Cable submarino

1. Polietileno.
2. Cinta de tereftalato de polietileno.
3. Alambres de acero trenzado.
4. Barrera de aluminio resistente al agua.
5. Policarbonato.
6. Tubo de cobre o aluminio.
7. Vaselina.
8. Fibras ópticas.

Un cable submarino o Interoceánico es aquel cable de cobre o fibra óptica instalado sobre el lecho marino y destinado fundamentalmente a servicios de telecomunicación.

No obstante, también existen cables submarinos destinados al transporte de energía eléctrica, aunque en este caso las distancias cubiertas suelen ser relativamente pequeñas y además van insertados dentro de una tubería especial para evitar riesgos al contacto con el agua ya que son cables de alto voltaje.

En lo relativo al servicio de telecomunicación los primeros cables, destinados al servicio telegráfico, estaban formados por hilos de cobre recubiertos de un material aislante denominado gutapercha, sistema desarrollado en 1847 por el alemán Werner von Siemens. Con este sistema se logró tender, en 1852, el primer cable submarino que unía el Reino Unido y Francia a través del Canal de la Mancha.

En 1855 se aprobó el proyecto para tender el primer cable trasatlántico que quedó fuera de servicio en poco tiempo. En 1865 se puso en marcha el segundo proyecto, empleándose para ello el mayor barco existente en ese entonces, el Great Eastern. Este cable no llegaría a funcionar hasta el año 1866 y unía Irlanda y Terranova. Algunos años más tarde, en 1858, se instaló finalmente un cable que atravesaba el mar atlántico y conectaba Irlanda con Canadá, optimizando enormemente la comunicación entre Estados Unidos y Gran Bretaña, reduciendo drásticamente el tiempo en que los mensajes podían llegar a su destino. De días (tiempo en que los barcos tardaban en entregar el mensaje en la otra costa) a únicamente horas.

Fueron el especialista en telégrafos Cyrus Field y el físico William Thompson quienes se aventuraron a instalar este cable, en un contexto donde la idea de poder comunicarse a grandes distancias en poco tiempo, era aún más importante que la luz eléctrica.

El procedimiento consistió en encontrar dos barcos a medio camino y luego transportar cada extremo de cable a cada una de las costas. Cuya medida eran 3,000 kilómetros. Hasta ese entonces, la idea de un cable submarino no era posible debido a que no se contaba con un material lo suficientemente resistente. Con el implemento de la gutapercha, material obtenido de la savia de algunos árboles, pudo cubrirse el cable y permitir conexiones subacuáticas. Si bien, el primer ejercicio fue un fracaso, en Europa pronto tomó fama y fue instalado en diferentes naciones, logrando conexiones importantes en el mar mediterráneo y en el mar negro. Se estima que en el año 1855 ya había instalados por lo menos veinticinco cables submarinos. Esto fue lo que permitió a Field y Thompson a intentar conectar sus dos naciones, que en aquel momento su contexto político exigía una mejor manera de mantenerse comunicados.

Las dificultades de tendido fueron considerables, así como las de explotación, debido a las elevadas atenuaciones que sufrían las señales como consecuencia de la capacitancia entre el conductor activo y tierra, así como por los problemas de aislamiento. Muchos de estos problemas eran ocasionados por los accionistas de las compañías marítimas, introduciendo clavos y perforando así, la capa aislante del cable, se tuvieron que emplear muchos hombres y un trabajo minucioso y a conciencia para poder repararlos. El progreso de éste, era perjudicial económicamente para las compañías navieras.

Tras el evidente fracaso de esta conexión, varios inversionistas se retiraron del proyecto y no fue sino hasta seis años después que se volvió a realizar un intento por conectar ambas naciones.

Ideológicamente, podría decirse que el cable sirvió para la consolidación de la sincronización del mundo occidental entre dos potencias importantes. Así como sirvió para instaurar la primera gran noción de un mundo completamente conectado. E incluso abrió la puerta para que se siguieran dando pasos en relación al desarrollo de las conexiones de comunicación.

El descubrimiento de aislantes plásticos posibilitó la construcción de cables submarinos para telefonía, dotados de repetidores amplificadores sumergidos, con suministro de energía a través de los propios conductores por los que se transmitía la conversación.

Posteriormente, en la década de los 60, se instalaron cables submarinos formados por pares coaxiales, que permitían un elevado número de canales telefónicos analógicos, del orden de 120 a 1800, lo que para la época era mucho. Finalmente, los cables submarinos de fibra óptica han posibilitado la transmisión de señales digitales portadoras de voz, datos, televisión, etc. con velocidades de transmisión de hasta 1000 Tbit/s.[ cita requerida]

Los cables submarinos de fibra óptica son la base de la red mundial de telecomunicaciones. La comucación por satélite es minoritaria.[2]

A pesar de que el cable era parte de un desarrollo de comunicación, también puede pensarse en todo lo que significó. En un mundo donde la noción de “conectividad” apenas empezaba a esclarecerse y donde la idea de entender a la sociedad a través de una metáfora de red era prácticamente inexistente, hubo quienes se aventuraron a intentar esta gran hazaña.

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