Batalla del Nilo

Batalla del Nilo
Guerras revolucionarias francesas
Luny Thomas Battle Of The Nile August 1st 1798 At 10pm.jpg
Batalla del Nilo, óleo de Thomas Luny.
Fecha 1 y 2 de agosto de 1798
Lugar Bahía de Abu Qir, Egipto
Coordenadas 31°20′00″N 30°07′00″E / 31.333333333333, 31°20′00″N 30°07′00″E / 30.116666666667
Resultado Victoria británica
Beligerantes
República Francesa Reino de Gran Bretaña
Comandantes
François-Paul Brueys D'Aigalliers Horatio Nelson
Fuerzas en combate
13 navíos de línea (uno de 120 cañones, tres de 80 cañones, nueve de 74 cañones) y cuatro fragatas 14 navíos de línea (trece de 74 cañones y uno de 50 cañones)
Bajas
2000-5000 bajas
3000-3900 capturados[nota 1]
2 navíos de línea destruidos
9 navíos de línea capturados
2 fragatas destruidas
218 muertos y 617 lesionados
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La batalla del Nilo —también conocida como la batalla de la bahía de Abukir, en inglés como Battle of the Nile, en francés como la Bataille d’Aboukir y en árabe egipcio como معركة أبي قير البحرية— fue un gran combate naval librado entre la Marina Real británica y la Marina de la Primera República Francesa en la bahía de Abu Qir, en la costa mediterránea de Egipto, del 1 al 3 de agosto de 1798. La batalla fue el punto culminante de la campaña naval que se había extendido a lo largo de todo el mar Mediterráneo durante los tres meses anteriores, cuando un convoy francés partió desde Tolón hacia Alejandría, a bordo del cual iba una fuerza expedicionaria bajo el mando del entonces general Napoleón Bonaparte. En la batalla, las fuerzas británicas, dirigidas por el contraalmirante sir Horatio Nelson —más tarde conocido como lord Nelson—, derrotaron a las francesas.

Bonaparte trataba de invadir Egipto como el primer paso de una campaña contra la India británica, en un intento de sacar a Gran Bretaña de las Guerras revolucionarias francesas. Mientras la flota de Bonaparte cruzaba el Mediterráneo, una fuerza británica bajo el mando de Nelson, la cual había sido enviada desde la flota del río Tajo con el fin de adivinar el objetivo de la expedición francesa y derrotarla, comenzó su persecución. Durante más de dos meses, persiguió a los franceses, llegando a estar en algunas ocasiones a tan solo unas horas de ellos. Bonaparte, que conocía los planes de Nelson, guardó con total discreción su destino y consiguió tomar Malta y después llegar a Egipto sin ser interceptado por las fuerzas navales británicas.

Con el ejército francés en tierra, la flota francesa echó el ancla en la bahía de Abukir, 20 millas —32 kilómetros— al nordeste de Alejandría. El vicealmirante François-Paul Brueys D'Aigalliers, comandante, creía que había tomado una posición defensiva formidable. Cuando la flota británica arribó a Egipto el 1 de agosto y descubrió la disposición de Brueys, Nelson ordenó un ataque inmediato. Sus barcos avanzaron hacia la línea francesa y se dividieron en dos grupos según se acercaban. Una de ellas atravesó la línea francesa por el espacio existente entre los buques rivales y la orilla, mientras que la otra se enfrentó al costado francés más alejado de tierra. Tras caer en un fuego cruzado, los navíos de guerra de la vanguardia francesa tuvieron que rendirse tras una fiera batalla de tres horas de duración; el centro de la flota, por otro lado, consiguió repeler el ataque inicial de los británicos. Con la llegada de los refuerzos británicos, estos volvieron a atacar el centro y, a las 22:00, el buque insignia francés, el L'Orient, estalló. Después del fallecimiento de Brueys y de la derrota de su centro y su vanguardia, la división trasera de la flota francesa trató de escapar de la bahía, pero solo lo consiguieron dos navíos de línea y dos fragatas, de un total de diecisiete barcos.

La batalla dio un vuelco a la situación estratégica de las fuerzas de ambas potencias en el Mediterráneo, y la Marina Real se afianzó en la posición dominante, en la que se mantendría a lo largo del resto de la guerra.[13] El resultado también alentó a otros países a volverse contra Francia, y fue un factor del estallido de la guerra de la Segunda Coalición. El ejército de Bonaparte quedó atrapado en Egipto y el dominio británico de la costa siria contribuyó significantemente a la derrota francesa en el asedio de Acre en 1799, previo al regreso de Bonaparte a Europa. Nelson, quien había resultado herido en la batalla, fue vitoreado como un héroe en toda Europa y consecuentemente nombrado barón Nelson, a pesar de que en privado no estaba satisfecho con su recompensa. Sus capitanes también recibieron amplios elogios y pasarían después a formar el núcleo de la Banda de Hermanos de Nelson. La batalla continúa destacando en la cultura popular, siendo probablemente Casabianca, un poema de 1826 de Felicia Hemans, su representación más conocida.

Preludio

Tras las victorias de Napoleón Bonaparte contra el Imperio austríaco en el norte de Italia —que coadyuvaron en la victoria francesa en la Guerra de la Primera Coalición en 1797—, Gran Bretaña era la única gran potencia europea que estaba aún en guerra con la Primera República Francesa.[13]

Bonaparte creía que, con el establecimiento de una presencia permanente en Egipto —simbólicamente parte del Imperio otomano, que era neutral—, los franceses obtendrían una importante base para futuras operaciones contra la India británica, posiblemente en colaboración con el anglófobo sultán Fateh Ali Tipu de Seringapatam, que podrían obligar a Gran Bretaña a abandonar la contienda.[29]

Campaña en el Mediterráneo

Retrato de un hombre vestido con un uniforme naval ornamentado con medallas y condecoraciones.
El vicealmirante Horatio Nelson, Lemuel Francis Abbott, 1800, Museo Marítimo Nacional. En su sombrero de tres picos se puede observar el penacho concedido por el sultán otomano como recompensa por la victoria en el Nilo.

La armada de Napoleón partió de Tolón el 19 de mayo de 1798[34]

Mientras Bonaparte navegaba hacia Malta, la Marina Real volvió a entrar al Mediterráneo por primera vez en más de un año. Alarmado por los avisos de los preparativos franceses en la costa del Mediterráneo, lord Spencer, del Almirantazgo británico, le envió un mensaje al vicealmirante John Jervis, comandante de la flota mediterránea con base en el río Tajo, con el fin de que enviara una escuadra a investigar la situación.[27]

Nelson era un oficial con amplia experiencia que había perdido la visión en un ojo mientras batallaba en Córcega en 1794 y que había recibido encomio por la captura de dos barcos de línea españoles durante la batalla del Cabo de San Vicente en febrero de 1797. En julio de ese mismo año, perdió un brazo en la batalla de Santa Cruz de Tenerife y se vio obligado a regresar a Gran Bretaña para recuperarse.[39]

El 7 de junio, después de que se llevaran a cabo varias reparaciones rápidas en el buque insignia, una flota conformada por diez barcos de línea y uno de cuarto rango se unió a Nelson cerca de Tolón. La flota, bajo el mando del capitán Thomas Troubridge, se había enviado previamente para reforzar a Nelson con órdenes de perseguir e interceptar el convoy de Tolón.[42]

En la noche del 22 de junio, la flota de Nelson adelantó a la francesa en la oscuridad, sin darse cuenta de lo cerca que estaba de su objetivo,[53]

Preocupado por la cercanía de Nelson, Bonaparte ordenó una invasión inmediata; las tropas desembarcaron mediante una operación anfibia cuya planificación había sido bastante pobre y como resultado al menos veinte soldados se ahogaron.[58]

La flota de Nelson llegó a Siracusa, en Sicilia, el 19 de julio, donde obtuvo las provisiones esenciales para continuar su misión.[59] Durante el reabastecimiento, el almirante escribió cartas describiendo los acontecimientos de los meses previos:

Es un antiguo dicho, «los hijos del diablo tienen la suerte del diablo».[61]

El 24 de julio se completó el reaprovisionamiento de la flota y, habiendo determinado que los franceses debían de estar en algún lugar del Mediterráneo oriental, Nelson partió de nuevo rumbo a Morea.[52]

Bahía de Abukir

La bahía de Abu Qir, entre la localidad del mismo nombre al oeste y Rosetta al este. En la zona occidental se distingue la punta donde se encontraba el castillo de Abukir, la zona de bajíos y la isla fortificada. La línea de defensa francesa seguía la de la zona de escasa profundidad.

Al percatarse de que el puerto de Alejandría era inadecuado para su flota,[69] interceptó y asesinó al mensajero que portaba las instrucciones.

Óleo anónimo que representa a François-Paul Brueys D'Aigalliers, comandante francés en la batalla.

La bahía de Abukir es una hendidura costera de treinta kilómetros de ancho que se extiende desde el pueblo de Abu Qir, en el oeste, hasta Rosetta, en el este, donde se encuentra una desembocadura del río Nilo en el Mediterráneo.[73]

Distribución de la flota francesa frente a los bajíos de la costa oeste de la bahía en dos líneas: trece navíos de línea en la principal y cuatro fragatas en la secundaria.

Al disponer sus bajeles de esta manera, Brueys esperaba que los británicos se viesen obligados a atacar su poderoso centro y su retaguardia, lo que le permitiría usar la vanguardia para contraatacar valiéndose del viento del nordeste una vez que hubiese comenzado la batalla.[87]

Un problema aún más urgente para Brueys era la escasez de alimentos y agua para la flota: Bonaparte había descargado prácticamente todas las vituallas de los barcos y no llegaban más desde la costa. Tratando de solucionar esto, Brueys envió grupos de veinticinco hombres de cada barco a que la recorrieran requisando comida, excavando pozos y haciéndose con agua.[89]

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