Campañas terrestres de la Guerra del Pacífico

Campañas terrestres de la Guerra del Pacífico
Guerra del Pacífico
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Campañas terrestres durante la guerra
Fecha 5 de abril de 1879 - 20 de octubre de 1883
Lugar Bolivia y Perú
Beligerantes
Bandera de Chile Chile Flag of Peru (1825-1950).svg Perú
Flag of Bolivia.svg Bolivia
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Las campañas terrestres de la Guerra del Pacífico corresponden a la estrategia militar seguida por el Gobierno de Chile para lograr los objetivos políticos que perseguía durante la Guerra del Pacífico. Estos eran, inicialmente, la abrogación del pacto secreto de alianza entre Perú y Bolivia y el reconocimiento de la soberanía chilena sobre la franja de Antofagasta entre los paralelos 23°-24°S, que habían sido ocupados en la primera fase de la ocupación de Antofagasta.

El 1 de marzo de 1879, Bolivia declaró la guerra a Chile y el ejército chileno por orden de su gobierno ocupó, en una segunda fase de la ocupación de Antofagasta, la franja norte del Litoral boliviano, desde el paralelo 23°S hasta el Río Loa, para impedir la concentración de fuerzas bolivianas en esa región, es decir tenía fines solo militares y así fue dado a conocer a los empleados fiscales bolivianos, quienes rechazaron la oferta chilena de permanecer en sus labores.[notas 1]

Cuando se confirmó en Chile la existencia de un tratado secreto de defensa entre Bolivia y Perú y este se negó a dar una declaración de neutralidad, Chile declaró la guerra a los aliados. A la reivindicación de la franja 23°-24° se agregó el objetivo político de que los aliados abrogaran el tratado de alianza. En el plano internacional existía una condicionate importante: la derrota aliada debía ser rápida para impedir la intervención de potencias extranjeras, ya sea los EE.UU., Europa o Argentina.[notas 2]

Para la consecución de esos objetivos por medios militares el gobierno de Chile proyectó una invasión de Perú que debía obligar al gobierno de ese país a aceptar las exigencias chilenas.

Aunque existieron expediciones de reconocimiento, una invasión del altiplano boliviano nunca fue discutida. La llamada Política boliviana del gobierno chileno, por el contrario, consistía en ofrecer a Bolivia la ocupación de su salida natural al Océano Pacífico, Tacna-Arica, y así romper la alianza.

No existía en el gobierno chileno claridad sobre los medios disponibles ni el objetivo militar a alcanzar. La primera orden impartida a la Armada de Chile fue capturar, destruir o bloquear a la flota peruana en el Callao, por lo menos hasta que el ejército chileno hubiese podido desembarcar y ocupar Tarapacá. La Marina de Guerra del Perú escabulló habílmente un combate frontal durante los 6 primeros meses de la Campaña naval y puso en peligro cualquier transporte de hombres o material desde Chile central a Antofagasta, la zona de concentración militar chilena. Era la "muralla móvil" de Perú que impedía la invasión.

El resultado del Combate naval de Angamos eliminó la amenaza naval peruana a las líneas de abstecimiento chilenas, imposibilitó un ataque aliado al puerto de Antofagasta y difilcultó una entrada argentina a la guerra. En Chile comenzó otra vez la discusión si se debía invadir Tarapacá, la fuente de los ingresos fiscales perunos, Arica-Tacna-Moquegua, zona de concentración militar aliada y puerta del comercio exterior de Bolivia, o Lima, centro político de Perú. Cada una de ella tenía sus particularidades.

Sin poder naval, los aliados no podían movilizar grandes contingentes ni material a lo largo de la costa, por lo que debieron reducir sus planes a fines defensivos y con pocas excepciones ( Batalla de Dolores y Batalla de Huamachuco) a una defensa estática. También la falta de medios materiales y de organización impidió una defensa más dinámica. El ejército peruano estacionado en Arequipa así como la 5. División del ejército boliviano en Potosí no agotaron sus posibilidades por falta de medios, aunque algunos historiadores sugieren que hubo motivos de política interna para su inactividad.

En el curso de la guerra se modificaron los objetivos de esta. Tarapacá, que fue ocupada en 1879 como garantía del pago de una indemnización, se había convertido antes de la Conferencia de Arica (1880) en un territorio que debía pertenecer a Chile. Asimismo, Tacna y Arica, que eran la oferta chilena a Bolivia para abandonar la alianza, fueron divididos entre Perú y Chile.

Antecedentes

Ya con la Expedición libertadora del Perú (1820) y durante la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839), tropas chilenas habían desembarcado en Perú, aunque en circunstancias políticas completamente diferentes: en ambos casos contó con un fuerte apoyo en el interior de Perú y con apoyo de Argentina.

La ocupación militar de un territorio pudo tener durante la guerra diferentes motivos:

  1. la reivindicación del territorio ocupado
  2. usarlo como garantía del pago de una indemnización por el enemigo vencido
  3. usarlo como aliciente para un aliado potencial
  4. impedir la concentración de tropas enemigas
  5. la demostración de que el enemigo es incapaz de defender su territorio

La discusión en Chile sobre los objetivos estratégicos que debían ser alcanzados para obtener los fines políticos no cesó hasta el fin de la guerra. Según Gonzalo Bulnes existieron desde el comienzo de la guerra varios planes dentro del gobierno de Chile.[3]:351-253

Finalmente, sostiene G. Bulnes, Pinto había entregado la decisión a Sotomayor, quien tuvo dos planes, uno antes de la captura del Huáscar y otro después de la captura:[3]:511-512

El primero era bajar en Patillos, i marchar a San Lorenzo, donde se uniría con las fuerzas de Quillagua. Se fijaba en Patillos por estar al sur de Iquique, procurando no dejar su línea cortada por este puerto, donde se habían colocado cañones de sitio que podían servir de refujio al Huáscar para ejecutar asaltos rápidos sobre los trasportes que traficaran entre Antofagasta i el lugar de desembarco.
Suprimido este temor con la captura del Huáscar consideró preferible bajar al norte de Iquique en Pisagua o Junin. Esta es una caleta que mora un poco al sur de Pisagua.

Una vez ocupada Tacna y Arica, Aníbal Pinto pensaba ocupar Arequipa (destruir el ejército peruano allí estacionado) o bloquear Mollendo (obligar al comercio boliviano a usar Arica).[5]:712

También hubieron, al final de la guerra, cuando parecía imposible llegar a un acuerdo con algún gobierno peruano, el plan o al menos la intención de una retirada chilena del Perú hasta el Río Sama e impedir un rearme de Perú por medio de un bloqueo de sus puertos.[6]:251-252

Las expedición Lynch y la expedición a Mollendo ocupan un puesto aparte porque no tenían un fin de larga ocupacion militar sino solo eran para presionar al gobierno de Lima a aceptar las exigencias chilenas