Buenaventura Marcó del Pont

Pazo de Pousadouro en Redondela, que perteneció a la familia Marcó del Pont.

Buenaventura Marcó del Pont y Bori ( Calella de Mar, provincia de Gerona ( España); 1738 — † Vigo, provincia de Pontevedra inicios septiembre; 1818) fue un comerciante catalán afincado en Vigo.

Biografía

Nació en Calella de Mar, Gerona ( España) en 1738 y falleció en Vigo, Pontevedra inicios septiembre de 1818, comerciante catalán afincado en Vigo. Residente en la villa gallega desde 1760, pronto destacó por su afán emprendedor, construyendo una novedosa instalación de salazón para la distribución de pescado en su tierra natal. La buena marcha de sus negocios atrajo a Galicia a otros de sus paisanos como los Buch, los Curbera, los Escofet o los Fábregas.[1]

Nombrado por la Diócesis de Santiago Señor de Vigo, además fue Regidor Perpetuo de Vigo, Síndico Procurador General, Comandante de Milicias Urbanas y Diputado del Común de Vigo. Comandante de Milicias Urbanas de Santa Catalina de Lavadores y Síndico Procurador General del Convento de San Francisco. Administrador y Subdirector General de la Administración de las Rentas de la Provincia de Tuy. Mayordomo de Fábrica y Tesorero de la Colegiata de Vigo. Cargador a Indias y Comerciante de Lonja cerrada y Comisario Honorario de los Reales Ejércitos. Datos extraídos del libro Vigo en su historia, de los capítulos la Penetración de los Catalanes y del Capítulo Marcó del Pont, ambos redactados por don Antonio Meijide Pardo en 1980.

Como uno de los armadores más importantes de España, consiguió del rey Carlos III de España en 1773, las primeras concesiones para hacer de Vigo puerto de comercio con América.[3]

El núcleo de comerciantes gallegos, según la profesora Ofelia Rey Castelao, se encuentra detrás de la creación en 1788 de la creación de la Real Compañía de Seguros Marítimos y Terrestres. La familia Marcó del Pont empezó a financiar proyectos de la Corona con Carlos III y siguió con Carlos IV y Godoy, Fernando VII y su hermano el pretendiente Carlos V. Las cantidades prestadas al Estado y a la Corona, según los documentos del listado del letrado que asiste a su hijo Juan José Marcó del Pont y presentados ante el tribunal de Guerra y Marina en la colección de las causas más célebres publicadas por la Sociedad de Jurisconsultos en 1863, desde 1788 hasta 1833 ascendieron a un total de 51 millones de reales, una suma astronómica para la época teniendo en cuenta que tan sólo su enorme palacio ( conocido como palacio de Buenavista de Hortaleza o actual Parque Clara Eugenia de Madrid ) con parque y jardín está tasado por los Arquitectos Justo de Ibaceta y José Alejandro y Álvarez en 194.000 reales, como aparece en la Gaceta de Madrid en 1839.

La familia Marcó del Pont mantuvo en su día trato constante con personalidades de la época como el virrey de Galicia, Miguel Desmaissières, la duquesa de Osuna, el conde de Alcudia, el conde Negrí, Manuel Godoy, el duque del Infantado, el General Palafox o la duquesa de Alba.

La familia Marcó del Pont llegó a tener varias residencias en el país: la Casa Señorial de Calella de Mar, el Pazo de Pousadouro conocido como la Granja de Pousadouro, en Redondela, la Casa Hidalga de Vigo, el Pazo de Lourizán o A Granxa da Serra comprado a los herederos de Francisco Genaro Angel, hermano de su esposa y propietario del pazo, la Casa-Palacio de Hortaleza en Madrid, conocido más tarde como Palacio de Buenavista y el Pazo de Baión o Granxa de Fontán, propiedad de su hija doña Ana Jacoba.

Como regidor de Vigo ordenó, en 1817, la reconstrucción de la Concatedral de Santa María de Vigo, tras su destrucción durante la pasada Guerra de la Independencia Española. Donó personalmente la talla del Cristo de la Victoria a la ciudad, que aún día es la imagen religiosa de mayor fervor entre los vigueses.

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