Caja negra (psicología)

La caja negra es una metáfora para designar aquel elemento estructural de un modelo abstracto sobre el funcionamiento de un sistema que se halla entre la entrada (input) y la salida (output). Se utiliza en psicología para señalar aquel componente que se encuentra entre el estímulo y la respuesta (conducta). El concepto fue adoptado en la psicología desde la biología del comportamiento y fue utilizado en sus inicios por la corriente conductista para señalar todos aquellos procesos cognitivos de procesamiento mental interno (incluyendo los afectos, sentimientos, pensamientos, deseos e ideas que intervengan internamente en estos procesos) definidos por el conductismo clásico como no observables. Tales aspectos se definieron como el contenido de la «caja negra» inexplorable (o no interesante), que no es susceptible definir de manera operacional, ni de medir directamente con instrumentos científicos. La base epistemológica que sustenta este modelo es el positivismo.


Antecedentes históricos del concepto en psicología

El conductismo temprano y las primeras teorías del aprendizaje ponían el acento en lo directamente observable: Lo que afecta directamente a un individuo (el estímulo) y lo que ese individuo produce en consecuencia (la respuesta). La sugerencia básica es que, científicamente, debía desestimarse los procesos que ―putativamente― ocurren entre uno y otro evento, en, por decir algo, la mente, por ser meramente especulativo lo que allí ocurre. La psicología, si quiere ser ciencia, debe atenerse a los hechos empíricos y no a teorizar sobre procesos inobservables que ocurrían en una «caja negra». Solo se puede observar el estímulo y de lo que desde la caja negra se emite: una respuesta, en la forma de una conducta.

El concepto fue introducido por los autores de la corriente conocida como conductismo metodológico representada principalmente por autores como Tolman, Hull y Guthrie, entre otros.

Pero los antecedentes de este modelo remontan al conductismo inicial de principios del siglo XX. John B. Watson publicó en 1913 su famoso manifiesto conductista,[3]

La incorporación de una instancia intermedia al modelo, de modo que en vez de definisrse simplemente como estímulo-respuesta corresponde a los condusctistas metodológicos, que agregan al modelo el eslabón intermedio de «organismo» (es decir, estímulo-organismo-respuesta), para luego definir que este sería una «caja negra».

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