Capital económico

El capital económico es uno de los factores de la producción y está presentado por "el conjunto de bienes" necesarios "para producir riqueza." A diferencia de la contabilidad que observa el capital que se tiene, el capital económico mide el capital que se debería tener -para ver definiciones contables de capital véase Capital (Economía)-.

En finanzas, principalmente para las firmas de los servicios financieros, el capital económico es la cantidad de "capital en riesgo" determinada sobre una base realista, que una firma requiere para cubrir los riesgos que es o está recogiendo.

Se refiere al nivel de capital acorde con los riesgos que la entidad tenga -con independencia de la existencia de activos-. Es la cuantificación probabilística del importe de pérdidas futuras potenciales. La utilización de un buen modelo de capital económico permite a la alta dirección estar preparada para anticipar problemas potenciales.

Es uno de los factores de producción que está representado por los bienes necesarios para producir riqueza.

Cálculo

Para calcular el capital económico necesario, se suelen utilizar modelos estadísticos. Cada modelo debe recoger un tipo de riesgo, o incluso carteras que presenten comportamientos diferentes. Los modelos se deben construir a partir de bases de datos lo suficientemente representativas, para obtener:

  • Fórmulas que permitan reproducir el comportamiento del riesgo, dependiendo de unos
  • Parámetros, que sintetizan características de comportamiento, dependiento de unos
  • key drivers, que vinculan los comportamientos a la situación del ciclo económico.
  • tablas de correlaciones, que permiten identificar comportamientos asociados o divergentes.

La metodología empleada para la definición de estos modelos es clave para la exactitud del modelo. Generalmente se requiere la colaboración de especialistas metodológicos.

Los riesgos que se considera en su cálculo suelen ser:

  • Riesgo de crédito (riesgo de perder dinero por no poder cobrar)
  • Riesgo de mercado (riesgo de perder dinero por valoración de inversiones)
  • Riesgo de tipo de cambio (riesgo de perder dinero por tener posiciones en diferentes monedas)
  • Riesgo de tipo de interés (riesgo de perder dinero por variación en las tasas a cobrar o pagar)
  • Riesgo operacional (riesgo de perder dinero por errores o fraudes)
  • Otros riesgos (como por ejemplo el riesgo de liquidez, riesgo reputacional, riesgo legal, etc.) se pueden incluir opcionalmente si se considera que no están suficientemente mitigados por controles internos o planes de contingencia existentes en la entidad.

El capital económico es la protección contra pérdidas inesperadas futuras, expresado dentro de un nivel de confianza:

  • La cantidad de capital se calcula teniendo en cuenta la exposición de la entidad a cada uno de estos riesgos, la solvencia que deseamos para la entidad durante un determinado plazo y un porcentaje de probabilidad determinado. Usualmente se toma un año como período de referencia y la probabilidad se determina conforme al rating objetivo de la entidad (por ejemplo un rating AA exigiría un 99,97%, el capital regulatorio según Basilea II utiliza un 99,9%, etc).

Esto significa que, si se elige un nivel de confianza del 99,97%, la dirección está aceptando una probabilidad de 3 entre 10.000 de que el banco sea insolvente en los próximos 12 meses.

Adicionalmente, el cálculo del capital económico incorpora penalizaciones por concentración de riesgo y mitigación por diversificación. Se produce concentración cuando una misma contrapartida acumula varias operaciones. Por el contrario se produce diversificación cuando las operaciones se realizan en riesgos con comportamientos opuestos.

Los objetivos de capital los pueden establecer las propias entidades, entonces hablaremos de "capital económico" o los reguladores de los servicios financieros, y entonces hablaremos de "capital regulatorio".

Hay que destacar que el capital debe ser suficiente para cubrir todas las pérdidas inesperadas, ya que las pérdidas esperadas o previstas se deben reconocer en la cuenta de resultados.