Capilla de los Reyes Nuevos (Catedral de Toledo)

Sección del plano de la catedral;girola la capilla de los reyes nuevos nº 1 en el plano.

La capilla de los Reyes Nuevos de Toledo es una capilla de la catedral de Toledo, la segunda capilla real que construyeron los reyes de Castilla en dicha catedral.

Fue iniciada por Enrique II de Castilla, primer rey de la casa de Trastámara, que buscó el marco legitimador que ofrecía la catedral toledana al albergar la capilla de los Reyes Viejos, donde estaban enterrados los reyes Sancho IV, Alfonso VII el Emperador y Sancho III el Deseado.

Enterramientos Reales

En esta capilla de los Reyes Nuevos están enterrados los siguientes reyes:

Descripción de la capilla

Capilla funeraria de la Casa de Trastámara.

Hoy día no se encuentra en su emplazamiento original, habiendo sido trasladada en el siglo XVI por el obstáculo que suponía a las procesiones en el interior de la catedral. Para solucionarlo se trasladaron los sepulcros de los reyes y reinas y parte de los ornamentos.

La actual capilla está situada entre el lado norte de la de Santiago y la de Santa Leocadia, en la cabecera, en el lado norte. Tiene un acceso raro y difícil, solucionado por el arquitecto Alonso de Covarrubias. Antes de ser trasladada a este espacio se llamaba Capilla Real y se encontraba a los pies de la catedral, en la nave lateral del lado norte (lado del Evangelio), apropiándose el último tramo, por lo que cortaba e impedía el paso por el final de esta nave. El Cabildo quiso cambiar el lugar de esta capilla para despejar la nave y el arzobispo Alfonso de Fonseca y Acevedo pidió el permiso correspondiente al Emperador. Pero lo difícil era buscar un sitio idóneo, lo cual por fin se solucionó gracias al ingenio y habilidad de su arquitecto.

Más que una capilla puede considerarse como una pequeña iglesia, de una nave con dos tramos y un ábside poligonal, más una sacristía y un vestíbulo de entrada, solución original de Covarrubias. Se construyó entre 1531 y 1534. Es la primera gran obra de Covarrubias en Toledo.

Los dos tramos de la nave tienen bóveda de crucería gótica pero toda la ornamentación y labra de los sepulcros son renacentistas. Están separados por la reja de Domingo de Céspedes. El primer tramo forma el cuerpo de la pequeña iglesia con algunos altares y en el segundo tramo es donde se encuentran los enterramientos reales trasladados y metidos en arcosolios renacentistas, obra de Covarrubias. En un costado se encuentran Enrique II y su esposa Juana Manuel y frente a ellos y en lucillos, Enrique III el Doliente y Catalina de Lancaster. También está la estatua orante de Juan II, cuyo enterramiento se encuentra en la Cartuja de Miraflores de Burgos.

Tras el arco que da acceso al presbiterio se encuentran dos altares pequeños, obra neoclásica. El altar mayor es de Mateo Medina; tiene una pintura de Maella[1] con el tema de la Descensión, enmarcada por dos columnas corintias. A ambos lados de este altar están los enterramientos con las respectivas estatuas orantes de Juan I y su esposa Leonor de Aragón.

Como recuerdo histórico se conserva en esta capilla el arnés del alférez Duarte de Almeida que luchó en la Batalla de Toro (donde perdió los dos brazos siendo hecho prisionero por las tropas de los Reyes Católicos en 1476).

Entre sus capellanes citaremos la figura de Pedro Calderón de la Barca nombrado capellán en 1653.[2]

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