Benjamín Palencia

Benjamín Palencia
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Información personal
Nacimiento 7 de julio de 1894
Barrax, Albacete
Fallecimiento 16 de enero de 1980 (85 años)
Madrid
Nacionalidad Española
Información profesional
Área Pintura, dibujo
Movimientos surrealismo, fauvismo ibérico
Miembro de
Distinciones Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes
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Benjamín Palencia ( Barrax, Albacete, 7 de julio de 1894 - Madrid, 16 de enero de 1980) fue un pintor español, fundador de la Escuela de Vallecas junto al escultor Alberto Sánchez. En el amplio conjunto de su obra sobresale quizá la poética del paisaje castellano definida por la generación del 98.[1]

Biografía y obra

Nacido en el seno de una humilde familia, penúltimo de ocho hermanos. Sus padres tenían una tienda de calzado (alpargatería). Vivió en Barrax hasta que en 1909, con 15 años, fue a Madrid acompañando a Rafael Gómez Egóñez, rico y culto ingeniero de caminos que durante muchos años sería su tutor y protector. En la capital de España, asiste a clases de Elías Tormo y copia a Velázquez y El Greco en el Prado, y en 1920 participa en el Primer Salón de Otoño madrileño donde un ilustre visitante, Juan Ramón Jiménez, se interesa por él; este encuentro dará ocasión a posteriores colaboraciones entre ambos. En ese periodo frecuenta la Residencia de Estudiantes donde conoce a Francisco Bores y a Salvador Dalí con los que acude a la Academia Libre fundada por Julio Moisés.

Amistad con Alberto

En 1925 Palencia se asociaría con el escultor toledano Alberto, participante, como él, en la Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos en el Palacio del Retiro de Madrid. Juntos pondrían en marcha, en los años subsiguientes, la primera Escuela de Vallecas.[2]

En 1926, tras una temporada en Alicante, viaja por primera vez a París, donde comparte estudio con Pancho Cossio y hace amistad con otros artistas del círculo de Bores, como José Mari Uzelai y Manuel Ángeles Ortiz. Palencia frecuentará la capital francesa hasta 1928, llegando a conocer a Picasso y Miró. A su regreso a Madrid, expone la obra de ese periodo en el Palacio de Bibliotecas y Museos de la capital española, con el apoyo y respaldo de Rafael Alberti y José Bergamín. A pesar de las protestas de parte de los visitantes en esa primera muestra, Palencia vuelve a exponer en el mismo lugar dos años después, en el otoño de 1930. Ese mismo año viaja a Italia. Asimismo, hacia estas fechas comienza a colaborar en La Barraca de Federico García Lorca (llegando a ser su director artístico y a hospedarse en la casa familiar del poeta granadino).

En 1932 hizo su tercera muestra individual en el mencionado Palacio de Bibliotecas y Museos. Un año después, su exposición en la galería parisina de Pierre Loeb despierta la admiración de Braque y Picasso y le da la ocasión de conocer al 'estado mayor' del surrealismo francés: André Breton, Louis Aragon, y Benjamin Péret. Su amistad vallecana con Luis Castellanos, el escultor Alberto y Maruja Mallo le acercan al Grupo de Arte Constructivo reunido por el uruguayo Joaquín Torres García, y a participar con ellos en el Salón de Otoño de Madrid de 1933. Al año siguiente, sus reflexiones sobre pintura italiana fueron publicadas en la revista de Bergamín Cruz y Raya (con la supervisión de López Egóñez).[3]

Durante la Guerra Civil, López Egóñez tiene que huir a París. Palencia se refugia en su estudio madrileño y en la pintura de paisajes, abandonando progresivamente la experimentación. Tras la contienda, reunió durante tres años a algunos antiguos seguidores y un puñado de estudiantes de la San Fernando, Álvaro Delgado Ramos, Carlos Pascual de Lara, Gregorio del Olmo, Enrique Núñez Castelo y Francisco San José, entre otros, en lo que el propio Palencia bautizó como El Convivio y que luego sería conocido como la segunda Escuela de Vallecas, embrión de la Escuela de Madrid.[5]

Últimos años

Benjamín Palencia (a mediados de 1970), en su casa de Villafranca de la Sierra (Ávila), rodeado por las mozas en el día de la fiesta local.

Su necesidad de silencio y soledad le llevó, a partir de 1941 a pasar los veranos en el pueblo de Serafín, su criado, Villafranca de la Sierra en la provincia de Ávila. Allí, en una vaguada frente a 'Las Eras',[7] Serafín asumió ese rol, hasta su muerte en 1969, en que será su hermana, Salomé Palencia, quien cuide del pintor.

Desde 1942, los veranos en Villafranca se complementaron con los otoños e inviernos en su piso de Altea, localidad levantina que Benjamín conocía desde 1927[8] Posteriormente, ya en 1977, abandonó el piso de Altea, trasladando el estudio invernal a su nueva casa de Polop de la Marina.

En 1974 ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y cuatro años después en la catalana de San Jordi. El 10 de noviembre de 1978, en la inauguración del Museo de Albacete (con una importante donación de obras del artista, en total 130), la Reina Sofía le comunica la concesión de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Finalmente, en 1979, lega gran parte de su obra al Museo Español de Arte Contemporáneo (Madrid), ciudad en la que fallecería a los 85 años.[9] En su memoria testamentaria se contabilizaron 600 óleos y 10.000 dibujos.

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