Campañas del Mar Negro (1941-1944)

La flotilla 3 R

Los alemanes necesitaban atacar las posiciones soviéticas en el Mar Negro. Ante la dificultad de enviar una flota por el Atlántico y el Mediterráneo, se ordenó que la flota 3 R llegase a su teatro de operaciones por vías fluviales y carretera. Montados sobre plataformas gigantes, de 64 ruedas, esos buques, de cerca de 120 toneladas, partieron de Magdeburgo, sobre el Elba, y avanzaron lentamente hacia el sur, a lo largo de una autopista. Al llegar a orillas del Danubio volvieron al agua. Este sorprendente camino fue recorrido también por buques de vigilancia rápidos, gabarras de transporte y hasta pequeños submarinos.

La flota soviética del Mar Negro comprendía varios cruceros, lanchas cañoneras, destructores y numerosos buques de un valor por lo menos igual a las de las unidades alemanas, así como algunas flotillas de submarinos.

Si bien la marina rumana permanecía inactiva, no menos cierto es que los soviéticos les seguían en esa inactividad. Es la época de la penetración alemana en Rusia meridional y las escuadrillas de Stuka hunden los navíos soviéticos en los puertos del Cáucaso. Únicamente los submarinos soviéticos muestran cierta actividad. Las pequeñas naves alemanas se dedican a cumplir sus misiones, que no se limitan en absoluto al dragado de minas. La 3 R no sólo escolta transportes y convoyes, sino que apoya también a los combates terrestres: acompaña al ejército en su avance y bombardea las posiciones enemigas, como la «montaña de la muerte» en Novorosíisk. Cuando las municiones están casi agotadas y los buques soviéticos más potentes aparecen, no hay más recurso que escapar.

Pero hay momentos en que los dragaminas se ven obligados a enfrentarse con el adversario, aún en casos en que éste sea muy superior, como en 1943, cuando los soviéticos en tierra arrebatan definitivamente la iniciativa a los alemanes. Así como poco antes los dragaminas apoyaban el avance del ejército alemán, ahora tienen que apoyar su retirada.