Capitanía General de Guatemala

Capitanía General de Guatemala

Capitanía General
( Imperio español)

(1492) Pendón heráldico de los Reyes Catolicos de 1492-1504.svg
(1506) Flag of Cross of Burgundy.svg

1542-1821

Bandera de Iturbide.png (1822)
Flag of the United Provinces of Central America.svg (1823)

Bandera de España

Bandera

Virreinato de Nueva España, al sureste la Capitanía General de Guatemala en 1819
Capital Santiago de los Caballeros de Guatemala (1540-1776) Coat of Arms of Guatemala City (Colonial).svg
Nueva Guatemala de la Asunción (1776-1821) Coat of Arms of Guatemala City (Colonial).svg
Idioma principal Español
Religión Católica
Período histórico Imperio español
 • Establecido 1542
 • Disolución 1821

La Capitanía General de Guatemala está referida a la denominación de una instancia política a cargo de un capitán general que estaba bajo el mando y organización militar del ejército, en la jurisdicción del territorio llamado Reino de Guatemala, cuya expresión en la bibliografía tradicional es referido a la denominación errónea de una entidad política[1] que no existió históricamente, ya que nunca Guatemala tuvo un «rey» y ni jamás las carácterísticas de tal entidad.

Por lo tanto, la denominación de « reino» es esencialmente literaria y está referida a la entidad territorial o demarcación administrativa de la región de Guatemala, dentro de las llamadas Indias, que estaba a cargo de un gobernador general responsable de la administración pública ( hacendaria y policial) durante el Virreinato de la Nueva España, del cual política, económica y administrativamente dependía esta capitanía general guatemalteca, pero cuyas competencias judiciales eran atribuciones del presidente de la Real Audiencia de Guatemala —también denominada a menudo como Reino de Guatemala[3] de forma literaria— que fuera un integrante del Imperio español y a su vez de la Corona española durante su período de dominio americano.

La Capitanía General de Guatemala suele ser referida como sinónimo de la audiencia del Reino de Guatemala pese a que son instancias con funciones diferentes, dado que generalmente la dirección de ambas eran ejercidas por un mismo funcionario autorizado por la Corona española. En 1609, Antonio Peraza de Ayala y Rojas, conde de la Gomera, fue el primero en ostentar de forma oficial los cargos de capitán general de la Capitanía General de Guatemala, gobernador general del Reino de Guatemala y presidente de la Audiencia y Cancillería Real de Santiago de Guatemala.[4]

La capitanía general fue creada por las Leyes Nuevas en 1542, dependiendo económicamente del virreinato novohispano hasta que el soberano Felipe V de España, por real cédula del 17 de enero de 1731, autorizara la fundación de la Casa de Moneda de Guatemala, para comenzar a acuñar en el año 1733 en dicha ceca las monedas propias, pudiendo así incrementar más su autonomía. El capitán general estuvo vigente en el mando militar de este territorio español sin interrupciones, con sede oficial en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y, desde 1776, en Nueva Guatemala de la Asunción hasta la independencia de 1821.[2]

El caso de la Real Audiencia de Guatemala fue muy particular. Corresponde a lo que posteriormente en el siglo XVII Antonio de León Pinelo denominó “Audiencia Pretorial” o “Audiencia Pretoriana” que definía a una audiencia gobernadora cuya jurisdicción coincidía con la de una capitanía general, definida en su momento por razones geopolíticas ante la disputa que las potencias europeas hacían a España en la región del Caribe.

Desde la creación de la audiencia guatemalteca en 1543, esta tuvo funciones plenas de administración de gobierno y justicia. El presidente de la Real Audiencia de Guatemala era a la vez capitán general, gobernador de la provincia, vicepatrono real y delegado de la Real Hacienda. A diferencia de las audiencias de Guadalajara, de Panamá, de Quito, de Charcas y de Chile, que eran audiencias subordinadas de las virreinales de México y de Lima, la de Guatemala dependía directamente del Consejo de Indias. Hubo tres tipos de audiencias (virreinales, subordinadas y pretorianas), por lo cual esta fue la primera audiencia pretoriana en territorio americano, ya que no dependía de ninguna otra audiencia. Eso explica la ausencia de documentación de la Real Audiencia de Guatemala en los archivos mexicanos.[5]

En 1812, las Cortes de Cádiz suprimieron la mal denominada audiencia del Reino de Guatemala, manteniendo la capitanía general homónima, y dividieron su territorio en dos provincias: la provincia de Guatemala (que incluía Chiapas, Honduras y El Salvador) instalada el 2 de septiembre de 1813 y la provincia de Nicaragua y Costa Rica. Cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí. En lo legislativo al nivel de la monarquía, las dos provincias eligieron entre ellas siete representantes a las Cortes en este período.

De 1812 a 1814 y de 1820 a 1821, el territorio bajo la jurisdicción militar de la Capitanía General de Guatemala, al igual que toda la monarquía española bajo la Constitución de Cádiz, estuvo dividido en provincias que no estaban subordinadas entre sí en lo político, aunque en lo militar y en lo judicial sí tenían una sola autoridad sobre ellas (luego, en 1816, el rey Fernando VII revocó la Constitución de Cádiz, y se volvieron a reunir los territorios bajo las antiguas provincias).

En 1820, con la restitución de las Cortes de Cádiz también se restableció la separación entre las dos provincias del antiguo Reino de Guatemala. Luego, en 1821, la provincia de Guatemala fue dividida en cuatro nuevas provincias: Ciudad Real de Chiapas, Guatemala, San Salvador y Comayagua; y después de la proclamación de la independencia, la provincia de Nicaragua y Costa Rica fue dividida en dos nuevas provincias: Nicaragua y Costa Rica.

El último presidente de la audiencia guatemalteca y capitán general de la llamada Capitanía General de Guatemala que ejerció como gobernador del territorio llamado Reino de Guatemala fue Carlos de Urrutia y Montoya entre 1818 y 1820; y el último presidente que ejerció como capitán general de la misma y como gobernador de la provincia de Guatemala fue Gabino Gaínza en 1821.

En 1821, las cinco provincias de la Capitanía General de Guatemala — Chiapas, Guatemala, San Salvador, Comayagua u Honduras y la provincia de Nicaragua y Costa Rica— proclamaron su independencia de España.[6]

En 1822, la mayoría de dichas provincias fueron unidas al Primer Imperio Mexicano, y, tras la abdicación de Agustín de Iturbide, formaron en 1823, las Provincias Unidas del Centro de América, y en 1824, la República Federal de Centroamérica. La región comprendía los actuales países de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, así como al estado mexicano de Chiapas y la provincia panameña de Chiriquí.

Historia y límites territoriales

Portada de la Verdadera historia de la conquista de la Nueva España del historiador español Bernal Díaz del Castillo.

La división y límites de las provincias bajo la jurisdicción militar de la Capitanía General de Guatemala, y la jurisdicción política del Reino de Guatemala, variaron a lo largo de los siglos, inicialmente abarcaba desde el territorio de Yucatán hasta la provincia de Nueva Cartago y Costa Rica. Se origina a partir de las Leyes Nuevas en 1542, cuando también se crea la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua cuya sede inicial es establecida en otra ciudad, «por orden del Consejo de Indias de 13 de septiembre de 1543, se manda a la Audiencia residir en la villa de Valladolid de Comayagua»,[7]

Como la sede de la Capitanía General de Guatemala, y capital del Reino de Guatemala, estaba en Santiago de los Caballeros de Guatemala, el capitán general Alonso López Cerrato solicitó que el tribunal se trasladara a esa ciudad, lo que fue autorizado por la corona en 1549;[9]

A instancias de Bartolomé de las Casas, quien para entonces residía en Toledo, el 15 de enero de 1568 fue restablecida la Audiencia de Guatemala con la misma jurisdicción que tenía en 1563, excepto que Yucatán pasó a depender definitivamente de la Audiencia de México.[9] Una Real Cédula del 25 de enero de 1569 transfirió la gobernación de Soconusco, de la Audiencia de México a la Audiencia de Guatemala.

Siglo xvi

En 1524, el conquistador español Pedro de Alvarado ordena la fundación de la primera ciudad colonial de Guatemala: Santiago de los Caballeros inicialmente en Iximché ( Tecpán), y refundada en 1527 en el valle de Almolonga (hoy el barrio de San Miguel Escobar en Ciudad Vieja, Sacatepéquez) tras una revuelta indígena. En 1527, Pedro de Alvarado viajó a España y se entrevistó con Carlos V, entonces el emperador lo nombró gobernador, capitán general y adelantado de Guatemala (nombramientos que nunca obtuvo Hernán Cortés con Nueva España), pero al regresar a América en 1529, el gobernador de la Nueva España lo encarceló y lo procesó; sólo pudo librarse del cautiverio por la intervención de Hernán Cortés.

La ciudad colonial de Guatemala: Santiago de los Caballeros fue trasladada de nuevo en 1543 a su actual ubicación tras una inundación, siendo oficialmente la sede de la Capitanía General de Guatemala, y la capital del Reino de Guatemala. Mientras tanto, la primera sede de la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua se establecía en otra ciudad "por orden del Consejo de Indias de 13 de septiembre de 1543, se manda a la Audiencia residir en la villa de Valladolid de Comayagua".[10] Por Reales Cédulas de 25 de octubre de 1548 y 1 de junio de 1549 se concedió el traslado de la Real Audiencia a la ciudad de Santiago de Guatemala.

La Recopilación de Leyes de Indias de 1680, en Ley VI (Audiencia y Chancilleria Real de Santiago de Guatemala en la Nueva España) del Título XV (De las Audiencias y Chancillerias Reales de las Indias) del Libro II, recoge la Real Cédula del emperador Carlos I de España del 13 de septiembre de 1543, fijando los límites y los funcionarios de esta Audiencia:[11]

«En la Ciudad de Santiago de los Cavalleros, de la Provincia de Guatemala, resida otra nuestra Audiencia y Chancilleria Real, con vn Presidente, Governador y Capitan General: cinco Oidores, que también sean Alcaldes del Crimẽ: vn Fiscal: vn Alguazil mayor: vn Teniente de Gran Chanciller, y los demás Ministros y Oficiales necessarios, y tenga por distrito la dicha Provincia de Guatemala: y las de Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz y Soconusco, con las Islas de la Costa, partiendo terminos por el levante con la Audiencia de Tierrafirme: por el Poniente con la de Nueva Galicia: y con ella, y la Mar del Norte por el Septentrion: y por el Mediodia por la del Sur. Y mandamos, que el Gobernador y Capitan General de las dichas Provincias, y Presidente de la Real Audiencia de ellas, tenga, vse y exerça por si solo la governacion de aquella tierra, y de todo su distrito, assi como la tiene nuestro Virrey de la Nueva España, y provea los repártimientos de Indios, y otros oficios, como lo solia hazer la dicha Real Audiencia, y los Oidores no se entrometan en lo que á esto tocare, ni el dicho Presidente en las materias de justicia, y firme con los Oidores lo que proveyeren, sentenciaren y despacharen.»

Siglo xvii

Según el historiador Domingo Juarros, en la primera mitad del siglo xvii, la Capitanía General de Guatemala estaba conformada por las siguientes unidades administrativas:[12]

Distribución administrativa de la Capitanía General de Guatemala a principios del siglo xvii[2]
Región Componentes
El valle de Guatemala
(o distrito de la Real Audiencia)
Contenía las Alcaldías mayores de:
Corregimientos
Gobernaciones o provincias

El Santo Hermano Pedro

Misionero franciscano canario en Guatemala y fundador de la Orden de los Betlemitas. En la imagen, escultura del Santo en la Cueva del Santo Hermano Pedro al sur de Tenerife.

El Santo Hermano Pedro llegó a tierras guatemaltecas en 1650 procedente de su natal Tenerife; al apenas desembarcar sufrió una grave enfermedad, durante la cuál tuvo la primera oportunidad de estar con los más pobres y desheredados. Tras su recuperación quiso realizar estudios eclesiásticos pero, al no poder hacerlo, profesó como terciario franciscano en el Convento de San Francisco en la Santiago de los Caballeros. Fundó centros de acogida para pobres, indígenas y vagabundos y también fundó la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem en 1656, con el fin de servir a los pobres.[14] Por otro lado, fue el primer alfabetizador de América y la Orden de los Betlemitas, a su vez fue la primera orden religiosa nacida en el continente americano. El Santo Hermano Pedro fue un hombre adelantado a su tiempo, tanto en sus métodos para enseñar a leer y escribir a los analfabetos como en el trato dado a los enfermos.

Primera imprenta en Guatemala

En 1660 llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala el impresor José de Pineda Ibarra, contratado por los eclesiásticos guatemaltecos. Trabajó en impresión, encuadernación y en compra y venta de libros. Murió en 1680, heredándole la imprenta a su hijo Antonio, quien la siguió operando hasta su muerte en 1721.

Fundación de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos

Patio de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo en Antigua Guatemala. Fotografía de 1971.

El primer obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, envió al Monarca Español una carta en 1548, en que solicitó la fundación de una universidad en la Ciudad de Guatemala, esta solicitud no tuvo respuesta. Hacia el final de su vida, en 1562, Marroquín decidió dejar en su testamento un caudal para fundar un colegio, el de Santo Tomás de Aquino, en donde se impartieran cátedras de gramática, artes o filosofía y teología. Los beneficiarios de esta obra pía serían los hijos de españoles pobres, ya que estos no podían trasladarse a ciudades donde había universidades reales, como México. La heredad del obispo ha sido interpretada también como el origen de la universidad. Sin embargo, el prelado tenía muy clara la diferencia entre un colegio -residencia de estudiantes, con o sin cátedras- y una universidad o Estudio General, donde se otorgaban grados. Al respecto, el historiador John Tate Lanning afirma que: «Este testamento es tan bien conocido que algunos que ni siquiera lo han visto han leído en él muchas cosas que no están allí. En ninguna parte menciona Marroquín una universidad, mucho menos declara intención de establecer alguna...»[17]

Los jesuitas se interpusieron a la fundación de la Universidad, ya que no les parecía que los mercedarios, franciscanos y dominicos tomaran la iniciativa en cuestiones religiosas y educativas.[17]

Algunos de los catedráticos electos no tomaron posesión de sus sillas, debido a sus ocupaciones como procuradores y su pronta salida del reino, otros porque consideraron que su nueva categoría, como "interinos" y no como "propietarios" de la cátedra, no eran digna de su prestigio, y uno más, el catedrático de medicina, nunca llegó a Guatemala porque se encontraba en la Real Universidad de México leyendo otra cátedra.[d]

La constitución universitaria exigía la libertad de cátedra, asimismo obligaba a que se leyesen doctrinas filosóficas contrarias para motivar la dialéctica y la discusión de ideas. Las primeras cátedras de la Universidad de San Carlos fueron:

  • Cánones
  • Leyes
  • Medicina
  • Teología Escolástica
  • Teología Moral
  • Dos cursos de lenguas

La universidad Real Universidad de San Carlos Borromeo recibió la aprobación papal por bula del 18 de junio de 1687, diez años después de su fundación y seis años después de que comenzaran las clases.[17]

El Castillo de San Felipe de Lara

Castillo de San Felipe de Lara en la desembocadura del río Dulce en el Lago de Izabal. Fue construido por Diego Gómez de Ocampo en 1697 por orden del rey Felipe II de España para constrarrestar incursiones de piratas ingleses.

El Castillo de San Felipe de Lara es una fortaleza ubicada en la desembocadura del río Dulce con el Lago de Izabal en el oriente de Guatemala. Fue construida en 1697 por Diego Gómez de Ocampo para proteger las propiedades coloniales españolas contra los ataques de los piratas ingleses. El río Dulce conecta el lago de Izabal con el mar Caribe y estuvo expuesto a repetidos ataques de piratas entre el siglo xvi y el siglo xviii. El rey Felipe II de España ordenó la construcción de la fortaleza para contrarrestar el pillaje por los piratas.[18]

Conquista del Petén

El lago Yaxhá está rodeado por una selva densa.
Piquero europeo del siglo xvii.

Durante de casi cien años no hubo intentos españoles de visitar a los belicosos habitantes itzáes de Nojpetén. El último contacto había sido en 1618 cuando dos frailes franciscanos habían salido de Mérida en Yucatán hacia el centro de Petén en una misión para convertir pacíficamente a estos indígenas considerados paganos por los conquistadores; los frailes fueron Bartolomé de Fuensalida, O.P. y Juan de Orbita, O.P, quienes fueron acompañados por algunos mayas cristianizados.[22]

Tras varias décadas, en 1692 Martín de Urzúa y Arizmendi, un noble vasco y gobernador de Yucatán, propuso al rey español la construcción de un camino desde Mérida hacia el sur hasta enlazar con la colonia guatemalteca, «reduciendo» las poblaciones nativas independientes en «congregaciones» coloniales en el proceso.[30]

El lago Petén Itzá al momento de la conquista.

La resistencia prolongada de los itzáes se había convertido en una penosa vergüenza para las autoridades coloniales españolas, que decidieron enviar soldados desde Campeche para tomar Nojpetén de una vez por todas.[33]

A finales de diciembre de 1696 los chak'an itzáes atacaron la misión kejache en Pak'ek'em, secuestraron a casi todos los habitantes e incendiaron la iglesia. La desmoralizada guarnición española en Chuntuki enterró sus armas y municiones y se retiró sobre una distancia de cinco leguas (aproximadamente veintiún kilómetros) en la dirección de Campeche.[37]

El gobernador de Yucatán, Urzúa, llegó con sus soldados a la orilla occidental del lago Petén Itzá el 26 de febrero 1697, y una vez allí construyó una galeota a principios de marzo.[45]

La ciudad cayó después de una breve pero sangrienta batalla en la que murieron muchos guerreros itzáes; los españoles sufrieron pocas bajas. El bombardeo de artillería español causó la pérdida de muchas vidas en la isla;[49]

Urzúa tenía poco interés en la administración del territorio recién conquistado y delegó su control a oficiales militares, sin hacer mucho para apoyarles, ya sea militar o económicamente.[38]

Siglo xviii

Terremotos de San Miguel

La Iglesia del Gran P. S. Agustín, nueva á expensas de la generosidad de N. Catholico Rey D. Phelipe V -que de Dios goza- ha quedado peor, que si estuviera por los suelos, pues necesitan los PPs. de mucha costa para derribarlos, y de ingenioros arbitrios para que nó peligren los operarios; á esto se agrega, que el Convento está inhabitable, y sus moradóres en rara incomodidad, y pobreza suma. con aumento de dolor vi por mis ojos la ruina causada en la Iglesia, y Convento de Nrá. Madre y Sra. de las Mercedres, y no puedo paras en silencio quanto acaeció en la ruina de la referida Iglesia... Hoy está colocada la Sacratissima Imagen en la Portería con la Venerable, y Sagrada Imagen de Jesús Nazareno, que allí se venera, la que padeció; porque aunque la Bobeda de su Capilla está del todo destruida, se mantuvo en pié.
—Agustín de la Caxiga y Rada: Breve relación de el lamentable estrago, que padeció esta ciudad de Santiago de Guathemala, con el terremoto del día quatro de marzo, de este año de 1751.[51]

Los terremotos más fuertes que vivió la ciudad de Santiago de los Caballeros antes de su traslado definitivo en 1776 fueron los terremotos de San Miguel en 1717. En esa época, el dominio de la Iglesia Católica sobre los vasallos de la corona española era absoluto y esto hacía que cualquier desastre natural fuera considerado como un castigo divino. En la ciudad, los habitantes también creían que la cercanía del Volcán de Fuego era la causa de los terremotos; el arquitecto mayor Diego de Porres llegó a afimar que los terremotos eran causado por las reventazones del volcán.[52] .

El 27 de agosto hubo una erupción muy fuerte del Volcán de Fuego, que se extendió hasta el 30 de agosto; los vecinos de la ciudad pidieron auxilio al Santo Cristo de la catedral y a la Virgen del Socorro que eran los patronos jurados contra el fuego del volcán. El 29 de agosto salió la Virgen del Rosario en procesión después de un siglo sin salir y hubo muchas más procesiones de santos hasta el día 29 de septiembre, día de San Miguel; los primeros sismos por la tarde fueron leves, pero a eso de las 7 de la noche se produjo un fuerte temblor que obligó a los vecinos a salir de sus casas; siguieron los temblores y retumbos hasta la cuatro de la mañana. Los vecinos salieron a la calle y a gritos confesaban sus pecados, pensando lo peor.[53]

Los terremotos de San Miguel dañaron la ciudad considerablemente, al punto que el Real Palacio sufrió daños en algunos cuartos y paredes. También hubo un abandono parcial de la ciudad, escasez de alimentos, falta de mano de obra y muchos daños en las construcciones de la ciudad; además de numerosos muertos y heridos.[54]

Los sismos continuaron y el 4 de marzo de 1751 hubo otro fuerte temblor que dañó la ciudad.[f] La construcción se concluyó entre 1765 y 1768.

En 1773, la capital del Reino, Santiago de los Caballeros de Guatemala, fue destruida por los Terremotos de Santa Marta, lo que provocó que dicha ciudad fuera trasladada a una nueva ubicación y llamada Nueva Guatemala de la Asunción.

División del distrito de Guatemala

En 1775 el valle de Guatemala o distrito de la Real Audiencia fue subdividido entre las alcaldías mayores de Chimaltenango y Sacatepéquez.

En 1785 comenzó a aplicarse el sistema de intendencias en la Capitanía General de Guatemala, con base en las ordenanzas aplicadas desde 1782 en el Virreinato del Río de la Plata. A partir del 22 de abril de 1787 se rigieron por las ordenanzas que se dictaron para Nueva España en 1786:[57]

Costa de los Mosquitos e islas de San Andrés

Por la real cédula del 20 de noviembre de 1803, el rey dispuso que la costa de los Mosquitos y las islas de San Andrés pasen desde la Capitanía General de Guatemala a la jurisdicción del Virreinato de Nueva Granada, para ser administradas dentro de esta última por la provincia de Cartagena.

«El Rey ha resuelto que las Islas de San Andrés, y la parte de la costa de Mosquitos desde el cabo de Gracias a Dios inclusive hacía el Río Chagres [desde 1825 el Chagres formó parte de El Istmo y así actualmente de Panamá] , queden segregadas de la capitanía general de Guatemala, y dependientes del Virreinato de Santa Fe, y se ha servido S.M. conceder al governador de las expresadas Yslas Don Tomas O. Neille el sueldo de dos mil pesos fuertes anuales en lugar de los mil y doscientos que actualmente disfruta. Lo aviso a Vuestra Excelencia de Real Orden a fin de que por el ministerio de su cargo se expidan las que corresponden al cumplimiento de esta soberana resolución. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años, Sn Lorenzo 20 de noviembre de 1803.»[58]

Tres años después, mediante la real orden del 13 de noviembre de 1806 y enviada al capitán general guatemalteco Antonio González Mollinedo y Saravia, el rey Carlos IV de España dispuso lo siguiente:

«Ha resuelto Su Majestad, el Rey de España, que Vuestra Señoría es quien debe entender en el conocimiento absoluto de todos los negocios, que ocurran en la colonia de Trujillo (Honduras) y demás puestos militares de la Costa de Mosquitos, concernientes á las cuatro causas referidas, justicia, policía, hacienda y guerra.»

Siglo xix

Muestra de un documento legal de la Capitanía General de Guatemala en 1804.

Para principios del siglo xix, según detalla el historiador Domingo Juarros, el Reino de Guatemala se dividía en quince provincias:

En 1812 las Cortes de Cádiz suprimieron el denominado Reino de Guatemala (manteniendo la Capitanía General de Guatemala), y dividieron su territorio en dos provincias: la Provincia de Guatemala (incluyendo Chiapas, Honduras y El Salvador) instalada el 2 de septiembre de 1813 y la Provincia de Nicaragua y Costa Rica. Cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí. En lo legislativo al nivel de la Monarquía, las dos provincias eligieron entre ellas siete representantes a las Cortes en este período.

Por medio de una real cédula del 16 de octubre de 1814, la Intendencia de Yucatán, perteneciente al Virreinato de Nueva España, pasó a depender de la Real Audiencia de Guatemala.[59]

El traslado de la capital provocó que la ciudad de Guatemala perdiera importancia y fuerza política ante las provincios del Reino de Guatemala, ya que la Nueva Guatemala de la Asunción nunca tuvo la belleza y grandeza de Santiago de los Caballeros y cuando se declaró la independencia en 1821, la ciudad estaba a medio construir y no logró mantenerse como la capital de la Federación Centroamericana.[60]

José de Bustamante y Guerra, Capitán General de Guatemala de 1810 a 1817.

La región siguió floreciendo. Industrias como las del añil, el cacao y la caña de azúcar, florecieron durante todo el período colonial de Guatemala, creando grandes riquezas y permitiendo el desarrollo de otras industrias, cuyo auge duró hasta finales del siglo xviii. Los últimos decenios del siglo xviii significaron para la corona española un inmenso derroche de energías –humanas y económicas– destinadas a soportar y llevar a buen término repetidos proyectos bélicos en los que se vio envuelta. Fruto de celos expansionistas, como de avances político-económicos, habían colocado a España en una situación bastante difícil: no era factible sucumbir ante el poderío de las potencias vecinas, pero hacer frente a tales empresas bélicas le significaba innumerables sacrificios humanos y económicos.[16]

Conjuración de Belén

En 1810 José de Bustamante y Guerra fue nombrado Capitán General de Guatemala, en una época de gran actividad independentista; desarrolla una política reformista de corte ilustrado, pero ante la revolución de Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos en México preparó tropas en Guatemala y creó el «cuerpo de voluntarios de Fernando VII» y desde su puesto se enfrentó a los constitucionalistas locales, reprimiendo duramente a los insurgentes; se opuso a la constitución liberal de 1812

Desde el 28 de octubre de 1813, y después de la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo,[62]

Arzobispo de Guatemala Ramón Casaus y Torres, colaboró con el Capitán General José de Bustamante y Guerra y se opuso a los movimientos liberales independentistas.

El 21 de diciembre de 1813, Bustamante y Guerra, se enteró de que en el Convento de Belén se reunían sediciosos para intentar una sublevación, dictó un auto para que el capitán Antonio Villar y su ayudante, Francisco Cáscara, apresaran a los religiosos de ese monasterio. En la acometida resultarían presos el doctor Tomás Ruiz Romero, y su hermano José; los hermanos Bedoya, Cayetano y Manuel; el teniente Joaquín Yúdice; el sargento primero León Díaz; Andrés Dardón; y los frailes Manuel de San José y Juan Nepomuceno de la Concepción.[61] Esta resolución fue comunicada por el alcalde del ayuntamiento el día 24. De ahí adelante, hasta el siguiente mes, otros resultarían apresados:

  • Víctor Carrillo y Benito Miquelena, frailes mercedarios
  • Felipe Castro y Rafael Aranzamendi, sargentos primeros del Batallón de Milicias
  • Manuel Ibarra y Juan José Alvarado, empleados
  • Mariano Cárdenas, agricultor latifundista
  • José Ruiz, pasante de derecho
  • Manuel Tot, líder indígena de Verapaz; y
  • Venancio López, abogado y síndico del Ayuntamiento criollo.

También se libró orden de captura contra el regidor José Francisco Barrundia, quien logró escapar.[63]

El Capitán General se percató de la conjura por medio del teniente Yúdice, a quien se habrían sumado José de la Llana y Mariano Sánchez.[g]

Bustamente y Guerra después denunció a su sucesor nombrado Juan Antonio de Tornos, Intendente de Honduras, por supuestas tendencias liberales y así logró su confirmación en su puesto por Fernando VII en 1814. Fue destituido en agosto de 1817 y volvió a España en 1819. Ese mismo año entró nuevamente a formar parte de la Junta de Indias.[h]

Alzamiento de Totonicapán

Para 1820, Atanasio Tzul era reconocido como representante no oficial de las parcialidades de Linkah, Pachah, Uculjuyub, Chiché y Tinamit en Totonicapán; en el mismo año, con la representación antes descrita y ante el interés de su pueblo por acabar con los impuestos eclesiásticos y el tributo, Tzul unió fuerzas con Lucas Aguilar y con el Alcalde Mayor de Totonicapán, Narciso Mallol. Juntos lucharon en contra del poder de la colonia española, manejada por el Capitán General del Reino de Guatemala, el Arzobispo de Guatemala Ramón Casaus y Torres, la élite ladina local y los caciques de Totonicapán.[64]

La debilidad política y militar del imperio español, los primeros intentos por una autonomía política y la competencia entre oficiales españoles fueron clave para el éxito del levantamiento.[64]

Al menos durante unos días entre julio y agosto de 1820, Tzul actuó como el representante más destacado del gobierno indígena.[65]

El líder k'iche' sería azotado durante nueve días[j]

La familia Aycinena

El fundador del clan Aycinena fue Juan Fermín de Aycinena, proveniente de la casa de Navarra, de donde emigró al Virreinato de Nueva España, en donde se estableció en el comercio utilizando mulas para transportar mercancías desde la costa hasta el interior del país. [67] Más tarde, disgustado por ciertas medidas del Virrey, vendió su negocio y se trasladó a la Capitanía General de Guatemala, en donde invirtió su dinero en haciendas en las provincias de Guatemala y El Salvador.

Se dedicó a la cosecha de añil, rehabilitando esa industria. Su fortuna creció exponencialmente, y llegó a establecer una entidad bancaria en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.[67]

En 1820, el golpe militar dado a Fernando VII en Madrid obligó a restituir las leyes liberales de Cádiz anuladas en 1814 por el propio rey; esto significaba que los miembros del Clan Aycinena se verían afectados en sus intereses porque perderían el monopolio comercial que ostentaban y el diezmo obligatorio que tenía la Iglesia Católica.[70]

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