Código de Leovigildo

El Código de Leovigildo, también llamado Codex Revisus, es un cuerpo legal creado por el rey visigodo Leovigildo, al cual se le considera como arquitecto del reino visigodo peninsular con sede en Toledo.

Historia

El reinado de Leovigildo (572-586) marca un verdadero hito de la historia dentro de la Hispania visigoda. Durante su primera etapa, Leovigildo, hubo de compartir el trono con su hermano Liuva, aunque al parecer este se reservó el gobierno de la Septimania Narbonense como dux, mientras que su hermano Leovigildo quedó a cargo del gobierno de la Península Ibérica, tal vez como medida de defensa ante un posible ataque de los francos merovingios comandados por Chilperico. A partir de la muerte de Liuva, acaecida en 572, el rey Leovigildo empieza la fase de su gobierno solitario, en el que además debió hacerse cargo del gobierno de los dominios territoriales de la Narbonense. Emprendió una serie de medidas encaminadas a recuperar el control de los territorios por medio de la conquista y de la expansión hacia la Bética, donde se encontraba la Provincia Spaniae bajo el dominio del Imperio bizantino. Simultáneamente y a partir del 573, comenzó a desarrollar un conjunto de reformas encaminadas a fortalecer el poder real, dinamitando, para ello,el poder de la nobleza levantisca. Acentuó las diferencias entre el rey y el resto de la comunidad, convirtió la monarquía electiva en hereditaria, y fortaleció el poder del rey y sus medios de acción Ejército y Hacienda). Además debió de hacer frente a una de las revueltas en el sur de su hijo Hermenegildo, que gobernaba la Bética, y que se hallaba convertido a la confesión católica por medio de su matrimonio con la princesa franca Ingunda.

Otra de las medidas políticas ejercidas por Leovigildo fue la puesta en marcha de la imitatio imperii[1]​, lo que en la práctica supuso una emulación de los símbolos imperiales romanos. En este contexto se fundaron ciudades como Recópolis, según algunas fuentes, en honor a su hijo Recaredo. Otro de los rasgos de la imitatio imperii fue la acuñación de monedas con el retrato del monarca, tales como los trientes y los tremises visigodos, aunque siempre dispusieron de un valor inferior de cambio al de los sólidos bizantinos.

A partir de Leovigildo los reyes visigodos adquirieron conciencia de obrar por cuenta propia y no por delegación imperial, ya que otorgó plena personalidad a su reino frente al Imperio romano de Oriente. La aptitud renovadora de este monarca, en el orden legislativo fue en última instancia la consecuencia de la evolución social, cultural, jurídica de este nuevo reino visigodo después de la convivencia que durante un siglo y medio habían mantenido el legado del Antiguo Imperio romano y el establecimiento del nuevo orden visigodo en La Galia y la Península Ibérica, y el de los ostrogodos en la actual Italia. Las divergencias se acentuaron, además, en los intentos del pueblo visigodo por mantener la fe arriana, lo que les enfrentaba con el resto de la población hispanorromana de mayoría católica. Estos problemas se solucionarían durante la conversión de Recaredo al catolicismo en 587, abandonando de forma definitiva la religión arriana, uno de los símbolos representativos de los visigodos, en el III Concilio celebrado en Toledo.

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