Campaña naval de la Guerra del Pacífico

Campaña naval de la Guerra del Pacífico
Guerra del Pacífico
Corbeta Abtao danos.jpg
Daños provocados por un disparo del Huáscar en la corbeta Abtao durante el Segundo combate naval de Antofagasta.
Fecha 1879 - 1883
Lugar Litoral de Chile, Bolivia y Perú
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias Dominio del mar por parte de Chile.
Beligerantes
Bandera de Chile Chile Flag of Peru (1825-1950).svg Perú
Comandantes
J. Williams R.
G. Riveros C.
J. J. Latorre
M. Grau S.
A. García y García
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La campaña naval de la Guerra del Pacífico fueron los planes y operaciones hechas con el fin de alcanzar los objetivos de la Guerra del Pacífico en el plano naval. Aunque los hechos mas conocidos ocurrieron entre el 5 de abril (declaración de guerra de Chile a Perú y Bolivia) y el 8 de octubre de 1879 (captura del último blindado peruano), y que dieron a Chile el control de las costas peruanas y bolivianas, las operaciones continuaron para impedir el desembarco, aprovisionamiento y la importación de armas por el enemigo y la protección de las propias.

Los objetivos políticos chilenos al comienzo de la guerra eran la abrogación del Tratado de Alianza Defensiva (Perú-Bolivia) y el reconocimiento de la soberanía chilena sobre la franja de territorio ubicada entre los paralelos 23°S y 24°S que había sido reivindicada por Chile el 14 de febrero de 1879. Para la consecución de esos objetivos era necesario obtener el dominio del mar en las costas de los beligerantes, por lo menos.

El objetivo político aliado era impedir la invasión del territorio peruano o demorarlo hasta conseguir el ingreso de otros países a la alianza contra Chile u obtener en Europa o los EE.UU. unidades navales que permitieran derrotar a la flota chilena. De hecho, la estrategia naval peruana fue exitosa hasta el 8 de octubre de 1879, el día en que su último monitor fue capturado en la Batalla naval de Angamos.

Sobre Chile se cernía el peligro de un ingreso argentino a la alianza de Perú y Bolivia, también una posible intervención de las potencias para terminar con los impedimentos al comercio del guano y del salitre así como con la destrucción de bienes de sus connacionales en los puertos de Perú y Chile.

Durante la invasión de Perú, la escuadra chilena protegió en y desde el mar los transportes y desembarcos, llevó municiones y abastos, contribuyó con su artillería en las batallas de Pisagua, Arica, Chorrillos y Miraflores, mantuvo el bloqueo de los puertos principales y finalmente desde barcos chilenos se hizo el cobro de aranceles de importación para los productos que ingresaban a Perú y Bolivia.

A pesar de la desventaja técnica, la armada de Perú alcanzó éxitos memorables como la captura o el hundimiento de varios buques chilenos, una incursión al Estrecho de Magallanes y el transporte desde Panamá de armas compradas en la costa este de los EE. UU. Una vez ocupados todos los puertos protegidos de Perú, sus jefes resolvieron hundir sus naves.

Las operaciones utilizaron técnicas que serían usuales en el siglo XX con formas de combate utilizadas en el siglo XVIII: abordajes, ataques con espolón y con torpedos, artillería de largo alcance, desembarcos bajo fuego enemigo, minado, bloqueos, corte de cables submarinos, recolección de inteligencia, ataques a líneas de abastecimiento, apoyo de artillería naval a operaciones terrestres y batallas decisivas en alta mar.[1]

La campaña fue decisiva en el curso de la guerra ya que los territorios defendidos e invadidos eran accesibles para grandes contingentes de los ejércitos de tierra solo por mar, asimismo su logística. Pero también tuvo consecuencias internacionales ya que un ingreso de Argentina a la guerra fue pospuesto tras la destrucción de la Independencia y descartado tras la captura del Huáscar.

Objetivos, medios y estrategia

Objetivos

Los objetivos navales de la campaña eran para ambas partes los mismos: transportar, defender y abastecer sus fuerzas terrestres e impedir los desembarcos y abastecimientos enemigos en el desierto de Atacama y, también, impedir los abastecimientos de armas por mar desde el exterior, principalmente Europa y los Estados Unidos. Perú y Chile tenían además que defender los respectivos puertos de exportación de salitre y guano, ya que desde la ocupación de Antofagasta, el puerto era controlados por Chile.

Como veremos más adelante, Bolivia no participó en la guerra naval, por lo que las fuerzas enfrentadas eran solamente las Armadas de Perú y Chile.

Medios

Tecnología naval

La Independencia en un dique flotante en el Callao en 1866. Debido a la escasez presupuestaria, ambas escuadras no tenían un mantenimiento óptimo, pero la existencia de talleres y diques flotantes era ya una ventaja. El grabado fue publicado en 1867 en The Illustrated London News.

En la segunda mitad del siglo XIX se comenzaron a construir buques con casco de acero, propulsión a vapor y vela. Aunque ya existía cañones navales de retrocarga estos no fueron utilizados en la guerra. El blindaje era hecho de madera con planchas de acero a ambos lados. y los buques participantes tenían blindaje, ametralladoras y propulsión a vapor, pero también velamen y espolón. De hecho la Esmeralda fue hundida por el espolón del Huáscar y Prat murió al intentar capturar el blindado peruano por abordaje.

Nuevas en las flotas eran las Torpederas, pequeñas naves (desplazamiento de 20-30 toneladas) impulsadas a vapor que llevaban en una lanza un explosivo que debía ser accionado al lado del casco enemigo, algo difícil y peligroso para el atacante. Pero las lanchas, rápidas y autopropulsadas eran una gran ayuda para las pesadas naves que bloqueaban un puerto.

Sin importancia práctica, pero producto del avance mundial de la tecnología que ya lo había intentado en varios países ( Flach, Tortuga, etc.), en el Callao se construyó el submarino Toro.

Los torpedos autopropulsados ya se comenzaban a construir, pero no habían logrado la madurez técnica necesaria para su uso en el combate y no lograron cumplir las promesas de sus constructores.

En cuanto a los servicios de mantenimiento, en el Callao existía un dique flotante que permitía el limpiado y reparación del casco de barcos de hasta 3000 toneladas. En Valparaíso existían 2 pero ninguno tenía la capacidad para las fragatas blindadas. Ese trabajo es necesario para disminuir la resistencia del agua y aumentar la velocidad de la nave.[3]:236

Tripulaciones

La tecnología instalada en una nave de guerra ha sido siempre de difícil o imposible manejo para tripulaciones inexpertas. Por la inestabilidad política, la Armada del Perú no podía mantener sus naves dispuestas al combate, lo que impedía los ejercicios necesarios para el aprendizaje de las tripulaciones.[4]:30 Las calderas eran máquinas modernas cuyo conocimiento estaba casi exclusivamente reservado a extranjeros, por lo que las escuadras debían contratarlos a costa de su confiabilidad.

En el otro extremo estaban los aprendices que improvisadamente eran embarcados sin una instrucción básica, como el ejemplo de los cucalones.

La guarnición de los buques chilenos era proporcionada por el Regimiento de Artillería de Marina.[5]

Naves de guerra

No era posible en el siglo XIX diferenciar estrictamente entre una nave de guerra y una mercante ya que los cañones eran relativamente fácil de montar o desmontar. Igualmente las características técnicas de las naves beligerantes fueron cambiando durante la guerra por lo que no es posible dar valores definitivos. Es decir, cada lista o los criterios de selección, pueden ser considerados arbitrarios. La siguiente tabla muestra la elección hecha por el historiador estadounidense William Sater en su obra Andean Tragedy en la edición de 2007. El autor divide las naves en "blindados" (ironclads) y "barcos de madera" (wooden vessels). Para mejor entendimiento se ha subdividido la primera en "blindados" y "monitores fluviales" y la segunda en "corbetas", "cañoneras", "torpederas" y "transportes artillados".

Naves de guerra de Chile y Perú durante la campaña naval según W. Sater (págs. 113-115)
Chile Perú
Barco de guerra Desp.
( t.l.)
Potencia
Caballos de vapor
Velocidad
( Nudos)
Blindaje
Artillería
principal
Año de
Const.
Barco de guerra Desp.
( t.l.)
Potencia
Caballos de vapor
Velocidad
( Nudos)
Blindaje
Artillería
principal
Año de
Const.
Blindados
Cochrane 3,560 2,000 9–12.8 9 pulgadas 6 x 9 pulgadas 1874 Huáscar 1,130 1,200 10–11 4½ pulgadas 2 x 300 lb 1865
Blanco Encalada 3,560 3,000 9–12.8 9 pulgadas 6 x 9 pulgadas 1875 Independencia 2,004 1,500 12–13 2 x 150 lb 1865
Monitores fluviales
Manco Cápac 1034 320 6 2 x 500 lb 1864
Atahualpa 1034 320 6 2 x 500 lb 1864
Corbetas
O'Higgins 1670 1200 8-10 3 x 115 lb 1866 Unión 1150 450 12-13 12 x 70 lb 1865
Chacabuco 1670 1200 8-10 3 x 115 lb 1866
Esmeralda 850 200 3 12 x 40 lb 1854
Abtao 1050 300 6 3 x 150 lb 1864
Cañoneras
Magallanes 950 1200 11 1 x 115 lb 1872 Pilcomayo 600 180 10-11 2 x 70 lb 1874
Covadonga 412 140 5 2 x 70 lb 1858
Torpederas
Colo Colo,
Tucapel
35 40 19 Torpedos de pértiga (T.d.p) y
2 Ametralladoras (am)
1879 República,
Alay
100 16 2 T.d.p. 1879
Janaqueo 35 400 20 2-3 T.d.p., 2 am. 1879
Rucumilla,
Teguelda,
Glaura,
Guale,
Janequeo
35 400 20 2 T.d.p., 1 am. 1880-81
Lauca,
Quidora
70 400 20 2 T.d.p., 1 am. 1880-81
Guacolda (II) 30 100 16 1879
Transportes artillados
Angamos 1180 480 14 1 Armst. 8 pulgadas 1876 Talismán 310 90 10-11 1871
Amazonas 1970 2400 11 1 Armst. 6 pulgadas 1874 Oroya 1159 400 12 2 Armst. 40 lb 1873
Toltén 240 270 9 1875 Limeña 1163 350 12 2 x 40 lb 1860
Chalaco 1000 300 12-14 4 x 70 lb 1863
Faltan en la lista obviamente el conocido Rímac, las torpederas Alianza (peruana), Vedette (chilena) y el Loa, todas de conocida participación en la guerra,
pero que no son enlistadas por el autor elegido. Asimismo hemos retirado los datos sobre un transporte peruano Mayro, que no tiene referencias en otras obras.

Cinco naves fueron hundidas o encallaron en combate (Esmeralda, Independencia, Covadonga, Loa y Janequeo) y otras cuatro naves (Huáscar, Pilcomayo, Rímac y Alay) fueron presas de la escuadra enemiga. Tras la ocupación de Lima, sus oficiales autohundieron los restos de la flota peruana en el Callao.

El bombardeo de Valparaíso durante la Guerra de las Islas Chinchas había despertado, otra vez, si se considera la derrota de la Patria Vieja a causa del desembarco realista en Concepción durante la Guerra de independencia, en los gobernantes de Chile la conciencia de poseer siempre un poder naval disuasivo.[7]

La balanza técnica estaba claramente inclinada a favor de Chile, que con dos modernas fragatas blindadas de no más de cinco años de uso, sobrepasaba en blindaje y armamento a las fragatas peruanas de casi 15 años de uso, en una época de rápidos avances técnicos.[6]:97-98 Las excelentes fortificaciones del puerto principal de Perú, el Callao, pero también el de Arica, además de dos fortalezas flotantes, permitían a la escuadra peruana esperar protegidas el momento propicio para enfrentar a la escuadra enemiga o incursionar en territorio enemigo o proteger los envíos de armas desde Panamá.

El historiador estadounidense William Sater sostiene que "Ironicamente, aunque tuvo que hacer el mantenimiento adecuado a sus barcos, [al comienzo de la guerra] la escuadra peruana estaba en mejores condiciones, o por lo menos en no peores condiciones que la chilena".[6]:112

Situación geográfica y aprovisionamiento

Cuadro proporcional de distancias en kilómetros desde El Callao a Caldera.

Importante para los beligerantes era la importación y transporte de material de guerra desde Europa y la costa este de los EE.UU. Perú realizaba los transportes a través de Panamá, con lo que que quedaban expuestos a la acción de la diplomacia y también fuerza naval de Chile en la región. Chile transportaba sus importaciones a través del estrecho de Magallanes, por lo que era muy difícil para la Armada de Perú intervenir en la ruta, aunque no imposible.

Las largas distancias entre los puertos principales de Perú, Chile y las zonas de guerra (inicialmente) causaron problemas de avituallamiento de la tripulación y las máquinas. Entre Caldera (Chile) y Arica no existían puertos con abastecimiento propio. Pisagua, Iquique, Huanillos, Pabellón de Pica, Tocopilla, Mejillones (ambos, de Perú y de Chile), Tocopilla, Cobija y Antofagasta eran puertos que dependían del Arica o Caldera, sino de otros más lejanos, para su abastecimiento.

Estrategia

Existen solo dos métodos para obtener el control del mar: la batalla o el bloqueo militar.[8]:140

Estrategia chilena

Consientes de su ventaja en armamentos, los marinos chilenos buscaron un enfrentamiento directo para definir de una vez el control del mar. Para ello existieron sucesivamente tres planes.

El Gobierno chileno ordenó a Williams atacar sorpresivamente en el Callao, el mismo día de la declaratoria de la guerra, a la escuadra peruana y si no la podía hundir, por lo menos bloquear el puerto para permitir la invasión de Tarapacá por el ejército chileno.[3]:101

Williams era partidario del bloqueo de Iquique y ataques a la infraestructura portuaria de los puertos de exportación del guano y el salitre, las fuentes de recaudación fiscal peruana, para obligar a la flota peruana a una batalla decisiva. Esto, sostenía Williams, era más fácil ejecutar por la menor distancia a los puertos chilenos y más difícil para Perú. Así la Escuadra chilena iría a la decisión de la superioridad naval en condiciones ventajosas, pues iría perfectamente preparada y ampliamente provista en tal época.[1]:5

W. Ekdahl critica la estrategia de Williams por varias razones: la historia enseña que un bloqueo naval que afecte su economía no obliga a un gobierno a determinadas acciones militares, las naves capitales de Perú estaban incapacitadas por reparaciones de salir del Callao hasta mediados de abril y por último, los marinos peruanos sabían que por la inferioridad técnica de sus naves no debían enfrentar a las naves chilenas en una batalla decisiva. Por el contrario, sostiene Ekdahl, la fijación de Williams en Iquique favoreció la estrategia peruana.[3]:99

La estrategia de Williams fue aplicada desde el 5 de mayo. El 16 de mayo dividió sus fuerzas y zarpó al Callao para forzar el combate decisivo, dejando en Iquique sus naves más vulnerables. Tras el fracaso de su expedición volvió al bloqueo. Nuevamente los buques peruanos habían burlado sus naves y atacado su retaguardia.

Finalmente hubo un cambio en el mando y se usaron todos los medios disponibles en tierra y en el mar para ubicar, perseguir y dar caza al Huáscar. El tercer plan fue exitoso, el 8 de octubre con su captura quedaron abiertas las puertas de la invasión a Perú.

Estrategia peruana

El plan inicial peruano, discutido el 13 de mayo, fue de reunir los monitores Atahualpa y Manco Cápac en Arica, que estando el puerto bien artillado, podían el Huáscar y la Independencia presentar batalla a la escuadra chilena,[9]​ pero este plan nunca pudo llevarse a cabo por diversas circunstancias que se presentaron.

En 1884 Pascual Ahumada Moreno publicó en su obra de recopilación de documentos referentes a la guerra, el resumen de un artículo publicado el 20 de mayo de 1879 en "Shipping & Mercantile Gazette" de Londres. En el se detalla un plan aliado que partía con la destrucción de la Esmeralda y Covadonga en Iquique el 21 de mayo, luego el hundimiento de las naves de abastecimientos y transporte en Antofagasta para inmovilizar a la flota chilena en ese puerto tras su regreso desde su fallida incursión a Callao. Sin abastecimientos, las tropas chilenas en Antofagasta y la línea del Loa (Tocopilla, Calama, Quillagua) serían derrotadas por tierra. Posteriormente se enviaría una expedición armada a Valparaíso con un ultimatum que preveía la rectificación de la frontera de Bolivia al paralelo 27.15°S ( Caldera (Chile) pasaría a ser parte de Bolivia con el nombre de "Bolivar"), pago de una indemnización de $10.000.000 a Bolivia y 25.000.000 de soles a Perú por costos de la guerra. En caso de no ser aceptado el ultimatum en un lapso de doce horas, Valparaíso sería bombardeado y se desembarcarían tropas para incendiar la ciudad. Hilarión Daza avanzaría hacia el sur y ocuparía "Bolivar" (es decir Copiapó) y a Santiago para apoyar el tratado de paz.[10]

Grau optó por no enfrentar a las poderosas fragatas chilenas sin la certeza de un desenlace favorable al Perú, pero con audacia y flexibilidad atacar los puertos y transportes chilenos que no estuviesen bien protegidos. Se le llamó la muralla móvil de Perú porque mientras existió, impidió el desembarco chileno en Pisagua. Esta estrategia naval es llamada en inglés en:Fleet in being (Escuadra potencial), es decir, no ataca, pero podría atacar[1]:4 y fue usada, sin éxito, por la flota imperial alemana durante la primera guerra mundial.

Sin embargo, se debe tener presente que la estrategia de Grau expuso los puertos de exportación a los bombardeos chilenos y con ello cayeron ya el primer año los ingresos fiscales peruanos, lo que tendría funestas consecuencias para las garantías financieras exigidas en el comercio de armas.[11]:219

Es decir, la escuadra peruana no hizo lo que Williams esperaba: ni se guareció en el Callao ni enfrentó las naves de guerra chilenas, sino que atacó sus indefensas líneas de abastecimiento. Con ello obtuvo éxitos que mellaron la autoestima chilena, el rompimiento del bloqueo de Iquique, hundimiento de la Esmeralda, captura del Rímac con un escuadrón de caballería a bordo, destrucción y hundimiento de naves pequeñas.