Capitolio de La Habana

Capitolio de La Habana
UNESCO logo.svg Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Capitolio full.jpg
Capitolio de La Habana.
Coordenadas23°08′07″N 82°21′34″O / 23°08′07″N 82°21′34″O / -82.35944
PaísFlag of Cuba.svg Cuba
TipoCultural
Criteriosiv, v
N.° identificación204
RegiónAmérica Latina y el Caribe
Año de inscripción1982 (VI sesión)
[editar datos en Wikidata]

El Capitolio Nacional de La Habana es un edificio construido en 1929 en La Habana (Cuba) bajo la dirección del arquitecto Eugenio Raynieri Piedra, por encargo del entonces presidente cubano Gerardo Machado. El edificio estaría destinado a albergar y ser sede de las dos cámaras del Congreso o cuerpo legislativo de la República de Cuba. Inspirado en el Panteón de París, San Pedro de Roma y en el Capitolio de los Estados Unidos, el edificio presenta una fachada acolumnada neoclásica y una cúpula que alcanza los 91,73 m de altura.[2]

Situado en el centro de la capital del país, entre las calles Prado, Dragones, Industria y San José, es el origen kilométrico de la red de carreteras cubanas, y después del triunfo de la Revolución, cuando fue disuelto el Congreso, fue transformado en la sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de la Academia de Ciencias de Cuba. Desde 2010 se encuentra sometido a un proceso de restauración capital para devolverle sus funciones primigenias y que vuelva a ser la sede del parlamento cubano.

Abierto al público, es uno de los centros turísticos más visitados de la ciudad, habiéndose convertido en uno de los iconos arquitectónicos de La Habana,[7]

Antecedentes generales

Zona

Plano de La Habana de 1850. En rojo aparecen enmarcados los terrenos que ocupa en la actualidad el Capitolio, entonces pertenecientes a la estación ferroviaria de Villanueva. Se puede apreciar en su frente E la muralla derribada en 1863.
Imagen de la construcción de la cúpula superior, tomada c. 1928. En primer término, la Fuente de la India o de La Noble Habana, construida en 1837.

El origen de esta zona de la ciudad se remonta a finales del siglo XVIII, estando estrechamente vinculado a la construcción de la nueva Alameda de Extramuros, propiciada por los nuevos espacios obtenidos de la demolición de las murallas a partir de 1863.[5]​ Se trataba de un espacio abierto, con una rotonda arbolada en cuyo centro se encontraba colocada la estatua de Isabel II, que constituyó el antecedente del actual Parque Central de La Habana. En su entorno se organizaron áreas verdes y parques y, fueron emplazados establecimientos de servicios, hoteles y teatros que hicieron de la zona (engarce entre la antigua ciudad intramuros y el desarrollo que se efectuó en el exterior), el centro recreacional más importante de la Capital.[5]

El carácter de centro urbano adquirido por este enclave hacia finales del siglo XIX, fue reforzado al incorporarse en las inmediaciones de dicho conjunto, en las primeras décadas del siglo XX, las construcciones del Capitolio Nacional y el Palacio Presidencial, sede de los poderes ejecutivo y legislativo de la república, complementando así su fisonomía con la presencia de edificios de uso político.[4]​ El periodo comprendido entre el comienzo del siglo XX y la década de 1950 va a constituir el momento de mayor esplendor del lugar. Fueron erigidos un grupo de edificaciones sobresalientes que contribuyeron a magnificar este espacio urbano, sujeto también a una serie de modificaciones a lo largo del tiempo que lo han convertido en una zona paradigmática de la arquitectura y el urbanismo capitalino.[5]​ La actividad comercial se desarrolló notablemente en ejes y calles de La Habana Vieja y Centro Habana, cuyo punto de confluencia y cruce fuese a constituir precisamente este nodo o centro de la ciudad.[4]

Terrenos

La historia particular de los terrenos hoy ocupados por el Capitolio de La Habana comienza cuando el lugar, ocupado por una ciénaga, fue dragado a principios del siglo XIX para su aprovechamiento urbano.[5]

En este mismo año comenzó en el mismo emplazamiento la construcción de una estación para el ferrocarril que enlazaría La Habana con Güines. Se le dio el nombre de Estación de Villanueva, llamada así en memoria de Claudio Martínez de Pinillos, Conde de Villanueva, Intendente General de Haciendas y primer presidente del Consejo Directivo del Ferrocarril.[4]

En 1910 se produjo un cambio de los terrenos ocupados por la Estación de Villanueva (que con los años se quedó insuficiente y desubicada) por otros pertenecientes al antiguo Arsenal de La Habana,[4]

Después de innumerables avatares, de inicios y paralizaciones que abarcaron un prolongado periodo de casi quince años, el lugar se había convertido en un gran caos en el que convivían los restos del edificio abandonado, con las estructuras de un parque de diversiones.[4]

Other Languages