Batalla de las Ardenas

Batalla de las Ardenas
Segunda Guerra Mundial
Battle of the Bulge.jpg
Soldados estadounidenses tomando posiciones en las Ardenas
Fecha 16 de diciembre de 1944 - 25 de enero de 1945
Lugar Las Ardenas ( Bélgica y Luxemburgo)
Coordenadas 50°37′27″N 6°08′14″E / 50.6243, 50°37′27″N 6°08′14″E / 6.13724
Resultado Avance inicial alemán y contraataque aliado. Victoria aliada final.
Beligerantes
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos
Bandera de Reino Unido Reino Unido
Canadian Red Ensign 1921-1957.svg Canadá
Bandera de Bélgica  Bélgica
Bandera de Luxemburgo  Luxemburgo
Bandera de Alemania Alemania Nazi
Comandantes
Bandera de Estados Unidos Dwight Eisenhower
Bandera de Estados Unidos Omar N. Bradley
Bandera de Estados Unidos Courtney Hodges
Bandera de Estados Unidos George S. Patton
Bandera de Reino Unido Bernard Montgomery
Bandera de Alemania Adolf Hitler
Bandera de Alemania Walter Model
Bandera de Alemania Gerd von Rundstedt
Bandera de Alemania Hasso von Manteuffel
Bandera de Alemania Sepp Dietrich
Bandera de Alemania Erich Brandenberger
Fuerzas en combate
Fuerzas aliadas
• 840 000 soldados
• 1616 tanques
• 4155 piezas de artillería
• 6000 aviones
Wehrmacht
• 500 000 soldados
• 1800 tanques
• 1900 piezas de artillería
Luftwaffe
• 2400 aviones
Bajas
Estadounidenses:
• 19 276 muertos,
• 41 493 heridos,
• 23 554 prisioneros o desaparecidos
Británicos:
• 200 muertos
• 1400 prisioneros o desaparecidos
• 15 652 muertos,
• 41 600 heridos,
• 27 582 prisioneros o desaparecidos
• 600 tanques y Cañones de asalto
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La batalla de las Ardenas (en alemán, Ardennenoffensive o Rundstedt-Offensive; en inglés, Battle of the Bulge) fue una gran ofensiva alemana, lanzada a finales de la Segunda Guerra Mundial ( 16 de diciembre de 1944 – 25 de enero de 1945), a través de los densos bosques y montañas de la región de las Ardenas de Bélgica —y más concretamente de Valonia, de ahí su nombre en francés, Bataille des Ardennes—, Francia y Luxemburgo en el Frente Occidental. La Wehrmacht dio a la ofensiva el nombre en clave Operación Wacht am Rhein por el himno patriótico alemán Die Wacht am Rhein.

Hay varios nombres estadounidenses para esta batalla. El primero es una mera descripción por la forma que adoptó la línea del frente aliado, sobresaliendo hacia adentro en los mapas de noticias de guerra, lo que hizo que en la prensa contemporánea se la llamase Battle of the Bulge.[3] La batalla fue definida militarmente como la Ardennes Counteroffensive ('Contraofensiva de las Ardenas'), que incluyeron el empuje alemán y el esfuerzo estadounidense para contenerlo y luego derrotarlo. Tras la guerra, el Ejército de los Estados Unidos lanzó una campaña en la que citaba las unidades que lucharon en el noroeste de Europa en aquella época. A esto se le llamó la campaña de Alsacia-Ardenas e incluyó el sector de las Ardenas (de la lucha Contraofensiva de las Ardenas) y las unidades más al sur en el sector de Alsacia. Estas últimas unidades no se vieron implicadas excepto en cuanto a los elementos enviados al norte como refuerzos. Mientras la Contraofensiva de las Ardenas es una forma de hablar correcta militarmente, debido a que la campaña de Alsacia-Ardenas abarca mucho más que la región de la batalla de las Ardenas, la descripción más popular permanece simplemente la 'batalla del Saliente'.

La ofensiva alemana fue apoyada por varias operaciones subordinadas conocidas como Unternehmen Bodenplatte, Greif, y Währung. La pretensión de Alemania con estas operaciones era partir por la mitad la línea aliada de fuerzas británicas y estadounidenses, tomando Amberes y luego embolsar y destruir cuatro ejércitos aliados, forzando a los aliados occidentales a negociar un tratado de paz en favor de las potencias del eje.[4] Una vez logrado esto, Hitler podría concentrarse totalmente en el teatro oriental de la guerra.

La ofensiva fue planeada con el mayor de los secretos, minimizando el tráfico de radio y moviendo tropas y equipamiento al amparo de la oscuridad. Aunque Ultra sugería un posible ataque y el personal de inteligencia del Tercer Ejército estadounidense predijo una gran ofensiva alemana, los aliados fueron tomados por sorpresa. Esto ocurrió en parte por un exceso de confianza aliada, preocupación con sus propios planes ofensivos y un reconocimiento aéreo deficiente.

La sorpresa prácticamente completa contra una sección débilmente defendida de la línea aliada se logró gracias a un tiempo intensamente nublado, lo que dejó en tierra las fuerzas aéreas de los aliados, abrumadoramente superiores. Una fiera resistencia, particularmente alrededor de la ciudad clave de Bastoña, y un terreno que favorecía a los defensores retrasaron las previsiones alemanas. Los refuerzos aliados, incluyendo al Tercer Ejército del General Patton, y las mejores condiciones meteorológicas -lo que permitió ataques aéreos sobre las fuerzas alemanas y sus líneas de abastecimiento-, selló el fracaso de la ofensiva.

A la vista de la derrota, muchas unidades alemanas experimentadas quedaron severamente disminuidas en hombres y equipamiento conforme los supervivientes se retiraban a las defensas de la línea Sigfrido. Para los estadounidenses, con alrededor de 610 000 hombres[12]

Antecedentes

Después de salir de Normandía a finales de julio de 1944 y los desembarcos en el sur de Francia el 15 de agosto de 1944, los aliados avanzaron hacia Alemania más rápido de lo planeado.[14]

La velocidad del avance aliado junto con una falta inicial de puertos profundos presentaba a los aliados problemas de suministro.[17]

Mapa de la ofensiva alemana en las Ardenas entre el 16 y el 25 de diciembre:                      Línea del frente, 16 de diciembre                      Línea del frente, 20 de diciembre                      Línea del frente, 25 de diciembre                      Movimientos aliados                      Movimientos alemanes

Las fuerzas alemanas mantuvieron el control de varios grandes puertos en la costa del canal de la Mancha hasta mayo de 1945. La amplia destrucción del sistema ferroviario francés antes del Día D, tuvo éxito a la hora de entorpecer la respuesta alemana a la invasión, pero también fue igualmente dañina para los aliados, pues les llevó su tiempo reparar el sistema de raíles y puentes. Un sistema de camiones conocido como el Red Ball Express llevó suministros a las tropas en el frente, pero el transporte consumía cinco veces más combustible para alcanzar la línea del frente cerca de la frontera belga que el que se entregaba. A principios de octubre los aliados suspendieron las principales ofensivas para mejorar sus líneas de abastecimiento y disponibilidad.[15]

Montgomery y Bradley presionaron para tener prioridad en el suministro a sus respectivos ejércitos de manera que podrían continuar sus líneas individuales de avance y mantener la presión sobre los alemanes. El general Eisenhower, sin embargo, prefería una estrategia de frente amplio. Dio cierta prioridad a las fuerzas septentrionales de Montgomery, quien tenía un objetivo a corto plazo, abrir el puerto de Amberes que se necesitaba con urgencia, y el objetivo a largo plazo de ocupar la región del Ruhr, el corazón industrial de Alemania.[15]

La Operación Market Garden del mariscal de campo Montgomery sólo logró parte de sus objetivos, mientras que sus ganancias territoriales dejaron la situación de suministro de los aliados peor que antes. Tras la derrota sufrida por los ejércitos aliados en Arnhem ( Países Bajos), el espectacular avance efectuado tras la batalla de Normandía se detuvo, con lo que el frente europeo se estabilizó.

En octubre el Primer Ejército canadiense combatió en la batalla del estuario del Escalda, limpiando el Westerschelde tomando Walcheren y abriendo el puerto de Amberes al tráfico naval. Como resultado, a finales de octubre la situación de los suministros se había aliviado algo.

A pesar de una tregua a lo largo del frente después de las batallas del Escalda, la situación alemana siguió siendo mala. Mientras las operaciones siguieron en el otoño, destacando la campaña de Lorena, la batalla de Aquisgrán y la batalla del Bosque de Hürtgen, la situación estratégica en el oeste cambió poco. Los aliados estaban avanzando hacia Alemania, pero no se logró ningún gran paso adelante decisivo. Los aliados occidentales ya tenían 96 divisiones en o cerca del frente, con unas diez divisiones más en camino desde el Reino Unido a la zona de la batalla. Unidades aéreas adicionales permanecían en Inglaterra. Los alemanes podían poner en el campo un total de 55 divisiones.[18]

Adolf Hitler prometió a sus generales un total de 18 divisiones de infantería y 12 blindadas o mecanizadas «para propósitos de planeamiento». El plan era reunir 13 divisiones de infantería, dos divisiones de paracaidistas y seis divisiones tipo pánzer de la reserva estratégica Oberkommando der Wehrmacht (OKW). En el Frente Oriental la operación Bagration de los soviéticos en el verano había destruido gran parte del Grupo de Ejércitos Centro (Heeresgruppe Mitte). La operación extremadamente rápida sólo terminó cuando las fuerzas del ejército Rojo se quedaron sin suministros. Para noviembre estaba claro que las fuerzas soviéticas estaban preparándose para una ofensiva invernal.[19]

Mientras tanto, la ofensiva aérea aliada de principios del año 1944 había puesto en tierra, con efectividad, a la Luftwaffe, dejando al ejército alemán con poca inteligencia del campo de batalla y sin manera alguna de interrumpir los suministros aliados. El movimiento diurno de las fuerzas alemanas era detectado casi instantáneamente y la interrupción del aprovisionamiento combinada con el bombardeo de los campos de petróleo rumanos dejaron a Alemania sin crudo y gasolina.

Una de las pocas ventajas que tenían los alemanes para el mes de noviembre de 1944 era que ya no estaban defendiendo toda Europa Occidental. Sus líneas del frente en el Oeste se habían reducido considerablemente y estaban mucho más cerca de la patria alemana. Esto reducía drásticamente sus problemas de suministros a pesar del control aliado del aire. Además, su amplia red telefónica y de telégrafo significaban que las radios ya no eran necesarias para las comunicaciones, lo que minoraba la efectividad de las interceptaciones aliadas de Ultra. A pesar de todo, unos 40—50 mensajes descifrados se enviaban cada día a través de ULTRA. Documentaron que las fuerzas combatientes alemanas se cuadruplicaron y se dieron cuenta de que el nombre de camuflaje dada a la acumulación de fuerzas—Jägeraufmarsch—era sinónimo de una operación ofensiva. ULTRA también captó comunicados en referencia a amplios movimientos de ferrocarril y carretera en la región; y órdenes alemanas de que tales movimientos debían hacerse puntualmente.[20]

Diseñando la ofensiva

El líder alemán Adolf Hitler creía que sus ejércitos aún serían capaces de defender Alemania con éxito si pudieran encontrar una forma de neutralizar el Frente Occidental. Su ambición iba más allá de las medidas meramente defensivas y de contención que proponían sus generales, y en su mente se empezó a forjar la idea de recuperar la iniciativa y lanzar una potente contraofensiva que le diese más argumentos para poder sentarse a la mesa de negociaciones con los Aliados, obligando a los estadounidenses y británicos a firmar una paz por separado, independiente de la Unión Soviética.[22]

Considerando los reducidos recursos humanos de sus fuerzas terrestres en aquella época, los alemanes creían que la mejor manera de tomar la iniciativa sería atacar al Oeste contra las fuerzas aliadas, que eran menores, más que contra los vastos ejércitos soviéticos. Incluso el embolsamiento y destrucción de todos los ejércitos aliados, algo bastante improbable, todavía habría dejado a los soviéticos con una superioridad numérica.

Varios oficiales militares alemanes experimentados, incluyendo a los mariscales de campo Walter Model y Von Rundstedt, expresaron su preocupación respecto a si los objetivos de la ofensiva podrían lograrse. Ofrecieron planes alternativos, pero Hitler no los escuchó. El plan exigía tiempo desfavorable, incluyendo intensa niebla y nubes bajas, que minimizarían la ventaja aliada en el aire.[23] Hitler al principio estableció la ofensiva para finales de noviembre, antes del comienzo anticipado de la ofensiva rusa de invierno.

La 82.ª división Aerotransportada estadounidense lanzándose sobre Grave, durante la Operación Market Garden.

En el Oeste los problemas de suministro comenzaron a impedir seriamente las operaciones aliadas, incluso cuando la apertura del puerto de Amberes a finales de noviembre mejoró algo la situación. Las posiciones de los ejércitos aliados se extendían desde el sur de Francia hasta los Países Bajos en el norte. El planeamiento alemán de una contraofensiva se basaba en la premisa de que un golpe exitoso contra secciones de la línea con pocos hombres detendría los avances aliados en todo el frente occidental.

Se propusieron varios planes para las principales ofensivas en el Oeste, pero en el Oberkommando der Wehrmacht rápidamente se concentraron en dos. Un primer plan de maniobra de embolsamiento exigiría un ataque sobre dos flancos a lo largo de los límites de las fuerzas estadounidenses alrededor de Aquisgrán, confiando en embolsar el Noveno Ejército estadounidense y dejaría a las fuerzas alemanas de nuevo controlando los excelentes terrenos defensivos donde habían combatido a los estadounidenses hasta un punto muerto sólo unas semanas antes. Un segundo plan sería un ataque de blitzkrieg clásico a través de las débilmente defendidas montañas de las Ardenas —que sería una repetición de la exitosa ofensiva alemana allí durante la batalla de Francia en 1940, que destruyó los ejércitos franceses y aisló a los británicos obligándoles a abandonar el continente— pretendía dividir los ejércitos a lo largo de las líneas británico-estadounidenses y capturar Amberes. La operación recibió el nombre de Guardia en el Rin, en alemán Wacht am Rhein, por una popular canción patriótica alemana; este nombre también implicaba engañosamente que los alemanes estarían adoptando una postura defensiva en el frente occidental.

Hitler eligió el segundo plan, creyendo que un embolsamiento exitoso tendría poco impacto en la situación general y encontrando más atractiva la idea de dividir los ejércitos británico y estadounidense. Las disputas entre Montgomery y Patton eran bien conocidas, y Hitler confiaba en explotar la desunión que él percibía. Si el ataque lograba capturar Amberes, cuatro ejércitos completos estarían atrapados sin suministros detrás de las líneas alemanas.

Ambos planes se centraban en ataques contra las fuerzas estadounidenses. Hitler creía que los estadounidenses eran incapaces de luchar con efectividad, y que el frente doméstico estadounidense era más probable que se hundiera al oír que había pérdidas estadounidenses significativas.

Encargados de llevar adelante la operación estaban el generalfeldmarschall Walther Model, el Comandante del Grupo de Ejércitos B (Heeresgruppe B), y el generalfeldmarschall Gerd von Rundstedt, el Comandante del Comando del Ejército Oeste (Oberbefehlshaber West), quienes habían trasladado su base de operaciones al castillo de Kransberg.

Tanto Walther Model como Von Rundstedt creían que pretender Amberes era demasiado ambicioso, dados los escasos recursos alemanes a finales de 1944. Al mismo tiempo, creían que mantener una postura puramente defensiva (como había ocurrido desde Normandía) sólo retrasaría la derrota, no la evitaría. Por lo tanto desarrollaron una alternativa, planes menos ambiciosos que no pretendían cruzar el río Mosa; el plan de Model era Operación Herbstnebel (Operación Niebla de Otoño) y el de Von Rundstedt Fall Martin (Plan Martin). Los dos mariscales de campo combinaron sus planes y presentaron una «pequeña solución» conjunta a Hitler, que la rechazó a favor de su «gran solución».[25]

Planeamiento

El plan alemán

OKW decidió a mediados de septiembre, por insistencia de Hitler, que la ofensiva debía organizarse en las Ardenas, como se hizo en 1940. Muchos generales alemanes pusieron objeciones, pero la ofensiva fue planeada y ejecutada de toda formas. En 1940 las fuerzas alemanas habían cruzado las Ardenas en tres días antes de encontrar al enemigo, pero el plan de 1944 exigía que la batalla se diera en el mismo bosque. Las fuerzas principales avanzarían por el Oeste hasta el río Mosa, luego girarían al noroeste para Amberes y Bruselas. El cerrado terreno de las Ardenas haría que los movimientos rápidos fueran difíciles, aunque el campo abierto más allá del Mosa ofrecía la perspectiva de alcanzar la costa rápidamente.

Hitler reunió 500 000 nuevos soldados y reequipó sus divisiones blindadas con nuevos tanques Panther, Tiger I y Tiger II. Cuatro ejércitos fueron seleccionados para la operación. Primero fue el 6.º Ejército Panzer, bajo el general de las SS Sepp Dietrich—recientemente creado el 26 de octubre de 1944, incluía a la formación más veterana y experimentada de las Waffen-SS: la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler así como la 12.ª SS División Panzer Hitlerjugend. El 6.º Ejército Panzer fue elegido para el ataque más septentrional, siendo el punto más al norte en el frente de batalla antes del ataque la ciudad alemana de Monschau. Se le confiaba elprincipal objetivo de la ofensiva, tomar Amberes.

El 5.º Ejército Panzer bajo el general Hasso von Manteuffel fue elegido para la ruta de ataque central con el objetivo de tomar Bruselas.

El 7.º Ejército, bajo el general Erich Brandenberger, fue dedicado al ataque más meridional, teniendo su punto más al sur en el frente de batalla anterior al ataque cerca de la ciudad luxemburguesa de Echternach, con la tarea de proteger el flanco. Este Ejército estaba formado por sólo cuatro divisiones de infantería, con ninguna formación blindada a gran escala para ser usada como una unidad de vanguardia. Como resultado, progresaron a lo largo de la batalla.

También participaron en un papel secundario el 15.º Ejército, bajo el general Gustav-Adolf von Zangen. Recientemente reforzado y vuelto a equipar después de la intensa lucha durante la operación Market Garden, estaba situado en el extremo norte del campo de batalla de las Ardenas y tenía la tarea de retener a las fuerzas estadounidenses en ese lugar, con la posibilidad de lanzar su propio ataque si se daban condiciones favorables.

Para que la ofensiva tuviera éxito, cuatro circunstancias parecían determinantes: el ataque debía ser una sorpresa completa; las condiciones atmosféricas tenían que ser malas para neutralizar la superioridad aérea aliada y el daño que pudiera infligir a la ofensiva alemana y sus líneas de suministro;[26] el progreso debía ser rápido —el río Mosa, a medio camino de Amberes, tenía que alcanzarse el día 4; y el combustible aliado tendría que tomarse intacto a lo largo del camino debido a que la Wehrmacht andaba escasa de carburante. El Estado Mayor calculaba que sólo tenían combustible suficiente para cubrir un tercio del camino hasta Amberes en condiciones de combate intensas.

El plan originalmente exigía justo por debajo de 45 divisiones, incluyendo una docena de divisiones panzer y panzergrenadier formando la vanguardia blindada y varias unidades de infantería para formar una línea defensiva conforme se desplegase la batalla. Para entonces, sin embargo, el ejército alemán padecía una aguda escasez de recursos humanos y la fuerza se redujo a alrededor de 30 divisiones. Aunque conservaba la mayor parte de su blindaje, no había suficientes unidades de infantería debido a las necesidades defensivas en el Este. Estas 30 divisiones recientemente formadas usaron parte de las últimas reservas del ejército alemán. Entre ellos estaban unidades Volksgrenadier formadas a partir de una mezcla de veteranos endurecidos en la batalla y reclutas anteriormente considerados demasiado jóvenes o demasiado viejos para combatir. El tiempo de entrenamiento, equipamiento y suministros fueron inadecuados durante los preparativos. Los suministros alemanes de combustible eran precarios—aquellos materiales que no podían transportarse directamente por tren tenían que ser llevados por caballos para conservar carburante, y las divisiones mecanizadas y pánzer dependerían demasiado del combustible que pudieran tomar a los aliados. Como resultado, el comienzo de la ofensiva se retrasó del 27 de noviembre al 16 de diciembre.[ cita requerida]

Antes de la ofensiva los aliados estaban virtualmente ciegos al movimiento de tropas alemanes. Durante la liberación de Francia, la amplia red de la resistencia francesa había proporcionado valiosos datos de inteligencia sobre las disposiciones alemanas. Una vez llegados a la frontera alemana, esta fuente se secó. En Francia, las órdenes se habían dado dentro del ejército alemán usando mensajes de radio cifrados por la máquina Enigma, y estas podían ser captadas y descifradas por los decodificadores aliados acuartelados en Bletchley Park, para dar la inteligencia conocida como ULTRA. En Alemania tales órdenes se transmitían habitualmente por teléfono y teletipo, y una orden especial de silencio de radio se impuso en todos los asuntos referidos a la próxima ofensiva.[28]

Por estas razones, el Alto Mando Aliado consideró las Ardenas como un sector tranquilo, confiando en las valoraciones de sus servicios de inteligencia de que los alemanes eran incapaces de lanzar ninguna operación ofensiva grande en este momento tan tardío de la guerra. Los pocos conocimientos de inteligencia que tenían los aliados les llevaba a creer precisamente lo que los alemanes querían que creyeran –que los preparativos eran sólo para operaciones defensivas, no ofensivas. De hecho, debido a los esfuerzos alemanes, los aliados se vieron inclinados a creer que un nuevo ejército defensivo se estaba formando alrededor de Düsseldorf en el Rin septentrional, posiblemente para defenderse de un ataque británico. Esto se hizo incrementando el número de baterías de fuego antiaéreo en la zona y la multiplicación artificial de las transmisiones de radio en la zona. Los aliados en este punto pensaron que la información carecía de importancia. Todo esto significó que el ataque, cuando se produjo, sorprendió totalmente a las fuerzas aliadas. Cabe destacar que el jefe de inteligencia del Tercer Ejército estadounidense, el coronel Oscar Koch, el jefe de inteligencia del Primer Ejército estadounidense y el oficial de inteligencia SHAEF todos predijeron correctamente la capacidad de ofensiva alemana y la intención de golpear la zona del VIII Corps estadounidense. Estas predicciones fueron en gran medida desdeñadas por el Grupo del 12.º Ejército estadounidense.[29]

Debido a que las Ardenas estaban consideradas como un sector tranquilo, consideraciones respecto al ahorro de fuerzas hicieron que se usara como terreno de entrenamiento para nuevas unidades y área de descanso para unidades que habían estado en intensos combates. Las unidades estadounidenses desplegadas en las Ardenas eran así una mezcla de tropas sin experiencia (como las divisiones novatas estadounidenses 99.ª División de Infantería y 106.ª División de Infantería), y las tropas endurecidas por la batalla enviadas a ese sector para recuperarse (la 28.ª División de Infantería).

Dos grandes operaciones especiales se planearon para la ofensiva. En octubre se decidió que Otto Skorzeny, un comando alemán que había rescatado al dictador italiano Benito Mussolini, iba a liderar un grupo de trabajo de soldados alemanes que hablaban inglés en la Operación Greif. Estos soldados iban a vestirse con uniformes estadounidenses y británicos y llevarían chapas de identificación tomadas de cadáveres y prisioneros de guerra. Su tarea sería ir detrás de las líneas estadounidenses y cambiar los postes indicadores, dirigir el tráfico erróneamente, causar en general graves trastornos y tomar puentes sobre el río Mosa entre Lieja y Namur. A finales de noviembre, se añadió otra ambiciosa operación especial: el coronel Friedrich August von der Heydte iba a liderar al Kampfgruppe Fallschirmjäger (paracaidista) en la operación Stösser, un lanzamiento de paracaidistas por la noche detrás de las líneas aliadas que pretendía capturar un vital cruce de carreteras cerca de Malmedy.[31]

La inteligencia alemana había fijado el 20 de diciembre como la fecha en que se esperaría el comienzo de la próxima ofensiva soviética, que pretendía aplastar lo que quedaba de resistencia alemana en el Frente Oriental y por lo tanto abriendo el camino hasta Berlín. Se esperaba que el líder soviético Stalin retrasaría el comienzo de la operación una vez que el asalto alemán en las Ardenas hubiera comenzado y esperase a ver su resultado antes de seguir adelante.

Después del intento del 20 de julio de acabar con la vida de Hitler, y el cercano avance del Ejército Rojo, Hitler y su personal se vieron obligados a abandonar el cuartel general de la Guarida del Lobo en Prusia Oriental, en la que habían coordinado gran parte de la lucha en el Frente Oriental. Después de una breve visita a Berlín, Hitler viajó en su tren conocido como, Führersonderzug a Gießen el 11 de diciembre, estableciéndose en el complejo de mando Adlerhorst, ubicado junto con la base del OB West en el castillo de Kransberg. Creyendo en profecías y los éxitos de sus previas campañas de guerra que habían sido planeadas en Kransberg, este era el lugar desde el cual había supervisado la exitosa campaña de 1940 contra Francia y los Países Bajos.

Von Rundstedt estableció su cuartel general operativo cerca de Limburgo, suficientemente cerca para que los generales y los comandantes del Pánzer Corps que liderarían el ataque visitaran Adlerhorst (Hesse) el 11 de diciembre, viajando allí en un convoy de autobuses operado por las SS. Con el castillo actuando como un alojamiento rebosante, el principal grupo tuvo que establecerse en el búnker de mando Haus 2, incluyendo el general Alfred Jodl, el general Wilhelm Keitel, el general Blumentritt, Von Manteuffel y el general de las SS Sepp Dietrich. Von Rundstedt entonces repasó el plan de batalla, mientras Hitler pronunció uno de sus discursos estoicos.

En una conversación personal del 13 de diciembre entre Walther Model y Friedrich von der Heydte, quien estaba a cargo de la Operación Stösser, von der Heydte dio a la Operación Stösser menos de un 10 % de posibilidades de éxito. Model le dijo que era necesario intentarlo: «Tiene que hacerse porque esta ofensiva es la última oportunidad de poner fin a la guerra favorablemente».[32]

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