Belmonte de Miranda

Belmonte de Miranda
Miranda
Concejo
Bandera de Belmonte de Miranda.gif
Bandera
Escudo de Belmonte de Miranda.svg
Escudo
Miranda Asturies map.svg
Ubicación de Belmonte de Miranda
Coordenadas 43°16′20″N 6°15′39″O / 43.2723496, 43°16′20″N 6°15′39″O / -6.26096088446
Capital Belmonte
Entidad Concejo
 • País España
 • Com. aut. Flag of Asturias.svg  Asturias
Alcaldesa Rosa María Rodríguez González ( PSOE)
Subdivisiones Parroquias: 15
Superficie Puesto 19.º
 • Total 208.01 km²1,96%
Altitud  
 • Máxima Pico Horru o
Peña Manteca 1522 m s. n. m.
Población (2015) Puesto 52.º
 • Total 1,641 hab.0,16%
Gentilicio belmontino/a
Código postal 33830
Partidos judiciales de Asturias Grado
Sitio web oficial
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Belmonte de Miranda (Miranda en asturiano)[1] es un concejo de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias, en España. Limita al norte con Salas, al este con Grado, al sur con Somiedo y Teverga y al oeste con Tineo. La capital de este concejo es Belmonte. Cuenta con una población de 1653 habitantes ( INE, 2014).

Su capital Belmonte se halla a 200 metros sobre el nivel del mar, aunque su territorio supera en un 70%, la media de 800 metros. Tiene una extensión de 208 km². La AS-227 cruza longitudinalmente todo el sector occidental y es su principal vía de comunicación. El concejo se encuentra a 56 kilómetros de Oviedo.

Historia

El río Pigüeña a su paso por Belmonte de Miranda.

Prehistoria y Edad Antigua

Como el resto del interior montañoso del occidente asturiano, este concejo no cuenta, de momento, con pruebas de la presencia del hombre paleolítico. Es necesario esperar a la neolitización para detectar los restos arqueológicos más antiguos de la demarcación. Se trata de estructuras tumulares aisladas que se encuentran en sus límites montañosos con Grado y Somiedo. Hay monografías recientes que atribuyen, con dudas, a este mismo municipio la aparición de una hoz metálica correspondiente al periodo final de la Edad del Bronce.

La cultura castreña tampoco se halla bien estudiada en este sector del occidente asturiano. Hasta hace bien poco sólo había sido localizado un castro en los actuales términos concejiles, el del Pico Cervera que está catalogado como parte de la zona oriental pésica. Sin embargo, actuales estudios y sistemáticos trabajos prospectivos han ampliado notablemente el registro de castros identificados en el concejo como ponen de manifiesto los nuevos mapas de distribución o algunas recientes tesis doctorales. Quizás el hallazgo arqueológico anterior a los romanos más sorprendente sea el ídolo de Llamoso, escultura ginecomorfa dada a conocer por Juan Uría Ríu y que ha sido atribuida, en ocasiones, al periodo final de la Edad del Bronce y, en otras, debido a su emplazamiento cercano a un emplazamiento castreño, a las creencias de los astures; lo que está claro es que el ídolo es una representación de algún aspecto relacionado con el complejo mundo mental del sustrato indígena anterior a la llegada del poderoso influjo de la cultura romana.

El más importante reflejo material de la influencia ejercida por la romanización se detecta en las intensas labores mineras localizadas, cuya riqueza aurífera constituyó, sin duda, el principal atractivo para la dominación romana del occidente astur. Se registran más de una docena de explotaciones en el concejo divididas en cuatro grupos: en el valle del Pigueña (Alvariza), en el del Narcea a su paso por el concejo (Castañedo), en la zona comprendida entre las sierras de Bixega y Cauríu (La Brueba, Antoñana y Villaverde), y en la cuenca del río Cauxa (El Valle-Boinás, Las Caulinas y Valbona); las labores en esta zona se realizaron tanto sobre aluvión como en roca. Quizás en relación con la vigorosa actividad minera, la vía romana que unía la Meseta con Asturias ( El Camín Real de la Mesa), avanzaba hacia el corazón de Asturias a lo largo de la línea de cumbres de la sierra de Porcabezas, que separa los actuales concejos de Belmonte de Miranda y Grado. Recientemente el cuadro de la romanización de esta comarca ha sido completado por el hallazgo de L'Auteiru, en Villaverde, de una lápida romana procedente de una reutilización que ha sido fechada entre los siglos I y II.

Edad Media

Resulta complicado fechar históricamente el nombre de Miranda al de Belmonte, apareció en la Edad Media como un territorio que más o menos podría estar en esta zona. La historia de este concejo está unida a la construcción de un monasterio, La Villa Lapideum, fundado por la reina Velasquita, la primera esposa del rey Bermudo II de León, que reunió en una sola propiedad varias dispersas. El 4 de octubre de 1032, Bermudo III permutó esta propiedad con el conde Pelayo Froilaz el Diácono y su esposa la condesa Aldonza Ordóñez, hija del infante Ordoño Ramírez el Ciego, por otra de éstos que estaba en Galicia. Dichos condes fundaron un monasterio, pero sus descendientes disgregaron el patrimonio, que más tarde sus herederos lo aumentarían y simultáneamente el rey Alfonso VII de León lo puso bajo su protección acrecentando aún más su patrimonio y consolidándolo como señorío territorial y jurisdiccional. De este monasterio de Lapedo, no queda piedra alguna. Determinó la historia del concejo y su predominio sobre el resto de monasterios de la zona.

Edad Moderna

En los actuales territorios, estaban las tierras de Miranda Alta y Miranda Baja y entre ambos el coto abacial de Santa María de Lapedo, luego había dos jurisdicciones, la primera con capital en Selviella y el segundo el de Lapedo, donde había un pequeño poblado que se llamaba Belmonte. Las gentes que estaban en las tierras monásticas vivían bajo una férrea jurisdicción de los abades, mientras que quienes habitaban Miranda, tenían representantes propios en la Junta General del Principado. En 1827 el coto pasa a ser por decreto agregado al concejo de Miranda, al ser la villa de Belmonte más importante y estar mejor situada, estableciéndose en ella la cabeza del partido judicial.

Edad Contemporánea

La historia de este concejo permanece unida al monasterio hasta el siglo XIX, monopolizando los monjes, no sólo tierras sino también sojuzgando a sus habitantes, dándose el caso de que no podían contraer matrimonio sin el permiso de los abades. Esta férrea actitud se acabó, con el decreto de la desamortización de Mendizábal, que hizo que la revancha del campesinado fuera rápida y se apresurara a no dejar piedra sobre piedra del convento de Lapedo.

En aquellas circunstancias muy pocas familias eran libres y las que eran pertenecían a la nobleza secundaria. El mayor colectivo lo constituían, los vaqueiros de alzada, a quienes se les cedía la explotación de pastos y rebaños, que fueron adquiriendo progresivamente la propiedad de los rebaños, más que de las tierras, sobre todo porque los pastos adquirieron propiedad comunal, al subir todas las personas a los mismos pastos de la montaña.

La historia de este concejo siempre ha sido ganadera, si se destaca como paréntesis, la construcción por Hidroeléctrica del Cantábrico de la central de Miranda, que dio al concejo una época de bonanza, recordada como "la época de las obras", ya que fue tal la cantidad de puestos de trabajo, más de 1.800, que llegaron de todas partes de Asturias.

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