Biblioteca Nacional de España

Biblioteca Nacional de España
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Logotipo de la Biblioteca Nacional de España
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Sede de la Biblioteca Nacional en Madrid
Información general
Acrónimo BN, BNE
Tipo Biblioteca
Fundación 29 de diciembre de 1711 (304 años)
Jurisdicción Gobierno de España
Ámbito España
Sede

Recoletos: Paseo de Recoletos 20-22. 28071 Madrid;

Alcalá de Henares: Carretera de Alcalá a Meco, Km. 1,600. 28805 Madrid
Coordenadas 40°25′24″N 3°41′23″O / 40.42333333, 40°25′24″N 3°41′23″O / -3.68972222
Organización
Dirección Ana Santos Aramburo[1]
Entidad superior Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
Presupuesto anual 47 380 860 € (2010)[2]
Cronología
Real Biblioteca Pública ◄ Actual ► Biblioteca Nacional
Sitio web
[ editar datos en Wikidata]

La Biblioteca Nacional de España (BNE) es un organismo autónomo[3] encargado del depósito del patrimonio bibliográfico y documental de España. Dedicada a reunir, catalogar y conservar fondos bibliográficos, custodia alrededor de 30 millones de publicaciones producidas en territorio nacional desde comienzos del siglo XVIII: libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras, folletos, etc.

La Biblioteca Nacional difunde este patrimonio bibliográfico a través de su catálogo y de la elaboración de la Bibliografía Española y desarrolla servicios al público que van desde las salas de consulta y los servicios a distancia a través su página web,[6] Está situada en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, el número 20 del Paseo de Recoletos de Madrid, compartiendo edificio con el Museo Arqueológico Nacional y tiene además una segunda sede en Alcalá de Henares.

Historia

Fachada principal de la Biblioteca Nacional, Madrid.
Estatua sedente de San Isidoro de Sevilla en la escalinata de la Biblioteca, obra de José Alcoverro y Amorós.

Orígenes

El 29 de diciembre de 1711, el rey Felipe V aprobó el plan que le presentan su confesor Pedro Robinet y Melchor de Macanaz para crear una Real Biblioteca. La creación de esta fue un elemento dinamizador de la cultura española dieciochesca, con la misión de "renovar la erudición histórica y sacar al aire las verdaderas raíces de la nación y de la monarquía españolas".[8]

La Real Librería se abrió al público el día 1 de marzo de 1712. El 2 de enero de 1716, Felipe V firmó el Real Decreto fundacional, que aclaraba el carácter público de la biblioteca, abierta a "todos los estudiosos" y establecía las normas fundamentales para su funcionamiento.[9]

Cuando la biblioteca abrió sus puertas, sus fondos estaban compuestos de materiales provenientes de las colecciones privadas de los monarcas de España, Felipe IV y Felipe V, el cual mandó traer más de 6000 volúmenes de Francia.[13]

El precedente del depósito legal, establecido en 1716, permitió que la biblioteca ampliara sus colecciones de forma considerable. A esto se sumó el efecto de la Real Orden del 11 de mayo de 1750, por la cual la Real Biblioteca adquirió el derecho de tantear las tasas de librerías puestas a la venta, con la oportunidad de seleccionar entre las relaciones de libros que se le presentaban aquellas obras que no existían entre sus fondos.[14] :3

En 1738 se publica la primera obra fruto del trabajo de la biblioteca bajo el título de Bibliotheca Universal de la Polygraphia Española, realizada por Cristóbal Rodríguez. Esta obra, apoyada en su preparación por el Bibliotecario Mayor Juan de Ferreras, fue la primera de una serie de obras de paleografía española.[15]

Durante los tiempos de Juan de Ferreras, también se empezaron a elaborar índices o catálogos para el público. El bibliotecario Juan de Iriarte, en especial, se encargó de esta tarea, elaborando el Regia Matritensis Bibliotheca Geographica et Chronologica en 1729, el primer catálogo de la biblioteca, y posteriormente el Regia Matritensis Bibliotheca Mathematica (catálogo de matemáticas) y Regiae Bibliothecae Matritensis Codices Graeci (catálogo de manuscritos griegos).[10] :502

La Real Orden de 19 de junio de 1761, redactada por el Bibliotecario Mayor Juan de Santander y aprobada por el rey Carlos III, modificó la original de 1716, creando la Imprenta Real que vinculaba "la labor editorial de la Biblioteca a los más destacados impresores, encuadernadores y grabadores de la época." El Bibliotecario Mayor pasa a ser director de la Biblioteca Real y los bibliotecarios pasan a ser considerados criados de la Casa Real, con sus correspondientes privilegios.[14] :4

Durante esta época (1760-1778) la Biblioteca contó con un taller de fundición de tipos dirigido por Gerónimo Gil, que fue el núcleo original del taller de tipos de la Imprenta Real.

Siglo XIX

Detalle del frontón de la fachada principal de la Biblioteca.

Durante el trascurso del siglo XIX, la Biblioteca cambió varias veces de sede, primero en 1809, cuando, durante el reinado de José Bonaparte, se trasladó al convento de los trinitarios calzados en la calle de Atocha. En 1819, de nuevo hubo de cambiar de sede al palacio donde celebraba sus sesiones el Consejo del Almirantazgo Real debido a las reclamaciones realizadas por los trinitarios calzados tras la vuelta de Fernando VII, y en 1826 se produjo un tercer traslado a la antigua casa del marqués de Alcañices, en la actual calle de Arrieta, lugar donde residió durante casi todo el siglo.[14] :4 El terreno donde se ubica actualmente la Biblioteca Nacional es el mismo en el cual se ubicaba el antiguo Convento de Copacabana o gran Convento de Recoletos de Madrid. Dicho convento pertenecía a los religiosos de la Orden de Agustinos Recoletos y, tras la Desamortización de 1835, fue vendido y destruido.

Las colecciones de la biblioteca también se vieron afectadas por los hechos del siglo XIX. Primero, la desamortización española condujo a que muchas obras procedentes de instituciones religiosas suprimidas se depositaran en la biblioteca. En efecto, en 1837 se crean las comisiones científicas y artísticas provinciales para seleccionar las obras que, procedentes de los conventos suprimidos, debían depositarse en las bibliotecas y museos, o ser subastadas. Por esta vía se depositaran en la Biblioteca Nacional unos 70 000 volúmenes procedentes de los conventos madrileños afectados por la desamortización.[16] :214 Por último, en 1869 Manuel Ruiz Zorrilla dispuso la incautación de los archivos, bibliotecas y colecciones de arte en poder de catedrales, cabildos, monasterios y órdenes militares, en la llamada desamortización cultural, medio por el cual ingresaron en la Biblioteca Nacional obras muy valiosas procedentes de las catedrales de Ávila y Toledo.

Mediante el decreto del 28 de noviembre de 1836, la Biblioteca Real pasa a denominarse Biblioteca Nacional y a depender del Ministerio de la Gobernación de la Península.[18]

En 1876, la Biblioteca contaba ya con 300 000 libros, 200 000 folletos impresos y más de 300 000 manuscritos.[20]

El 21 de abril de 1866 la reina Isabel II colocó la primera piedra del Palacio de Archivos, Bibliotecas y Museos, situado en el Paseo de Recoletos. Por razones económicas las obras procedieron con mucha lentitud, y hubo muchas modificaciones al proyecto original.[14] :7

Siglo XX

Edificio de la Biblioteca Nacional hacia 1904, en La Ilustración Artística.

El siglo XX empezó para la Biblioteca con la aprobación del “Reglamento de las bibliotecas públicas del Estado” por el Real Decreto del 18 de octubre de 1901. Mediante esta ley, que derogó a la anterior de 1857, la Biblioteca Nacional pasó a ser la cabecera de las bibliotecas españolas.[16] :208

Durante este tiempo fue director de la Biblioteca Nacional el erudito español Marcelino Menéndez Pelayo, el cual promovió la creación de catálogos especializados, como lo fueron el Catálogo de los Manuscritos árabes existentes en la Biblioteca Nacional de Madrid ( Francisco Guillén Robles 1899), en 1901 el Catálogo de los retratos de personajes españoles de 1901 y en 1906 el Catálogo de la colección de dibujos originales de la Biblioteca Nacional, ambos de Ángel M. Barcia. También se le dio un impulso nuevo a la Revista de Archivos, Bibliotecas, y Museos, que fue un instrumento importante para el desarrollo del campo de la Biblioteconomía en España.[22]

En 1930, el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Elías Tormo, crea el Patronato de la Biblioteca Nacional, órgano que se ocupará de elegir a Miguel Artigas como director de la Biblioteca. Durante la Segunda República Española, Artigas y el Patronato lanzan un proceso de restauración y ampliación del edificio y de reformas de los servicios bibliotecarios.[24]

Durante la Guerra Civil Española, la Biblioteca Nacional cerró sus puertas y sus fondos más preciosos fueron evacuados a las Torres de Serranos, en Valencia. Para salvar de la destrucción los fondos de centros religiosos, palacios o casas particulares, se trasladaron a la Biblioteca alrededor de 500 000 volúmenes mediante la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico.[25]

Después de la guerra, se eligió nuevamente como Director a Miguel Artigas y en 1939 se introduce el sistema decimal para la catalogación de fondos en las bibliotecas públicas españolas.[26] En 1953 se inaugura la nueva sede del Archivo Histórico Nacional, que antes compartía edificio con la Biblioteca y el Museo Arqueológico Nacional.

El Salón General de Lectura.

Aunque hubo varias reformas de la organización y la gestión de la Biblioteca durante la década de 1950, la más importante fue el Decreto Orgánico del 8 de marzo de 1957 y su correspondiente Reglamento, publicado el 20 de diciembre del mismo año. El nuevo Reglamento reestructuró los servicios de la Biblioteca, dispuso que el Director tuviera que ser un miembro del Cuerpo Facultativo y redujo las funciones del Patronato.[27]

A pesar de las reformas, aún había muchas labores bibliotecarias de carácter nacional que la Biblioteca no desempeñaba. Por ejemplo, en 1970 se creó el Instituto Bibliográfico Hispánico, que incluía el Servicio Nacional de Información Documental y Bibliográfica, el Depósito Legal, y la Comisión Nacional de Planificación y Coordinación Bibliográfica.[28]

En 1982 se llevó a cabo el primer estudio de viabilidad para automatización de la Biblioteca,[14] :9

En 1991, por Real Decreto (R.D. 1581/1991 de 31 de octubre), se aprueba el Estatuto de la Biblioteca Nacional como Organismo Autónomo, y se inicia una fase de ampliación para la Biblioteca.[31] y se continúa con el plan de automatización. En 1996 la BNE inaugura su propio sitio web en Internet.

Siglo XXI

Fachada conmemorativa de los 300 años de la BNE.

El 11 de noviembre de 2009 entra en vigor el nuevo Estatuto de la Biblioteca Nacional de España aprobado por Real Decreto 1638/2009, de 30 de octubre. Uno de los principales cambios es la denominación oficial del organismo, que pasa a ser Biblioteca Nacional de España, para una mejor identificación "en los foros y organizaciones internacionales".[32]

El nuevo estatuto prevé que la Biblioteca garantice la representación de las comunidades autónomas y de las universidades en su Patronato. Para ello se incorporan como vocales natos el Vicepresidente Segundo de la Conferencia Sectorial de Cultura y el Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas. Se modifica además el procedimiento para nombrar al Director General, que será designado por Real Decreto, acordado en Consejo de Ministros a propuesta del Ministro de Cultura, previa consulta al Real Patronato y "atendiendo a criterios de competencia profesional y experiencia… en el área de bibliotecas y gestión cultural".[32]

El 5 de mayo de 2010, el Consejo de Ministros de España decidió que el cargo que encabeza a la Biblioteca Nacional pierda su condición de dirección general en la estructura jerárquica administrativa del gobierno español, convirtiéndose en una subdirección general, tras lo cual, Milagros del Corral, la directora, presentó su dimisión.[33] La sucedió en el cargo la Presidenta de la Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística (Fesabid), Glòria Pérez-Salmerón.

Entre los proyectos de la Biblioteca Nacional durante este periodo destacan varios. En el 2007, se inauguró el nuevo Museo de la Biblioteca Nacional, que sustituyó al antiguo Museo del Libro y amplió su oferta cultural y educativa.[35] También la Biblioteca empezó a participar en redes sociales, abrió su página en Facebook en el 2008 y después se han ido añadiendo perfiles en otras plataformas web 2.0 como Twitter, YouTube, Slideshare, Flickr y Wordpress.

Biblioteca Nacional de España en Madrid

En 2009, la Biblioteca Nacional inició un proyecto en colaboración con Internet Archive, con el objetivo de "recolectar, archivar, y preservar el dominio.es."[37]

En el ámbito internacional, la Biblioteca colabora en la base de datos Dialnet, enlazando autores coincidentes en ambas bases de datos.[39]

En las asociaciones profesionales IFLA y OCLC, la BNE está presente en importantes grupos de trabajo; forma parte del Virtual Authority File ( VIAF)[41]

La Biblioteca ha participado además en el Proyecto IMPACT,[44]

El 15 de noviembre de 2010 la Biblioteca Nacional de España presenta su Catálogo bibliográfico de la colección de incunables, un volumen doble, cuyo autor es Julián Martín Abad, Jefe del Servicio de Manuscritos e Incunables de la BNE y que recopila 2297 ediciones y 3158 ejemplares.[45]

El 13 de diciembre de 2011, los Reyes de España inauguraron la exposición Biblioteca Nacional de España: 300 años haciendo historia, acto con el que se iniciaron los actos conmemorativos de la celebración del Tricentenario de su fundación.[46]

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