Batería de plomo y ácido

Batería de plomo y ácido
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Batería de plomo y ácido
Ánodo Plomo esponjoso
Cátodo Dioxido de plomo ( PbO2)
Electrolito Ácido sulfúrico disuelto en agua.
Energía específica 33[2]
Densidad energética 60–110 Wh/ l[2]
Potencia específica 180 W/ kg[3]
Eficiencia carga/descarga 50–95%[4]
Energía / precio consumidor 7-18 Wh/US$[5]
Velocidad de autodescarga (%/mes) 3–20% / mes[2]
Durabilidad (ciclos) 500–800 ciclos[6]
Voltaje de célula nominal 2.0 V[7]
Temperatura de carga mín. −40 °C, máx. 50 °C
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Batería de ácido plomo de 12V, 7,0 Ah.

El acumulador o batería de plomo, también denominada batería de ácido-plomo es un tipo de batería (batería húmeda) muy común en vehículos convencionales, como batería de arranque, aunque también se utilizan como batería de tracción de vehículos eléctricos. Suele proporcionar una tensión de 6 V, 12 V u otro múltiplo de 2, ya que la tensión que suministra cada celda es de 2 V. Pueden suministrar unas intensidades de corriente relativamente grandes, lo que las hacen ideales para los motores de arranque.

Aunque su utilización y forma más conocida es la batería de automóvil, este acumulador tiene muchas aplicaciones.

Historia

En 1859, el físico e inventor francés Gaston Planté desarrolló la batería de plomo-ácido, considerada la primera batería eléctrica recargable. El primer modelo consistió en un rollo en espiral de dos láminas de plomo puro separadas por un tejido de lino, sumergido en un recipiente de vidrio que contenía una solución de ácido sulfúrico. Al año siguiente, presentó una batería de plomo de nueve células en la Academia francesa de ciencias, acompañado de un reporte técnico que títuló “Nouvelle pile secoundaire d'une grande puissance” (Nueva Pila Secundaria de una Gran Potencia).[8]

En 1881, Camille Alphonse Faure desarrolló un modelo más eficiente y confiable que sería un gran éxito en los primeros automóviles eléctricos. Este tipo de batería sirvió en 1899 para impulsar el automóvil eléctrico, llamado La Jamais Contente, el cual fue el primero en superar la velocidad de 100 km/h. Posteriormente, este dispositivo se convirtió en la primera batería de tipo recargable que fue comercializada. Las baterías en los automóviles actuales hoy todavía trabajan esencialmente bajo el mismo principio.

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