Bioconstrucción

Reciben el nombre de bioconstrucción, o de forma más correcta, construcción ecológica o edificación sostenible, los sistemas de edificación o establecimiento de viviendas, refugios u otras construcciones, realizados con materiales de bajo impacto ambiental o ecológico, reciclados, reciclables o extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo como, por ejemplo, materiales de origen vegetal y biocompatibles.

Según la obra Bioética:

La toma de conciencia sobre el entorno, es lo que lleva a formular modelos o aplicación de técnicas de diseño y construcción para edificaciones verdes, edificaciones con opciones de sostenibilidad, procesos constructivos a favor de las arquitecturas de tierra que evocan la presencia de los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego, en los procesos de la vida en justa proporción, donde si analizamos esta proporción para aproximarnos a la óptima, desde una perspectiva biológica, que considera la resonancia entre la arquitectura y sus moradores, se pondrían en valor estas arquitecturas de tierra, ya que en combinación con la piedra para los cimientos, la madera para las techumbres, la arcilla cocida para cubiertas y las formas dadas a estos materiales, resuelven la armonía de estos elementos. La tierra, y su forma simbólica asociada, el círculo, han resuelto históricamente el fundamento de la arquitectura habitacional.[1]

Principios de la bioconstrucción

Los principios de la bioconstrucción son los generales del ecologismo: parten del afán de concienciar que el planeta es nuestra casa, y es nuestra responsabilidad para con nosotros y con las generaciones futuras cuidarlo y preservarlo, a él y a los seres que lo habitan en óptimas condiciones, y considera que cualquier actividad de un ser vivo repercute en los demás y provoca reacciones en el medio, tangibles o no, a más corto o más largo plazo de tiempo, a mayor o menor distancia, así también las actividades humanas inciden en el resto de los seres vivos, del planeta y repercuten mucho más allá de ellas mismas.

Edificar causa un gran impacto en el medio ambiente. La bioconstrucción pretende minimizarlo, ayudando a un desarrollo sostenible, que no agote los recursos. También trata de conseguir un hábitat saludable. La bioconstrucción debe entenderse como la forma de construir respetuosa con todos los seres vivos.

Para ello se deben de tener en consideración:

  • Gestión del suelo
  • Gestión del agua
  • Gestión del aire
  • Gestión de la energía
  • Consumo y desarrollo local

La construcción ecológica, por tanto, es una forma de crear un hábitat adecuado al ser humano, respetando de la mejor forma posible el medio donde se realiza, y teniendo cuidado con los elementos de la naturaleza. Asimismo tiene en cuenta factores como la proximidad y el uso de materiales fáciles de utilizar, con el menor gasto energético. El objetivo es reducir el impacto ambiental que la construcción tiene en el medio ambiente, tratando al mismo tiempo de arraigarla en la sociedad a través de la concienciación, no solamente de las personas que sienten respeto por la naturaleza y preocupación por la salud sino de todos aquellos que, relacionados con la construcción por su trabajo o por mero interés en construirse una vivienda, desconocen las técnicas y materiales de bajo impacto medioambiental para la edificación.[2]

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