Calias III

Calias (en griego Kαλλιας), hijo de Hipónico III por la mujer que se casó con Pericles,[1] tercer cabeza de una de las más distinguidas familias atenienses en tener el nombre de Calias, famoso por su extravagancia y prodigalidad. (Los historiadores a veces lo desigan "Calias III" para distinguirlo de su abuelo Calias ("Calias II") y de su tatarabuelo Calias("Calias I").)

Fue estratego en 391/ 90. Su padre Hipónico lo fue en 427/ 426 a. C.

En la familia de Calias, del génos de Kérykes, el sacerdote daidoûkhos ( daduco) o porta-antorcha en los misterios de Eleusis parece que fue hereditario en los siglos V y IV a. C. Calias debió acceder a la fortuna de la familia en 424 a. C., que no es quizás irreconciliable con la mención de él en Los Aduladorescomedia de Eupolis de 421 a. C.—, de que había recibido una herencia recientemente.[3] y, si podemos creer en la declaración del acusado, la rama fue puesta ahí por Calias mismo, quien fue provocado al haber sido frustrado por Andócides en un intento muy vergonzoso y libertino.

En 392 a. C., estuvo al mando de las tropas de infantería pesada en Corinto, que capitaneadas por el strategos Ifícrates, derrotaron a un regimiento espartano, ( mora).[4] Era próxeno, de carácter hereditario, (aproximadamente el equivalente al actual cónsul) de Esparta, y, como tal, fue escogido como uno de los enviados autorizados y con poderes para negociar la paz con esa polis en 371 a. C., en cuya ocasión Jenofonte relata un absurdo y autoglorificante discurso suyo. Dilapidó toda su ancestral riqueza con sofistas, aduladores, y mujeres; Y tan pronto estas propensiones aparecen en él, que fue tildado, antes de la muerte de su padre, como "genio maligno" de su familia. La escena de El banquete de Jenofonte, y también la del Protágoras de Platón, tienen lugar en su casa; Y en la última especialmente su carácter es dibujado con algunos vívidos bosquejos como un diletante muy divertido con el esgrima intelectual de Protágoras y Sócrates. Se ha dicho que al final cayó en la absoluta miseria, de lo cual el sarcasmo de Ifícrates llamándole metragyrtes en lugar de daducos. Y murió al final con la verdadera necesidad de lo imprescindible para vivir. Dejó un hijo legítimo llamado Hipónico

Bibliografía

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