Biblioteconomía

La biblioteconomía es un campo interdisciplinario o multidisciplinario que aplica las prácticas, perspectivas y herramientas de gestión, la tecnología de la información, la educación, la recopilación, organización, preservación y difusión de los recursos de información y la economía política de información a las bibliotecas.

"Etimológicamente biblioteconomía es resultado de biblion libro, theke almacén, nomo administración o descripción. Literalmente significa administración o descripción de los almacenes de libros. Por lo que a la biblioteconomía se le adjudica el significado de serla disciplina o ciencia encargada de la administración de las bibliotecas. Bibliotecología es resultado de la unión de biblion libro, theke almacén y logos tratado o estudio. Lo que quiere decir que bibliotecología es el tratado o estudio del almacén de los libros, y se trata de la ciencia de las bibliotecas"[1]

Por lo anterior La biblioteconomía no debe ser confundida con la bibliotecología. Esta última es la ciencia que estudia las bibliotecas, haciendo de éstas el objeto externo de su estudio. La biblioteconomía, en cambio, se refiere más al conjunto de técnicas y conocimientos necesarios para, internamente, regir la gestión y la ordenación de libros y documentos en el seno de una biblioteca.[2]

Para Rodríguez Gallardo la bibliotecología “es una disciplina que corresponde al ámbito de las humanidades, pues reúne las características principales propias de ellas; se ocupa del estudio del hombre y de sus obras, cuenta con un cuerpo de valores específicos y establece sus principios y reglas a partir de investigaciones en las que analiza no sólo causas y efectos, sino también la esencia misma de la cultura”[3]

La biblioteconomía se enmarca dentro de las ciencias sociales, dentro de las ciencias relacionadas con la Interacción social, pues su objetivo es la modelización y satisfacción de las necesidades en información, servicios y espacio demandadas por la sociedad.

En concreto la bibliotecología es «la disciplina que estudia la naturaleza, las conductas y las necesidades de la información, las tecnologías de información y comunicación, los sistemas de información, la información en las sociedades contemporáneas como son: la sociedad del conocimiento y de la información; la industria de la información y el flujo de la información».[4]

Informática y biblioteconomía

La Biblioteconomía y Estudios de la Información se ocupan de la técnica cuyo campo lo constituyen las colecciones de libros y las publicaciones periódicas (revistas y periódicos), la información y la gestión del conocimiento. Este último rol a lo largo del tiempo se ha ido ampliando al manejo de las tecnologías de la información. La biblioteconomía también se interesa por otros formatos o recursos de información, como por ejemplo, publicaciones periódicas en línea, los discos compactos ( CD-ROM) y DVD, las microfichas, las filmaciones (vídeo-cassetes, microfilm), las cintas de audio, etc.

El formato electrónico, en especial el disco compacto y las bases de datos en línea, han revolucionado el mundo de las bibliotecas, como la especializada que aparecieron con unos rasgos característicos que las diferenciaban de las tradicionales. Sus usuarios eran personas interesadas en materias concretas, con una necesidad de información muy específica y sus colecciones son muy variadas por lo cual ha sido necesario adaptar los tradicionales catálogos de fichas o tarjetas a los nuevos formatos, surgiendo los catálogos electrónicos, también conocidos como catálogo en línea de acceso público ( OPAC = Online Public Access Catalogs). Un ejemplo es OCLC (Online Computer Library Center).

El concepto de colección se ha transformado con el surgimiento de las bases de datos electrónicas, que no necesitan estar alojadas físicamente en la biblioteca para ser accesibles a los usuarios, y además por la volatilidad de la información que brindan. Esto ha producido un profundo cambio en las políticas de colección de documentos (ya sea en formato electrónico o impreso) de las bibliotecas modernas.

La biblioteconomía se puede dividir en teórica y aplicada. En la primera incluimos temas como la teoría de la información y la gestión del conocimiento, el estudio de la necesidad de información y cómo satisfacerla al mundo, los factores externos que influyen en la interpretación de los conocimientos, etc. La biblioteconomía aplicada se ocupa de temas tales como el desarrollo y mantenimiento de las colecciones, servicios técnicos (adquisición, catalogación, préstamo y descarte o depuración) de las colecciones, cooperación interbibliotecaria, derechos de autor, libertad de información (derecho al acceso a la información), conservación, gerenciamiento de la biblioteca o unidad de información, etcétera. Junto con la bibliometría está la informetría o medida de la capacidad potencial de transferencia de información documental de un sistema documental o bibliotecario. Mide la cantidad de información posible con un algoritmo de búsqueda basado en las palabras clave o códigos descriptores que el lector usa en lenguaje natural y los equivalentes y sinónimos que el sistema o base de datos ha utilizado para catalogar los documentos (términos contenidos en las categorías en el caso de la Wikipedia). Si sumamos las interacciones u ocurrencias y establecemos un índice de calidad de la búsqueda por el logaritmo natural, que sería 1, 2 y 3 el óptimo para la recuperación de información conseguida. Es semejante al número de referencias que descarga un motor de búsqueda en Internet.

Puede entenderse el rol del bibliotecario referencista como un intermediario entre el usuario y la colección de una unidad de información. Con el objeto de poder cumplir bien su función, el bibliotecario realiza la denominada entrevista de referencia, para poder asistir al usuario en el planeamiento y ejecución de su búsqueda de información. El bibliotecario como técnico, estudia algoritmos de búsqueda, tesauros, índices de citación, recopilación de novedades bibliográficas, trato y atención al usuario y solución de sus consultas, contactos con colegas, etc. Actualmente y de acuerdo al desarrollo de las tecnologías de información y la Web 2.0, el bibliotecario es un facilitador de información.

Clasificación

Existen diversos sistemas de clasificación que se utilizan, con el objetivo primario de organizar físicamente las colecciones de las bibliotecas en los estantes, siendo los más empleados el de Dewey o la Clasificación Decimal Universal en Europa, el sistema de Clasificación de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, BLISS, clasificación facetada de Ranganathan, etc. Mediante el empleo de estas clasificaciones, es posible asignar al material en forma individual y al organizarse en los estantes (ejemplo, un libro) un código numérico o alfanumérico que refleja su contenido (temas o materias), y que sirve para ubicar juntos en los estantes los materiales que tienen contenidos relacionados.

Por otra parte, es tarea clásica del bibliotecario crear una ficha de cartulina con los datos principales del libro: título, autor, editor, editorial, año de publicación, edición, número de páginas, y tema, el que se extrae de alguno de los sistemas de clasificación en uso. El conjunto de estas fichas constituye el catálogo manual de una biblioteca. Existen varios métodos para organizar las fichas así creadas y aumentar las posibilidades de búsqueda en el catálogo manual. Las fichas representan a los materiales conservados en la biblioteca (ej. libros), y se las considera verdaderos subrogantes o representantes de estos materiales.

Sin embargo, hay que recordar que el bibliotecario no solo trabaja las fichas catalográficas. Exclusivamente para los libros, ya que, las publicaciones periódicas, como las revistas, periódicos, diarios, gacetas, y también los mapas. En general, otras fuentes de información en papel, además de aquellas creadas en otros formatos (como los discos de acetatos, cd-roms, dvds) son organizadas de la misma manera con los kardex, colocando los datos indispensables para que lleguen o sean rescuperados por el usuario.

Con el advenimiento de las computadoras, los catálogos manuales y la práctica de la asignación de un único o limitado número de categorías temáticas a cada material se han transformado en actividades obsoletas, puesto que actualmente es posible asignar un elevado número de descriptores a cada material, para mejorar la representación de su contenido; para así facilitar y ampliar las posibilidades de la búsqueda.

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