Benjamín Vicuña Mackenna

Benjamín Vicuña Mackenna
Vicuña Mackenna.jpg
Fotografía de Benjamín Vicuña Mackenna

Intendente de Santiago
1872-1875

Información personal
Nacimiento 25 de agosto de 1831
Santiago, Flag of Chile.svg  Chile
Fallecimiento 25 de enero de 1886 (54 años)
Santa Rosa de Colmo, Quintero, Flag of Chile.svg  Chile
Nacionalidad Chilena
Religión Católico
Familia
Cónyuge Victoria Subercaseaux Vicuña
Hijos 9
Educación
Alma máter Coat of arms of the University of Chile.svg Universidad de Chile
Información profesional
Ocupación Abogado, escritor, político
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Benjamín Vicuña Mackenna ( Santiago, 25 de agosto de 1831-Santa Rosa de Colmo, 25 de enero de 1886) fue un político e historiador chileno.

Biografía

Primeros años de su vida

Fue hijo de Pedro Félix Vicuña y de Carmen Mackenna, hija de Juan Mackenna.

Estudios

Sus estudios básicos los realizó en el Colegio de Cueto, donde fue un indisciplinado alumno;[1]​ continuó en el Instituto Nacional y la Universidad de Chile.

Publicó en la prensa sus memorias de Tres años de viaje y una segunda investigación histórica llamada El ostracismo de los Carrera, en 1857. Este mismo año completó sus estudios de Leyes y se tituló de abogado el 15 de junio de 1857.[1]

Juventud y destierros

De espíritu inquieto, desde los inicios de su carrera política se caracterizó por lo audaz de su actuación. Secretario de la Sociedad de la Igualdad de Francisco Bilbao, en 1851 participó en el motín de Urriola, la Batalla de Petorca, el Sitio de La Serena, y la guerra civil en el bando contrario a Manuel Montt.

Condenado a muerte, escapó y se exilió luego del fracaso de la insurrección. Desde 1852 hasta 1856 permaneció fuera de Chile, visitando Estados Unidos y gran parte de América e Inglaterra, donde se impregnó de la cultura y arquitectura europeas.

Junto a un grupo de jóvenes intelectuales, tales como Miguel Luis Amunátegui, Diego Barros Arana y Domingo Santa María, fundó la Sociedad de Instrucción Primaria en 1856.

Regresó a Chile gracias a una amnistía, siguió conspirando , involucrándose en la Revolución del Colihue (1858), lo que le costó el destierro. Radicado en Europa entre ese año y 1863, volvió a Chile al advenimiento del gobierno de la Fusión Liberal-Conservadora, ganando una curul de diputado por La Ligua (1864-67), Valdivia (1867-70), Talca (1873-76)

En la Cámara de Diputados tuvo una acción particular, autodesignándose una suerte de tribuno de la plebe y voz de la opinión pública. Vicuña Mackenna descolló como un urticante crítico de las gestiones del gobierno y su influencia llegó a ser poderosa en la opinión pública.

Relaciones, matrimonio e hijos

Se casó el 4 de marzo de 1867 con su prima Victoria Subercaseaux Vicuña con quien tuvo descendencia.

Antes de su matrimonio Vicuña Mackenna tuvo dos hijos con Manuela Villalobos, miembro de una familia aristócrata de Santiago, hijos que fueron arrebatados de su madre; esta presentaba problemas de salud mental y los hijos fueron llevados para criarlos al fundo de su familia, en Maipú, donde fueron criados por una institutriz, de nombre Francisca Silva, a cuyo nombre fueron inscritos en los registros. Benjamín Vicuña Mackenna ofreció darles su apellido, sin embargo ellos no aceptaron el ofrecimiento. El mayor mantuvo el nombre que su madre de crianza le diera, Pedro Silva, y la menor tomó el apellido de su madre biológica, llamándose Celia Villalobos en recuerdo a su madre quien fuera encerrada por su familia en un convento de Santiago hasta el día de su muerte.

Intendencia de Santiago

El presidente Federico Errázuriz Zañartu, deseoso de que no lo molestara en su gobierno, lo llamó a ser intendente de Santiago, puesto que Vicuña Mackenna aceptó de inmediato, dedicándose de lleno a cambiar el rostro de la capital. Su casa ubicada en el borde del llamado Barrio Dieciocho en el Camino de cintura era más bien sobria respecto a otras mansiones colindantes al Campo de Marte.

Durante su paso por la intendencia (1872-1875), realizó colectas públicas además de cuantiosos y desmedidos gastos para el hermoseamiento de la ciudad, intentando imitar tendencias europeas (en especial de Francia), siendo su obra magna, el paseo del cerro Santa Lucía que perdura hasta hoy.

Actividad política

Monumento a Vicuña Mackenna, por Jules-Félix Coutan

Fue candidato para la presidencia de la república en 1876 apoyado en un principio por los conservadores y el Partido Liberal Democrático, creado exclusivamente para esa campaña electoral. Pero los primeros usaban su candidatura como venganza contra el presidente Errázuriz por haber roto la fusión y, no teniendo un interés real en el exintendente, lo abandonaron al poco andar. Vicuña Mackenna renunció entonces a aspiraciones presidenciales y se mantuvo en el parlamento, pero ahora como senador por Santiago y Coquimbo (1876-1885).

Se asoció a Domingo Santa María como crítico de la conducción gubernamental de la Guerra del Pacífico en su primera fase, lanzando sus dardos princpialmente contra Rafael Sotomayor, ministro de guerra en campaña.

En un momento del conflicto en que se necesitaba reclutar civiles para ir al frente, Vicuña Mackenna pronunció un famoso discurso de motivación con el que convenció a muchos civiles; terminó su alocución frase una frase que se haría famosa: «¡A las armas, chilenos!», y luego con un «¡Viva Chile!».

Paralelo a su actividad política, Vicuña Mackenna realizó una importante labor como historiador, autor de variados libros relacionados con recopilaciones históricas; recolectó varios documentos, que constituyeron un aporte de primer orden a la historiografía chilena, solo superado por José Toribio Medina.

Otra actividad social que desarrolló Vicuña Mackenna fue la de bombero. El 8 de diciembre de 1879, juró como voluntario de la Tercera Compañía de Santiago; en esa misma sesión, fue elegido director para el año 1880, por 38 votos a favor de 40 sufragios emitidos. Permaneció en el cargo durante tres años. Alejado de él, escribió el 23 de diciembre de 1883 un folletín titulado La cuna del Cuerpo de Bomberos, donde rindió un emocionado homenaje a sus fundadores. Fue miembro del Cuerpo de Bomberos de Santiago hasta su fallecimiento.

Fallecimiento

El 25 de enero de 1886, a los 54 años de edad, falleció en su hacienda de Santa Rosa de Colmo.

Su tumba está ubicada en un mausoleo en el cerro Santa Lucía en Santiago. Dicha ermita estuvo abierta al público hasta el terremoto de 2010, que ocasionó daños que la mantienen cerrada hasta el día de hoy.