Bean (película)

Bean (también conocida como Bean: The Ultimate Disaster Movie y Bean: The Movie), titulada Bean, lo último en cine catastrófico en España y Bean, el nombre del desastre en Hispanoamérica, es una película cómica basada en la popular serie de televisión Mr. Bean, estrenada en 1997 y protagonizada por Rowan Atkinson en el papel de Mr. Bean. Su secuela, titulada Mr. Bean's Holiday, se estrenó en 2007.

La película fue escrita por Atkinson y Richard Curtis y dirigida por Mel Smith. Los tres trabajaron juntos anteriormente en la serie de televisión de la BBC Not the Nine O'Clock News ( 1979- 1982).

Argumento

Mr. Bean ( Rowan Atkinson) es un inepto y desastroso empleado de la National Gallery de Londres. La junta directiva está deseando despedirlo, pero no puede hacerlo porque el presidente ( John Mills) le tiene afecto y lo impide. Para poder librarse de Bean, deciden enviarlo a Los Ángeles como experto en arte a la presentación del cuadro La madre de Whistler para que pronuncie un discurso en la ceremonia de inauguración. El cuadro ha sido recientemente adquirido por la Galería Gierson por 50 millones de dólares gracias a una donación del general Newton ( Burt Reynolds).

La madre de Whistler.

La visita de Bean es organizada por el curador de la galería, David Langley ( Peter MacNicol), que, impresionado por el falso informe de la National Gallery sobre el "Dr. Bean", decide alojarlo en su casa durante dos meses, algo con lo que su su esposa Alison ( Pamela Reed), su hijo Kevin ( Andrew Lawrence) y su hija Jennifer ( Tricia Vessey) no están de acuerdo, por lo que se van a casa de la madre de Alison.

Nada más llegar a Estados Unidos, Bean empieza a provocar incidentes. Es detenido en el aeropuerto tras despertar las sospechas de la policía al hacer creer que lleva un arma, y el propietario de la galería y jefe de David, George Gierson ( Harris Yulin) tiene dudas sobre la inteligencia de Bean tras conocerle en persona. Al ir conociendo más a Bean, David también empieza a cuestionar su decisión. Cuando él y Bean visitan un parque de atracciones, Bean vuelve a provocar un desastre y es enviado de nuevo a comisaría. Finalmente llega el día en que llega el cuadro a la galería, y los peores temores de David se confirman cuando Bean arruina la pintura por accidente. Temiendo perder su trabajo e incluso tener que enfrentarse a responsabilidades criminales, David invita a Bean a tomar unas copas en un bar, y cuando llegan borrachos a casa se encuentran a la familia de David, que ha regresado. Alison le plantea que tal vez tenga que separarse de él.

A Bean se le ocurre un plan para solucionar la situación. Toma varias cosas de la casa y se dirige al museo, donde sustituye la pintura dañada por un póster cubierto con una mezcla de clara de huevo y esmalte de uñas para que parezca una pintura auténtica. El día de la presentación, David espera a que se revele la pintura manipulada, pero se sorprende cuando ve una pintura perfecta, y Bean le comenta que es un póster. El general Newton da un discurso ante la prensa, y después Bean es requerido para dar el suyo. Bean consigue improvisar un profundo y sentimental monólogo que logra la aprobación y el aplauso del público.

En ese momento llega el teniente Brutus ( Richard Gant), con el que Bean ha tenido varios encuentros anteriores, y David cree que viene a detenerle porque ha sido descubierta la manipulación de la pintura. Sin embargo, Brutus viene para informar a David de que su hija Jennifer ha tenido un accidente de motocicleta.

De camino al hospital, Brutus se detiene para enfrentarse a un atracador y sufre un disparo. En el hospital, David se encuentra con Alison mientras Bean es confunidido con un médico e introducido al quirófano donde está Brutus. Bean logra sacar la bala, y todavía vestido de médico, se encuentra con David, que no le reconoce y le pide que examine a Jennifer. Jugando con el desfibrilador, Bean cae encima de la hija de Langley y le hace recobrar el conocimiento. Agradecidos, David y Alison le dicen que les diga que quiere, y él, revelándose ante ellos, pide quedarse una semana más. Bean pasa unos días más con la familia Langley y conociendo la ciudad, hasta el día de su marcha.

Finalmente, David lleva a Bean al aeropuerto, donde se despiden como amigos. Ya en su casa en Londres, Bean contempla su habitación, decorada con fotografías con los Langley y La madre de Whistler original dañada, antes de irse a la cama.

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