Bosque templado caducifolio

Bosque caducifolio checo durante el invierno.

Un bosque caducifolio, aestisilva o estisilva[1]​ es un tipo de bosque templado que puede encontrarse en la zona este y oeste de Estados Unidos, así como en Canadá, Chile, Europa, China, Japón, Corea, Patagonia Argentina y Rusia europea. Este tipo de bosque se compone de árboles caducifolios que pierden sus hojas todos los años debido a la temporada invernal fría y seca y se renuevan para la temporada cálida y lluviosa propia del clima continental húmedo, como es el caso de los bosques de robles, arces, hayas y olmos. Forma parte del bioma denominado bosque templado de frondosas.

Distribución de los bosques caducifolios y mixtos en el planeta.

En cambio, en Europa Occidental el bosque caducifolio es la biocenosis propia del clima marítimo. Predominan las especies que pierden la hoja en otoño e invierno. Se encuentra entre los 35° y los 55° de latitud en las fachadas occidentales, y en las fachadas orientales se encuentra entre 35° y los 45°. Tiene un régimen térmico moderado, con temperaturas medias mensuales siempre por encima de los 0 °C, y un régimen pluviométrico abundante y bien distribuido a lo largo del año, en el que o no hay aridez en ningún mes, con lo que la humedad para las plantas está garantizada. De hecho, las plantas tienen que hacer frente al fenómeno contrario: un exceso de agua que el suelo ya no es capaz de absorber y llega a encharcar las zonas bajas. Presenta cuatro estaciones bien definidas: primavera, verano, otoño e invierno, con una actividad biológica diferenciada en cada una de ellas.

Ecología

Las plantas y sus adaptaciones

Bosque primario de hayas en Polonia. Estas, junto con los robles, figuran entre las especies mas extendidas en este tipo de bosques.

El factor principal al que las plantas de este ecosistema es la estacionalidad del clima, por lo cual deben estar muy bien adaptadas para sobrevivir en estas condiciones. Por ejemplo, árboles como los Fagus, el abeto plateado y el olmo tienen hojas que absorben agua y radiación solar. Las ramas de los árboles hacen algo más que proveer de sombra a otras criaturas de este bioma, ya que también proveen los nutrientes necesarios para que el árbol pueda prosperar. Otro ejemplo de adaptación de estos árboles es el hecho de que sus hojas muden en el invierno. Tras dicha muda, los árboles se quedan sin forma de transpirar, con lo que son capaces de retener agua para subsistir todo el invierno.

Dado que la sombra del dosel arbóreo limita el crecimiento de muchos tipos de plantas muchas especies típicas de estos bosques concentran su periodo de crecimiento y floración al breve período anterior a su desarrollo, como las plantas del género trillium o el jacinto de los bosques. La mayor parte de este tipo de plantas son polinizados por insectos, y las propias semillas son a menudo transportadas por las hormigas,[2]​ un modo de dispersión conocido como mirmecocoria. Por otra parte existen un número menor de especies capaces de crecer bajo el dosel (como los helechos), e incluso algunas llegan a crecer durante el período en el que los árboles pierden sus hojas.

Junto con los líquenes, el musgo y otras pequeñas plantas, los helechos se han adaptado para capaces de crecer bajo el dosel del bosque.

Los bosques de hoja caduca templada presentan una gran variedad de especies de plantas, de las cuales la mayoría se presentan en torno a tres capas de vegetación. El primer nivel lo forman líquenes, musgos, helechos, flores silvestres, y otras pequeñas plantas que se pueden encontrar en el suelo del bosque. Los arbustos llenan el nivel medio, y los árboles de madera dura como el arce, el roble, el abedul, el magnolio y el haya componen el tercer nivel.

Monotropa uniflora, una de las pocas planta que se ha adaptado a este ambiente bajo un modo de vida parásito.

Muchas plantas del sotobosque tienen adaptaciones en sus hojas para hacer frente a los niveles bajos de luminosidad, y la necesidad de explotar manchas móviles de luz en el suelo del bosque.[3]

Fauna

Pájaro carpintero cabecirrojo (Melanerpes erythrocephalus), especie autóctona de los bosques templados de Norteamérica.

Al igual que sucede con las plantas, los animales que viven en el bosque caducifolio templado deben ser capaces de adaptarse a las estaciones cambiantes. Por ello las diferentes especies que lo habitan han desarrollado diversos métodos para afrontar el paso las estaciones, como la hibernación de ciertos mamíferos o la migración que realiza numerosas aves a zonas con mayor abundancia de alimentos. Una de las características de los animales de este ecosistema es que están asociados a la estratificación y a las formas de crecimiento de las plantas y árboles, de modo que muchas especies llevan una vida arbórea mientras que otros rara vez se alejan del suelo.

Muchos animales bien conocidos viven en este tipo de bosque. La madera caída, conocida como escombros leñosos gruesos, proporciona el abrigo para muchas clases de anfibios, particularmente salamandras.

Jilguero europeo (Carduelis carduelis), ave paseriforme que permanece todo el año en los bosques templados de Europa.
Perro mapache (Nyctereutes procyonoides), cánido autóctono de los bosques de Asia oriental.

Las aves en numerosas ocasiones están representadas por especies que emigran a zonas más cálidas durante el invierno si bien también existen especies que permanecen durante los meses más fríos, e incluso especies que provienen de regiones más septentrionales. Raramente se desplazan de manera libre por los estratos, sino que suelen quedarse solo en uno. Las especies más abundantes en estos entornos son los gansos, los pájaros carpinteros, rapaces como los gavilanes, las colúmbidas, los estrigiformes, o los faisánidos entre otros.

Entre los mamíferos habituales encontramos grandes y medianos herbívoros como los cérvidos, los súidos y algunos bovinos y caprinos; pequeños herbívoros de hábitos tanto terrestres (roedores muroideos, lagomorfos) como arbóreos (ardillas, puercoespines) e incluso acuáticos (castores); depredadores primarios y secundarios (cánidos, felinos, mustélidos, erizos, soricomorfos) e incluso especies omnívoras (prociónidos, úrsidos).

Los reptiles son menos comunes a medida que aumenta la cercanía a los polos debido a que, al ser ectotermos, durante los meses más fríos estos se ven obligados a refugiarse en entornos aislados del exterior. Los principales representantes son los lacertilios y los ofidios, además de algunos quelonios.

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