Canal de Isabel II

Conjunto escultórico del primer depósito del Canal de Isabel II. Calle de Bravo Murillo 49. Ingeniero Juan de Ribera Piferrer construido en 1858.

El Canal de Isabel II (o CYII) es la empresa pública española que acomete la gestión del ciclo integral del agua en casi la totalidad de la Comunidad de Madrid, esto es, se encarga de la gestión de todos los procesos que permiten una adecuada administración de los recursos hídricos.

En la actualidad, el Canal de Isabel II es una empresa hidráulica de gestión pública, dependiente de la Comunidad de Madrid desde 1984. Sus más de 2.200 trabajadores cumplen con el objetivo de realizar todos los trabajos que conlleva el ciclo del agua, además del mantenimiento de la calidad y seguridad en el servicio a los habitantes de la mayor parte de la región madrileña.

Historia

Juan Bravo Murillo, quien mandó construir el Canal de Isabel II.
Construcción del acueducto de Amaniel; fotografía de Charles Clifford (c. 1856).
Traída de aguas a Madrid, fuente en la calle de San Bernardo, El Museo Universal, 1858.[3]

A partir de Felipe II, Monarca que instaló la Corte en Madrid, la historia de esta ciudad ha estado unida a una búsqueda constante de reservas de agua potable. Hasta entonces, el sistema tradicional de abastecimiento consistía en la excavación de pozos para acceder al agua disponible en el subsuelo y, un poco más tarde, en la utilización de los manantiales cercanos a Madrid.

Poco a poco, debido al importante incremento de población, se hizo preciso excavar galerías subterráneas (los denominados " viajes de agua") para conducir este recurso de los acuíferos a los pozos de la ciudad. Estos viajes continuaron en uso hasta la mitad del siglo XIX, pero el método, según pasó el tiempo, se vio insuficiente, creando un grave problema para los ciudadanos. Hasta mediados del siglo XVIII, el abastecimiento de agua a los domicilios particulares corría a cargo de los propios vecinos o de sus servidores. Sólo algunos palacios y conventos tenían fuentes o pozos en sus propios recintos. Al crecer la población, surgió el oficio de aguador, personas dedicadas a servir el agua a domicilio, cobrando el precio estipulado.

A mediados del siglo XIX, la capital contaba con 77 fuentes públicas, en las que se instalaron 128 caños para llenar las cubas de los 950 aguadores, que repartían al día 663,50 «reales fontaneros» —medida de la época— de dotación, equivalentes a 2.150 m³.

Aunque se hicieron diversos proyectos para abastecer de agua a la capital desde mediados del siglo XVIII, no es hasta 1848, cuando fue definitivamente aprobada la memoria de un proyecto provisional del abastecimiento a Madrid, con aguas del río Lozoya. El proyecto estaba redactado con tal previsión que era más que suficiente para abastecer a una población doble de la que existía. Aunque parecía algo fantástico para la época, tenía, en realidad, tal visión de futuro que en la actualidad siguen funcionando parte de las instalaciones originales.

El 18 de junio de 1851, siendo Reina de España Isabel II, se dictó el Real Decreto, refrendado por Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros en esos momentos, en el que se disponía que el Gobierno realizara la ejecución de los trabajos a través de un canal derivado del río Lozoya, que llevaría el nombre de Canal de Isabel II en honor a la soberana, verdadera promotora del proyecto.

La primera llegada de las aguas, calle San Bernardo

La primera piedra de las obras en la presa de captación, denominada « Pontón de la Oliva», fue colocada el 11 de agosto de 1851 por Francisco de Asís de Borbón, el Rey Consorte. Siete años más tarde, y tras el importante impulso que supuso para el proyecto el paso de Manuel Alonso Martínez por el Ministerio de Fomento, el 24 de junio de 1858, tuvo lugar la inauguración oficial, en la calle ancha de San Bernardo, de la llegada de las aguas a Madrid.

Las numerosas infraestructuras hidráulicas creadas por el Canal de Isabel II desde entonces en la Comunidad de Madrid le permitieron, en 1977, convertirse en una importante empresa pública con garantías de éxito en la gestión del agua.

En 1984, pasó a depender de la Comunidad de Madrid y se le encomendó, además de los servicios tradicionales de abastecimiento, la depuración de las aguas residuales y la mejora y conservación de los ríos.[4]

En 1995 el Canal de Isabel II se convirtió, además de gestora de agua en Madrid, en adjudicataria del Servicio de Aguas de la Ciudad de Cáceres. En julio de 2010 finaliza la Concesión Administrativa del Servicio de Aguas de Cáceres, revirtiendo nuevamente el servicio al Ayuntamiento.[5]

Constitución en sociedad anónima

Por una ley aprobada el 29 de diciembre de 2008, el gobierno de la Comunidad de Madrid previo la privatización del Canal de Isabel II. Se constituiría en una sociedad anónima en la que los ciudadanos e inversores privados detendrían el 49 % de las acciones, y la Comunidad de Madrid junto con sus municipios el 51 % restante. Los bienes de dominio público pertenecientes al Canal de Isabel II y que integran la Red General de la Comunidad de Madrid, serían adscritos a esta sociedad.[6]

El 4 de marzo de 2012 tuvo lugar un referéndum no vinculante convocado únicamente por diversas organizaciones de izquierda a través del cual los madrileños estaban llamados a mostrarse a favor o en contra de que la participación en el Canal siguiera siendo completamente pública. Con una participación de 167 000 personas, un 99% de ellas se mostró en contra de su privatización.[7]

El 1 de julio de 2012 se creó la sociedad anónima Canal de Isabel II Gestión, quedando el ente público Canal de Isabel II como regulador. El accionariado se reparte entre 111 ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, con 7,6 % de las acciones, el ayuntamiento de Madrid con 10 %, y el ente público con 82,4 %.[9]

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