Buceo profesional

El buceo profesional hace referencia a las actividades de buceo con fines no recreativos. Los buzos profesionales deben seguir una formación y un entrenamiento específico, pues su actividad implica alto riesgo.

Buzo equipado con casco de buceo

En este tipo de buceo, a diferencia del recreativo es habitual el uso de mezclas de gases, escafandras o sistemas de respiración profesionales (máscaras faciales, cascos integrales de buceo, etc.) y equipos de apoyo como embarcaciones auxiliares, buques DP, y otros técnicos determinados por el trabajo a realizar. Las principales categorías de buceo profesional son:

  • El buceo inshore, fundamentalmente obras de ingeniería civil, mantenimiento de presas, centrales térmicas, puentes, puertos, salvamento y rescate de buques y en general todo tipo de actividades subacáticas realizadas en aguas costeras.
  • El buceo offshore, es el que se desarrolla a más de 12 millas de la costa, normalmente ligado al sector del gas y el petroleo.

Algunas de las actividades realizadas por buzos profesionales son:

Buceo profesional con suministro de aire desde superficie
Buceo Profesional soldadura subacuática

En España, para cualquier trabajo remunerado realizado bajo el agua (incluso el científico) o en ambiente hiperbárico ( tuneladoras) se debe obtener una titulación oficial de buceo profesional. El certificado médico oficial debe renovarse cada año y su precio puede variar dependiendo del centro médico hiperbárico, o puede ser gratuito a través del ISM si el buzo está enrolado en una embarcación.

Equipos

Han existido algunos modelos de "equipos de buzo" que eran autónomos y por tanto no se les suministraba aire desde la superficie; por ejemplo, los equipos de Rouquayrol - Denayrouze (alimentados por una reserva de aire comprimido y fabricados en Francia en 1864)[2]

Hoy en día los buzos que trabajan en el mantenimiento de puertos (instalación y mantenimiento de cables submarinos, boyas de superficie, redes, contención). Utilizan escafandra autónoma con chaleco estabilizador, que les permite subir o bajar de acuerdo a diferentes profundidades a las que tienen que trabajar (a poca profundidad, por lo general menos de 10 metros). Mientras los buzos deben trabajar sólo en el lecho marino a profundidades donde el contenido de oxígeno en el aire comprimido no llega a ser tóxico, incluso por hiperoxia), aunque pueden respirar el aire de la superficie, y el límite queda acotado a una profundidad de aproximadamente 66 metros.

Más allá de esta profundidad, limitada por los peligros de la hiperoxia del aire comprimido, el buceador se puede sumergir respirando mezclas de gases que reducen el contenido de oxígeno, tales como Trimix o hydreliox. Si se controlan estrictamente y se preparan con antelación y suficiente cuidado las inmersiones con mezclas de gases, permiten a buzos trabajar a profundidades de cerca de 200 o 300 metros, o incluso 500 metros, como los realizados en la década de 1970 por el fundador de Comex. Los medios técnicos actuales desarrollados para aumentar la seguridad del buzo permiten realizar trabajos a estos fondos usando el sistema de saturación o bien utilizando robots subacuáticos operados desde superficie, R.O.V. (Remote Operated Vehicle).

El buzo comercial, civil o militar también puede bucear a profundidades de cerca de cien metros utilizando una escafandra rígida, pero este tipo de equipo está diseñado para trabajos especiales y caros de realizar. La escafandra rígida Newtsuit es un modelo canadiense que puede trabajar hasta 300 metros de profundidad. Sus derivados, comercializados bajo la marca Hardsuit, pueden funcionar hasta 600 metros.

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