Batalla de las Termópilas

Batalla de las Termópilas
Guerras Médicas
Léonidas aux Thermopyles (Jacques-Louis David).PNG
Leónidas en las Termópilas, por Jacques-Louis David ( 1814)
Fecha 7 de agosto[2] 480 a. C.
Lugar Termópilas, Grecia
Coordenadas 38°48′00″N 22°32′00″E / 38.8, 38°48′00″N 22°32′00″E / 22.533333333333
Casus belli Acceso al paso de las Termópilas para la invasión de Grecia
Resultado Victoria del Imperio aqueménida
Cambios territoriales Persia gana el control de Beocia y marcha hacia Atenas
Beligerantes
Ciudades-Estado griegas Standard of Cyrus the Great (Achaemenid Empire).svg  Imperio aqueménida
Comandantes
Leónidas I, rey de Esparta Jerjes I, emperador de Persia
Fuerzas en combate
300 espartanos, 700 tespios, 2120 arcadios, 1000 locrios opuntios, 400 tebanos, 400 corintios, 200 hombres de Fliunte, 80 micenos y 1000 hoplitas focenses
En total:
5200+ ( Heródoto)
7400+ ( Diodoro Sículo)
11 200 ( Pausanias)
Entre 150 000 y 400 000[3]
Según Heródoto ~2 080 000[4]
Según Ctesias ~80 000[5]
Según estimaciones modernas ~200 000
Bajas
Entre 1000 y 4000, según Heródoto,[6] incluyendo a Leónidas I, los 300 espartanos y los 700 tespios ~ 20 000 según Heródoto[7]
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La batalla de las Termópilas tuvo lugar durante la Segunda Guerra Médica; se enfrentaron el Imperio persa de Jerjes I y una alianza de polis griegas lideradas por Esparta. La batalla duró tres días y se desarrolló en el paso de las Termópilas (cuyo nombre se traduce por Puertas Calientes - de θερμός,-ή,-όν caliente y Πύλη,ης puerta; derivada de los manantiales cálidos que existían allí), en agosto o septiembre de 480 a. C. En esas mismas fechas tenía lugar la batalla de Artemisio.

La invasión persa fue una respuesta tardía a la derrota sufrida en la Primera Guerra Médica, que había finalizado con la victoria de Atenas en la batalla de Maratón. Jerjes reunió un ejército y una armada inmensas para conquistar la totalidad de Grecia y, como respuesta a la inminente invasión, el general ateniense Temístocles propuso que los aliados griegos bloquearan el avance del ejército persa en el paso de las Termópilas, a la vez que detenían a la armada persa en el estrecho de Artemisio.

Un ejército aliado formado por unos 7.000 hombres aproximadamente marchó al norte para bloquear el paso en el verano de 480 a. C. El ejército persa, que conforme a las estimaciones modernas estaría compuesto por unos 250.000 hombres, llegó al paso a finales de agosto o a comienzos de septiembre. Enormemente superados en número, los griegos detuvieron el avance persa durante siete días en total (incluyendo tres de batalla), antes de que la retaguardia fuera aniquilada. Durante dos días completos de combate, una pequeña fuerza comandada por el rey Leónidas I de Esparta bloqueó el único camino que el inmenso ejército persa podía utilizar para acceder a Grecia. Tras el segundo día de batalla, un residente local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los invasores un pequeño camino que podían usar para acceder a la retaguardia de las líneas griegas. Sabiendo que sus líneas iban a ser sobrepasadas, Leónidas despidió a la mayoría del ejército griego, permaneciendo allí para proteger su retirada junto con 300 espartanos, 700 tespios, 400 tebanos y posiblemente algunos cientos de soldados más, la mayoría de los cuales cayeron en los combates.

Tras el enfrentamiento, la armada aliada recibió en Artemisio las noticias de la derrota en las Termópilas. Dado que su estrategia requería mantener tanto las Termópilas como Artemisio, y ante la pérdida del paso, la armada aliada decidió retirarse a Salamina. Los persas atravesaron Beocia y capturaron la ciudad de Atenas, que previamente había sido evacuada. Con el fin de alcanzar una victoria decisiva sobre la flota persa, la flota aliada atacó y derrotó a los invasores en la batalla de Salamina a finales de año. Temiendo quedar atrapado en Europa, Jerjes se retiró con la mayor parte de su ejército a Asia, dejando al general Mardonio al mando de las tropas restantes para completar la conquista de Grecia. Al año siguiente, sin embargo, los aliados consiguieron la victoria decisiva en la batalla de Platea, que puso fin a la invasión persa.

Tanto los escritores antiguos como los modernos han utilizado la batalla de las Termópilas como un ejemplo del poder que puede ejercer sobre un ejército el patriotismo y la defensa de su propio terreno por parte de un pequeño grupo de combatientes. Asimismo, el comportamiento de los defensores ha servido como ejemplo de las ventajas del entrenamiento, el equipamiento y el uso del terreno como multiplicadores de la fuerza de un ejército, y se ha convertido en un símbolo de la valentía frente a la adversidad insuperable.

Fuentes

Busto de Heródoto. Museo del Ágora de Atenas.

La fuente primaria principal en lo relativo a las Guerras Médicas es el historiador griego Heródoto. Este autor, que ha sido calificado como "El Padre de la Historia",[9]

Muchos de los posteriores historiadores antiguos, a pesar de seguir sus pasos, menospreciaron a Heródoto y se consideraban a sí mismos seguidores de Tucídides.[14]

El historiador siciliano Diodoro Sículo, que escribió en el siglo I a. C. su obra Biblioteca histórica, en la que también ofrece el relato de las Guerras Médicas, se basó parcialmente en el historiador griego Éforo de Cime. Sin embargo, su relato es bastante consistente en comparación con el de Heródoto.[16]

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