Batalla de la Isla Terceira

Batalla de la Isla Terceira
Sucesión al trono de Portugal
Desembarcoislasterceiras.jpg
Desembarco de los tercios, fresco de Niccolò Granello en la Sala de las batallas del Monasterio de El Escorial
Fecha 26 de julio de 1582
Lugar En aguas de las Islas Azores
Coordenadas 38°38′38″N 27°39′11″O / 38.644, 38°38′38″N 27°39′11″O / -27.653
Resultado Victoria decisiva española[1]
Beligerantes
Bandera de España Imperio español Bandera de Francia Reino de Francia
Bandera de Portugal Partidarios del prior de Crato
Comandantes
Bandera de España Don Álvaro de Bazán Bandera de Francia Felipe Strozzi  
Fuerzas en combate
25 naves[2]
4500 hombres[3]
64 naves[4]
6000 hombres[5]
Bajas
Hombres
  • 224 muertos
  • 550 heridos[6]
Naves
  • 4 hundidas
    1 capturada, el de Strozzi
    2 quemadas
    4 saqueadas y destruidas[7]

Hombres

  • 1500 muertos[8]
  • 1200 heridos o desaparecidos
  • 393 capturados y ejecutados
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El combate naval de Terceira (o Tercera) tuvo lugar el 26 de julio de 1582 en aguas de la isla Terceira y la isla de São Miguel (San Miguel) de las Azores entre una escuadra española de 25 naves, al mando de Don Álvaro de Bazán, y otra escuadra francesa de 64, al mando del almirante Felipe Strozzi, terminando con una aplastante, y decisiva, victoria para los españoles. Ésta fue la primera batalla naval de la Historia en la que participaron galeones de guerra, y también fue la primera batalla naval que se libró en mar abierto.

Antecedentes

En 1580, tras la muerte sin sucesión del rey Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir, y el posterior fallecimiento de Enrique I el Cardenal, Felipe II de España fue reconocido como rey de Portugal, con el nombre de Felipe I de Portugal, por las Cortes de Tomar.

Este nombramiento no fue demasiado bien aceptado en Francia ni Inglaterra, por el poder que significaba para la casa de Austria, por lo que apoyaron la causa de Don Antonio, Prior de Crato, que también pretendía la Corona de Portugal. Con esto intentaban evitar la unión de los imperios coloniales de España y Portugal, lo que convertía a Felipe II en uno de los monarcas más poderosos de la Historia.

Todas las posesiones portuguesas, salvo las islas Azores o Terceras, reconocían a Felipe II como rey de Portugal, siendo estas islas punto de recalada para la flota de la plata de Indias, donde hacían aguada y víveres para continuar viaje a España. Pese a no estar en guerra con España, Francia envía una flota a las Azores para apoyar al Prior.

En 1581 se presentan en Lisboa los comisarios de la isla de San Miguel para ofrecer su sumisión a Felipe II, por lo que se envía a dicha isla la escuadra de Galicia, al mando de Pedro Valdés. Estaba formada por cuatro naos grandes y dos pequeñas, llevando 80 artilleros y 600 infantes. Su misión es limpiar el mar de corsarios y recibir a las flotas de Indias, para evitar que recalen en territorio enemigo. Y conociendo que la de la India Oriental venía bajo el mando de D. Manuel de Melo, partidario del Prior de Crato, otra de sus misiones era evitar que los agentes del Prior contactaran con él.

En paralelo se prepara en Lisboa una armada de 12 naos, que, mandada por Galcerán Fenollet y con el maestre de campo Lope de Figueroa, seguiría a la de Valdés, y que llevaría a San Miguel 2200 soldados, con la intención de desembarcar en la Tercera.

El 30 de junio llega Valdés a San Miguel, y su gobernador, Ambrosio de Aguiar, le informa que en la Tercera se han recibido armas y municiones. Pero la tripulación de una carabela que había interceptado le dijo que, si bien en la Tercera había muchos partidarios del Prior, estos estaban mal armados. Dando por buena esta última información, en lugar de emprender su misión de esperar a la flota de Indias, efectuó un desembarco con 350 hombres cerca de Angra. El desembarco fue un fracaso y se perdieron más de 200 hombres, entre ellos un hijo de Valdés y un sobrino de D. Álvaro de Bazán.

Al llegar las flotas de Tierra Firme y Nueva España, con 43 naves, intentó convencer a sus generales, D. Francisco de Luján y D. Antonio Manrique, para efectuar un desembarco conjunto en la Tercera. Estos se negaron y siguieron viaje a España, encontrándose en esta singladura con la flota de Lope de Figueroa. Este les dio agua y les escoltó a Lisboa, frustrando las intenciones de Melo, que, por el descuido de Valdés, había recibido instrucciones para dirigirse a Francia.

Lope de Figueroa vuelve a las Azores, y a la vista del fracaso de Valdés, decide no efectuar el desembarco en la Tercera, al considerar que la guarnición de la isla era superior a la inicialmente estimada.

En marzo de 1582 se refuerza la isla de San Miguel con cuatro naos guipuzcoanas que lleva Rui Díaz de Mendoza, y quedan a cargo del almirante portugués Pedro Peixoto da Silva, que estaba allí con dos galeones y tres carabelas.

En mayo nueve naos francesas atacan San Miguel. El ataque es rechazado por las naos guipuzcoanas, que tuvieron 20 muertos.

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