Cacerolazo

Cacerolazo en Buenos Aires.
Cacerolazo en Santiago de Chile.
Cacerolazo en Caracas en el 2013.

Cacerolazo —también conocido como cacerolada, caceroleada o caceroleo— es una forma de protesta en que los manifestantes hacen saber su descontento mediante ruido acompasado (típicamente golpeando cacerolas), sea a una hora acordada de antemano o en forma espontánea. Los manifestantes pueden participar desde sus propias casas y sin necesidad de concentrarse en un lugar determinado, asomándose a ventanas y balcones o en los antejardines de las casas, y blandiendo rítmicamente los objetos que tienen a mano (comúnmente cacerolas, ollas y otros utensilios domésticos; de ahí su nombre), pudiendo de esta manera alcanzar la protesta un alto grado de adhesión y participación.

Al igual que otros tipos de manifestaciones, un cacerolazo puede ser autoconvocado por un grupo de personas, o bien respondiendo al llamado de una fuerza política u otro tipo de organización, generalmente en contra de un gobierno o de determinadas decisiones o políticas gubernamentales, y más raramente en pro de una causa.

Los cacerolazos vienen acompañados a menudo de otras medidas de protesta popular, como apagones o cortes de electricidad, boicots al consumo, bocinazos, funas, bloqueos de calles y "sentadas", y con el auge de las nuevas tecnologías, también de cadenas de correos electrónicos o de mensajes de texto, tipos de protesta que han dado en llamarse "cacerolazos cibernéticos". En todos los casos, se conserva en los diversos tipos de protesta la esencia del cacerolazo, que estriba en la ampliación y profundización de la protesta democrática, alejándola de las manifestaciones tradicionales e introduciéndola en los hogares.

Desde los primeros cacerolazos de los que se tiene registro, que tuvieron lugar en Chile entre 1971 y 1973, este tipo de protesta se había circunscrito casi exclusivamente a Sudamérica, aunque posteriormente se la ha visto también en España, en donde se le llama cacerolada, y en Italia. Estos son los principales cacerolazos registrados, por países y años:

Argentina

Desde inicios de este siglo, los cacerolazos se incorporaron al repertorio de acciones de protesta de los sectores medios urbanos en la Argentina. Forman parte de una renovación de las modalidades de manifestación durante la década de 1990, en un ciclo de efervescencia social que tuvo su mayor novedad en la emergencia de las organizaciones de desocupados y el declive de formas tradicionales de movilización pública, como partidos políticos y sindicatos. En la memoria colectiva, el cacerolazo está asociado las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. (...) Durante los años kirchneristas, la oposición recurrió al cacerolazo en dos momentos. En 2008, los sectores urbanos que rechazaban las retenciones agropecuarias se manifestaron en todo el país con sucesivos cacerolazos. Luego, entre junio de 2012 y abril de 2013 hubo tres grandes manifestaciones bajo una larga lista de reclamos que incluían asuntos generales como la corrupción y la inseguridad, y puntuales como el cepo al dólar o el impuesto a las ganancias.[1]

Los cacerolazos en Argentina comenzaron en 1996, durante el menemismo. Del mismo modo que, durante su gobierno, Cristina Fernández de Kirchner evitaba hablar de los cacerolazos,[4]

1996

El 12 de septiembre de 1996[5] se llevó a cabo uno de los más renombrados cacerolazos, en contra de la política económica y social del gobierno del entonces presidente Carlos Saúl Menem. Convocado inicialmente por el partido opositor de centroizquierda Frente del País Solidario ( FREPASO), fue secundado luego por un amplio espectro de actores políticos y sociales, entre los que destacaron partidos políticos ( Unión Cívica Radical, Movimiento de Integración y Desarrollo); organizaciones sindicales ( Movimiento de los Trabajadores Argentinos, Asociación de Trabajadores del Estado, Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA)); entidades empresariales (Federación Agraria Argentina, CONINAGRO), e incluso sectores de la jerarquía eclesiástica, como el obispo de Quilmes (Buenos Aires) Jorge Novak.

El cacerolazo fue convocado entre las 20:00 y las 20:05 horas del día 12 de septiembre de 1996, y alcanzó una notoria repercusión y un alto grado de adhesión en todo el país, principalmente en la Ciudad de Buenos Aires. Fue acompañado por bocinazos, caravanas de coches, bloqueos de calles por medio de sentadas, sirenas, y especialmente por un notable apagón de amplia repercusión, del cual se llegó a reportar descensos en el consumo de electricidad de hasta el 43% durante aquel lapso en la Capital, y del 28% en otras zonas del país. Apenas transcurridas las 20:05, el presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Rodolfo Terragno, calificó de "contundente" a la protesta, ya que "el acatamiento fue masivo en todo el país", en tanto el líder frepasista, el diputado Carlos "Chacho" Álvarez, declaró que "en aquellos cinco minutos, la gente se reencontró en una protesta común. Salieron a la calle masivamente a golpear cacerolas y a tocar bocina, sin pudores, sin pensar en el qué dirán". El presidente Menem, por su parte, declaró que "el apagón fue una fantochada, un fracaso, no se podía esperar otra cosa de una oposición sin propuestas".[6]

2001

Cacerolazo y marcha de protesta de ahorristas argentinos en Buenos Aires, febrero de 2002.

Los cacerolazos argentinos de fines de 2001 formaron parte de un estallido popular que causó, entre otros efectos, la renuncia del presidente Fernando de la Rúa debido a la profundización de la enorme recesión económica existente. Argentina había sido elogiada durante los años 1990 como la mejor alumna del Fondo Monetario Internacional, luego de haber aplicado fielmente durante más de una década las políticas neoliberales del Consenso de Washington. El índice de pobreza alcanzó entre 2001 y 2002 cifras récord (53%) como así también el de desocupación (superior al 20%).

12 de diciembre

Durante el mes de diciembre de 2001, a raíz de las fuertes restricciones a las transacciones bancarias impuestas a partir del 1 de diciembre por el ministro de economía Domingo Cavallo, se produjo una serie de cacerolazos.

El primero de esta etapa tuvo lugar el 12 de diciembre, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) convocó a un cacerolazo a las 12:00 y a un apagón de 15 minutos a las 20:30.

La protesta del mediodía tuvo escaso apoyo; el diario Clarín reportó que en Buenos Aires "una docena de taxis, un puñado de motos y algunos autos particulares partieron en caravana desde Diagonal Norte y Maipú, y se instalaron frente al Cabildo... Más allá de ese ámbito, los bocinazos no se escucharon en el microcentro porteño, ni fueron mayoría en otros lugares del país durante los 10 minutos que duraba la protesta". En Rosario, según indicó el diario Ámbito Financiero, "la protesta incluyó bocinazos y cacerolazos en plena calle San Martín, con la participación de unas 450 personas".[ cita requerida]

Al anochecer la reacción fue distinta. El diario El Tribuno indicaba que "las calles y avenidas del centro y algunos barrios de Buenos Aires quedaron semioscuras"; Clarín, por su parte, afirmaba que "fue en los barrios donde se sumó mayor cantidad de gente a la medida en forma espontánea", reportándose cacerolazos en los barrios de Almagro, Belgrano, Congreso y Núñez, así como también en la localidad de Lanús en el Gran Buenos Aires, la ciudad de Mar del Plata y en las provincias de Salta y de Jujuy.[ cita requerida]

19 de diciembre

El cacerolazo más importante de esta etapa tuvo lugar el 19 de diciembre, y fue uno de los factores desencadenantes de la renuncia al día siguiente del presidente Fernando de la Rúa. El diario Página/12 decía el 20 de diciembre: "La madrugada [del 19, n. del e.] empezó con saqueos en supermercados medianos y pequeños en todo el país, sobre todo en busca de comida. Por primera vez los saqueos llegaron a la Capital Federal. De la Rúa fue insultado y su auto golpeado, mientras la Cámara de Diputados desconocía sus superpoderes". Ese día, los saqueos ocasionaron al menos cinco muertos, por lo que el clima de violencia llevó al presidente a decretar el estado de sitio en todo el territorio nacional, aunque no fuese su competencia por estar el Congreso en época de sesiones.[ cita requerida]

A las 22:41 horas del 19 de diciembre De la Rúa anunció el estado de sitio por cadena nacional. Página/12 reportó el 20 de diciembre que:

"justo después del discurso de De la Rúa la irritación se concentró en el Presidente. Miles de personas salieron a la calle con cacerolas, sartenes, espumaderas y tapas, en un fenómeno que se verificó en Belgrano, Caballito, Palermo, Parque Chacabuco, Villa Crespo y Almagro. El cacerolazo fue incluso mayor que el de la semana pasada, aunque esta vez ninguna cámara de comerciantes lo hubiera convocado y a pesar de que por la noche reinara el temor a nuevos saqueos. El tono era hasta festivo, ganador. Mucha gente salió de sus casas a la calle, y en Independencia y Entre Ríos una fogata en la calle acompañó el ruido de los metales. Todo el país había tomado las calles. En Rosario, mil personas marchaban cerca de las 24 al Monumento a la Bandera. En Plaza de Mayo se concentraba San Telmo. En Parque Chacabuco los vecinos eligieron el gran árbol de Navidad para protestar juntos, y cuando se sumaron vecinos de la villa 11-14 se juntaron miles decidieron marchar hasta José María Moreno y Rivadavia. En Salta y Juan B. Justo los vecinos cortaron la calle, y lo mismo en Boedo. Del pánico se había pasado al repudio, incluso cuando muchos habían interpretado absurdamente el estado de sitio, que restringe las libertades, como un toque de queda, que impide caminar de noche. El estado de sitio, y el discurso anunciándolo, habían pasado a la historia, cada vez más patéticos a medida que avanzaba la noche". Por su parte, Clarín agregó que "ese mismo panorama se repetía en la Plaza de los Dos Congresos, donde se reunieron cerca de mil personas, frente al monumento al Cid Campeador, en la unión de Gaona y la Avenida San Martín y en otras estratégicas esquinas porteñas como la de Córdoba y Pueyrredón. En Independencia y Entre Ríos, una columna de trescientos manifestantes, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, entonaban cantos contra el Presidente y el ministro de Economía, Domingo Cavallo: 'Queremos soluciones y no estado de sitio', gritaban".

A la 1:00 del 20 de diciembre, tras la presión ejercida por el cacerolazo, se difundía la renuncia de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía. Tiempo después Cavallo declararía que él se enteró de su renuncia por la prensa. Página/12 comentó que

"A esa hora, como si estuviera calculado, la Policía Federal llenó la plaza de un gas lacrimógeno que descomponía, sin respetar viejos, mujeres embarazadas o chicos."

El cacerolazo duró toda la noche. Tras los disturbios y la represión policial y los heridos se calmó la situación y un grupo de personas permaneció en Plaza de Mayo. Al mismo tiempo, otro grupo de personas se concentró frente al Congreso Nacional, donde ocurrieron fuertes incidentes con las fuerzas de seguridad, registrándose varios heridos. Según el diario La Nación "uno de los heridos estuvo tirado sobre las escalinatas del frente del Parlamento, mientras las cámaras de televisión mostraban que gran cantidad de sangre salía de una herida en su bajo vientre" (posteriormente fallecido). A las 6:21 la edición en línea del mismo periódico informaba que "tras la represión policial y los heridos, se calmó la situación y un grupo de personas permanece en Plaza de Mayo".

Paralelamente, se desarrolló durante toda la noche un cacerolazo en la residencia presidencial de Olivos. La prensa reportó la presencia de hasta 5.000 personas que llegaron con cacerolas a la zona desde distintas barrios del norte de la ciudad y de la provincia. Un grupo de manifestantes comenzó a tirar piedras a la residencia, por lo que la Policía Bonaerense montó un operativo de seguridad.

20 de diciembre

Placa recordatoria, en Avenida de Mayo, de la muerte por la represión policial de Gastón Riva.

La Plaza de Mayo vio el amanecer del 20 de diciembre con un puñado de personas todavía manifestando. Según Clarín, "con el correr de la mañana la gente que fue llegando no era la clase media argentina sino militantes de colores variados e incluso antagónicos, sumados a muchos despolitizados pero enardecidos". Estos manifestantes tomaron el centro de la plaza, Cantaron el Himno Nacional y pidieron la renuncia del presidente De la Rúa.

Más tarde arribaron las Madres de Plaza de Mayo, que, junto a los otros manifestantes, fueron reprimidos y desalojados de la plaza. Cuando volvieron, sobre el mediodía, se les sumaron empleados del microcentro que salían para su hora del almuerzo.

Clarín relata los hechos que luego sucedieron:

Por un rato, la Plaza de Mayo pareció lucir otra vez el color de la noche anterior, cuando mandaba la espontaneidad del descontento. Con todos ellos en la plaza, la Policía volvió a reprimir con gases, balas de goma y algunas balas de plomo.
Hombres de traje impecable, cadetes, motoqueros, estudiantes, jubilados, empleadas de trajecito y medias de lycra, salieron corriendo sin saber por dónde escapar. Con edificios cerrados, locales con persianas bajas, la calle era el único ámbito posible. Los gases hacían irrespirable el mediodía. Algunos bares y vecinos alcanzaban jarras de agua, trapos mojados y pedazos de limón, para mitigar el ardor en la cara y los ojos.
La Plaza de Mayo había quedado rodeada por la Policía. La lucha por volver a tomarla fue constante. Los activistas del Movimiento de Trabajadores Desocupados se movían por Diagonal Norte. Militantes del Partido Obrero, la Izquierda Unida y el MAS pujaban por Diagonal Sur.
La city era un campo de batalla espectral, entre la bruma de los gases, los balazos y las corridas.

Sobre esta represión Página/12 describió que "Eran jóvenes, mujeres con chicos, familias, empleados de saco y corbata. La policía a caballo los desalojó con una violencia inusitada, pero una y otra vez volvieron. Hubo cinco muertos en una represión que no sólo usó gases, sino balas 9  mm."

Mientras la Plaza de Mayo era un campo de batalla, De la Rúa pronunció a las 4 de al tarde un discurso por televisión, en donde convocó a la "unidad nacional" ofreciendo al justicialismo a cogobernar. Pero la respuesta negativa no se hizo esperar. Según Clarín "En esos minutos tensos del final de la tarde, De la Rúa habló con el jefe del bloque radical de senadores, el chubutense Carlos Maestro. Los dos coincidieron en que ya no había otro camino que la renuncia." Clarín prosigue relatando que "El Presidente juntó entonces a sus ministros y les dijo lo que todos ya sabían: que renunciaba. "Hice todos los esfuerzos; convoqué a la unidad nacional y no fui escuchado", se excusó."

En su carta de renuncia, el presidente justificó su decisión diciendo: "Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios. Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República". Página/12 cita las palabras de un funcionario del gobierno, quien luego de la renuncia exclamó: "No nos echó el Fondo, ni el PJ. Nos echó la clase media."

28 de diciembre

Debido a que el vicepresidente Carlos Álvarez había renunciado en 2000, y en virtud de la Ley de Acefalía del poder ejecutivo, la sucesión presidencial recayó en el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. Éste cumplió el mandato de convocar dentro de las 48 horas a la Asamblea Legislativa para elegir qué funcionario público habría de desempeñar la Presidencia hasta que un nuevo presidente sea electo. Reunida el 23 de diciembre de 2001, la Asamblea Legislativa eligió al puntano Adolfo Rodríguez Saá.

Sólo nueve días después del cacerolazo del 19 se produjo otro gran cacerolazo en las calles de Buenos Aires, con epicentro en Plaza de Mayo donde se concentraron más de 30.000 personas. Sobre el inicio de este cacerolazo Clarín decía que "los manifestantes comenzaron a ganar las calles de Buenos Aires poco antes de la medianoche. Los primeros cacerolazos se escucharon en los barrios de Palermo, Barrio Norte, Caballito, Belgrano, Boedo y Barracas. Eran grupos con un perfil social de clase media y protestaban básicamente por las restricciones a los ahorros bancarios popularizadas como 'el corralito'."

Página/12 indica que "Poco después de la medianoche ya estaba llena media Plaza de Mayo con familias enteras provistas de cacerolas y tachos, mientras miles de automovilistas hacían sonar la bocina. No había consignas organizadas, y menos consignas políticas. La gente descansaba a medida que iba llegando a la plaza y a veces golpeaba los tachos."

El principal impulsor de esta manifestación espontánea fue la designación en cargos públicos de personajes con pésima reputación, como el ex-intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Grosso, y los santafesinos José María Vernet y Víctor Reviglio. Esa semana, al ser consultado por la prensa acerca de su polémico nombramiento, Grosso había respondido: "me eligieron por mi inteligencia y no por mi prontuario". Otro de los tantos motivos que generaron el cacerolazo fueron los vaivenes en los anuncios en la política monetaria que pensaba aplicar Rodríguez Saá con su anuncio de una nueva moneda denominada Argentino, que nunca vio la luz.

Algunas de las consignas que se oyeron esa noche fueron: "Esto es contra Menem", "Llevé mi plata al banco para que me la cuiden, no para que me la roben", "Que se vayan todos", "Abajo la Corte Suprema", "No lo quiero a Grosso", y "Menem, andate a Chile, lejos".

A la una y diez de la mañana, durante el desarrollo del cacerolazo, se conoció la renuncia de Carlos Grosso a su puesto de jefe de asesores de la Presidencia. A las 2:30, algunos grupos provocaron destrozos y hubo duros choques con la Policía y luego hubo saqueos e incendios en el Congreso. Por la mañana todo el gabinete presidencial presentó la renuncia.Simultáneamente con la huelga general comenzaron a producirse estallidos entre las clases populares de algunas ciudades de las provincias.[8]

2008

El kirchnerismo llegó a crear el neologismo "caceroludo" para burlarse de los cacerolazos.[11]

Paro agropecuario de 2008

Asamblea organizada por la Sociedad Rural Argentina, CONINAGRO y FAA, en la ciudad de Gualeguachú, durante el paro patronal.
Cacerolazo en Córdoba, Argentina en apoyo al paro agropecuario.

En el marco de la decisión del gobierno argentino de Cristina Kirchner de incrementar las retenciones a las exportaciones de soja y girasol y establecer un sistema móvil para éstas (resolución 125/08) se produjo en marzo de 2008 un paro empresarial o lock-out agropecuario en rechazo a estas medidas agropecuarias,[15]

25-26 de marzo de 2008

Se registraron movilizaciones en Tucumán, Córdoba capital, Río Cuarto, San Francisco, Marcos Juárez y Jesús María, entre otras pequeñas ciudades de la provincia.[17]

En medio de las protestas se hicieron presentes grupos políticos adeptos al gobierno, entre los que se distinguían columnas de los auto-denominados piqueteros kirchneristas (encabezadas por Luis D'Elía) y militantes de la agrupación Jóvenes K, con el objetivo de mostrar su apoyo a las medidas de retenciones oficiales y oponerse al cacerolazo. Las columnas lideradas por D´Elía desplazaron a los caceroleros de la Plaza de Mayo, bajo la consigna de "La Plaza es nuestra". Se produjeron incidentes con algunos heridos y el mismo D´Elía golpeó a uno de los manifestantes, Alejandro Grahan. Según el dirigente, como respuesta a insultos recibidos por parte de Grahan. [19]

14 de junio de 2008

El 13 de junio, se realizo un ruidoso y masivo cacerolazo frente a la residencia en reclamo de mayor seguridad tras el asesinato del comerciante Ernesto Mata, ocurrido en Martínez, San Isidro.[20]

16 de junio de 2008

En este punto, el conflicto del campo alcanzó su pico de tensión, encontrando varias ciudades y pueblos paralizados.

Grupos de vecinos expresaron su descontento con la posición del Gobierno frente al conflicto agropecuario con cacerolazos en ciudades de todo el país, tanto en lugares de la Capital Federal como localidades de varias provincias. En la Ciudad de Buenos Aires, las principales protestas se registraban en Barrio Norte.

2012

Según Eduardo Feinmann, durante el kirchnerismo, en el canal C5N —considerado oficialista— los periodistas tenían prohibido mostrar los cacerolazos y solamente los medios opositores se hacían eco de los mismos.[22]

Mayo

Entre el 31 de mayo y 1 de junio de 2012, en Barrio Norte y Palermo hubo un cacerolazo contra la corrupción y la inseguridad.[25]

El cacerolazo fue contra "Cristina 2012" y el hashtag #Cacerolazo fue el segundo más comentado a nivel mundial durante varias horas.[26]

Hubo agresiones contra un equipo de periodistas del programa 678 que estaban cubriendo el cacerolazo ese día.[31]

13 de septiembre (13-S)

El 4 de septiembre [35]

8 de noviembre (8N)

Cacerolazo del 8N

El 8 de noviembre de 2012, se produjo un nuevo cacerolazo convocado a través de Internet, con diferentes consignas contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner,[51]

2013

18 de abril de 2013 (18-A)

El 1 de marzo de 2013, desde redes sociales convocaron un cacerolazo para el día 18 de abril. La movilización tuvo especial impacto en la ciudad de Buenos Aires, Rosario, Olivos y Bahía Blanca. La protesta tuvo una participación masiva.[53]

Agotamiento y fracaso

A pesar de los esfuerzos de los organizadores, no pudo instalarse el método como estrategia de protesta y fue la del 18 de abril de 2013 la última manifestación de estas características que registró un respetable nivel de movilización, habiendo fracasado los intentos posteriores. Entre ellos el convocado por los mismos grupos de redes sociales, para el 8 de agosto,[58]

A tal punto llegó la falta de convocatoria, que fueron bautizados irónicamente, por el kirchnerismo, como «Fracacerolazo», en la red social Twitter.[59]

Asimismo, desmintiendo la premisa de espontaneidad aducida originalmente, en algún caso distintas figuras políticas polemizaron sobre la conveniencia de su realización,[61]

2016

El 5 de abril de 2016 se produjeron nuevos cacerolazos en Argentina. Los manifestantes exigieron la renuncia del presidente Mauricio Macri, a tan sólo cinco meses del comienzo de su gestión, tras la gran cantidad de despidos, los abruptos aumentos del índice de precios, ajustes económicos, tarifazos y la vinculación e imputación por el caso Panamá Papers. En el centro de Mar del Plata, en la plaza frente a la Catedral también hay una masiva movilización denominada #7A en repudio al ajuste y la corrupción de Macri.[65]

14 de julio

El 14 de julio se produjo una protesta por los aumentos en la tarifa del gas, los cacerolazos fueron convocados por asociaciones de consumidores y de defensa de los derechos de los usuarios y por distintos [69]

Esta vez se trató de un reclamo puntual: el rechazo al aumento de las tarifas debido a la quita de los subsidios estatales. La convocatoria se hizo a través de las redes sociales y Whatsapp.[1]

Se repitió el método de movilización, al que los medios opositores dieron nombres alternativos para despegarlo de las protestas anteriores - ya que el kirchnerismo siempre criticó los "cacerolazos" como provenientes de las clases medias altas y altas - y se usaron términos como «veredazo», «bocinazo», «ruidazo», y otros.[70]

Patricia Vaca Narvaja,[78]

Hubo cacerolazos en alrededor de 50 esquinas porteñas, pese a la lluvia. Flores, Congreso, Palermo, Núñez, Floresta, Caballito, San Telmo, Chacarita, Villa Urquiza, Colegiales, Balvanera, Recoleta, Almagro, Villa Crespo, Boedo, Belgrano, Saavedra, Mataderos, Parque Patricios, Villa Luro, Parque Avellaneda, Parque Chas y Lugano fueron algunos de las principales puntos de manifestación en la ciudad de Buenos Aires.[79]

Se produjeron también manifestaciones en Villa Insuperable, Ciudadela, La Matanza, Tandil, Mar del Plata, Moreno, Berazategui, Almirante Brown, Quilmes, Ituzaingo, La Plata,[83]

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