Café vienés

Café vienés
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Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Cafe Braeunerhof Wien 2004.jpg
La cultura del café: el indispensable periódico.
País Flag of Austria.svg  Austria
Tipo Cultural
Criterios ii, iv, vi
N.° identificación 1033
Región Europa y América del Norte
Año de inscripción 2001 (XXV sesión)
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Para la bebida, véase Café vienés (bebida).

El café vienés ( alemán: Wiener Kaffeehaus) es una típica institución de Viena que aún desempeña un importante papel en la cultura y la tradición de la capital austriaca.

Características

Café Central de Viena.
Café Dommayer de Viena (entrada).
Café Dommayer de Viena (interior).

A diferencia de lo que ocurre en otros cafés tradicionales del mundo, es muy corriente que un cliente se pase horas solo leyendo el omnipresente periódico. Junto con el café, el camarero servirá el obligado vaso de agua fría de grifo, que volverá a llenar frecuentemente si la estancia se alarga. Tal vez la mejor descripción es la que ofrece Stefan Zweig:

Es una institución muy especial, incomparable con ninguna otra a lo largo y ancho del mundo. Se trata, de hecho, de una especie de club democrático, abierto a todo aquel que quiera tomarse una taza de café a buen precio y donde, pagando esta pequeña contribución, cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas charlando, escribiendo, jugando a cartas; puede recibir ahí el correo y, sobre todo, consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas. Un café vienés de categoría ponía a disposición del público todos los periódicos de Viena, y no sólo de Viena, sino de todo el Imperio Alemán, además de los franceses, ingleses, italianos y americanos, así como todas las revistas literarias y artísticas importantes del mundo, tales como el Mercure de France, la Neue Rundschau, el Studio y el Burlington Magazine. De esta manera sabíamos de primera mano todo lo que ocurría en el mundo, nos enterábamos de todos los libros que aparecían, de todos los espectáculos, cualquiera que fuese el lugar donde se representaban, y comparábamos las críticas de todos los diarios; a lo mejor nada ha contribuido tanto a la desenvoltura intelectual y la orientación cosmopolita de Austria como el hecho de que en el café se podía informar uno de todos los acontecimientos del mundo al tiempo que comentarlos con su círculo de amigos. Pasábamos ahí horas enteras cada día...[1]

A finales del siglo XIX y principios del XX, muchos escritores famosos frecuentaban los cafés vieneses por su ambiente, e incluso escribían en ellos (por ejemplo, se dice que gran parte del famoso diario Die Fackel de Karl Kraus se redactó en cafés de este tipo). Otros poetas de café fueron Arthur Schnitzler, Alfred Polgar, Friedrich Torberg y Egon Erwin Kisch. El famoso escritor y poeta Peter Altenberg se hacía enviar su correspondencia a su café favorito, el Central.

Otras personalidades famosas que frecuentaron los cafés vieneses fueron Arthur Schnitzler, Stefan Zweig, Egon Schiele, Gustav Klimt, Adolf Loos, Theodor Herzl, Siegfried Marcus, e incluso León Trotsky. También podían encontrarse (y aún existen) establecimientos similares en otras ciudades del Imperio austrohúngaro: Praga, Budapest, Trieste, Lemberg, etc.

El mobiliario de un café vienés puede ir de lujoso y confortable a frío y moderno. Los cafés clásicos suelen tener sillas Michael Thonet y mesas de mármol.

Muchos cafés ofrecen también un pequeño menú, con salchichas y dulces como bizcochos o tartas.

En muchos cafés clásicos (Café Diglas, Café Central, Café Prückel) se toca el piano por las tardes y se celebran veladas literarias y otros acontecimientos sociales. En los meses cálidos los clientes suelen sentarse fuera, en un Schanigarten.

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