Caesaraugusta

Caesaraugusta sobre plano moderno de la ciudad
1.- Decumano (actuales calles Mayor, Espoz y Mina y Manifestación)
2.- Cardo (actual calle Don Jaime I)
3.- Foro de Caesaraugusta
4.- Puerto fluvial
5.- Termas públicas
6.- Teatro
7.- Muralla[1]

Caesaraugusta o Caesar Augusta fue el nombre de la ciudad romana de Zaragoza, fundada como colonia inmune de Roma en el año 14 a. C.,[4] Su fundación tuvo lugar en el marco de la reorganización de las provincias de Hispania por César Augusto tras su victoria en las guerras astur-cántabras.

La nueva ciudad recibió el nombre de «Colonia Caesar Augusta». Gozó del privilegio de ostentar el nombre completo de su fundador, quien encomendó su deductio, como otras muchas tareas del Imperio, a su general y allegado íntimo Marco Vipsanio Agripa.

En la fundación de la ciudad, participaron soldados veteranos de las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina, licenciados tras la dura campaña contra astures y cántabros, con la doble intención de garantizar la defensa del territorio a la vez que fijar en él la presencia de Roma. Zaragoza contaba con el estatus de colonia inmune, que le otorgaba determinados privilegios como el derecho a acuñar moneda o la exención del pago de impuestos. Los nuevos ciudadanos fueron adscritos a la tribu aniense.

En el proceso de reorganización de territorios hispanos, se crean tres provincias, Tarraconense, Bética y Lusitania, divididas en conventos jurídicos (distritos menores con funciones judiciales y administrativas); de ellos, el regido por Caesarugusta, el Convento Jurídico Caesaraugustano, era uno de los más extensos de los siete en los que se dividía la provincia Tarraconense. Caesaraugusta asumió desde un primer momento el papel de cabecera regional, sustituyendo a la colonia Victrix Ivlia Celsa (en la actual Velilla de Ebro).

El periodo de mayor apogeo de la ciudad (siglos I y II) trajo consigo muchas de las grandes obras públicas, de las que aún hoy podemos ver algunas: el foro, el puerto fluvial (que convirtió a Caesarugusta en el principal redistribuidor de mercancías en el valle del Ebro), las termas públicas, el teatro o el primer puente de la ciudad, situado en el emplazamiento del actual puente de Piedra y que probablemente era una obra de sillería o mixta de piedra y madera.

El agua también ha representado un importante papel en la Zaragoza romana, tanto por su situación a orillas del río Ebro y junto a la desembocadura del Huerva y el Gállego, como por sus complejos sistemas de abastecimiento y regadío. Junto a las ya mencionadas termas, se han documentado multitud de aljibes, fuentes, cloacas de desagüe y diversos tramos de tuberías de plomo y saneamiento.

Augusto de Prima Porta en bronce junto con restos de muralla en la Puerta de Toledo de Zaragoza.

La fundación como colonia mixta inmune

Busto de Druso el Menor procedente de Caesaraugusta (primer cuarto del siglo I d. C.)

Caesar Augusta fue fundada en el año 14 a. C. —si bien se han propuesto otras fechas para la fundación de la ciudad que abarcan una horquilla entre el año 25 y el 12 a. C.— como una colonia inmune donde soldados procedentes de las legiones que lucharon con César Augusto en Hispania entre el 29 y el 26 a. C. se integraron en la Salduie ibérica, formando una nueva ciudad colonial romana de carácter mixto, como refleja Estrabón en su Geografía (III, 2, 15).

La nueva colonia inmune ocupó una superficie de 44 hectáreas, delimitando una superficie de más de 900 x 500 m en torno a dos ejes axiales de comunicación: el decumano máximo (actuales calles Mayor y Espoz y Mina y Manifestación) y el cardo, que coincidía aproximadamente en su trazado con la calle de Jaime I, aunque la confluencia con el decúmano en el límite sur —situado en el actual Coso Alto y que podría encontrarse en cualquier punto desde el Teatro Principal hasta la Puerta Cinegia— es inseguro, pues el trazado de la citada calle en su mitad sur data de una reforma del siglo XVIII.

La urbe contaba con cuatro entradas principales, cuyo emplazamiento se conservó hasta el siglo XV, a ambos extremos del cardo y el decúmano:

  • Puerta de Toledo. Estaba situada al extremo oeste del decúmano, entre las actuales murallas[1] de San Juan de los Panetes y el Mercado Central. En su emplazamiento romano se mantuvo una puerta flanqueada por dos torreones almenados —cuyos arranques probablemente eran cubos de muralla romana— hasta 1848 en que se derribó. Aún perduran sus cimientos, descubiertos en el último cuarto del siglo XX. Un monumento de Martín Trenor y la estatua de Augusto de Prima Porta en bronce, regalada por Mussolini en 1940, sobre un pedestal de piedra negra de Calatorao, conmemoran desde 1989 el lugar donde se encontraba.
  • Puerta de Valencia. Extremo este del decúmano, a la mitad del actual Coso Bajo. Se encontró una inscripción a la «Porta romana» en un sillar, que señalaba su situación.
Triclinium de la casa romana de la calle Añón, de época Claudia (mediados del siglo I d. C.).

La ciudad de Caesaraugusta se constituyó así como la urbe más influyente del valle medio del Ebro, y sus acuñaciones monetarias se difundieron por toda la Tarraconense interior, llegando a predominar incluso en la actual provincia de Soria.

Todo el diseño de la colonia fue minuciosamente planificado antes de su ejecución. Se dotó pronto a la ciudad de un puente (probablemente de piedra), foro, acueductos y sistema de alcantarillado mediante cloacas de desagüe. Sin embargo, los estudios más recientes, sostienen la hipótesis de que estas infraestructuras (puente, puerto fluvial, foro, mercado) preexistieron a la fundación romana, aunque en muchos casos fueron reformados y ampliados (como sucedió con el foro) en época de Tiberio. El puente, el puerto y las termas pudieron formar parte de las dotaciones de la muy romanizada Salduie de los años 50-14 a. C. Debido a ello la actividad constructiva entre los años 14 a. C. y 14 d. C. fue limitada si se consideran las ingentes obras urbanísticas emprendidas a partir del gobierno de Tiberio, con la edificación del teatro o la remodelación del foro, entre otras actuaciones.

Hasta finales del siglo XX, se consideraba que los límites de la ciudad del siglo I estaban establecidos por los restos de murallas conservados. Sin embargo, a comienzos del siglo XXI toma fuerza una evolución distinta de la ciudad romana de Caesaraugusta. Por los restos de los siglos I y II encontrados fuera del perímetro de las murallas conservadas (plaza de la Magdalena, calles Antonio Agustín, Rebolería, Añón o Teniente Coronel Valenzuela por citar algunos ejemplos) la extensión inicial de la urbe ocuparía por el este el actual barrio de la Magdalena y Tenerías hasta el curso del Huerva, y por el sur una franja de terreno que llegaría hasta las calles Cinco de Marzo y San Miguel, paralelas al Coso Alto. Uno de los argumentos esgrimidos es que en la segunda mitad del siglo II se observan abandonos de casas situadas en esta zona, lo que ha hecho pensar en la construcción en este momento de la muralla en el sur y en el este, que originaría el traslado de la población de esta zona hacia el interior de estas murallas. Una hipótesis probable es que el límite occidental y norte hubiera permanecido estable desde la fundación de la ciudad, incluso contando con una muralla de opus caementicium que protegía la zona más desguarnecida, mientras que en el este la muralla fuera innecesaria en sus primeros tiempos gracias a la natural protección del curso del Huerva, que marcaría el límite oriental. En el siglo III, en todo caso, definitivamente se construye o reconstruye el perímetro descrito arriba con una muralla de sillares, de la que se conservan abundantes restos.

Tramo noroeste de la muralla romana de Caesaraugusta ( siglo III).

Muralla

Durante mucho tiempo se había dado como segura la existencia de una muralla a comienzos de la colonia y la reedificación de esta en el siglo III. Sin embargo, abundantes restos arqueológicos hacen que desde comienzos del siglo XXI se ponga en duda que Caesaraugusta tuviera una muralla que rodeara el perímetro completo de la ciudad hasta el siglo III al menos, no en la apariencia con que se muestran los restos de lienzo conservados en la actualidad, especialmente en el lado oriental, donde la ciudad contaba con la protección del río Huerva.

El hallazgo en el año 2000 de la Casa de la calle Añón y su ubicación en la zona este de la urbe, extramuros de lo que se suponía el área incluida dentro de las murallas de Caesaraugusta, junto con otros restos arqueológicos encontrados, han hecho suponer que la superficie urbanizada se extendió en sus inicios más allá de lo que fue la ciudad romana amurallada del siglo III e incluso se ha postulado (según investigaciones de 2003),[1] que la colonia romana de Caesaraugusta pudo carecer en un principio de murallas, particularmente, de las situadas a oriente.

Puente

La existencia de un puente sobre el río Ebro situado en la ubicación del actual Puente de Piedra (probablemente ya existente en época de Salduie) está documentada a partir del hallazgo de tuberías de plomo que soportaba el puente y que traían agua potable desde el cercano río Gállego hasta la ciudad. Es más difícil dilucidar si ya en época romana el puente estuvo edificado en piedra sillar, aunque el prestigio de la capital del convento jurídico cesaraugustano y la requerida solidez que derivaba de su función de acueducto de pesadas tuberías induce a pensar que fuera un puente de piedra.

Estatua de varón (segunda mitad del siglo I d. C.) de época de Nerón o Domiciano, a quien podría representar de joven,[5] hallada en el Foro romano de Caesaraugusta.

Foro augústeo

El foro de la etapa augustea o saluitana (situado en la actual plaza de la Seo y el museo del puerto fluvial) tenían un carácter mercantil vinculado al transporte de mercancías desde y hacia Tortosa a través del Ebro, y muy posiblemente estuvo en funcionamiento antes de la fundación colonial romana. Adosado al este del cardo, consistía en una plaza cuadrangular abierta hacia el río limitada solo en sus lados largos, que alojaban sendos cuerpos de locales comerciales (siete tabernáculos conservados en el lado este), erigidos sobre zócalos de opus vittatum y pintura del III estilo inicial. Un sencillo pórtico cubierto cerraba el foro en el lado sur.

Equipamientos hidráulicos

La colonia romana de Caesaragusta disponía de toda una red de alcantarillado, con cloacas y tuberías y abastecimiento de agua potable garantizado a través de acueductos que recogían el agua en grandes cisternas colectoras, y cuyos restos arqueológicos se han ido excavando fundamentalmente desde la última década del siglo XX. Además, en el barrio de las Tenerías, existía un drenaje para las inundaciones periódicas de las crecidas del Ebro consistente en un campo de ánforas agrupadas y colocadas invertidas.

Bajo el foro, y perpendicular al Ebro, se diseñó una cloaca de desagüe de grandes dimensiones: 2,82 m de altura y 2 m de anchura. Fue construida en opus caementicium con revestimiento de opus incertum. Otros sistemas de desagüe de la ciudad tenían notables dimensiones, sin llegar a las de la cloaca mayor. Así, hay un tramo en la calle Espoz y Mina trabajado en opus vittatum de 1,2 m de alto por 0,6 de ancho. Las proporciones de las cloacas de Cesaraugusta son similares a otras grandes ciudades romanas, y comparables, por ejemplo, a las de Augusta Emerita.

Administración altoimperial

Desde el momento de la fundación de la ciudad, Caesar Augusta fue regida por dos grupos formados a partir de los ciudadanos romanos preeminentes: el ordo decuriornum o curia (el senado local) y el ordo Caesaragustanum (un conjunto de magistrados), que integraban un ordo u orden de ciudadanos del mayor rango, inicialmente surgidos de entre los oficiales y veteranos de las legiones y designados por los mandos para establecer la primera curia.

A la cabeza del gobierno de la ciudad se situaban cada año dos duunviros (equivalentes de los cónsules romanos en el ámbito local), cuyo nombre aparecía en las acuñaciones monetarias. Excepcionalmente, podía sustituirles un prefecto con atribuciones directamente emanadas de Roma.

Demarcaciones jurídicas en Hispania.

Con los duunviros colaboraba una pareja de ediles, encargados del buen funcionamiento de las industrias, obras públicas y silos de abastecimiento de cereal ( horrea), y un cuestor que se ocupaba de la administración.

Los primeros duunviros de César Augusta fueron Quinto Lutacio, Marco Fabio, Cayo Alsano, Tito Cervio, Lucio Casio y Cayo Valerio Fenestela, cuyos nombres remiten a familias itálicas. Solo se conoce el nombre de un edil, Marco Julio Antoniano, documentado en las inscripciones de las tuberías de plomo que, con funciones de acueducto, se integraron en el puente sobre el Ebro.

Caesaraugusta era la capital de una de las siete demarcaciones judiciales ( conventus iuridicus) en que se dividía la provincia de Tarraco. El conventus Caesaraugustanus era uno de los más extensos e incluía al norte Pamplona e Irún, al oeste Calahorra, al sur Alcalá de Henares y al este Lérida.

De este modo, Caesaraugusta fue un centro en que se debían resolver los asuntos legales en segunda instancia, siempre que no pudieran ser solventados en la jurisdicción municipal. Además, gozaba de capitalidad religiosa, con culto propio, pues disponía de un Genius conventus caesaraugustani con sacerdocio particular y recepción de homenajes y ofrendas sagradas de todas las ciudades de la demarcación administrativa. Según Fatás y Beltrán (1998), los restos de Basílica encontrados en el Palacio de los Pardo, en la confluencia entre el cardo y el decúmano, constituirían el foro solemne y religioso; mientras que el foro excavado bajo la plaza de La Seo serviría de foro comercial y administrativo de la ciudad.

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