Cacerolazo

Cacerolazos
En Buenos Aires, Argentina (2004).
En Caracas, Venezuela (2013).

Cacerolazo —también conocido como caceroleo o cacerolada,[1]​ — es una forma de protesta en que los manifestantes hacen saber su descontento mediante ruido acompasado, típicamente golpeando cacerolas, ollas u otros utensilios domésticos. Los manifestantes pueden participar desde sus propias casas y sin necesidad de concentrarse en un lugar determinado, asomándose a ventanas y balcones o en los antejardines de las casas, pudiendo de esta manera alcanzar la protesta un alto grado de adhesión y participación.

El cacerolazo se caracteriza por ser una manifestación de rechazo a algo, generalmente las políticas de un gobierno o determinadas decisiones gubernamentales; y raramente en pro de algo. Se promueven como un reclamo de interés popular alejado de los intereses partidarios.[2]​ Al igual que otros tipos de manifestaciones, puede darse de forma espontánea o ser convocado por un grupo de personas, ya sea una fuerza política u otro tipo de organización.

Los cacerolazos vienen acompañados a menudo de otras medidas de protesta popular, como apagones voluntarios, boicots al consumo, bocinazos, funas, bloqueos de calles y "sentadas"; y con el auge de las nuevas tecnologías, también de cadenas de correos electrónicos o de mensajes de texto, tipos de protesta que han dado en llamarse "cacerolazos cibernéticos". En todos los casos, se conserva en los diversos tipos de protesta la esencia del cacerolazo, que estriba en la ampliación y profundización de la protesta democrática, alejándola de las manifestaciones tradicionales e introduciéndola en los hogares.

Las primeras protestas de este estilo de las que se tiene registro surgieron en Argelia en 1961, con "las noches de las cacerolas", bajo el marco de la Guerra de Independencia de Argelia.[3]​ En las décadas siguientes este tipo de protesta circunscribió casi exclusivamente a Sudamérica, aunque posteriormente se la ha visto también en España —donde se llama cacerolada—, y en otros países de Europa.

Argentina

En Argentina, los cacerolazos se encuentran asociados con las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que culminaron con el gobierno de Fernando de la Rúa, y que incorporaron este tipo de protestas entre el repertorio de acciones de protesta de los sectores urbanos en el país.[8]

Década de 1980

El primer cacerolazo del que se tiene registro, ocurrió el 20 de agosto de 1982, a finales de la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. En aquel momento, un grupo de mujeres, niños y desocupados, a pesar del terorrismo de Estado, protestó en la Plaza de Mayo, donde golpearon cacerolas, cantaron el Himno Nacional Argentino, agitaron las bolsas de compras vacías y lograron entrevistarse con el asesores del Ministro de economía, José María Danigno Pastore, para elevar un petitorio avalado por 4.000 firmas. El 9 de septiembre de 1982, se repitió la imagen en la provincia de Mendoza[9]

Durante la presidencia de Raúl Alfonsín se dieron varios cacelorazos. El primero de ellos ocurrió el 9 de octubre de 1986, cuando el Movimiento de Amas de Casa del País (ACP) y el Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina adhirieron al plan de lucha de la Confederación General del Trabajo (CGT), para la huelga organizada para aquel día. Las organizaciones de mujeres realizaron un cacerolazo en Capital Federal y en Mendoza.[9]

Sobre el final de la década, en el momento más crítico de la hiperinflación,[9]

Década de 1990

Durante el segundo gobierno de Carlos Menem se volvieron a dar nuevo cacerolazos masivos, siempre contra la política económica y social del gobierno. Entre ellos se encontraron el ocurrido el 13 de septiembre de 1996 organizado por el Foro Multisectorial, conducido por el Frepaso y la UCR; el apagón telefónico del 10 de febrero de 1997; debido al triple crimen de Cipolletti, el 11 de diciembre de 1997 y el 9 de agosto de 1998; el apagón contra Edesur, el 18 y 19 de febrero de 1999.[9]

Década de 2000

Durante la década de 1990, Argentina había sido elogiada como la «mejor alumna» del Fondo Monetario Internacional (FMI),[16]

El elemento desencadenante fueron las fuertes restricciones a la disponibilidad de los depósitos bancarios impuestas a partir del 1 de diciembre por el gobierno.[18]

El 19 de diciembre de 2001 comenzó un nuevo cacerolazo, que terminaría con la renuncia de gran parte del gobierno de Fernando De La Rúa. El día había comenzado con el incremento en la cantidad de saqueos en diferentes puntos del país, sobre todo en busca de comida, que ocurrían desde una semana antes, al punto que llegarían por primera vez a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires[25]

Luego de la renuncia del Ministro, la protesta tímidamente continuó durante toda la noche, en medio de represión policial, tanto en la Plaza de Mayo como en el Congreso.[33]

Luego de la renuncia del presidente, se activó lo determinado en la «Ley de Acefalía», con lo cual la Asamblea Legislativa eligió como presidente el 23 de diciembre a Adolfo Rodríguez Saá. Cinco días más tarde, se produjo un nuevo cacerolazo con una participación de más de 30.000 personas en el centro porteño. Este se debió sobre todo a la persistencia del corralito y la designación de políticos con mala reputación o tildados de «corruptos».[36]​ Al otro día, el mismo presidente presentaría su renuncia.

En 2008, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se dio una nueva serie de cacerolazos durante el paro agropecuario, lock out y bloqueo de rutas, debido al proyecto de implementación de un esquema de gravámenes móviles para las exportaciones de soja, trigo y maíz.[40]

Década de 2010

Luego de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner con el 54% de los votos en 2011, en 2012 ocurrieron varios cacerolazos convocados a través de las redes sociales por la oposición política y grupos antikirchneristas.[55]

El 18 de abril de 2013 se dió un nuevo cacerolazo convocado también por los partidos políticos opositores, como el PRO o el radicalismo,[59]

A pesar de los esfuerzos de los organizadores, la metodología no pudo instalarse y ese fue el último que registró un respetable nivel de adhesión. Luego se sucedieron otros de menor trascendencia, el 8 de agosto,[64]

Luego del recambio presidencial en 2015, a tan sólo cuatro meses de la presidencia de Mauricio Macri, el 7 de abril de 2016, se produjo un cacerolazo en varias ciudades del país, pidiendo la renuncia de Macri, luego que este haya dado un discurso acerca de su involucramiento en los Panama Papers.[67]

Dos meses más tarde, el gobierno determinó la quita de subsidios estatales y los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, que en ocasiones había superado el 1000 %, y en algunos casos llegaban al 2000 % de aumento,[78]

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Principales cacerolazos contra la reforma previsional (exceptuando el Área Metropolitana de Buenos Aires).

En 2017 el gobierno de Mauricio Macri promovió reformas de corte neoliberal.[85]

Días más tarde habría un nuevo cacerolazo pero de menor tamaño frente a la casa de Marcos Peña.[86]

El 18 de abril de 2018 se repitieron nuevos cacerolazos contra el gobierno de Mauricio Macri vecinos salieron a las calles en diferentes ciudades; entre ellas en decenas de esquinas de Buenos Aires; en decenas municipios del gran Buenos Aires y en el Interior del país; protestando principalmemte contra el tarifazo.[88]

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