Campeonato Mundial de Ajedrez 1889

Campeonato Mundial de Ajedrez 1889
Campeonato Mundial de Ajedrez
Sede Bandera de Cuba La Habana - Cuba
Fecha 20 de enero de 1889
24 de febrero de 1889
Cuadro de honor
Primero Bandera de Estados Unidos Wilhelm Steinitz (10½ pts.)
Segundo Bandera de Rusia Mijaíl Chigorin
(6½ pts.)
Estadísticas
Partidos 21
Resultado (campeón) 10 victorias
5 tablas
6 derrotas
Cronología
Campeonato Mundial de Ajedrez 1886 Campeonato Mundial de Ajedrez 1889 Campeonato Mundial de Ajedrez 1890/91
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El Campeonato Mundial de Ajedrez 1889 fue un encuentro entre el retador Mijaíl Chigorin del Imperio ruso y el campeón defensor Wilhelm Steinitz de Estados Unidos. El match se jugó en La Habana, Cuba. El primer juego empezó el 20 de enero de 1889. El último juego empezó el 24 de febrero del mismo año, que terminó empatado. Steinitz ganó el match 10½-6½, manteniendo su condición de campeón y convirtiéndose en el campeón oficial número 2.

Antecedentes

Luego de que hayan calmado las olas luego de la gran victoria de Steinitz contra Zukertort en 1886, al austriaco Steinitz ya se lo veía como el que llegó a la punta del ajedrez mundial, pero todavía no había ninguna organización internacional que pudiese registrar el título formal de Campeón Mundial. Y tampoco había una organización o foro que le escogiera un retador que valga la pena.

Si Steinitz tuvo un período de popularidad, éste fue por poco tiempo. Pasó poco tiempo para que cada vez más jugadores de ajedrez estén en contra suya, o por su método estratégico de jugar al ajedrez, o por su personalidad. El público había hecho campeón a Zukertort, y antes de él, a Morphy; dos hombres con abundante carisma y fieras habilidades en el tablero. En comparación, el juego pasivo y posicional de Steinitz fue para algunos imperdonable. Steinitz desarrolló un gran sentido de 'ataca y defiende' y era capaz de relajarse e invitar a sus oponentes a atacarlo. Cuando él tenía la iniciativa, él daría imperceptibles debilidades a la estructura de su oponente, asfixiando su mediojuego y probabilidades de sobrevivir a un final.

Sus métodos, aunque satisfactorios, no fueron lo suficientemente espectaculares para ganar el apoyo del público. En ocasiones, Steinitz llevó su estrategia demasiado lejos, adoptando una posición absurdamente pasiva que lo dejaba con oportunidades insuficientes para el contrajuego. Cuando perdía de esta manera, renovaba la fe de los que aguardaban el retorno del emociante ajedrez de ataque.

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