Caballo chileno

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Región de origen Flag of Chile.svg  Chile
Características
Tipo Caballo
Dimorfismo sexual Las hembras de menor alzada, mayor perímetro toraxico y levemente menor perímetro de caña.
Dimensiones

Talla (desde la cruz hasta el suelo): Ideal Machos: 1,42 mt. (con fluctuaciones límites entre 1,38 mt. y 1,48 mt.) Ideal Hembras: 1,40 mt. (con fluctuaciones límites entre 1,36 mt. y 1,46 mt.)

Perímetro Toráxico o cincha (circunferencia del tronco a la altura de la cruz): Machos: 1,62 mt. a 1,82 mt. Hembras: 1,64 mt. a 1,84 mt.

Caña: perímetro 0,20 mts.
Tamaño 1,36 m a 1,48 m ( altura promedio estadistica 140cm, con dispersión entre 130 y 149cm)
Peso en torno a los 390kg de promedio +/- 34kg (http://www.avancesveterinaria.uchile.cl/index.php/ACV/article/view/4789/4675)
Pelaje Cualquiera, de preferencia tapado. Se eliminan definitivamente los albinos totales o parciales. Los pelajes más comunes son colorado, bayo, mulato, negro, y con menor prescencia barroso, alazan, tordillo, rosillo, saino, floreado.
Cabeza

Liviana, de largo mediano, frente ancha y plana; cara de perfil ligeramente convexo, se acepta rectilineo; ojos vivos ligeramente cubiertos por la arcada orbital; orejas

pequeñas y móviles; ollares normales.
Ojos ojos vivos ligeramente cubiertos por la arcada orbital
Orejas orejas pequeñas y móviles
Cola De crines gruesos, abundantes y ondulados, de incersión baja y sumida entre las nalgas.
Patas cascos pequeños y algo cerrados de talones
Carácter Gran viveza y agilidad, a la vez que manso y tranquilo, muy valiente e inteligente.
Otros datos
Utilización Trabajo ganadero y de campo, competencias de rodeo y rienda.
Federaciones Federación de Criadores de Caballos Chilenos
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El caballo chileno, también conocido como corralero, es una raza de caballo presente en las zonas rurales y actualmente también en las zonas urbanas de Chile, por el tremendo auge que ha tenido la crianza, tenencia y práctica de deportes ecuestres como la rienda, el rodeo, y los paseos, sobre todo en la zona central y sur de este país, aunque hay criaderos y clubes federados funcionando desde Arica a Punta Arenas, incluso en Brasil se ha sumado una asociación de criadores de caballos chilenos, los que son muy apreciados por su tremendo aporte funcional para la rienda y otros deportes tanto en Brasil como Argentina, siendo los primeros lugares en competencias como el freno de Oro para caballos chilenos o descendientes de chilenos. Presenta una musculatura especializada para la velocidad en tramos cortos y una adaptación para una vida en áreas montañosas. Sus cascos son fuertes y su doble capa de pelo, largo en invierno y corto y lustroso en verano, lo hace muy adaptable tanto a climas fríos como a cálidos y secos.

Es utilizado para diversas actividades ganaderas, como para arrear ganado. Debido a su mediana alzada es especial para la práctica del rodeo chileno.

Durante el gobierno del presidente Sebastián Piñera Echenique, fue declarado monumento natural chileno.[2]

Historia

Los caballos arribaron a América en 1493 en el segundo viaje de Cristóbal Colón, llegando a la Isla Española.[3] Desde ahí se multiplicaron para posteriormente reunirse en gran número en Jamaica y México, lugares desde donde la corona concedió los caballos suficientes a los conquistadores para llevar a cabo sus expediciones al interior del continente americano. Estos caballos eran de raza española y eran principalmente de 3 tipos:

  • el caballo español de Castilla,
  • el caballo andaluz de la época y
  • el caballo tipo jaca y rocín.
Los primeros caballos fueron introducidos en Chile por el conquistador Pedro de Valdivia desde el Virreinato del Perú.

Los orígenes del caballo chileno se remontan al año 1540, cuando el conquistador Pedro de Valdivia introdujo desde el Virreinato del Perú en su expedición los primeros 75 ejemplares entre potros y yeguas, con los que cruzó el desierto de Atacama; en la expedición, realizada en época de poca nieve (que cae en las zonas altas) para intentar reducir la dificultad del recorrido, Valdivia perdió buena parte del ganado.[3] Tres años más tarde, Alonso de Monroy llevó 70 animales más, los que se incrementaron con 4 remesas que llegaron desde el Cuzco, Perú, que en menos de 7 años conformaron una masa caballar de alrededor de 500 equinos, población que fue reforzada y mejorada con la inclusión de 42 reproductores escogidos de propiedad del Gobernador García Hurtado de Mendoza. Estos animales eran de pequeña alzada, pero su descendencia se mezcló con animales de mayor tamaño y con el transcurso de los años esta población relativamente aislada conformó una nueva raza.

En 1544 se consolida el caballo en el territorio chileno: esto se produce gracias al establecimiento del primer criadero del país a cargo del padre Rodrigo González Marmolejo, quien con sus propias yeguas seleccionadas establece su crianza en los sectores de Melipilla y Quillota.

A mediados de la década de 1550 los guerreros araucanos incorporaron a sus filas al caballo gracias al genio de Lautaro. Más tarde se convertirían en jinetes más valientes y expertos, superando en muchos casos a los conquistadores españoles.[3]

El devenir del caballo en Chile continuó con la época de la Colonia, donde pueden identificarse tres territorios de desarrollo del caballo:

  • una zona eminentemente agrícola y ganadera, ubicada entre los ríos Copiapó y Biobío, en que los caballos estaban destinados a las labores campesinas y al transporte, excepto en la zona de frontera de guerra; es de esta zona que procede la raza conocida como caballo chileno, producida por la cruza de los caballos españoles con otras razas de mayor alzada.
  • una zona crecientemente ganadera bajo control mapuches, desde el Biobío a Los Llanos de Osorno, con importación de caballos desde las pampas y la Patagonia, tanto para servir de montura como de alimento y con uso en la guerra de Arauco y los malones al otro lado de los Andes.
  • una zona de agricultura y ganadería reducida en Chiloé, donde los caballos fueron introducidos por los refugiados que huyeron de la destrucción de Osorno; como esta población se mantuvo aislada, no se cruzaron con razas más grandes y mantuvieron su pequeña alzada, terminando por formar la raza conocida como caballo chilote.

En esta época el auge del caballo fue aumentando, y comenzó a decrecer cuando sobrevino la Guerra de la Independencia y los ataques a las manadas de españoles y hacendados por parte de los patriotas.[4]

A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX surge con fuerza la raza "cuevana", que se transformaría en referente nacional y continental, y que daría origen a los más importantes criaderos de fines del siglo XIX en la zona central de Chile. Esta raza "cuevana" fue el producto de más de un siglo y medio de trabajo y selección en el criadero que el célebre Don Pedro de las Cuevas y Guzmán, tuvo en su hacienda "El Parral de Doñihue".

En 1820 el caballo chileno se comenzó a perfilar con tres tipos definidos por sus usos:

  • el de lujo o de paseo, constituido por ejemplares de contextura gruesa y corpulenta,
  • el de paso o viajero, que era un caballo de pechos algo más angostos, cruz baja y muy andador, y
  • el de marcha o trote, utilizado para faenas agrícolas y por el Ejército.


Registro genealógico

En 1893 un grupo de criadores, encabezado por Raimundo Valdés, preocupados por la presión existente en la época por "mejorar la raza", por moda y por requerimientos de altura para el ejercito u otras aplicaciones, más introducción de maquinaria que reemplazaba al caballo, lo que hizo disminuir su crianza de raza pura en el país, es que se gestionó de manera visionaria la apertura de un registro de raza pura. Es así como en ese año se inauguró oficialmente el registro del caballo chileno, en un momento en que la formalización de las razas caballares era una idea que no existía en América. Esto convierte al caballo chileno en la raza con registro más antiguo en América, y el tercer registro más antiguo en todo el hemisferio occidental.[5] Entre 1893 y 1900 se lograron inscribir un total de 262 productos.

Es destacable que el gran criador argentino Dowdall, describa en su libro "El Criollo del País" (se refiere a Argentina) que siguiendo el ejemplo de los chilenos, toman la descripción del sello de raza del caballo chileno y lo trasncriben igual para el criollo argentino, para guiar la crianza, que en Argentina se vió muy afectada por el mestizaje, al igual que en el resto de America. Chile, por su aislamiento geográfico, y por la visión de lso criadores, pudo mantener el caballo chileno sin el nivel de mestizaje que se produjo en el resto de América.

Disminución y recuperación

Esta raza ha sido ocupada principalmente para trabajos agrícolas y ganaderos; sin embargo, a finales del siglo XIX, en que se produjo el progresivo reemplazo del motor animal por el motor a vapor y posteriormente por el de combustión, así como la mecanización y automatización de los procesos, sumado a la disminución en el tamaño de las propiedades agrícolas, introducción de máquinas trilladoras que dejaron obsoletas las trillas con tropillas de yeguas que desgranaban las espigas de trigo, el que luego se venteaba para separar el grano de la paja, yeguas que eran la base de yeguas madres de esta raza.[6] También la aparición de los ferrocarriles y automóviles substituyeron al caballo como un medio de transporte; y la introducción de razas equinas especializadas en funciones de tiro, carruaje o carreras, que por moda distrajeron la importancia del caballo chileno.

Sin embargo el rodeo chileno, las pruebas de rienda y las carreras a la chilena en esos tiempos crecían en popularidad y mejoraba su organización. El rodeo tenía como regla que sólo podían participar en ellos caballos de auténtica raza chilena, ya que sus características morfológicas, funcionales y morales son las más aptas para la práctica de este deporte. Este hecho significó que la gente que practicaba este deporte criara exclusivamente caballos chilenos y así se fue recuperando la raza hasta consolidarse como tal.

Realidad actual

Hasta 2002 esta raza de caballos era conocida sólo como «caballo chileno»; sin embargo, ese año se unió con las razas vaqueras de países vecinos a Chile, aunque los registros de caballos chilenos nunca llegaron a abrirse y en 2011 se acordó por los criadores mantener cerrados dichos registros, ante lo cual la FICC cerró sus registros de criollos para nuevas incorporaciones de caballos chilenos, lo que es una paradoja, ya que los buenos resultados vistos actualmente en los criollos se deben a la mejora aportada por los caballos chilenos, basta ver el libro de reproductores de mérito de Brasil año 2010, para ver que casi todos son chilenos o descendientes de chilenos. Lo mismo para Argentina y Uruguay, dónde potros como El Escudo Duende del prestigioso Miguel Balic QED, se desempeñaron exitosamente en rienda, paleteadas y rodeo, y muy apreciado entre los criadores Argentinos. Otro caballo chileno y de mayor éxito en el extranjero ha sido Hornero criado en La Invernada, Hornero produjo 14 hijos campeones del Freno de Oro, 12 hijos Freno de Plata, y 15 hijos Freno de Bronce (desde el año 1993 compiten por separado machos y hembras). Adicionalmente, ha producido desde el año 1982 más de 12 Grandes Campeones morfológicos en la exposición más importante de Brasil. Los criadores de criollos comparten el deseo de los criadores de caballos chilenos de conservar los caballos vaqueros. Es por esto que esta raza se comenzó a llamar en forma no oficial y erróneamente «criollo chileno». Sin embargo estas dos razas son distintas puesto que los caballos chilenos tienen ascendencia del Virreinato del Perú y el registro de caballo chileno es cerrado, no así el registro de caballos criollos que permiten la incorporación de otros registros para mejorar la raza. Así el caballo chileno es considerado como un «mejorador» de raza de los criollos argentinos, brasileños y uruguayos. Tanto es así, que actualmente los campeones del freno de oro, máxima competencia de los criollos de Brasil, son caballos chilenos puros. Asimismo, en el libro de reproductores de mérito de 2011 de Brasil, nos encontramos que casi todos los reproductores son chilenos puros, de criaderos chilenos, y los menos son chilenos puros de criaderos de cabañas brasileñas o con gran influencia de sangre chilena, lo que les ha permitido el gigantesco salto funcional de sus crianzas, en Argentina, Brasil y Uruguay, que adicionalmente han trabajado mucho y muy seriamente en la selección morfológica de sus criollos, trabajo que es más complicado en Chile por lo atomizado de la crianza y la falta información y formación técnica profunda, la pobre y escasa literatura técnica de buen nivel y. la que pueda existir está al alcance de sólo unos pocos.

Por decreto supremo esta raza de caballos está a cargo de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos, [2]

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