Beatriz de Día

Dibujo medieval de la Condesa de Día.

Beatriz de Día o Condesa de Día (ca. 1140Provenza, 1212) fue la más famosa del pequeño grupo de trobairitz (trovadoras) que componían música secular en los siglos XII y XIII.[2]​ Fue hija del Conde Isoardo II de Dia, ciudad situada en el departamento de Drôme.

Contexto social: Los trovadores

El contexto de Beatriz de Dia (siglos XI y XII en lo que sería la actual Francia) destaca, principalmente, por el desarrollo del sistema señorial y feudal, lo que conllevará el surgimiento de las cortes de amor (muy relacionado con el amor cortés). Estas cortes de amor serán interpretadas por los trovadores, que compusieron música y poesía para todo tipo de público, desde la más compleja partitura, llena de dobles sentidos, hasta la melodía más sencilla para que cualquiera pudiese entenderla. Tanto es así, que la música trovadoresca se desarrolló en las cortes señoriales de toda Europa, destacando el Sur de Francia, en los Valles Occitanos. El idiomas más usado, por consiguiente, era el occitano, ratificado como lenguaje oficial en Cataluña por su Parlamento en el 2010.

El trovador era una persona perteneciente, generalmente, a la nobleza que componía canciones de amor y de otras temáticas como la crítica política. Se le diferencia del juglar porque, este último, tenía una vida ambulante. El trovador era un compositor y no vivía de su labor trovadoresca, mientras que el juglar no cantaba, sino que se aprendía los textos de memoria y los iba recitando por todo el territorio. Podemos decir que el juglar, a diferenciar del carácter de compositor que tenían los trovadores, era actor e intérprete, usando algunas veces técnicas como la mímica y la dramatización.

A nivel artístico podemos destacar los cancioneros, composiciones que tenían tres partes claramente diferenciadas: Por un lado, el trovador narraba su vida, en un segundo punto, explicaba por qué había compuesto dicho poema y, por último, cantaba el poema en sí. En cuanto al estilo, podemos diferenciar a grandes rasgos entre trova leve (composición sencilla, hecha para que todo el mundo la entendiera), y trova hermética (en la que se complejizaba tanto la forma como de los conceptos).[3]

Un grupo de mujeres muy reducido que quiso seguir los pasos de aquellos poetas, formaron las Trobairitz, es decir, las trovadoras. Ellas quisieron plasmar en su obra los sentimientos amorosos más profundos y, aunque la historiografía las haya olvidado, la riqueza musical y poética de alguna de sus composiciones están a la altura de los poemas de sus compañeros masculinos. Este es el caso de Beatriz de Día[4]​.

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