Caños de Carmona

Restos del acueducto de Sevilla, la primera arcada.
Restos del acueducto de Sevilla, la segunda arcada, a la altura de la antiquísima Huerta de la Alcantarilla de las Madejas.
Vista de la calle Oriente - o Luis Montoto - en 1927. A la derecha los restos del tramo de acueducto cuando constituía el cerramiento privado de la Huerta de la Alcantarilla de las Madejas.
Restos del acueducto de Sevilla, la tercera arcada, escondidos durante 60 años (1930-1991) bajo el Puente de la Calzada. Este tramo constituía parte de la antigua Alcantarilla de las Madejas, que así se llamaba el puente por el cual el acueducto cruzaba el río Tagarete en esta parte de la ciudad.
Hornacina de la Virgen de las Madejas, incluida dentro de la tercera arcada de los restos del acueducto de Sevilla a la altura de la Alcantarilla de las Madejas.

Los caños de Carmona, son unos restos de un acueducto romano en su origen que fue posteriormente reconstruido por los almohades, que existió en Sevilla a pleno rendimiento hasta su demolición en 1912.[2]

Se emplearon para su construcción como único material el ladrillo, constaba de aproximadamente 400 arcos sobre pilares en la zona que estaba a la vista de todos, en algunos lugares con un cuerpo superior también de arcadas, parece ser que es el único existente en España.

Historia

Data de la época en que fueron levantadas las murallas de Sevilla, aproximadamente entre los años 68 y 65 a. C., fecha que tuvo como cuestor de la ciudad a Julio César, siendo reconstruido por vez primera por los almohades entre los años 1171 y 1172 debido a su estado ruinoso.

Cerca del siglo XIII, cuando comenzaba la Guerra de Granada volvieron a hacerse reparaciones en sus canalizaciones y arcos.

A finales del siglo XIV se reformó nuevamente, añadiéndoseles nuevos arcos que determinaron el número que se conoce en el presente. Donde comenzaban actualmente es un misterio, hay dudas de que estuviera en Carmona, (aunque en un plano de España y Portugal de 1810, figura un "antiguo acueducto" que une precisamente Carmona con Sevilla,[3] pero sí se sabe que se abastecía del manantial de Santa Lucía, ubicado en el municipio de Alcalá de Guadaíra donde los caños pasaban atravesando largos túneles subterráneos y bóvedas excavadas en la roca o fabricadas de ladrillos (algunos de ellos con un peso de seis kg), a lo largo de los cuales había accesos hasta la superficie para ventilar la conducción y permitir entrar y salir a los obreros que lo mantenían, contándose en esta zona alrededor de veinte accesos, y terminaba en la Puerta de Carmona (antigua puerta de las murallas, derribadas en 1868), donde existía un gran depósito desde el que se distribuían las aguas hacia diversos puntos de la ciudad, siendo disfrutada principalmente por la aristocracia, instituciones religiosas, la Casa Pilatos, las Huertas del Rey y los Reales Alcázares además de algunas fuentes y baños públicos.

Notense los arcos ciegos de su primer cuerpo. Fotografía de 1927, tres años antes de su expropiación para el ensanche definitivo de la calle Oriente con motivo de la construcción del Puente de la Calzada.

Con respecto a la segunda arcada, esta pervive hoy en día gracias a que en 1911 constituían el cerramiento de la antigua Huerta de la Alcantarilla de las Madejas, de titularidad privada, y que tomó tal nombre por estar próxima a la Alcantarilla de las Madejas. Al ser un cerramiento privado, la piqueta municipal pasó por ello de largo. En 1930 se levantó el Puente de la Calzada, para lo cual la Delegación de Obras públicas expropió al propietario, el señor Borrero Blanco, una porción de terreno en su lindero Norte en la cual se encontraban los restos del acueducto. En 1930 al parecer había otra sensibilidad en los políticos locales, que le concedieron el indulto, no así al tramo que hubo que demoler para levantar el puente, y que la conectaba con el primer tramo o arcada, parte esta de la Alcantarilla de las Madejas.

Hasta la fecha en que se procedió a derribar el acueducto (1911-1912) para hacer la zona de la ciudad más viable, todavía estaba en perfecto funcionamiento como tal. Solo han quedado los tres pequeños tramos expuestos a lo largo de la vía que ocupaba, la entonces conocida como Calzada de San Benito (después Calzada de la Cruz del Campo, luego calle Oriente, y hoy calle de Luis Montoto). En favor de la conservación fue la intervención del marqués pontificio de San José de Serra, Carlos Serra y Pickman, que desde su responsabilidad como Vocal de la Comisión de Monumentos Artísticos de la Provincia, lucharía en pro de la conservación de los antiquísimos restos romanos conocidos popularmente como “Caños de Carmona” ante la inminente amenaza de su demolición, así, gracias a su sensibilidad artística y al cargo que ostentaba en aquel momento, se conservan actualmente dichas ruinas de altísimo valor, en una céntrica avenida sevillana para admiración y disfrute de todos. En la actualidad el tramo de los Caños de Carmona que está en mejor estado de conservación se encuentra así gracias a que durante años formó parte de los pilares del puente de La Calzada, que se alzaba sobre la calle hasta que lo volvieron a descubrir tras su demolición a comienzos de los años 90 del pasado siglo.

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