Camino de Santiago

Muszla Jakuba.svg Camino de Santiago
Bandera de Unión Europea Unión Europea
Caminos Santiago actuales - 01 Camino Francés.svg
Mapa de la principal ruta del Camino de Santiago entre los Pirineos y Santiago de Compostela
Catedral de Santiago de Compostela. Agosto 2005..JPG
Catedral de Santiago de Compostela, destino final de los caminos de Santiago
José de Ribera - Santiago el Mayor.jpg
Santiago el Mayor. La Iglesia católica considera que sus restos descansan en la catedral de Santiago de Compostela
Datos del camino
Nombre oficialCamino de Santiago
Otras denominacionesRutas jacobeas
Camino de las estrellas
GrupoRutas de peregrinación cristiana
LongitudDiferente según el lugar de partida
InicioDiversos lugares en Europa
FinalCatedral de Santiago, Santiago de Compostela
(EspañaFlag of Spain.svg España)
Administración
AdministraciónAsociaciones de voluntarios
Otros datos
Primera descripción completaca. 1140 por Aymeric Picaud
Primera guía modernaAño 1965 por el Ministerio de Información y Turismo[1]
Reconocimientos1987:
Logo Cultural Route of the Council of Europe.jpg Itinerario Cultural[3]
(para: Camino de la Costa; Camino Primitivo; Camino Interior del País Vasco y Rioja; Sitio web

Camino de Santiago es la denominación que tienen una serie de rutas de peregrinación cristiana de origen medieval que se dirigen a la tumba de Santiago el Mayor, situada en la catedral de Santiago de Compostela (Galicia, España).[7]

Santiago el Mayor fue uno de los principales apóstoles de Jesucristo y el primero de ellos en morir martirizado.[10]

El culto al apóstol se extendió pronto entre los cristianos peninsulares y fue proclamado por Alfonso II como patrón del reino de Asturias, consideración que mantuvo en las entidades políticas que le sucedieron.[10]

La jacobea fue la última en aparecer dentro de las tres grandes peregrinaciones cristianas.[16]

En esta segunda década del siglo XXI, la peregrinación jacobea atrae a hombres y mujeres por igual.[17]

La primera ruta que siguieron los peregrinos fue la que partía de la capital de Asturias y que, a través de la montaña, llegaba a Lugo y continuaba hasta el Locus Sancti Iacobi.[20]

Sobre esta ruta principal desembocaban otras que partían de diversas regiones dentro de la península y que, conforme avanzaba la Reconquista, fueron las que usaron los habitantes de los nuevos territorios bajo dominio cristiano. En la vecina Francia, por su parte, se desarrollaron cuatro itinerarios para llegar al Camino de Santiago. Estos partían de la capital París, de la desembocadura del Ródano, así como de las localidades de Vézelay y Le Puy, respectivamente.[23]

Con la crisis de la peregrinación jacobea en los siglos XIX y XX se fue olvidando el uso de las antiguas rutas como vías para llegar a Santiago.[27]

El éxito experimentado desde los años 1990 ha llevado, también, a que se recuperen un gran número de rutas históricas por asociaciones de voluntarios, tanto en España como los demás países europeos.[28]

El Camino de Santiago y la peregrinación jacobea que se realiza por él han sido, desde su surgimiento en la Edad Media, un notable lugar de encuentro e intercambio cultural entre la población de Europa.[3]​ han hecho que reciba importantes reconocimientos internacionales desde su recuperación en los años 1980.

Santiago el Mayor

Su historia de acuerdo a las Sagradas Escrituras

Representación del martirio de Santiago el Mayor, quien fue el primero de los apóstoles en morir.

Santiago «el Mayor» es denominado así para distinguirlo de otro apóstol con el mismo nombre y al que se le da el apodo de «el Menor».[8]

No se tiene información directa de la infancia y juventud de Santiago.[8]

Santiago fue presentado a Jesucristo por su hermano poco después de su proclamación por Juan el Bautista como el «Hijo de Dios».[8]

Como apóstol figuró —junto a Juan y Pedro— entre los tres más cercanos a Jesús, los cuales fueron testigos de varios de sus milagros y le acompañaron durante sus oraciones en los olivos de Getsemaní la víspera de su muerte.[8]

A diferencia de Pedro y Juan, el libro de los Hechos da poca información acerca de Santiago.[30]

Tradición sobre su presencia en Hispania

Una de las tradiciones que llenan el vacío de información que deja el libro de los Hechos es la que afirma que Santiago ejerció su apostolado en la Hispania romana del siglo I. Hay varias versiones de ella —que difieren principalmente sobre el lugar donde arribó, su recorrido posterior y las acciones realizadas— pero, en general, indican que estuvo en la península en algún momento del periodo comprendido entre la venida del Espíritu Santo a los apóstoles —año 33— y su muerte en Jerusalén —entre los años 41 y 43—.[33]

Su veracidad ha sido rechazada y defendida por diversos autores a lo largo de los años. Básicamente, su admisión o no giró inicialmente en torno al denominado «problema del silencio»[34]

Polémica en torno a la tradición hispana

Tradiciones sobre el destino de los apóstoles[35]
Predicación de los apóstoles.svg
ApóstolÁrea de predicaciónLugar de su muerte
PedroJerusalén, RomaRoma
AndrésAcaya, EscitiaPatras
Santiago el MayorJerusalén, Judea, HispaniaJerusalén
JuanJerusalén, ÉfesoÉfeso
FelipeFrigiaHierápolis
BartoloméArmenia, IndiaDerbent
TomásPartia, sur de la IndiaMadrás
MateoJudea, Etiopía, PartiaEtiopía o Partia
Santiago el MenorPalestina, EgiptoEgipto
JudasPartiaPartia
SimónEgipto, PartiaPartia
MatíasEtiopía, Judea, CapadociaEtiopía
PabloSiria, Chipre, Cilicia, Licia, Galacia, Asia, Tracia, Macedonia, Acaya, Roma, HispaniaRoma

Los detractores de la tradición hispana afirman que un apostolado de Santiago el Mayor en Hispania no es compatible con la falta de referencias a este hecho que se observa, según su postura, en los escritos anteriores al siglo VIII.[38]

Los defensores, en este sentido, admiten lo poderoso del argumento y que es evidente la falta de citas en un buen número de autores.[nota 7]

El silencio sobre la presencia de Santiago el Mayor en Hispania que se desprende de las fuentes aducidas por los detractores, también parece extenderse al resto del ámbito conocido de la época y no parecen existir escritos o tradiciones convincentes que indiquen la presencia de Santiago el Mayor en otros lugares antes de su muerte en Jerusalén. Esto es utilizado a su favor por los defensores que argumentan la falta de una «teoría alternativa» a la presencia del apóstol en la península.[45]

La tumba apostólica

Asentamiento donde se construyó

Mapa de la actual Galicia en época romana. La tumba apostólica estaba situada en la necrópolis de Assegonia.

La tumba que, según la tradición jacobea, alberga los restos de Santiago el Mayor se construyó dentro del área funeraria de un asentamiento romano.[50]

Características arquitectónicas

Desde finales del siglo XIX se han realizado varios estudios arqueológicos sobre lo que queda del edículo funerario, permitiendo determinar varias de sus características arquitectónicas.[52]

Descubrimiento de la tumba y primer templo

Evolución arquitectónica de la tumba apostólica. Desde el pequeño mausoleo romano hasta la catedral.

Las informaciones escritas más antiguas de cómo se descubrió la tumba, se encuentran en un documento del año 1077 denominado Concordia de Antealtares.[54]

La tumba se encontraba rodeada por el resto de la necrópolis, así como por las ruinas del asentamiento romano.[57]

La importancia que adquirió el lugar con la creciente llegada de peregrinos hizo que, a lo largo de ese siglo IX, la pequeña iglesia recibiese el reconocimiento de catedral y se comenzase a trasladar, de manera paulatina, la sede episcopal de Iria al nuevo asentamiento.[57]

Basílica de Alfonso III

Almanzor. Lideró numerosos ataques contra los reinos cristianos. Destruyó la ciudad y la basílica de Santiago en 997.

El segundo templó que se construyó para albergar la tumba del apóstol fue impulsado por Alfonso III —nieto de Alfonso II— y quedó finalizado en el año 899.[59]

Tenía planta basílical y constaba de tres naves en cuya cabecera se situaba un ábside con forma cuadrangular que albergaba la tumba del apóstol.[62]

La iglesia se convirtió en la mayor del reino en ese momento.[66]

Catedral

Alfonso VI. Dio un notable impulso al proceso de Reconquista y durante su reinado se iniciaron las obras de la catedral en 1075.

Menos de dos siglos después de la construcción de la iglesia de Alfonso III —en el año 1075—[67]

La primera fase se realizó durante el obispado de Diego Peláez y duró trece años hasta 1088, en que el obispo fue destituido.[67]

Las obras estuvieron paradas durante seis años hasta que, en 1095, el definitivo traslado de la sede obispal de Iria a Compostela proporcionó la ocasión para continuarlas, esta vez por impulso de Diego Gelmírez, administrador de la diócesis y posteriormente su obispo.[76]

Durante esta fase —en 1105— se consagró la nueva estructura de la tumba apostólica.[50]

La última fase se inició en 1168 por impulso de Fernando II y bajo la dirección del maestro Mateo.[78]

Las reliquias apostólicas

Antonio López Ferreiro. Junto a Labin Cabello, descubrió en 1879 las reliquias de Santiago el Mayor y sus discípulos que se encontraban ocultas desde finales del siglo XVI.

Los restos humanos que se atribuyen a Santiago el Mayor son un conjunto de 85 huesos de los cuales, 25 están completos.[51]

Han experimentado una serie de vicisitudes desde su descubrimiento en la década de 820. Así, al poco, el rey Alfonso II envió el hueso frontal al rey de los francos, el cual fue donado posteriormente por Carlos el Calvo al monasterio de Saint Vaast en Arrás.[85]

En 1528 se trasladaron a un nuevo apartado denominado Tesoro o Sagrario —actualmente la Sacristía— que fue acondicionado expresamente para alojarlas.[52]

…lo que entonces fue evidencia, agora es solamente afección o fe mas que humana...
Fray Jospeh de Bugarín (1659).[52]

Dentro de un movimiento intelectual dirigido a mejorar el conocimiento histórico de los hechos relatados en las escrituras y de su tradición, se tomó la decisión de buscar los restos que quedasen de la tumba original así como los huesos del apóstol.[90]

Tras el descubrimiento, se llevó a cabo un proceso canónico que duró hasta 1884 cuando León XIII proclamó en su Bula Deus Omnipotentis que los restos encontrados correspondían a Santiago el Mayor y sus discípulos Atanasio y Teodoro.[92]

Características de la peregrinación medieval a la tumba de Santiago

Tumba de Pablo de Tarso. Sobre las tumbas de los principales mártires se edificaron templos que los fieles visitaban al considerar que los santos podían interceder por ellos ante Dios.

Una peregrinación medieval era, en esencia, un viaje que se realizaba con el objetivo de visitar un lugar donde, quien peregrinaba, creía que se manifestaba un poder sobrenatural.[94]

La peregrinación a la tumba de Santiago el Mayor tiene su fundamento en el concepto teológico del culto a los santos, cuyas primeras manifestaciones se han visto en la conmemoración que los primitivos cristianos hacían en recuerdo de sus mártires junto a la tumba el aniversario de su muerte.[12]

La jacobea fue la última de las tres grandes peregrinaciones en aparecer.[98]

Hospital del Rey (Burgos), uno de los más destacados entre los que proporcionaban alojamiento, comida y asistencia a los peregrinos jacobeos.

Con la consolidación de la peregrinación a Compostela se fue desarrollando asimismo un ritual más o menos estandarizado de la misma. El peregrino acudía a una ceremonia religiosa, donde se confesaba y comulgaba.[100]

Para realizar su viaje, los peregrinos contaban con una red de establecimientos que les proporcionaba alojamiento. Sus orígenes se han visto en la doctrina de la hospitalidad dentro del cristianismo.[107]

Los peregrinos jacobeos procuraban viajar en grupo para afrontar mejor los peligros del viaje.

Una vez que habían llegado a la catedral de Santiago —cuyas puertas permanecían abiertas día y noche—, se solían agrupar por países de origen y pasaban en ella, despiertos, toda la noche con una vela encendida.[111]

Tras regresar a su localidad de origen, algunos peregrinos se unían en cofradía junto a otros que habían realizado el mismo viaje.[114]

La peregrinación ad limine Iacobi a lo largo de la historia

Inicios (siglos IX y X)

Alfonso II de Asturias. Durante su reinado se descubrió la tumba apostólica. Se le considera el primer peregrino, ya que, cuando recibió la noticia, se desplazó desde Oviedo para visitarla.

La peregrinación a la tumba de Santiago surgió de manera espontánea sin que las autoridades civiles o eclesiásticas participasen en su promoción u organización hasta ya entrado el siglo XI, cuando el fenómeno jacobeo se había consolidado.[115]

Se tiene a Alfonso II como el primer peregrino, ya que partió de Oviedo —hacia el año 825— con su corte para visitar la tumba cuando esta fue descubierta.[117]

En 895, se menciona a los peregrinos en una donación del rey.[122]

El proceso de reconquista conoció un importante impulso durante este periodo. Los reyes asturianos y leoneses —quienes en sus donaciones al apóstol pedían por su ayuda frente al enemigo—[123]​ Falleció cinco años más tarde —en 1002— y el califato se sumergió en 1009 en una larga guerra civil que acabó desintegrándolo en los reinos de Taifas.

Consolidación como peregrinación mayor (siglos XI y XII)

La abadía de Cluny antes de ser destruida durante la Revolución Francesa. Esta orden monástica lideró un movimiento reformador dentro de la Iglesia y apoyó con decisión la peregrinación jacobea.

La Europa occidental conoció un contexto expansivo durante el siglo XI: crecimiento demográfico; mejora climática con ligero aumento de las temperaturas; incremento de la producción agraria, así como del comercio y de la masa monetaria.[127]

Dentro de este contexto favorable, la peregrinación a Compostela conoció un notable impulso que la convirtió en una de las tres grandes peregrinaciones cristianas.[130]

Las autoridades colaboraron con este fenómeno popular dictando normas para proteger a los peregrinos.[131]

Pendón de la Orden de Santiago, creada originalmente para defender a los peregrinos.

En cuanto a la infraestructura, reyes, eclesiásticos y nobles se implicaron también durante este siglo XI para fundar hospitales a lo largo de la ruta a la vez que mejoraron calzadas, construyeron puentes y procuraron poblar las poblaciones por donde pasaba.[138]

Fue en este periodo —sobre 1140—[142]

El apogeo del camino de Santiago (siglos XIII y XIV)

Extensión de la Liga Hanseática hacia el año 1400. Santiago el Mayor se convirtió en uno de sus patrones.

En el tránsito al siglo XIII, la peregrinación a Compostela se había convertido en un fenómeno popular, de tal manera que una masa de peregrinos anónimos acudía a Compostela y no eran raros los incidentes entre ellos al disputarse la vigilia en el altar mayor.[147]

Las motivaciones de los peregrinos comenzaron a cambiar desde un sentimiento de fe y devoción a un trasfondo utilitario como remisión de pecados o cumplimiento de votos.[149]

Detalle de vidriera en Roncesvalles que representa la batalla de las Navas de Tolosa. Las luchas de los reinos cristianos contra el imperio almohade atrajeron a voluntarios europeos, quienes solían visitar la tumba de Santiago.

Un grupo particular de peregrinos en esta época lo representaron quienes llegaban desde más allá de los Pirineos para participar en las guerras que los reinos cristianos peninsulares mantenían contra los almohades, ya que solían incluir en su viaje una visita a la tumba del apóstol.[150]

El uso de la concha de vieira como icono de los peregrinos —cuyo testimonio más antiguo se encuentra en Santa Marta de Tera sobre el año 1125— estaba en esta época ampliamente extendido y se utilizaba para diferentes tipos de peregrinaciones.[152]

Por otra parte, a finales del siglo XIV se escribió la primera guía para peregrinos que, tras el Liber Sancti Iacobi, ha llegado hasta nosotros: El denominado «itinerario inglés en verso».[153]

Siglo XV

Durante el siglo XV se mantuvo la popularidad de la peregrinación a Compostela, si bien comenzaron a aparecer nuevas tipologías de peregrinos que se alejaban de lo que se veía en los siglos anteriores.[14]

La ciudad de Lieja fue uno de los primeros lugares donde se impuso la obligación de peregrinar a Compostela como pena civil.

Por un lado, se extendió entre los nobles europeos la moda de emprender lo que se ha denominado como «peregrinaciones caballerescas». En ellas se viajaba acompañado de un séquito y los objetivos del viaje eran, más bien, conocer territorios extranjeros y exhibir su valor participando en los torneos que encontraban en su camino.[158]

En 1434 se celebró el primer Año Santo Jacobeo del que ha quedado constancia documental.[159]

Finalmente, de este siglo han llegado a nosotros un buen número de relatos de viajeros que dejaron por escrito las rutas que siguieron y sus vivencias: el señor de Caumont (1417), William Wey (1456), el barón de Rosmithal (1466), el polaco Nicolás de Poplau (1484), el médico alemán Jerónimo Münzer (1494), Herman Küning von Vach (1495), Arnold von Harff (1497).[162]

Primera crisis (siglo XVI y primera mitad del XVII)

Juan Calvino, uno de los principales líderes del protestantismo. Esta teología rechazaba las peregrinaciones, por lo que cesaron en los territorios donde se impuso.

En el siglo XVI se dieron varios factores que provocaron una profunda crisis en las peregrinaciones a la tumba del apóstol: decadencia cualitativa en la tipología de los peregrinos, aparición de la teología protestante y, unido a esto, los conflictos bélicos que ocurrieron en Francia.

Se habla de «decadencia cualitativa» del Camino para indicar que las personas que realizaban la peregrinatio religiosa prácticamente desaparecieron, siendo sustituidas por unas tipologías de peregrinos —aquellos que la hacían por condena de un tribunal o por cuenta de otra persona que les pagaba— que habían ido apareciendo durante las décadas anteriores y que se expandieron de manera notable en este periodo.[14]

Durante las décadas de 1520 y 1530, en muchos municipios comenzaron a aparecer ordenanzas en las que se prohibía el alojamiento de los «mendigos de Santiago».[164]

En el hospital de Roncesvalles quedó reflejado que, a principios del siglo XVII, una gran parte de los peregrinos que atravesaban los Pirineos eran:

…vagamundos, olgazanes, valdios, inutiles, enemigos de trabajos y del todo viciosos, que ni son para Dios ni para el mundo. Por la mayor parte son castigados y desterrados de sus propias tierras, los quales para encubrir sus malas vidas hechanse a cuestas media sotanilla y una esclabina, un zurrón a un lado, calabaza al otro, bordón en la mano y una socia con titulo fingido de casados y discurren por toda España, donde hallan la gente mas charitativa y por otras partes de la christiandad, sin jamás acabar sus peregrinaciones, ni bolver a sus tierras o por haver sido açotados o desterrados dellas o por ser conocidos por gente vahune(…)(…) Con estas gentes la santa peregrinación antigua en estos tiempos esta deslustrada, convertidos los buenos propósitos en malos, la devoción en risa, y las virtudes haviendo succedido estas gentallas y chusmas viciosas y vahunas, valdías y heréticas, a aquellos santos peregrinos antiguos. Los caminos romeages y los santos hospitales y píos lugares que havían en ellos, para acoger y regalar a los buenos, sirven agora, como dize el Evangelio, de cuebas de ladrones.
Tipos de falsos peregrinos que pasaban por Roncesvalles hacia 1600, según el subprior Huarte (1550-1620).[165]

La reforma religiosa en Europa durante el siglo XVI supuso otro factor adicional.[14]

Finalmente, otro elemento que causó la reducción del número de personas que emprendían el camino desde más allá de la península ibérica fueron las guerras en las que se vio involucrada Francia durante el siglo XVI y la primera mitad del XVII. Inicialmente guerras contra los Habsburgo que afectaron a Borgoña y territorios pirenaicos y después la guerra de religión entre hugonotes y católicos, durante la cual el sur del país estaba en manos de los protestantes.[159]

En el aspecto de libros sobre el Camino, en el siglo XVI se publicaron las guías francesas Le Chemin de Paris a Compostelle et combien il y a de Lieues de Ville en Ville y la Nouvelle Gvide des Chémins.[168]

Recuperación (segunda mitad del siglo XVII y siglo XVIII)

Santiago de Compostela en el siglo XIX.

La finalización de las guerras de religión conllevó un aumento de la seguridad en los caminos y permitió que desde mediados del siglo XVII aumentase paulatinamente el número de peregrinos, ahora con motivos más sinceros.[169]

Con el éxito de la Contrarreforma iniciada en el concilio de Trento, quedó confirmada la veneración de santos y reliquias dentro del catolicismo.[171]

Algunos relatos sobre el viaje redactados en esta época fueron el del clérigo boloñés Domenico Laffi Viaggio in Ponente a S. Giacomo di Galitia e Finisterre per Francia e Spagna. Bologna, 1673[173]

Segunda crisis (siglo XIX y primera mitad del XX)

El comienzo de la Edad Contemporánea marcó también el de una nueva crisis que se tornará profunda con los años debido a una serie de factores, tanto materiales como espirituales, y que llevará a su casi desaparición a mediados del siglo XX.[171]

En lo espiritual se produjo un proceso de secularización de la sociedad por el que el interés en peregrinar a Santiago decayó fuera de la península ibérica.[171]

En lo material, la inseguridad dentro de Francia y las guerras de Coalición en Europa que siguieron a la revolución, hicieron muy difícil el tránsito por los caminos.[174]

Ruinas del hospital de Santa Cristina de Somport. Las desamortizaciones del siglo XIX hicieron desaparecer la red de establecimientos que asistía y daba alojamiento a los peregrinos.

Para el periodo entre 1825 y 1905 (80 años) se tiene registro de la llegada a Compostela de 10 685 peregrinos (una media de 130 al año).[171]

Ya en el siglo XX, la progresiva secularización de la sociedad, los conflictos bélicos y el aislamiento de España hicieron que los pocos peregrinos que viajaban a Compostela, fuesen casi exclusivamente peninsulares.[175]

Recuperación desde mediados del siglo XX

[...] no hay perro que no me ladre, ni tricornio que no me pare.
—(comentario de un peregrino en los años 1960).[176]

Pasada la II Guerra Mundial, surgió un ambiente político y cultural en Europa que buscaba la integración entre sus países como medio de evitar los conflictos armados que habían asolado al continente en el pasado. En este contexto, se buscaron y potenciaron los elementos comunes, algo que, a la larga, ayudó al renacimiento de la peregrinación jacobea. Adicionalmente, en una España caída en el aislamiento político, que intentaba volver a Europa y donde el turismo se veía como un sector fundamental de la economía, las Administraciones Públicas también acabaron apoyando los esfuerzos que realizaban laicos y eclesiásticos por recuperarla.

Multimedia externa
«Peregrinación de 1963»
Reportaje sobre la peregrinación a Compostela en 1963 de tres miembros de la asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella.
Atención: este archivo está alojado en un sitio externo, fuera del control de la Fundación Wikimedia.

Las dos primeras asociaciones modernas para la promoción de la peregrinación a Compostela aparecieron en París (1950) y Estella (1962),[177]

Busto de Elías Valiña, considerado una de las personas que más contribuyó la recuperación del Camino de Santiago.

La propia Iglesia católica se implicó decididamente en la recuperación de la peregrinación jacobea. Ya en 1954, el cardenal Quiroga publicó una carta pastoral en la que animaba a peregrinar a Santiago.[183]

Durante este periodo se realizaron, también, otras acciones que incidían en el estudio histórico y en los aspectos culturales de la peregrinación a Santiago. Entre 1948 y 1949 los historiadores Vázquez de Parga, Lacarra y Uría Ríu publicaron su extensa obra Las peregrinaciones a Santiago de Compostela que proporcionó la base para una multitud de investigaciones y trabajos posteriores.[183]

El primer reconocimiento que recibió el Camino de Santiago fue su designación como Itinerario Cultural Europeo en 1987.

En 1985, se consiguió que la ciudad de Santiago de Compostela quedase incluida en la lista de ciudades Patrimonio de la Humanidad, lo que provocó que se preparase la solicitud para que el Camino recibiese el mismo reconocimiento.[175]

La peregrinación a Santiago de Compostela en la actualidad

El gran éxito alcanzado por la promoción realizada con motivo del año jubilar de 1993 —en el que llegaron cerca de 100 000 peregrinos a Compostela— dio a conocer, definitivamente, el moderno Camino de Santiago al gran público. La infraestructura de apoyo que se creó, la disponibilidad de información y la facilidad para obtenerla hicieron que se extendiese el interés en realizar la peregrinación jacobea.[16]

AñoPeregrinos
197068
1971¹451
197267
197337
1974108
197574
1976¹243
197731
197813
1979231
1980209
1981299
1982¹1.868
1983146
AñoPeregrinos
1984423
1985690
19861.801
19872.905
19883.501
1989²5.760
19904.918
19917.274
19929.764
1993¹99.436
199415.863
199519.821
199623.218
199725.179
AñoPeregrinos
199830.126
1999¹154.613
2000³55.004
200161.418
200268.952
200374.614
2004¹179.944
200593.924
2006100.377
2007114.026
2008125.133
2009145.877
2010¹272.703
2011179.919
AñoPeregrinos
2012192.488
2013215.880
2014237.583
2015262.516
2016278.041
2017301.006
2018327.378
2019
2020
2021¹
2022
2023
2024
2025

¹) Año Santo Jacobeo. Aquellos cuyo 25 de julio cae en domingo.(Fuente: estadísticas del archivo de la Catedral de Santiago de Compostela.[16]​)

Albergue de peregrinos en Mansilla de las Mulas. Estos establecimientos de acogida son una de las bases del fenómeno jacobeo actual.

En la base del fenómeno jacobeo se encuentran las asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, quienes han asumido un buen número de tareas, tales como la creación y gestión de albergues; la formación y distribución de los hospitaleros; el mantenimiento de la señalización en los caminos; su defensa y conservación, así como la edición de publicaciones y el desarrollo de mapas.[187]

Ya en 2008, se consideraba que la peregrinación jacobea se había convertido en la más importante del mundo cristiano.[190]

Cartel indicador de destinos de peregrinación situado junto a la iglesia evangélica luterana de St. Jacobi en Hamburgo. No toda la teología protestante actual rechaza las peregrinaciones y parte de ella aprecia la experiencia espiritual que suponen.

Para las personas cristianas, la culminación llega cuando acceden al templo donde se veneran los restos de un apóstol y en el que, con la sencillez adquirida durante las jornadas de peregrinación, rezan por todo lo que les importa en la vida.[17]

Las personas no creyentes, por su parte, se sienten asimismo atraídas por la experiencia espiritual que supone «hacer el Camino», y no pocos reconocen en él una capacidad de «poner en comunicación con una realidad trascendente aunque para ellos no tenga rostro o nombre».[191]

Aparte de los anteriores aspectos espirituales, la peregrinación jacobea es objeto igualmente de un uso turístico y deportivo. Ya en 2005, se señalaba que un buen número de peregrinos no parecían seguir motivos religiosos o espirituales, sino más bien lúdico-deportivos, y su comportamiento durante la ruta no era muy acorde con el espíritu de la misma.[195]​ Por parte de las Administraciones, sin embargo, se ha visto este enfoque como una vía para mejorar la economía y dinamizar áreas de poca población, lo que les ha llevado a invertir recursos en su adecuación y promoción.

El gran número de peregrinos que llegan a Compostela ha hecho, también, que se levanten voces alertando de la masificación que comienza a presentar el Camino y la posibilidad de que este «muera de éxito».[197]

El Camino de Santiago a su paso por Sarria. Esta localidad —situada a 114 km de Compostela— es la más seleccionada por los peregrinos para comenzar su viaje. Cuenta con 21 albergues que ofrecen un total de 700 plazas.

Sobre los peregrinos que llegan a Compostela, se realizan estadísticas, siendo la más importante la que publica, mensual y anualmente la «Oficina de acogida del peregrino». De sus datos se desprenden varias características de la peregrinación actual.[16]

Debido a que es una actividad realizada al aire libre, la llegada de peregrinos se concentra en los meses con mejor clima. Así, en 2018, entre mayo y octubre lo hicieron el 86 % de ellos. La mayor afluencia se alcanzó en agosto cuando llegaron 60 415 personas a Compostela, una media de casi 2000 al día.
En 2017, se realizó mayoritariamente a pie (93 %) e indistintamente por hombres (51 %) y mujeres (49 %). Los extranjeros (56 %) superaron ligeramente a los españoles (44 %), siendo su nacionalidad, entre ellos, principalmente italiana (16 %), alemana (14 %) y estadounidense (10 %).
En 2017, el grupo mayoritario lo representaban aquellos que comenzaron su camino a unos 120 km de Compostela (un 41 %) y su lugar de inicio favorito fue Sarria, desde donde salieron el 58 % de los mismos.
Los peregrinos que empiezan su viaje más allá de los Pirineos, son muy minoritarios. En 2017, solo lo hicieron 6900 personas (el 2,3 %). Principalmente partieron de algún lugar en Francia (5490), destacando en este sentido la localidad de Le Puy-en-Velay (3134).

La formación de los caminos de Santiago

Itinerarios dentro del reino de Asturias al descubrimiento de la tumba

Mapa del norte peninsular al descubrimiento de la tumba. Para viajar desde el área cercana a Oviedo hasta el Locus Sancti Iacobi se utilizaba un itinerario heredero del antiguo sistema viario romano.

Las primeras rutas seguidas por los peregrinos que querían visitar la recién descubierta tumba, vinieron determinadas por la situación de los restos de Assegonia dentro de la red viaria heredada de la época romana.[48]​Los caminos de esta red no desaparecieron, sino que siguieron usándose durante la Edad Media.[19]

En época romana discurrían junto a Assegonia dos calzadas: la XX per loca maritima en dirección sur–norte, y la XIX Bracara Asturicam que —por el este— llegaba desde Lugo. Esta última ciudad estaba, a su vez, conectada con Lugo de Llanera mediante la vía Lucus Asturum a Lucus Augusti que contaba con ramales secundarios para el acceso a la misma desde diferentes partes de las montañas.[200]

La antigua ciudad romana de Lugo fue la población principal por la que se articuló la ruta entre Oviedo y Santiago de Compostela.

Cuando Alfonso II estableció la capital en Oviedo, su comarca se convirtió en el área central del reino. Sus habitantes utilizaron, entonces, la antigua vía Lucus Asturum a Lucus Augusti para dirigirse a Lugo y desde ahí, a la la tumba apostólica.[206]​Pasada esta localidad, avanzaba por Trashorras, San Miguel de Recesende, Souto, San Payo, Paderne, Romeán, Bascuas, Carballido, Jazay, Castelo y El Rato, tras lo que finalizaba en Lugo.[206]​ Desde esta ciudad fortificada proseguía por la ruta heredera del tramo de la XIX Bracara Asturicam que pasaba por el naciente Locus Sancti Iacobi.

Los habitantes del área situada en el norte, junto al mar Cantábrico, podían seguir un itinerario ya existente en época romana el cual comunicaba el río Deva con el Eo y desde allí, con Lugo.[207]​ Los de las zonas costeras occidentales, por su parte, tenían a su disposición la antigua vía XX per loca maritima con la que podían acceder a la tumba del apóstol desde los territorios en torno a Pontevedra —al sur— o desde el área de La Coruña —al norte—.

El itinerario clásico del camino de Santiago

Mapa del norte peninsular en 1035. El avance de los reinos cristianos permitió controlar todo el trayecto de la antigua calzada a Burdeos. Sobre esta base y tras varias desviaciones se formó el itinerario clásico del Camino de Santiago.

Durante los reinados de Ordoño I (850–866) y su hijo Alfonso (866–910), el reino asturiano consiguió extender y consolidar su frontera hasta el río Duero.[19]

El camino que seguían los primeros peregrinos transpirenaicos era la citada vía romana Ab Asturica Burdigalam que comunicaba Burdeos con Astorga y que entraba en la península por el puerto de Roncesvalles, tras lo que llegaba a Pamplona.[20]​ El trayecto entre Pamplona y Miranda le permitía salvar, por el norte, el obstáculo natural que suponían las sierras de Andía y Urbasa.

Sancho el Mayor estableció el trayecto del Camino de Santiago por tierras riojanas.

Sancho el Mayor desvió el camino durante el primer tercio del siglo XI e hizo que su trazado pasara más al sur por un terreno despejado, donde previamente —por necesidades militares— había desarrollado un itinerario protegido con fortalezas que discurría por La Rioja.[210]

Avanzando hacia el oeste, una vez pasado Sahagún, la calzada llegaba cerca del río Porma y tras cruzarlo, desde el trazado principal partía un ramal que se dirigía a León.[213]​ Poco después de este punto llegaba al importante cruce de Astorga, donde finalizaba.

Desde Astorga partía hacia el oeste la antigua vía XIX Bracara Asturicam. Para salvar el obstáculo natural que suponían los montes de León y llegar a Ponferrada, la calzada original pasaba por el puerto del Manzanal.[214]

Catedral de León. Desde inicios del siglo X, esta población se convirtió en la capital del nuevo reino de León y uno de los más importantes lugares de paso dentro del Camino de Santiago.

Tras Ponferrada, la calzada cruzaba los ríos Cua y Burbia por Cacabelos y Villafranca, respectivamente, se internaba por el valle del río Valcarce y pasaba la montaña por Ambasmestas. Aunque poco después de este punto, el camino seguía hasta Lugo, se desarrolló otro itinerario más directo que, dirigiéndose por El Cebrero y Barbadelo, cruzaba el Miño en Puertomarin y volvía a unirse a la antigua ruta romana a la altura de Palas de Rey.[216]​ Esta proseguía hacia el suroeste hasta llegar al Locus Sancti Iacobi, donde se unía también con la antigua XX per loca maritima que venía desde el área de La Coruña.

La mención más antigua que se conserva del uso como ruta para llegar a Compostela aparece en la Crónica Silense redactada ca. en 1110 y en un pasaje que relataba hechos de Sancho el Mayor ocurridos durante la década de 1030:[217]

ab ipsis namque Pirineis iugis adusque castrum Nazara quidquid terre infra continetur a potestate paganorum eripiens, iter Sancti Iacobi quod barbárico timore per devia Alave peregrini declinabant absque retractionis obstáculo currere fecit.[217]

Alcanzados los años centrales de ese siglo XI, fue ya de uso común el referirse al itinerario como «Camino de Santiago» o «camino de los francos».[219]

Mapa del Camino de Santiago según lo describía en 1380 el Itinerario de Brujas. Incluía el desvío por Oviedo para visitar el Arca Santa.

El itinerario quedó unido a la antigua ruta desde Oviedo debido a la popularización del culto al Arca Santa durante el siglo XII y que convirtió a este destino en la segunda peregrinación en importancia dentro de la península ibérica.[221]

Para llegar a Oviedo se dirigían por La Robla, Puente de Alba, La Pola de Gordón, Buiza, Villasimpliz, Villamanín, el puerto de Pajares, Puente de los Fierros, Campomanes, Mamorana, Pola de Lena, Ujo, Mieres del Camino, El Padrún, Olloniego y Manjoya.[224]

Rutas medievales para llegar al Camino de Santiago

Mapa de los principales itinerarios europeos en el siglo XV que se dirigían al inicio del Camino de Santiago en los Pirineos. Los peregrinos utilizaron para viajar las rutas comerciales existentes, ya que disponían de mejor infraestructura.

Para llegar al Camino de Santiago, los peregrinos seguían principalmente la red de vías comerciales que existían, dado que estas eran las mejor dotadas de infraestructura.[23]​ Estos itinerarios les permitían conectar con la vía principal en diversos puntos de su recorrido entre los Pirineos y Compostela.

Dentro de la península ibérica se utilizaron varias rutas. Por la cornisa cantábrica se formó una por la unión de pequeños caminos comarcales y que conectaba la desembocadura del río Bidasoa con el área cercana a Oviedo.[225]​ Ya en el sur, la zona cristiana peninsular se fue ampliando conforme los reinos cristianos avanzaban en el proceso de Reconquista. Los habitantes de los nuevos territorios utilizaron, entonces, los antiguos caminos que atravesaban la meseta central o seguían el curso del río Ebro y que les permitían conectar con el Camino de Santiago. Junto a la costa atlántica se tomaba la antigua calzada que partía desde Lisboa y que, a través de Coimbra, Oporto y Braga, entraba en Galicia para llegar directamente a Compostela. Por la mitad occidental se usaron varios que partían de Sevilla, cruzaban la vertiente occidental del [[Sistema central], se unían en Salamanca y conectaban con el camino principal en León, Astorga o Molinaseca. Desde el sur y sureste peninsular, por su parte, partían rutas que se unían en Toledo para cruzar el Tajo y continuaban por la Meseta Central a través de Tordesillas —donde atravesaban el Duero— y llegaban a Astorga. La conexión desde el este peninsular se articuló, a su vez, por el valle del Ebro, donde confluían caminos procedentes de la costa valenciana y catalana.

Para llegar al inicio del Camino de Santiago en los Pirineos, se formaron en Francia cuatro itinerarios principales que unían una serie de santuarios destacados y que comenzaban en París, Vézelay, Le Puy-en-Velay y Saint-Guilles, respectivamente.[22]

En estas áreas geográficas tan alejadas se usaron las vías comerciales importantes que las atravesaban en dirección a Francia. Se pueden distinguir tres grupos: las del norte que cruzaban el Rin por Colonia o en su desembocadura para seguir, después, hacia París; las centrales, que se dirigían hacia los Alpes y los bordeaban por el norte para continuar por el valle del Ródano hacia Montpellier, así como los que transitaban al sur de la cordillera procedentes del área austrohúgara o de la península itálica y que también se dirigían hacia Montpellier.

Un tipo de recorrido diferente lo representaron los viajes marítimos utilizados por los habitantes de las islas británicas y la costa norte europea, donde se extendía la Liga Hanseática. Buena parte de ellos eran viajes colectivos y organizados con destino a los puertos de Burdeos y La Coruña.

Los Caminos de Santiago en la actualidad

Recuperación de los trazados

Sede de la Real Academia de la Historia. Esta institución pidió al Gobierno en 1962 que se recuperase el Camino de Santiago.

La crisis de la peregrinación jacobea durante el siglo XIX y primeras décadas del XX causó que casi se olvidase el uso de las antiguas rutas como vías para llegar a Compostela.[25]

Un hito decisivo en su recuperación lo marcó la citada obra de Vázquez de Parga, Lacarra y Uría, publicada en 1949 y donde estos historiadores estudiaron con detalle el trazado que seguían los caminos desde Roncesvalles y Somport; el que discurría por la costa cantábrica, el que unía Oviedo con Santiago, así como los principales caminos en Francia. Este trabajo y los publicados por Kingsley Porter y Goddard King fueron decisivos para que desde la Real Academia de la Historia se pidiese al gobierno en 1962 que:[226]

...por los Ministerios de Educación Nacional, Obras Públicas e información y Turismo se elabore un plan conjunto, que incluyese: el cuidado y reparación de los edificios (iglesias y antiguos hospitales) del Camino, aun aquellos hasta ahora no protegidos por el Patrimonio Artístico; la mejora y reparación urgente de las carreteras en la zona o faja por donde discurría el Camino y su señalización conveniente, según en algunas provincias se ha iniciado; y por fin, la habilitación de hospedajes en construcciones viejas o de nueva planta: y, al propio tiempo, la edición y divulgación de libros y folletos para el conocimiento de cuanto supuso en la historia de la cultura y del arte de Europa el Camino de Santiago y los restos que de él permanecen.[226]
Mojón indicativo del Camino de Santiago. Aparece en él la flecha amarilla ideada por Elías Valiña para señalizarlo.

La petición fue rápidamente atendida ese mismo año y en una doble vertiente. Por un lado, el Ministerio de Obras Públicas comenzó a reparar y acondicionar las carreteras afectadas para conseguir un itinerario que enlazase las poblaciones del Camino.[26]

Es de señalar que tanto las actuaciones realizadas como la guía editada por la Administración estaban pensadas para un desplazamiento mediante automóvil o autobús y que los escasos peregrinos que viajaban andando tenían que buscar su propia manera de llegar de una población a otra.[231]

El Camino de Santiago primitivo. Para evitar el peligro de caminar por la carretera, se habilitaron senderos cercanos.

Pronto fue evidente el peligro que suponía para los peregrinos el caminar por las carreteras en los tramos en los que estas coincidían con el camino histórico.[232]

Para hacer viable el tránsito por los caminos recuperados, fue también necesario establecer una infraestructura de refugios y albergues. Mientras los primeros consistían en sencillos sitios cubiertos, con fuente de agua, donde parar y descansar, los segundos eran lugares donde asearse y pernoctar.[27]

En España, la labor de las Asociaciones de Amigos de Santiago y de las Administraciones ha sido ingente desde la década de 1990, y en 2018 se cuenta con una extensa red de caminos que, partiendo de numerosas zonas del país, permiten acceder al clásico Camino de Santiago.[6]

Cada uno de los caminos es cuidado por las Asociaciones de Amigos existentes en las áreas geográficas por donde discurren.[233]

El Camino de Santiago entre Roncesvalles/Somport y Compostela

Trazado del Camino de Santiago francés. Es, con diferencia, el más transitado por los peregrinos; en especial su tramo entre Sarria y Santiago de Compostela.

El clásico Camino de Santiago es denominado actualmente como «Camino de Santiago Francés». La Federación Española lo separa en tres tramos: el «tramo navarro» que representa el cruce de los Pirineos por Roncesvalles; el «tramo aragonés» que lo hace por Somport y luego el tramo desde Puente la Reina —donde se unen ambos— hasta Compostela.[234]​ Se pueden distinguir en él diferentes partes según el ámbito geográfico que atraviesa:

Entrada en Castrojeriz.
  • El Bierzo (ca. 100 km). Es un tramo con gran desnivel. Sube desde Astorga hasta el puerto de Foncedabón y desciende, de manera pronunciada, para entrar en el Bierzo, que atraviesa por Ponferrada y Villafranca, tras lo que asciende junto al río Valcarce y abandona la comarca por La Laguna.[237]
Peregrinos en Arzúa.

Es, con diferencia, la ruta jacobea más transitada que existe y en 2017 fue utilizada por unos 180 000 peregrinos, el 60% de los que llegaron a Compostela.[16]

A lo largo de su recorrido, recibe un buen número de rutas jacobeas que desembocan en diferentes puntos de su trazado:

Astorga es un histórico cruce de caminos.
Catedral de Oviedo. Desde León parte el «Camino de El Salvador» que permite su visita y continuar a Compostela por el Camino Primitivo.

Por otro lado, parten de él dos caminos:

Además, comparte sus últimos 50 km con el «Camino Primitivo» que llega desde Oviedo.

Cuenta con una infraestructura acorde al elevado tránsito que soporta. Entre San Juan Pie de Puerto y Santiago (sin incluir los de esta ciudad) existían —en 2018— un total 455 albergues que ofrecían cerca de 17 400 plazas.[238]

Otros Caminos de Santiago

Desde que se recuperó el Camino de Santiago en los años 1980, las asociaciones de voluntarios han continuado su trabajo para hacer lo mismo con un buen número de rutas dentro de la península que permiten acceder al camino principal, además de alguna que llega directamente a Compostela.[28]​ Es de señalar la circunstancia que, dentro de algunos países europeos, son utilizados también para peregrinar a otros destinos, como por ejemplo en Dinamarca, donde el Hærvejen, en dirección norte, es parte de los «caminos de San Olaf» que conducen a Trondheim, mientras que, hacia el sur, se dirige a Compostela.

En España, la Federación los divide en siete grupos: «Caminos de Galicia», «del norte», «andaluces», «del centro», «del este», «catalanes» y «del sureste», además de una pequeña ruta dentro de Canarias. También se pueden separar en dos categorías: aquellos que finalizan directamente en Santiago de Compostela y los que desembocan en otros caminos y continúan por ellos hasta llegar a la ciudad gallega. Estos últimos permiten realizar la peregrinación partiendo desde casi todas las áreas geográficas del país.

Reconocimientos

La Unesco ha otorgado a varios Caminos de Santiago el título de Patrimonio de la Humanidad.

El Camino de Santiago ha recibido varios reconocimientos desde la década de 1980.

En 1987, el Consejo de Europa lo designó como Itinerario Cultural Europeo y destacó que:

Durante siglos, los peregrinos pudieron descubrir nuevas tradiciones, nuevas lenguas y nuevos estilos de vida, y regresaban a su país con una rica identidad cultural, fenómeno poco habitual en una época en que los viajes de larga distancia exponían al viajero a grandes peligros. Así pues, las rutas del Camino de Santiago son un símbolo, al reflejar casi mil años de historia europea y servir de modelo de cooperación cultural para toda Europa.[2]

En 1993, 1998, y 2015, la Unesco ha concedido el título de Patrimonio de la Humanidad, respectivamente, al Camino Francés, los Caminos de Santiago en Francia así como a varios caminos de Santiago en el norte de España. De ellos señaló que:

El Camino de Santiago ha sido un lugar de encuentro para los peregrinos jacobeos desde que surgió hace unos once siglos. Ha facilitado un diálogo cultural constante entre los peregrinos y las comunidades por las que transitaban. También fue un importante eje comercial y una vía para la difusión del conocimiento, apoyando el desarrollo económico y social a lo largo de sus itinerarios. Incluye un magnífico conjunto de construcciones históricas creadas para satisfacer las necesidades de los peregrinos como iglesias, hospitales, albergues, monasterios, puentes y otras estructuras, muchas de las cuales dan testimonio de lo artístico y arquitectónico. Paisajes naturales excepcionales, así como un rico patrimonio cultural inmaterial, también sobreviven hasta nuestros días.[3]

En 2004, la Fundación Príncipe de Asturias le concedió su premio Príncipe de Asturias de la Concordia resaltando que:

La peregrinación jacobea, generadora de una extraordinaria vitalidad espiritual, social, cultural y económica, se ha convertido, en sus 1.200 años de historia, en un símbolo de fraternidad entre los pueblos y auténtico eje vertebrador de la primera conciencia común de Europa.[5]

Ese mismo año, el Consejo de Europa lo elevó a la categoría de «Gran Itinerario Cultural Europeo» afirmando que en él se veía representado:

el significado del ser humano en sociedad, las ideas de libertad y de justicia (...), un espacio de tolerancia, del conocimiento y de la solidaridad, un espacio de diálogo y reunión.[5]

Anexos del artículo

Véase también

Notas

  1. Con el fin de evitar excesivas repeticiones en el artículo, cada vez que este se refiera a los restos de Santiago el Mayor que descansan en la catedral de Santiago de Compostela, estará queriendo decir que son los restos que la Iglesia católica considera —de una manera oficial tras la publicación, en 1884, de la bula Deus Omnipotentis— ser de este apóstol.
  2. Tradicionalmente se ha considerado que existen tres grandes destinos de peregrinación en el cristianismo: Tierra Santa, Roma y Santiago de Compostela.
  3. La falta de referencias a este hecho en las fuentes antiguas.
  4. Las fuentes antiguas tampoco indicarían su apostolado en otra área geográfica.
  5. Ya esbozada anteriormente, fue desarrollada en profundidad por el religioso francés Louis Duchesne en 1900 para criticar la bula Deus Omnipotens de León XIII[38]
  6. Autores y obras mencionados en este sentido son los siguientes:
    a) Dídimo el Ciego en el segundo libro de su obra De Trinitate (escrita hacia 381-392), quien indicó que «...uno de los apóstoles recibió en reparto la India, otro Hispania e incluso, otro más, una región hasta la extremidad de la tierra» (...quad alteri quidem apostolorum in India degenti, alteri vero en Hispania, alteri autem ab ipso in alia regione usque ad extremitate terrae distributo).[36]
  7. Autores y escritos mencionados en este sentido son los siguientes:
    a)el Breviarium apostolorum, escrito fuera de Hispania a finales del siglo VI[8]
  8. Dentro de aquellas que se realizan a pie o por medios poco o nada mecanizados.[188]
  9. «desde los montes Pirineos hasta el castillo de Nájera, sacando de la potestad de los paganos cuanto de tierra se contiene dentro, hizo correr sin retroceso el camino de Santiago, que los peregrinos torcían desviándose por Álava»
  10. reseña del señor de Montigny dentro del relato de su peregrinación a Santiago en 1501

Referencias

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