Beato de Liébana

Beato de Liébana (Ducado de Cantabria; 701-Liébana, c. 798), también llamado san Beato, fue un monje mozárabe del Monasterio de San Martín de Turieno (actualmente Monasterio de Santo Toribio de Liébana), en la comarca de Liébana (Cantabria, España), en las estribaciones de los Picos de Europa. Su obra más conocida es el Comentario al Apocalipsis de San Juan (Commentarium in Apocalypsin), de gran difusión durante la Alta Edad Media, debido a su trabajo en el campo de la teología, política y geografía.

Algunas fuentes no del todo fiables aseguran que el Beato se retiraría posteriormente al Monasterio de Valcavado en Palencia, donde sería nombrado abad —según Alcuino de York— y finalmente encontraría la muerte.[cita requerida]

En Cantabria, así como en Asturias, sienten una gran devoción por esta figura. Inscrito en el santoral católico, su festividad se celebra el 19 de febrero.

El comentario del Apocalipsis

Es una obra de erudición pero sin gran originalidad, hecha sobre todo de compilaciones. El Beato toma extractos más o menos largos de los textos de los Padres y Doctores de la Iglesia; en particular, San Agustín, San Ambrosio, San Ireneo, San Isidoro. También está el comentario del Libro de Daniel por San Jerónimo.

Beato de Pierpont Morgan, f°112 El 6º Sello.

La organización de la obra es juzgada por algunos[¿quién?] como torpe, y el texto a veces redundante o contradictorio. Lejos de una obra que emana una fuerte y profunda personalidad, estamos en presencia de una producción un tanto timorata, no dando pruebas de un gran espíritu de innovación. ¿Cómo tal libro, escrito en 776 y alterado diez años más tarde, ha tenido tal impacto durante cuatro siglos?. Si la parte del Beato es muy reducida, la obra contiene por el contrario una traducción latina íntegra del Apocalipsis de Juan, lo que puede en parte explicar su notoriedad.

El género apocalíptico y su historia

En el prólogo de esta obra figura un mapa del mundo, llamado Mapa Mundi, destinado a ayudar al lector a localizar los lugares mencionados en las Santas Escrituras.

El Apocalipsis de Juan es el último libro del corpus bíblico cristiano. La clase literaria apocalíptica (del griego apocalupteïn, revelar) florece en el período intertestamentario (entre el II y el I siglo a. C.) encuentra sus raíces, no en el Nuevo Testamento, sino en los últimos libros del Antiguo, en particular, algunas partes del Libro de Daniel (escrito hacia 167 antes del J.C.): el Apocalipsis[6]

Beato de El Escorial, f°108v Adoración de la Bestia y del Dragón.

Un apocalipsis es un "descubrimiento" del futuro, revelado a un alma y transcrita bajo una forma poética más o menos criptada. Es un discurso escatológico.[8]

Beato y el nacimiento de España

Los cristianos se encuentran después de 711 ante el Islam como lo habían estado ante el Imperio romano. No pueden practicar su culto durante el día; campanas y procesiones están prohibidas; las iglesias y los monasterios destruidos no pueden reconstruirse; las persecuciones toman a menudo un cariz sangriento.

Beato de Osma, f°151 El Cristo vencedor.

El Apocalipsis se presenta entonces como el libro de la resistencia cristiana. Los grandes símbolos toman un nuevo sentido. El Animal, que designaba al Imperio, se convierte en el nombre del emirato (convertido más tarde en califato) - Babilonia no es ya Roma sino Córdoba, etc.

El Apocalipsis, que se había interpretado como una profecía del final de las persecuciones romanas, se convierte en el anuncio de la Reconquista. Es una promesa de entrega y castigo. El desciframiento es sencillo para las masas que creen, y este libro termina por adquirir, en la España ocupada, más importancia que los Evangelios.

Beato de Liébana

El Beato de Liébana es un hombre de gran cultura cristiana. Sin duda no es originario de los Montes Cantábricos. Algunos historiadores piensan que viene más bien de [Toledo], o incluso de [Andalucía]. Quizá eligió este Monasterio de Liébana debido a la proximidad de [Covadonga] y Cosgaya,[9]​ lugares que los cristianos de la época daban por milagrosos.

El Beato adquiere rápidamente una reputación de gran erudición. Pasa a ser incluso durante algún tiempo preceptor y confesor de la hija de Alfonso I, la futura reina Adosinda, que se casaría con el rey Silo de Asturias, monarca desde 775 a 783.

Su notoriedad tenía más bien otras causas que su Comentario al Apocalipsis. Pensador militante y enérgico, combate a los que se comprometen con el invasor, comenzando por el arzobispo de Toledo, a quien acusa de herejía.

Este asunto tuvo una gran repercusión en la Cristiandad, desde Alcuino de York y Carlomagno (742-814) en Aquisgrán hasta el Papa que se ponen del lado del Beato. Es la famosa pelea del adopcionismo, herejía cuyo teórico era Félix, el obispo de Urgel. Este último declaraba que Cristo no era el Hijo de Dios, sino que solamente fue adoptado por él, tesis en completo desacuerdo con la del Concilio de Nicea II sobre la consubstancialidad del Padre y el Hijo. Elipando, arzobispo de Toledo, elevado a esta cátedra por los árabes, suscribe esta doctrina y llega incluso hasta hacer leer una carta el día en que la reina Adosinda toma el velo y pronuncia sus votos en presencia de toda la corte de Asturias: Elipando declara con toda sencillez que conviene exterminar a todos los que no viesen en Cristo al hijo adoptivo de Dios.

Beatus de Piermont Morgan, f°154v La ascensión de dos Testigos.

Bajo las presiones de Alcuino,[10]​ de Carlomagno y del Papa, Félix abjura en numerosas ocasiones, después de haber vuelto una y otra vez a la herejía. Sínodos y Concilios no acabarán con las convicciones del relapso:

  • Sínodo de 792, convocado a Ratisbona por Carlomagno;
  • Sínodo de Pascuas 794 presidido por Carlomagno en Fráncfort del Meno;
  • Concilio de 795, presidido en Roma por San León III (Papa entre 795 y 816);
  • Concilio de 796 en Friuli, presidido por Paulino de Apuleyo;
  • Concilio de 799, reunido por San León III.

Beato se enfrenta sobre todo a Elipando sin contener sus palabras. A Elipando, que lo ha llamado "Falso Profeta" y habla de sus "escritos apestosos". Beato responde tratándolo de "mono de circo". La polémica continúa así en una escalada de violencia verbal y solo acabará con la muerte de Félix y Elipando.

Esta herejía seducía a un visigodo nostálgico del arrianismo como Elipando, no siendo el adopcionismo, en el fondo, más que un tardío avatar del subordinacionismo.

Pero estos acontecimientos solo serían anecdóticos si la herejía del obispo Félix no hubiera seducido también a los ocupantes musulmanes. Había en estas tesis un cuestionamiento de la naturaleza divina de Jesús que conducía a una devaluación del cristianismo, un cristianismo más monoteísta. Algunos historiadores piensan incluso que Elipando se habría hecho el apóstol del adopcionismo para agradar a las autoridades árabes.

Beato de Facundus, f°233v Juicio de Babilonia reducida a un brasero.

Por lo tanto, se comprenden mejor la importancia del Apocalipsis entre los cristianos del noroeste de España, y el impacto del Comentario que hace un monje muy implicado en la lucha contra las herejías, el gobierno de ocupación y los religiosos colaboradores.

Otras obras

«Son también siete reyes: cinco han caído, uno es, y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue, habrá de durar poco tiempo. Y la Bestia, que era y ya no es, hace el octavo, pero es uno de los siete; y camina hacia su destrucción. Los diez cuernos que has visto son diez reyes que no han recibido aún el reino; pero recibirán con la Bestia la potestad real, sólo por una hora. Están todos de acuerdo en entregar a la Bestia el poder y la potestad que ellos tienen. Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles». (Apocalipsis, 17.10).

De indudable autoría del Beato es el Apologeticum adversus Elipandum, una obra en dos volúmenes, que escribió con Eterio de Osma, para enfrentarse a la herejía adopcionista del arzobispo de Toledo, Elipando.

En cambio, se discute su autoría del himno O Dei Verbum, que está formado por frases y conceptos tomados del Comentario para ensalzar y promocionar el patronazgo de Santiago sobre la España septentrional, necesitada de la ayuda divina. Pocos años después, sería descubierta la tumba del apóstol en Santiago de Compostela.

Otra obra atribuida al Beato sin certeza y que se conserva en un manuscrito fragmentario del siglo X (en Santillana del Mar), es un Liber Homiliarum de uso litúrgico. Son homilías que siguen las lecturas de la misa o el oficio de maitines, de acuerdo con el calendario mozárabe.

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