Códices mexicas

El Códice Féjervary-Mayer, también llamado Códice Pochteca.
Folio 69 del Códice Mendoza, palacio de Moctezuma Xocoyotzin.

Códices mexicas (en náhuatl: Mēxihcatl āmoxtli) ? (pronunciación: [meːˈʃiʔkatɬ aːˈmoʃtɬi]), son documentos escritos en la era colonial azteca; copia de documentos perdidos que datan de la época precolombina; son estos el Códice Borbónico, el Códice Mendocino, la Tira de la Peregrinación o Códice Boturini y Matrícula de tributos. Estos códices son la mejor fuente primaria que se tiene de la cultura azteca, revelando como era la vida religiosa, social y económica de los antiguos mexicanos. Estos difieren de los códices europeos en su contenido altamente pictórico y en que no están destinados a simbolizar narraciones habladas o escritas. Estos códices no tienen exclusivamente pictogramas aztecas, sino también náhuatl clásico, castellano y ocasionalmente latín. Aunque actualmente se tiene acceso a muy pocos códices anteriores a la conquista española de México, se sabe que el oficio de tlacuilo cambio considerablemente con la cultura colonial. Hoy día los académicos cuentan con acceso a una colección de códices y documentos del lenguaje náhuatl de la época colonial, los cuales son los textos fundacionales de la nueva filología de esta lengua, los cuales se utilizan para crear trabajos académicos desde el punto de vista indígena. Los códices mexicas también se pueden definir como dibujos, ya que los mexicas escribían de esta manera, a esto se le llama escritura pictográfica.

Codex Borbonicus

El Códice Borbónico es un códice mexica de comienzos de la época colonial española, fue realizado en papel amate y plegado en forma de acordeón. Sus hojas miden aproximadamente 39 x 39,5 cm. Estuvo guardado en Monasterio de El Escorial hasta la guerra de la Independencia de México. Después llegó a Francia de forma desconocida y con las primeras y últimas hojas arrancadas. En 1826 fue comprado por la biblioteca de la Cámara de los Diputados de París. El códice debe su nombre al Palacio Borbón, donde se conserva. En el 2004 Maarten Jansen y Gabina Aurora Pérez propusieron cambiar el nombre del códice a Codex Cihuacóatl, en honor a la diosa Cihuacóatl.

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