Bautismo en el Espíritu Santo

El bautismo en el Espíritu Santo es una doctrina cristiana basada en el libro de los Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento,[2]

Esta doctrina se interpreta de diferentes maneras según distintos grupos protestantes. Por un lado, las iglesias históricas (luteranos, presbiterianos, bautistas, etc.) creen que es algo que se da en la conversión de la persona al cristianismo sin que haya una evidencia sensorial.[cita requerida] Por otro lado, los grupos pentecostales y carismáticos creen que el bautismo en el Espíritu Santo puede darse en la conversión o en algún momento posterior,[cita requerida] que se caracteriza por el don de lenguas.

Perspectiva carismática

Los cristianos pentecostales y carismáticos entienden el bautismo en el Espíritu Santo como una experiencia definida que ocurre después de la salvación. Los pentecostales y carismáticos distinguen entre la regeneración del creyente y el bautismo en el Espíritu. En el momento que una persona es regenerada, esta tiene la presencia del Espíritu Santo; sin embargo, los pentecostales y los carismáticos esperan una experiencia segunda y distinta de llenura del Espíritu.[5]

Por otra parte, iglesias pentecostales en Chile, Haití,[11]​ no enseñan que el hablar en lenguas es una señal necesaria del bautismo en el Espíritu Santo. Los carismáticos tienden a creer que cualquiera de los dones del Espíritu puede ser una evidencia del bautismo en el Espíritu.

Para las Asambleas de Dios, el bautismo en el Espíritu implica la evidencia de hablar en nuevas lenguas según el Espíritu Santo permita a los creyentes que hablen.[15]​ llegó a la conclusión de que la tesis de Charles Parham de que el bautismo en el Espíritu Santo debe ser acompañado del don de lenguas era una falacia.