Capital de Japón

Fachada de la Dieta de Japón, en Tokio.
Palacio Imperial de Kioto, antigua residencia del Emperador de Japón hasta su traslado a Tokio. Existen opiniones que sostienen que el edicto de traslado no fue legal, por lo que sostienen que Kioto seguiría siendo la capital de Japón.

La capital de Japón es Tokio, hogar del Emperador. Esto generalmente no está en disputa, pero no está definido legalmente. De hecho, existe una disputa acerca de cuándo Tokio se convirtió en la capital: algunos dicen que ocurrió cuando la prefectura de Tokio fue establecida en 1868, otros dicen cuando el Castillo Edo se convirtió en el Castillo de Tokio en ese mismo año, mientras que otros mencionan que fue cuando el Castillo de Tokio se convirtió en el Castillo Imperial (ahora el Kōkyo) en 1869. Históricamente hablando, existió un edicto imperial que transfería la capital a Heiankyo, y de que no se elaboró uno que haya transferido la capital de Kioto a Tokio. Así, existen opiniones de que la transferencia a Heiankyo fue válida y que Kioto es aún la capital de Japón, mientras que algunos opinan que tanto Kioto como Tokio son simultáneamente capitales de Japón.

Concepciones de la capital de Japón antes de la Restauración Meiji

Durante la era Edo, Japón poseía tres capitales o miyako ( ?). Edo fue la capital del shogunato Tokugawa, Kioto era la residencia del Emperador de Japón (a su vez era la capital cultural y tradicional) y Osaka fue la capital no oficial de los comerciantes.[1]

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