Cantón de Cádiz

La plaza de San Juan de Dios y el Ayuntamiento de Cádiz en el siglo XIX.

El 19 de julio de 1873 se proclama el Cantón de Cádiz, secundando el movimiento cantonal español iniciado en Cartagena. El 4 de agosto del mismo año se disuelve el mismo, al entrar en la ciudad las tropas del General Pavía.

Antecedentes

La Gloriosa en Cádiz

Mapa de la bahía de Cádiz en 1888.

El 18 de septiembre de 1868 los generales Prim y Serrano, contando con la escuadra del almirante Topete se sublevan contra la reina Isabel II.

Escogen Cádiz como cuna del alzamiento militar por varias razones, entre las que podrían contarse:

  • El apoyo que creían iban a tener de la sociedad gaditana, muy descontenta con el Gobierno de la nación.
  • La presencia en aguas de Cádiz de la escuadra de Topete.
  • La proximidad a Gibraltar, punto de reunión de los conspiradores progresistas.

El Gobierno, que conocía desde principios de 1868 las intenciones de los conspiradores, envía como gobernador militar de Cádiz a un hombre de confianza, el general Joaquín de Bouligni, que desmantela parte del material de guerra de la ciudad y lo pone a buen recaudo en el castillo de San Sebastián.

A primeros de julio de 1868 es informado de que los conspiradores han salido de París y Londres, y que se están comprando armas y reclutando gente.

En agosto duda de la lealtad del regimiento Cantabria, de guarnición en Cádiz, sometiéndolo a vigilancia, lo que comunica al Gobierno, sin recibir instrucciones.

El 2 de septiembre recibe informes de que los conjurados se dirigen a algún punto del litoral gaditano, a bordo de la goleta Cliftonson, con hombres y armas. Convoca al almirante Topete, que le promete permanecer fiel al Gobierno.

El día 16 Prim embarca en Gibraltar para presentarse en Cádiz el 17 a bordo de la fragata Zaragoza, donde se entrevista con Topete y con varios demócratas gaditanos, entre los que se encuentra el jerezano Paúl y Angulo, que comunica haber infiltrado en Cádiz 80 hombres de su confianza de Jerez, que están repartidos en puntos estratégicos de la ciudad. Por la tarde de ese día empiezan a correr rumores por Cádiz del inminente alzamiento.

18 de septiembre

Ayuntamiento de Cádiz.

En el mismo momento en que el gobernador militar procede a leer el bando de declaración del estado de sitio en Cádiz, para prevenir la sublevación, parte de la escuadra se presenta en la bocana del puerto y dispara 21 cañonazos, declarándose en rebeldía. El regimiento Cantabria se subleva y, apoyado por los hombres de Jerez, ocupa los edificios públicos. Por la tarde del 18, la revolución ha triunfado sin derramar ni una gota de sangre.

En la noche del 18, miembros de los partidos demócratas de la ciudad se reúnen en el Ayuntamiento.

19 de septiembre

Castillo de San Sebastián.

A las 3 de la madrugada se crea en el Ayuntamiento la Junta Revolucionaria Provisional, nombrando presidente a José de Sola, vicepresidente a Antonio de Mora y secretario a Eduardo Benot. A esa misma hora entran en la ciudad Prim y Topete, siendo aclamados por el pueblo. Topete se dirige hacia el castillo de San Sebastián, donde se ha hecho fuerte Bouligny, y consigue hacerle deponer de su actitud, prometiendo dejarle en libertad para desplazarse a donde quisiera.

Prim da por aprobadas las disposiciones tomadas por la Junta Provisional, que, entre otras, eran:

  • Suprimir el cobro por el consumo de carne
  • Suprimir las tasas por venta de artículos alimenticios
  • Suprimir los alquileres de los puestos de la plaza de la Libertad
  • Pedir el desestanco del tabaco y de la sal
  • Suprimir la voz Ave María y el canto de la hora por los serenos
  • Establecer libertad de cultos
  • Nombrar patrullas de vecinos para atender a la seguridad pública
  • Establecer la libertad de enseñanza pública
  • Establecer la libertad de imprenta
  • Establecer la libertad de reunión, de asociación y de comercio
  • Hacer obras públicas para dar trabajo al pueblo
  • Nombrar una comisión para investigar la quiebra del Banco de Cádiz y de la Sociedad de Crédito Comercial, quiebras a las que se consideraba culpables de la decadencia gaditana.

20 de septiembre

Prim, posiblemente debido a lo avanzado de algunas de sus decisiones, disuelve la Junta Provisonal, agradeciendo los servicios prestados. La Junta acepta su disolución haciendo constar en acta;

La Junta acepta las explicaciones dadas por la Comisión y se reserva adoptar la línea de conducta que estimase más conveniente con limitación al pacto revolucionario que ha presidido entre los partidos liberales y el Glorioso Alzamiento que en estos instantes se verifica en el país.

Acta Capitular del 20 de septiembre de 1868. Apartado 2, pág. 75

En el palacio de la Aduana (hoy Diputación Provincial de Cádiz) comienza a funcionar la Junta General del Gobierno Provincial, presidida por Topete, en la que participan algunos de los miembros de la disuelta Junta Provisional. El mismo día toma las siguientes resoluciones:

  • No tomar ninguna resolución que pueda tener carácter de ley permanente del Estado.
  • Aceptar la Constitución que se dé al país.
  • Adoptar y hacer obedecer las medidas necesarias para el triunfo de Alzamiento Nacional.

Además, nombra general en jefe del Ejército al duque de la Torre, jefe superior de la Marina a D. Juan Topete y gobernador de Cádiz a D. Práxedes Mateo Sagasta, disuelve el Ayuntamiento, la Diputación y el Consejo Provincial y nombra tres comisiones: una de Guerra y Marina, otra de Hacienda y una tercera de Gobierno.

21 de septiembre y siguientes

El 21 la Junta Provincial acuerda formar una Junta Local que haga las veces de Ayuntamiento, con facultades para tratar sobre precios, instrucción pública y para nombrar una comisión que investigue las causas de la quiebra del Banco de Cádiz y procesar a los culpables.

La Junta Local, formada inicialmente por 36 miembros, de los que sólo 14 eran demócratas, tuvo muchos problemas internos debidos a la disparidad de las ideologías. Ante lo avanzado del programa político de los demócratas, los miembros más conservadores fueron dimitiendo, llegando a tener reuniones de tan sólo 19 miembros, con mayoría demócrata. Algunas de sus decisiones conflictivas fueron:

  • Decidir el derribo del convento de Las Descalzas, para convertirlo en mercado y plaza pública y así dar trabajo a la clase trabajadora.
  • Crear un cuerpo armado de voluntarios. Se crearon dos batallones de voluntarios a los que se dotó con 2.000 fusiles.
  • Prohibir todas las manifestaciones externas de culto religioso (Propuesta por Fermín Salvochea y aprobada el 28 de septiembre)
  • El 19 de octubre se aprueba la peseta como moneda de curso legal.

Por su parte, la Junta Provincial acuerda el 24 el desestanco del tabaco y de la sal, reducir un 31% los aranceles de la Aduana y considerar el comercio marítimo entre los puertos de la provincia y las Antillas como navegación de cabotaje. Cádiz disfrutó muy poco tiempo de estos acuerdos, ya que al establecerse en Madrid el Gobierno Provisional, fueron abolidos por el Ministerio de Hacienda, haciendo esta abolición que muchos demócratas gaditanos que habían apoyado el alzamiento, considerasen al nuevo gobierno y sus promesas como una farsa, lo que propició la idea de obtener para Cádiz una cierta independencia, al estilo de las ciudades hanseáticas.

El aumento de la problemática

Los roces entre las dos Juntas gaditanas son cada vez más graves, no pasando a mayores gracias a las intervenciones de Topete.

La Junta Local trata de organizar una manifestación pública, decisión no aceptada por la Junta General. También pretende encarcelar a varios consejeros del Banco de Cádiz, lo que tampoco aprueba la Junta General.

El 3 de octubre se corre la voz de que en el convento de Santo Domingo hay armas escondidas, y una multitud intenta tomarlo, lo que es evitado por el ejército. Este bulo fue iniciado por un miembro del partido demócrata, que fue posteriormente desterrado a Ceuta por el gobernador civil.

La derrota de los gubernamentales en la Batalla de Alcolea a finales septiembre de 1868 permite que se forme un Gobierno provisional en Madrid. Topete y Sagasta abandonan Cádiz para formar parte del mismo. Una vez formado el Gobierno provisional, los demócratas gaditanos, al igual que los de otras ciudades de España, piden explicaciones a Madrid por no haberse incluido ningún miembro de su partido en el nuevo Gobierno.

El Gobierno Central, para acallar la reacción, publica el 16 de octubre de 1868 un Decreto por el que se crean nuevas Juntas por sufragio universal, rebajando la edad de los votantes y facultando a las Juntas Provinciales para elegir Ayuntamientos y Diputaciones. Pero el 18 el Ministro de Gobernación anula las elecciones y disuelve todas las Juntas, ante lo que la Junta Local de Cádiz protesta enérgicamente contra lo que considera un atentado a la libertad, organizando una manifestación que se concentra ante la Aduana, sede de la Junta Provincial. La multitud intenta entrar en la Aduana, sin conseguirlo. Ante la grave situación, la autoridad civil cede el mando a la militar, que promulga un bando en el que amenaza castigar a los perturbadores. Los miembros demócratas de la Junta Provincial dimiten de sus cargos, y el partido republicano de Cádiz acuerda en una reunión en el teatro Circo que ninguno de sus miembros acepte ningún cargo público.

La Junta Provincial nombra un nuevo Ayuntamiento en el que los republicanos han decidido no participar. Y esta nueva corporación se encuentra con un grave problema: los dos batallones de voluntarios, creados por la disuelta Junta Local, no reconocen su autoridad.

A la vista de la situación, muy similar en varias ciudades de España, el Gobierno revoca la orden del 18 de octubre, y convoca elecciones para diciembre. Los partidos empiezan su campaña electoral. En Cádiz, el partido republicano, muy activo, hace una campaña de prensa contra sus oponentes, sintiéndose fuertes por el respaldo popular y sus dos batallones de voluntarios. Pero el 30 de noviembre, el nuevo Ayuntamiento, cumpliendo órdenes de Madrid, exige la entrega de las armas de los batallones de voluntarios. Estos se niegan, y Salvochea, jefe del segundo batallón, junto a 50 de sus hombres, publica un escrito en el que se declaran republicanos demócratas. Ante el cariz que están tomando los acontecimientos, el Gobierno vuelve a suprimir las elecciones.

La situación en Cádiz es muy difícil. Los demócratas gaditanos, que apoyaron el Alzamiento de Prim y Topete, se encuentran enfrentados al poder central. Además, pese a las bajadas de impuestos, los alimentos no bajan, el paro aumenta y los comerciantes sufren dificultades y se enfrentan a una Hacienda que pretende subir los impuestos.

Los sucesos del 5 de diciembre de 1868

Una huelga de obreros en el Puerto de Santa María, apoyada por los voluntarios locales, provoca la noticia de que el Ejército va a acudir a sofocarla y que luego se dirigirá a Cádiz para desarmar a los voluntarios.

El día 5 de diciembre, a las 13:30, el gobernador militar de Cádiz declara la ciudad en estado de guerra, ante lo que el pueblo ocupa el Ayuntamiento a las 14:30. Un poco después, un grupo de soldados de Artillería que se dirige a la plaza de San Juan de Dios, frente al Ayuntamiento, para leer el bando de guerra, recibe la orden de Alto por parte de un grupo de voluntarios, con la mala fortuna de que, mientras se recuperan de la sorpresa intentando decidir cómo actuar, se dispara accidentalmente la carabina de un voluntario. Comienza un fuerte tiroteo entre los dos grupos, y el batallón de Salvochea se hace fuerte en el Ayuntamiento.

Los enfrentamientos iniciados el día 5 continúan los días 6, 7 y 8. El día 8, el Cuerpo Consular acreditado en Cádiz consigue una tregua de 48 horas, durante la que aprovechan para abandonar la ciudad 30.000 personas. Mientras tanto, el Capitán General de Andalucía, Caballero de Rodas, ha llegado con 8.000 hombres a la entrada de Cádiz y exige la entrega de las armas y la rendición de los sublevados, amenazando con entrar en la ciudad a sangre y fuego. Vista su inferioridad, los sublevados intentan negociar y entregar las armas al cónsul de los Estados Unidos, pero, a la vista de que sus condiciones no son aceptadas por el Capitán General, deciden entregarse. El Ejército entra en una ciudad arrasada y desolada el día 13.

El saldo final de la sublevación fue de 56 muertos y 145 heridos.

Todos los partidos políticos ruegan clemencia en los juicios contra los sublevados, considerando que los sucesos habían sido provocados por circunstancias excepcionales.

En 1869, se celebraron elecciones. En Cádiz las ganaron los republicanos.

La proclamación de la República

En la mañana del 12 de febrero de 1873, el periódico gaditano La Soberanía Nacional anuncia la proclamación de la República. Inmediatamente se organiza una manifestación que recorre las calles de Cádiz a los gritos de Viva la República y Viva Cádiz. Debido a lo inestable de la situación política en los últimos años, tanto con el Gobierno Provisional como con la Monarquía Constitucional de Amadeo de Saboya, la mayor parte de los gaditanos, incluso los no republicanos, piensan que esta es la única solución política.

El Alcalde dimite, y, el 27 de febrero, el comité republicano federal publica su programa con los siguientes puntos:

  • Nuevas elecciones
  • Armar a los voluntarios de la República
  • Pedir al Ministro de Gobernación, Pi y Margall, que los obstáculos que existen para la autonomía del pueblo se despejen.

Pero pronto surgen discrepancias entre los republicanos federales, que están divididos en dos grupos: los benévolos y los intransigentes. Estos están dispuestos a llegar a la revolución armada para conseguir la transformación de la sociedad. El Diario de Cádiz del 7 de marzo publica

que por no estar de acuerdo con la composición del comité, 13 personas pertenecientes a él abandonan su puesto, dejando este reducido a 12 miembros, cuya jefatura la seguía ejerciendo Salvochea.

El 8 de marzo se elige nuevo comité, y del 14 al 18 se celebran las elecciones previas para elegir las mesas electorales, ganando los intransigentes. El 17 se celebran las elecciones. Pese a su importancia, de un censo de 13.409 electores, sólo votan 6.491, de los que los partidarios de Salvochea reciben 5.700 votos. La abstención fue masiva en los barrios conservadores.

El día 22 se forma el nuevo Ayuntamiento republicano federal, siendo elegido alcalde Salvochea por 31 de los 32 concejales. Toma una serie de medidas que provocan el descontento de varios sectores de la sociedad gaditana.

Medidas fiscales

Al suprimir los impuestos de consumos, esto es, sobre artículos de primera necesidad, se intenta compensar la reducción de ingresos fiscales creando nuevos impuestos, por lo que se suben los impuestos sobre el vino, los aguardientes, las chacinas, los huevos y el petróleo. Además se crea una tasa que deberán pagar todos los comerciantes, propietarios e industriales.

Ante esto, ocho concejales dimiten, y los comerciantes se niegan a pagar las nuevas tasas. Estos se encuentran con que también el Gobierno Central sube sus impuestos, lo que provoca el descontento de muchos gaditanos.

Medidas anticlericales

  • Pese a la oposición de muchos, y a pesar de las peticiones para que no se haga, se derriba el convento de Candelaria, desalojando antes a las 21 religiosas agustinas que lo ocupaban. Esta medida provocó una protesta del cónsul de Estados Unidos.
  • Se derriba la capilla del Pópulo y el convento de la Merced.
  • Se cambian los nombres de las calles y plazas con referencias religiosas y se retiran todas las imágenes religiosas de los lugares públicos.
  • Se incauta el convento de Santa Catalina, llevando sus cuadros (varios de Murillo) al Museo Provincial.
  • También se incauta el convento de San Francisco, lo que origina una protesta del cónsul de Francia, ya que en ese convento estaba (y sigue estando actualmente) la capilla de San Luis, perteneciente a la nación francesa.

Medidas sociales. Jornada laboral de 8 horas

En el aspecto social, el Ayuntamiento se preocupó y trató de resolver el problema de los mendigos, procuró regular la venta del pan para evitar abusos y abogó por proteger a los más desfavorecidos.

La medida más importante que tomó, probablemente pionera, fue en el aspecto laboral, tratando de subir los sueldos de la clase trabajadora y de regular la jornada.

Se decidió subir el salario diario del personal de la Comisión de construcción de edificios del Ayuntamiento en 2 reales diarios, y establecer la jornada de 8 horas. Esta medida provocó que, los días 8 y 9 de mayo, se celebrase una huelga general en la ciudad, pidiendo todos los trabajadores las mismas mejoras. Pero sólo lo consiguieron los albañiles, provocando el resto de los trabajadores huelgas intermitentes durante los meses de mayo y junio.

Medidas militares

Se armaron los batallones de voluntarios de la República, herederos de los batallones de voluntarios que habían sido disueltos tras los sucesos de diciembre del 68.

Los Voluntarios de la República

Una vez proclamada la República, se autoriza la creación de 80 batallones de voluntarios en toda España. Estos debían estar formados por individuos adeptos al régimen que se comprometieran a salvaguardar la República de amenazas internas y externas.

Salvochea, que había comandado el segundo batallón de Voluntarios de la Libertad y había estado implicado en los tristes sucesos de diciembre de 1868 en Cádiz, consciente de la importancia de disponer de una fuerza armada adepta, organiza ya en los primeros días de abril los batallones de Cádiz. Para ello llama a sus antiguos compañeros de armas y abre un centro de reclutamiento en el número 18 de la calle Bomba.

Se forman en Cádiz dos batallones de infantería y uno de artillería. Los de infantería están formados por 8 compañías cada uno, y el de artillería por compañías de artillería de plaza (4), artillería montada (2) y zapadores-bomberos. En total suman algo más de 1.000 hombres, y su armamento son 700 carabinas, 14 cañones móviles y la artillería de costa de la plaza de Cádiz.

Para comprar armas y uniformes para los voluntarios, el Ayuntamiento decide el 27 de mayo vender la custodia de la catedral, valorándola en 70.000 escudos. Al no encontrar comprador, el 11 de junio decide venderla por partes. Ambas medidas fueron muy mal recibidas por muchos gaditanos. Solo los sucesos de julio (la proclamación del cantón) impidieron esa venta.

En San Fernando hubo enfrentamientos entre los voluntarios y las fuerzas de Infantería de Marina, que, siguiendo las órdenes del jefe del departamento marítimo, se negaron a entregar armas a los voluntarios.

La República Federal

El 7 de junio de 1873 se proclama en Madrid la República Federal, y el 8, al llegar la noticia a Cádiz, se celebra una gran manifestación republicana.

Los concejales se reúnen el 19 de junio en el Ayuntamiento para analizar las diferentes posturas:

  • Unos quieren convertir a Cádiz en una ciudad hanseática.
  • Otros defienden formar un cantón provincial.
  • Otros creen que Las Cortes no aprobarían cantones uniprovinciales, y que toda Andalucía la Baja debería ser un solo cantón, con lo que Cádiz quedaría absorbido por Córdoba o Sevilla.
  • La opinión más generalizada, y la que aprueba la mayoría, es formar un cantón con Cádiz y San Fernando, siendo aprobada esta moción por 18 votos a favor y 2 en contra.

Pero mientras tanto, a nivel nacional, la situación es cada vez más complicada. Se sufre una fuerte crisis económica, la situación laboral es muy mala, la política inestable y, además, se ha reactivado la Guerra Carlista. Ante todos estos problemas, Pi y Margall propone posponer los cambios sociales, lo que es muy mal recibido. Al empeorar la situación de la Guerra Carlista, propone suspender las garantías constitucionales, lo que hace que se le acuse de querer acabar con las libertades. En toda España se producen una serie de sucesos e incidentes ( Jerez de la Frontera, Sevilla, Alcoy, etc.). El 12 de julio, Cartagena proclama su cantón, ante lo que Pi dimite el 18 de julio.

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