Calle del Pez

Calle del Pez
MadridEspaña
Calle del Pez (Madrid) 01.jpg
Calle del Pez
Datos de la ruta
Nombre anterior Fuente del Cura (hasta siglo XVII)
Numeración 1-2 al 33-40
Longitud 400 m
Otros datos
Distrito Centro
Barrio Universidad
líneas de autobús EMT M2
Orientación
 • sureste Corredera Baja de San Pablo
 • noroeste Calle de San Bernardo
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La calle del Pez es una vía del centro de Madrid ( España), en el barrio de Universidad. Desciende desde la Corredera Baja de San Pablo hasta la calle San Bernardo.[5]

Historia

Presentación de Mesonero

"La calle del Pez tampoco nos ofrece más que algunos caserones antiguos, como el número 24, conocida también por la casa del Pez, por el que tenía esculpido en su fachada, no sabemos con qué motivo. La número 18, del Marqués de Villariezo, acaba de ser derribada, habiendo desaparecido también hace pocos años la mezquina fuente que a su salida a la Ancha de San Bernardo llevaba el nombre del Cura, por haberla costeado el párroco de Colmenar".

Así de escueta es la descripción que en 1861 hacía el padre de los cronistas de la Villa de Madrid en sus Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa. En el capítulo de la cartografía antigua se puede añadir que ya aparece en el plano de Teixeira (1656), si bien entonces figuran diferenciados dos tramos con distinto nombre, el del Pez, desde su inicio en la Corredera hasta la intersección con la calle de las Pozas, y con el rótulo de calle de la Fuente del Cura desde Pozas hasta la "calle ancha de San Bernardo".[7]

Según la información históricas con velo de leyenda recopilada por otro cronista de confianza, Pedro de Répide, tal nombre (de fuente del Cura) le venía de la legendaria existencia de una finca con cinco pozas y un estanque con su fuente de aguas finas. El relato popular anota que el día de San Juan ordenaba su propietario, el cura Henríquez ("eclesiástico de notable cuna"), que se abrieran los jardines al público para que pudieran disfrutar todos del juego de surtidores que adornaba la fontana, y en cuya taza se apoyaría su dueño, ya anciano, para dar el último suspiro, si ha de creerse a los criados que allí lo encontraron muerto.[8]

La leyenda del Pez

Pez de piedra en el chaflán del nº 20 de esta calle.

El estanque del cura Henríquez quedó dentro del terreno comprado por un tal Juan Coronel para levantar allí su casa, pero sus aguas se fueron mermando durante las obras y los peces que en ellas nadaban fueron muriendo. El último de ellos murió en las manos de Blanca Coronel, hija del tal Juan, aún después de que lo rescatase del limo y lo guardara un tiempo en una pecera de vidrio. Para consolar a la muchacha, su padre ordenó labrar un pez de piedra en el chaflán del edificio (haciendo esquina entre Pez y la calle de Jesús del Valle) y un cartel con la leyenda Calle del Pez.[8]​ A pesar de ello, Blanca Coronel se hizo monja en el convento de San Plácido, viéndose luego implicada en los misteriosos sucesos que ocurrieron en él.

Exorcismos y acosos

Dos episodios históricos han convertido a San Plácido, fundado en 1624,[10]

El otro episodio está relacionada con el reloj del convento, cuyas campanadas imitan al toque de difuntos. Según se dice, el reloj fue un regalo de Felipe IV como penitencia y desagravio por haber asediado a una joven y bella monja, llamada Margarita, que al parecer fue salvada «in extremis» gracias a la astucia de la priora haciéndola fingir cadáver, montaje que logró espantar al rey y sus rijosos acompañantes.[11]​ Demolido en 1903, en 1912 se inició la construcción de un nuevo convento y se restauró la antigua iglesia según proyecto del arquitecto Rafael Martínez Zapatero. En 1943 fue declarado Monumento Nacional.

Palacio de Bornos, en el nº 12.
Antiguo Palacio del Duque de Baena, proyectado en 1860 por el arquitecto Wenceslao Gaviña, en el nº 38-40 de la calle del Pez, esquina a la calle Pozas.

Palacios

Casi en el inicio de la calle, en el ensanche que forma la del Pez con la calle del Molino de Viento (espacio que a partir de la segunda década del siglo XX tomó el nombre de plaza de Carlos Cambronero, Cronista Mayor y Oficial de la Villa de Madrid), estuvo el caserón que albergó la Institución Real Pestalozziana, cuya creación se atribuye a Manuel Godoy.[12]

En el número 12, haciendo esquina con la calle de la Madera, se conserva la fachada del palacio de Bornos, una muestra de arquitectura isabelina de tradición tardo-neoclásica de mediados del siglo XIX, que a pesar de estar dentro del Plan Especial de Protección de Edificios Históricos fue remozado y convertido en edificio de viviendas en el comienzo de los años 1980.[12]

Otro romántico edificio que aun subsiste en el nº 38-40 de la calle del Pez, esquina a la calle Pozas, es el antiguo palacio del duque de Baena, proyectado en 1860 por el arquitecto Wenceslao Gaviña.

Ya al final de la calle del Pez, haciendo esquina con la calle ancha de San Bernardo, se conserva rehabilitado el palacio de los Bauer, palacete del siglo XVIII, reformado por Arturo Mélida a finales del siglo XIX al ser adquirido por la familia Bauer de banqueros de origen húngaro.[17]

Calle de Moriones

Durante el Sexenio Revolucionario, la calle del Pez llevó el nombre de Domingo Moriones y Murillo, Capitán General de Filipinas y destacado militar en las guerras carlistas por el bando liberal.[12]

Locales de ocio

En el número 10 de esta calle, en la esquina que forman la del Pez con la calle de la Madera, se conserva otro edificio con solera; en él se abrió en 1948 el cine Pez (uno de los muchos modelos de cine castizo y popular de público de barrio e innumerables anécdotas),[19]

Otro local muy popular fue al inicio del siglo XX, uno de los primeros salones de cinematógrafo de Madrid 'con voz',[21]

Todavía en el siglo XXI, y entre los numerosos y remodelados bares y restaurantes de la calle, en la esquina de la plaza Carlos Cambronero se encuentra el bar El Palentino, una tasca atemporal ajena a las modas que muchos consideran como uno de los lugares más representativos de la ciudad y sus gentes, en la que Manu Chao protagonizó un videoclip filmado por Fernando León de Aranoa, y que inspiró a Álex de la Iglesia su película El bar.[24]

Los Modlin

Placa de la calle

La concesión en 2013 del premio Goya al documental “Una historia para los Modlin” de Sergio Oksman,[27]

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