Caifanes (banda)

Caifanes
Caifanes 2011.jpg
Caifanes en 2011. De izquierda a derecha: Alejandro Marcovich, Saúl Hernández, Sabo Romo, Diego Herrera y Alfonso André.
Datos generales
Origen Ciudad de México, Bandera de México  México
Estado Activo
Información artística
Género(s) Rock mexicano[1]
Rock Alternativo
Rock en Español
New Wave
Post-Punk
Período de actividad 1986 - 1996
2011 - actualmente
Discográfica(s) Sony Music
RCA Records
Artistas relacionados Jaguares
La Barranca
Las Insólitas Imágenes de Aurora
Bon y los Enemigos del Silencio
Web
Sitio web Sitio oficial
Facebook Caifanes-México
Twitter caifanesmex
Miembros
Saúl Hernández
Alfonso André
Sabo Romo
Diego Herrera
Antiguos miembros
Alejandro Marcovich
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Caifanes es una banda mexicana de rock que estuvo activa de 1986 a 1995 y que volvió a escena a partir de 2011.[2]

La banda empezó como un cuarteto conformado por Saúl Hernández ( guitarra y voz), Alfonso André (batería), Sabo Romo (bajo) y Diego Herrera (Teclados y saxofón), lanzando en 1987 el álbum debut Caifanes. En 1988 se unió Alejandro Marcovich (guitarra líder) y, estructurados como quinteto, publicaron los álbumes Caifanes. Volumen II (mejor conocido como El diablito) y El silencio. Durante 1993 Romo y Herrera dejarían la banda y los miembros restantes (Ya como un trío) publicarían el cuarto álbum, El nervio del volcán. Eventualmente, diferencias entre Hernández y Marcovich llevarían a la desintegración del grupo en 1995. Hernández continuaría con el proyecto Jaguares, el cual incluiría piezas de Caifanes además de nuevo material. Finalmente, en 2011, tras una reconciliación con Marcovich, Hernández formalmente reviviría Caifanes como quinteto. Eventualmente, sin que se presumieran más peleas internas, en 2014 un comunicado anunciaría que Caifanes regresaría al cuarteto original sin Marcovich.[3]

Teniendo como origen Las insólitas imágenes de Aurora, Caifanes emergió de la escena local mexicana como parte de la campaña difusora denominada Rock en tu idioma a finales de los años ochenta.[6]

Historia

Las Insólitas Imágenes de Aurora

El origen de Caifanes se dio, en parte, por un proyecto musical anterior denominado Las Insólitas Imágenes de Aurora. Éste surgió en 1984 por iniciativa de Alejandro Marcovich a pedido de su hermano Carlos, quien para entonces estudiaba Cine y requería conseguir dinero para desarrollar su tesis de grado y así conseguir su título profesional. Carlos le planteó a su hermano que organizara una fiesta que tuviera un grupo musical en escena.

Alejandro buscó a otros músicos para integrar la nueva banda: Alfonso André, baterista amigo de su hermano Carlos, y Saúl Hernández, quien para el momento formaba parte de otra agrupación llamada Frac y quien inicialmente se negó a participar en el naciente conjunto; a dos días de la fecha prevista para la fiesta, Saúl cambió de opinión y empezó a ensayar con Alfonso y Alejandro. Así las cosas, Hernández sería el vocalista e intérprete del bajo, Marcovich el guitarrista y André el baterista.

Oficialmente 'Las Insólitas' (como se les conoce comúnmente) no tienen discografía conocida, pero existe material de ellos con alguna difusión, especialmente teniendo en cuenta que en aquel tiempo en México el apoyo de las disqueras para el movimiento de rock en español y de bandas nacionales era mínimo, por no decir nulo.

Hacia 1986 se unieron otros músicos de apoyo a la banda y Saúl deja el bajo para tocar la guitarra. Hubo también por entonces el primer enfrentamiento entre Saúl y Alejandro, con lo que posteriormente el grupo se desintegró. Algo que también pasó tiempo después en Caifanes.[7]

El cuarteto

Tras la desintegración de Las Insólitas, cada uno de los elementos se integró a distintos proyectos. Alejandro Marcovich se unió al grupo de músicos que acompañaban a Laureano Brizuela, mientras Alfonso André se unió de forma temporal a Bon y los Enemigos del Silencio. Saúl Hernández junto con Diego Herrera estaban planeando un proyecto musical al que denominaron Caifanes. En el lenguaje urbano, un «Caifán» es aquel que se resiste al engaño y a las compensaciones materiales y busca en el alma su recompensa. Por ello, su visión de la vida es siempre la de un abismo, pero un abismo poblado de prodigios. En los años 40´s como en los 90´s,«Caifán» quiere decir INCONFORME.[8]

Caifanes fue conformado originalmente en enero de 1987 por: Saúl Hernández ( voz y guitarra), Sabo Romo ( bajo), Diego Herrera ( teclados y saxofón), y Juan Carlos Novelo ( batería). Su primera presentación fue el 11 de abril de 1987 en Rockotitlán con Jorge «El Gato» Arce ( Ritmo Peligroso) apoyándolos en la batería ya que Juan Carlos Novelo no pudo ir. La expectación creada en el underground rockero mexicano fue tanta que mucha gente se quedó fuera del recinto.

Después de su segunda presentación Juan Carlos Novelo decidió abandonar la agrupación, y en su lugar entró Alfonso André ( batería y percusiones). Más adelante, Santiago Ojeda ( guitarra) se integró al grupo por un corto tiempo, para luego fundar la banda La Gran Vía, quedando finalmente como cuarteto con Saúl, Diego, Sabo y Alfonso.

Si bien Caifanes era un grupo nuevo, Sabo Romo con sus proyectos anteriores (Cherry, Manhattan, Ruido Blanco, El Método del Ritmo, Taxi, Briseño y El Séptimo Aire) y la banda anterior de Saúl, Alfonso y Alejandro, Las Insólitas Imágenes de Aurora, tenían ya una amplia base de fanáticos.

La explosión de grupos originarios de España y Argentina, y la etiqueta de Rock en tu idioma, hicieron que las casas disqueras comenzaran a dar apoyo a las agrupaciones que llevaban tiempo pululando en los bares y hoyos funky de México.

En 1988, Caifanes comenzó a crearse una base de admiradores, un plus que comenzaron a forjar y que fue adicional al culto que habían provocado Las Insólitas Imágenes de Aurora.

El trayecto no fue fácil; la banda había juntado un presupuesto y tenían en mente grabar un disco bajo el cobijo de algún productor español; lamentablemente, el dinero comenzó a escasear y solo alcanzó para grabar un demo de cuatro canciones. Las canciones elegidas habían sido: Mátenme porque me muero, Nada, Será por eso y Amanece.

El primero de estos temas fue enviado a la extinta estación Espacio 59, en donde se programaban los demos de las agrupaciones que querían darse a conocer y en donde comenzaron a ganarse el gusto del público radioescucha.

La primera parada en una casa disquera fue en la desparecida CBS México, y en donde el director general de aquella casa disquera al ver su aspecto gótico, similar al estilo post punk de aquella época. El ejecutivo, no tuvo otra descripción de ellos y sus palabras solo alcanzaron para decirles: «Parecen putos».[9]

El gerente de la sucursal mexicana de CBS, escuchó con atención aquella cinta que la agrupación llevó, el trabajo fue de su agrado, pero por su aspecto y tras escuchar el demo de "Será por eso", les negó algún contrato en firme, argumentando lo siguiente —cosa que hasta hoy, Hernández cuenta como anécdota y no lo olvida—: «En CBS, nuestro negocio es vender discos, no ataudes».[9]

Por un momento el grupo, frustrado de tanta búsqueda, recibió el soporte temporal de CBS pero después recibiría su «carta de retiro». La verdadera oportunidad llegó cuando Ariola convocó a las dos bandas que estaban provocando «eco» en la escena under de la época en la Ciudad de México, a abrir el concierto de Miguel Mateos en el desaparecido Hotel de México (hoy el World Trade Center México) el 31 de octubre de 1987: Caifanes y Neón eran esas bandas.

Lugar en donde, por cierto, se encontraba Cachorro López, (productor de Los Abuelos de la Nada, Miguel Mateos, Andrés Calamaro), quién a su vez estaba midiendo el poder de convocatoria de ambas agrupaciones y en donde Caifanes salió triunfante sobre Neón; no vaciló en darles su apoyo incondicional. El resultado fue la grabación de un primer LP bajo la dirección y realización del productor Cachorro López, también productor de Mateos.

Caifanes accedió a firmar con RCA Ariola, a cambio de que también Maldita Vecindad firmara y así ocurrió. Para noviembre de 1988, Maldita Vecindad se encontraba grabando en los Estudios PolyGram lo que sería su primer material.

Su primer álbum, Caifanes, salió a la venta en agosto de 1988 y el sencillo Mátenme porque me muero fue su primer éxito, seguido por, Viento, Amanece y Cuéntame tu vida. El también llamado Volumen 1 fue precedido por un EP con tres canciones, producido con la intención de probar la aceptación del grupo entre la posible audiencia; el resultado fue la venta de más de trescientas mil copias y, por lo tanto, la edición del primer LP.

El álbum en sí, mostraba claramente lo que muchos consumidores de rock en México demandaban: verdadero rock. Gustavo Cerati, en aquel entonces guitarrista de Soda Stereo, participó como músico invitado en la grabación del álbum tocando la guitarra en La bestia humana.

En diciembre de 1988, graban en la Ciudad de México el maxi-sencillo La negra Tomasa. Dicho trabajo incluía tres versiones de la canción cubana La negra Tomasa adicionando el tema Perdí mi ojo de venado.

En el verano de 1989, tras llenar dos días consecutivos el Auditorio Nacional —de hecho fue la primera banda de rock mexicano en lograr esto— y teniendo como teloneros a Maldita Vecindad y a Fobia, el grupo prepara canciones para lo que sería su segundo material; temas como Detrás de ti y Antes de que nos olviden ya eran habituales de la agrupación para estas fechas (esta última fue con dedicatoria a los caídos de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968).

Quinteto

Alejandro Marcovich, fue el último en integrarse a Caifanes en 1989.

En una presentación del grupo en un bar se encontraba el excompañero de grupo de Saúl y Alfonso en Las Insólitas Imágenes de Aurora, Alejandro Marcovich. Hernández tuvo un encuentro con el guitarrista, en donde comentaron asuntos sobre los proyectos de cada uno, (Marcovich se encontraba de gira con el cantante argentino Laureano Brizuela) y Hernández le comentaba el gran peso que le causaba el ser guitarrista y vocal de una agrupación. Por su parte, Marcovich recomendó: «¿Por que no buscas a un guitarrista que te apoye?», a lo que Hernández respondió: «¿Y por qué no tú?».

En septiembre de 1989 el guitarrista Alejandro Marcovich se integró al grupo y ya con una formación sólida, como quinteto, se dirigió a Nueva York a grabar su segunda placa, de nuevo bajo la dirección de Oscar López en colaboración con Gustavo Santaolalla, Cachorro López y Daniel Freiberg.

El resultado de este trabajo fue el Volumen II, mejor conocido como El diablito (esto se debe a que en la portada del disco se incluye la imagen de un diablo que recuerda una tarjeta de lotería, acompañado por una leyenda que dice justamente: «El diablito»).

Dentro de esta producción destacan Detrás de ti, Antes de que nos olviden y Los dioses ocultos; también aparece una de las canciones más populares del grupo, La célula que explota.

1990 fue un año de arduo trabajo. Realizaron una serie de conciertos con las agrupaciones más fuertes de esa época, Fobia, Neón, Maldita Vecindad y Los Amantes de Lola; en una gira que bien denominaron Rock de los 90s, en diciembre de ese mismo año.

Después se les presentó la oportunidad de hacer un concierto mano a mano con los argentinos Soda Stereo en el Palacio de los Deportes, el 23 de marzo de 1991, y en donde el vocalista de Soda los presentaba así:

Pero algo más queda, algo más queda. A este escenario vamos a invitar unos amigos... ¡No mames, güey, son los Caifanes!

Gustavo Cerati
Adrian Belew, exmiembro de King Crimson, fue el productor de la tercera placa discográfica de la agrupación, El Silencio.

Después, se dirigieron a Wisconsin a grabar con Adrian Belew y, así, en 1992 se editó «El silencio».[12]

El silencio es considerado uno de los mejores álbumes del rock mexicano, y uno de los mejores del rock latino, para muchos es el álbum de rock más influyente en México. En el disco existen fusiones de música mexicana y rock, como en Piedra, Para que no digas que no pienso en ti y Nubes, o en Mariquita, donde convierten un son jarocho anónimo en una canción de rock; también experimentaron con Metamorféame, que es lo más acercado a un hard rock que Caifanes llegó a tener, además del clásico No dejes que...

En abril de 1993 llenaron por completo el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, hazaña que ningún otro grupo de rock mexicano había logrado hasta el momento,[13] con Santa Sabina como teloneros.

En este mismo año, la agrupación parecía cada vez más sólida, pero Sabo Romo y Diego Herrera se encargaron de desmentirlo. Con dicho concierto en el Palacio de los Deportes, Sabo Romo se despidió de la agrupación.[13] Diego Herrera lo seguiría poco tiempo después, al concluir esa gira.

Sabo Romo fue el primero en desertar de la agrupación en 1993.
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