adoptaron posturas opuestas: Unos, como el diario Pueblo, defienden la autenticidad del suceso mientras que otros, como El Ideal, lo catalogan como fraude.

Debido a la repercusión mediática, empezaron a llegar personajes y expertos famosos del mundo de la parapsicología como Germán de Argumosa o Hans Bender, coincidiendo en catalogar los fenómenos de Bélmez como un gran misterio. Este último publicó unas líneas sobre el caso en el Zeitschrift für Parapsychologie (Revista de Parapsicología), avalando la hipótesis paranormal.[3]

A los seis meses de las apariciones, el periódico El Ideal hacía públicos los resultados de unos análisis demostrando que las caras habían sido pintadas con nitrato y cloruro de plata. Este método, usado en fotografía y empleado ya en los cuarenta por activistas antifranquistas[5]

Más tarde fue realizado otro análisis a las caras por el CSIC, en el cual no se mostraban restos de las sustancias señaladas como componentes de las caras en el primer análisis. Cabe destacar que el CSIC advirtió que desconocía cuál había sido el proceso para recoger las muestras, y que éstas fueron entregadas en un sobre de azúcar de cualquier cafetería, algo que hace dudar de la procedencia de las muestras, las cuales han servido para que muchos investigadores afirmen la falsedad de las caras.[6]

Estancamiento

A partir de 1972, el fenómeno sufre una bajada, tanto de interés mediático como de turismo, debido a que el diario "Pueblo" reconoce que las Caras de Bélmez no son un fenómeno paranormal como defendía el periódico El Alcázar. Según el periodista Antonio Casado, entonces en diario Pueblo, que fue a Bélmez a cubrir la noticia, indica que hubo una censura no oficial, que permaneció oculta.[7]

Resurgimiento

Con la creación de la revista Enigmas, el fenómeno vuelve a disfrutar de un período de auge debido a que se baraja nuevamente la hipótesis paranormal de lo ocurrido en Bélmez. Periodistas como Iker Jiménez escriben sobre este tema para la revista y en su programa Cuarto Milenio.

Nuevas caras

María Gómez falleció en febrero de 2004. Tras su muerte, Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) investigó si habría más de esas pigmentaciones, que de acuerdo con su interpretación, se trataba de teleplastias (manifestaciones o residuos de ectoplasma). Así surgieron las nuevas caras de Bélmez. La forma de estas nuevas caras es más vaga, y su identificación como rostros humanos queda más supeditada a la interpretación que en los casos anteriores. De hecho, una de las manchas obtenidas por la SEIP, y que supuestamente representa a un hombre de perfil, tiene semejanza con un gato de caricatura.

Varios diarios acusaron al ayuntamiento de la localidad de haber fabricado las caras en esta nueva casa al no conseguir adquirir, para explotarla turísticamente, la casa original de las caras.[8]

La familia de María Gómez también ha sostenido que las caras no son negocio, lo cual resulta opuesto al hecho de que desde el 1 de julio de 2005 se le otorgó la titularidad de la denominación "Las caras de Bélmez" a doña Carmen Gómez Hervás, según consta en la web de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Se trata de la única marca registrada en esta oficina que incluye el topónimo "Bélmez".

Reacciones

Los escépticos sostienen que las nuevas caras fueron fabricadas en un momento muy conveniente, y que de hecho fueron "descubiertas" después de que Francisco Máñez le enseñara a Pedro Amorós cómo realzar manchas en el cemento que parecieran rostros humanos.

Máñez, parapsicólogo también, le pretendía enseñar a Amorós su teoría de que las caras eran sólo manchas de humedad que la pareidolia hacía reconocer como caras o rostros (la pareidolia es la capacidad humana de reconocer formas en cualquier cosa). A los pocos días, Amorós lanzó la noticia del descubrimiento de las nuevas caras en la casa natal de María Gómez, obtenidas tras someter al suelo a un tratamiento que el SEIP describe tal y como Máñez describe el suyo.

Explica Máñez que el 25 de septiembre de 2004:

«Pedro Amorós mojó el suelo con una fregona y esperamos que se secara. Como era de esperar aparecieron manchas que recordaban a rostros. Tomé un pincel y humedecí las zonas que yo veía como parte de rostros para que los demás pudieran ver las caras. Incluso una de nuestras acompañantes llevó a cabo una prueba mojando las manchas que le parecían parte de una cara. Pese a que fue una demostración rápida y sencilla, quedó claro cómo crear 'caras de Bélmez' de forma artificial.»

Francisco Máñez[9]

El ayuntamiento de Bélmez siempre ha rechazado las explicaciones que niegan el origen paranormal de las caras. Sin embargo, en mayo de 2007 el investigador Francisco Máñez y el redactor del diario El Mundo Javier Cavanilles (que había salido airoso de una demanda interpuesta por Amorós por acusarle de haber falsificado las nuevas caras) publicaron el polémico libro "Los caras de Bélmez".[10] En él intentan demostrar que el caso era un fraude desde el primer día, que todos los rostros habían sido pintados por (o con la complicidad de) la familia de María Gómez y que los principales investigadores del caso habían manipulado los datos para mantener el misterio. Además hicieron públicos los principales documentos del caso (como los informes de CSIC) para probar sus afirmaciones.

Other Languages