Batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid

Batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid
Batalla de Madrid - Guerra civil española
Facultad de Medicina de la UCM 6.PNG
Vista general de la Ciudad Universitaria.
Fecha15-23 de noviembre de 1936
LugarCiudad Universitaria de Madrid
Coordenadas40°26′38″N 3°43′34″O / 40°26′38″N 3°43′34″O / -3.72611111
ResultadoVictoria estratégica republicana
Beligerantes
Flag of Spain (1931–1939).svg República española
Flag of the International Brigades.svg Brig. Internacionales
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Fuerzas sublevadas
Comandantes
Flag of Spain (1931–1939).svg José Miaja Menant
Flag of Spain (1931–1939).svg Vicente Rojo
Flag of Spain (1931–1939).svg Carlos Romero
Flag of Spain (1931–1939).svg Jesús Martínez de Aragón y Carrión
Flag of the International Brigades.svg Emilio Kléber
Flag of the International Brigades.svg Paul Lukács
Bandera CNT-FAI.png José B. Durruti
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Francisco Franco
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Asensio Cabanillas
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Francisco Delgado
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Joaquín Ríos Capapé
Fuerzas en combate
Ejército del Centro
• 11 000 efectivos
Brigadas Internacionales
• 1 800 efectivos
Columna Durruti
• 1 400 efectivos
Ejército de África
• 3000 soldados
• 18 tanques
Bajas
ElevadasElevadas

La batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid fue una confrontación bélica incluida en el comienzo de la defensa de Madrid durante la guerra civil española. Esta batalla ocurrió en el área del que era un nuevo campus de la Ciudad Universitaria en un periodo que va del 15 al 23 de noviembre de 1936 (aproximadamente una semana) quedando prácticamente estable el frente hasta el final de la guerra. El objetivo de las milicias republicanas era la "defensa de la capital a toda costa" y para ello era necesario detener el avance de las columnas al mando del general Varela y evitar la caída de Madrid.[4]​ siendo además una de las primeras veces en la historia en las que se emplea el bombardeo aéreo contra población civil.

El asalto frontal planificado militarmente por las tropas del general Varela para el día 8 de noviembre de 1936, comenzó con un avance inicial por la Casa de Campo. Este ataque desplazó el núcleo de maniobra hacia el noroeste para ocupar la zona comprendida entre la Ciudad Universitaria y la plaza de España. Este ataque frontal inicial fue muy cruento en ambos bandos, y produjo un avance de líneas muy lento que dirigía el eje de principal de esfuerzo a través de la Casa de Campo hasta la ribera del río Manzanares. Es en esta rivera donde las tropas asaltantes vieron la necesidad de avanzar hacia los puentes que se encontraban fuertemente defendidos por las tropas milicianas. Tras varios intentos fallidos de intentar cruzar el Manzanares se logra entre el espacio de dos de ellos, el martes 15 de noviembre se inicia la batalla de la Ciudad Universitaria.[7]​ Hasta que el 28 de marzo de 1939 el coronel Segismundo Casado entregó la ciudad a las tropas asaltantes.

El campus de la Ciudad Universitaria, y las áreas adyacentes de la ciudad, quedaron muy dañadas tras la contienda. Los edificios curiosamente no se estrenaron como Universidad, sino como frente de guerra. No fue hasta pasados varios años cuando fue posible recobrar la actividad docente normal en algunas de sus facultades. El estado en el que quedó el campus hizo pensar incluso en establecer un parque temático sobre los años de Guerra Civil, algo que al final se evitó.[8]​ La guerra sorprendió a la Universidad en pleno estado de mudanza, muchas de las facultades ubicadas anteriormente en el casco urbano se iban a agrupar lentamente en el campus recién construido. La batalla pilló por sorpresa y muchos de ellas se estrenaron con combates, en lugar de actividades docentes. Las obras de reconstrucción de las Facultades hizo que el 12 de octubre de 1943 se inaugurara de nuevo el recinto, comenzando el curso académico. Se edificaron monumentos dedicados a conmemorar la victoria de los ejércitos de Franco, un ejemplo es el Arco de la Victoria construido entre el periodo que va desde el año 1950 al 1956, o el Monumento a los caídos por Madrid (actual sede de la Junta Municipal del Distrito de Moncloa-Aravaca). En la actualidad la mayoría de los escenarios bélicos de la batalla han quedado ocultos por las reconstrucciones de las Facultades, la remodelación del entorno de Moncloa-Aravaca, y por las consecuencias de la expansión urbanística de los años setenta, así como en proyectos de remodelación como es el soterramiento de la M-30 y de la creación de parques a la orilla del Manzanares como es Madrid Río.

El teatro de operaciones

El río Manzanares era una demarcación natural del frente de batalla (en la actualidad corresponde a Madrid Río), sus puentes fueron un objetivo militar de alto valor para ambos bandos en la contienda.

La Ciudad Universitaria, es un espacio urbano ubicado en los descampados de la Moncloa. Su concepción inicial consistía en un proyecto arquitectónico y social, iniciativa del rey Alfonso XIII a comienzos del siglo XX. Este proyecto pretendía aprovechar y dotar a la ciudad de Madrid de un área integral de Facultades,[10]​ Los planes de inauguración y comienzo del curso académico estaban previstos inicialmente para finales de 1936, no obstante las revueltas sociales y los constantes problemas laborales fueron ralentizando su construcción y dejando que se retrasara.

La Ciudad Universitaria

Debido a los rumores de avance de tropas beligerantes hacia Madrid, las actividades docentes en la Ciudad Universitaria se habían suspendido en el mes de agosto de 1936 a espera de "nuevos acontecimientos", la actividad administrativa continuaba realizándose, aunque de forma muy limitada por la inestabilidad de la situación. Aparecen listados de profesores apartados del servicio en agosto, así como la llegada de nuevas remesas de libros destinados a las bibliotecas. En noviembre muchos profesores se desplazan a Valencia,[2]​ así como los trabajadores de la Universidad Central. Hasta el 5 de noviembre no se empezará a intuir que éste sería el teatro de operaciones del ataque a Madrid. La cartografía militar de la zona empleada por ambos ejércitos para describir el Teatro de Operaciones corresponde a la Hoja 559 IV (Cuadrante 5E) del Plano Director de Pozuelo de Alarcón elaborada en los Talleres del Ministerio de la Guerra de agosto de 1937.

El campus todavía estaba en obras a comienzos del conflicto armado, a pesar de ello contaba con numerosos edificios y con parte de las instalaciones casi operativas. Ya desde comienzos de noviembre se va convirtiendo el área en un prolongado campo de batalla y muchos de sus edificios son seriamente dañados por el fragor del combate, siendo de todos ellos la Facultad de Filosofía y Letras la más afectada. Los testimonios de la destrucción han sido recogidas por brigadistas que lucharon en la batalla como fue: John Sommerfield, Dan Kurzman, Bernard Knox han sido recogidos por escritores como Marta Torres Santo Domingo.[11]​ Tres cuartas partes de la Universidad quedaron ocupadas por el ejército sublevado en el día 23 de noviembre. Durante el resto del conflicto que sigue al día 23 se continuó construyendo diversas trincheras, nidos de ametralladora, refugios de todo tipo y búnkeres en el área del campus, a pesar de ello el frente casi no sufrió apenas cambios. Siendo la guerra de minas el desenlace final que modificó completamente la orografía de la zona.

Los edificios de la Ciudad Universitaria se encontraban repartidos en una ligera cuesta arriba desde la ribera del Manzanares. La batalla se produjo con el ejército defensor en cotas ligeramente elevadas sobre el atacante en todo momento. En 1936 había diversos edificios en la zona, a pesar de haberse construido sólo cuatro facultades (Medicina, Farmacia, Ciencias y Filosofía) y las escuelas de Arquitectura, Veterinaria e Ingenieros Agrónomos. Sobre el Parque del Oeste se encontraba el Instituto Nacional de Sanidad, la Escuela de Veterinaria, el Departamento Antirrábico, la Fundación del Amo (residencia de estudiantes americanos con aforo de cien estudiantes) y la Residencia de Estudiantes. En una posición más septentrional se encontraba, tras superar una ligera vaguada, el Palacete de la Moncloa y el Monumento a los Héroes de las Campañas Coloniales (desaparecido en la actualidad). Al fondo se encuentra un conjunto de edificaciones liderado por el Hospital Clínico. Tras él, en dirección este, se encontraba el casco urbano de Madrid. En 1936 la zona urbana de Madrid de esta área era una serie ininterrumpida de solares. La casa de Campo, la zona de Moncloa y la Ciudad Universitaria se fortificaron gracias a las operaciones de zapadores del coronel de ingenieros Tomás Ardiz Rey en colaboración con Carlos Masquelet.

Casa de Campo y los puentes del Manzanares

La Casa de Campo se encontraba completamente cercada por una muralla de paramento toledano en su parte exterior, su trazado fue ideado por Francesco Sabatini y respondía al modelo de parque privado para el disfrute real que había sido hasta el año 1931. Existían una decena de accesos a lo largo del muro, las dos únicas en las cercanías eran la del ángel y la del río. Entre la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria se encuentra la vaguada del río Manzanares, que en 1936 se encontraba inmersa de abundante vegetación procedente sin solución de continuidad del monte del Pardo. Cabe destacar que el Manzanares estaba canalizado en el tramo que va desde el puente de Toledo hasta el de los Franceses, estando sin canalizar desde el de los Franceses hasta el puente de San Fernando. La zona canalizada estaba fuertemente defendida, era muy peligrosa para el avance de la infantería atacante y dificultaba el paso de blindados. Es por esta razón por la que se optó por evitar esta zona canalizada, avanzando aguas arriba a escasos metros aguas arriba del puente de los Franceses donde resultaba relativamente más fácil un avance. Esta configuración del cauce del río no-acanalada fue la que proyectó el combate definitivamente hacia la Ciudad Universitaria el día 15 de noviembre de 1936. El río Manzanares que tiene un pequeño cauce en verano, por el contrario, en otoño tiene su máxima afluencia.

Por las dos márgenes del río Manzanares discurrían paralelas sendas carreteras, la de la margen derecha es la denominada carretera de Castilla, la del margen izquierdo baja por el parque del Oeste y sigue hasta la Puerta de Hierro y formaba parte del Circuito Nacional de Firmes Especiales. Las dos orillas se ven comunicadas por diversos puentes de importante valor estratégico. Los tres puentes más cercanos a la Ciudad Universitaria son el de San Fernando (la carretera de la Coruña), el puente Nuevo (de uso ferroviario) y en paralelo a escasos metros el de los Franceses (ferrocarril hacia Irún). Los demás puentes se encontraban inmersos detrás de algunos núcleos de población dispersos que formaban parte del ensanche de Madrid en el extrarradio. Existían además varias pasarelas a lo largo del río. Algunos puentes protagonistas en la contienda se hicieron como viaductos que salvaban el desnivel de las carreteras y de los sistemas ferroviarios, algunos de ellos como viaducto de los Quince Ojos que soportaba la carretera de La Coruña (superando el desnivel del arroyo de Cantalasranas), así como el puente del Aire.

Los puentes sobre el Manzanares fueron un objetivo estratégico de la batalla
Un tramo del doble puente de San Fernando  
El puente de los Franceses (entre sus arcos se ve el al fondo puente de Castilla)  

Los planes de ataque

Tras el pronunciamiento de julio, que no tuvo igual suerte en todo el territorio español, ciudades como Madrid permanecieron leales al Gobierno de la República. Las tropas rebeldes de África se fueron agrupando en el sur de la península e iniciando una marcha hacia Madrid. Ya desde el 2 de agosto, que comenzaron su avance, Madrid era un objetivo militar. Las columnas rebeldes encontraron diversos problemas tácticos, pero en ningún momento se impidió o se detuvo su avance. Tres meses de avance constante por Extremadura, les sitúan el 6 de noviembre en los lindes exteriores de la Casa de Campo. Las cuatro columnas atacantes (la de Castejón, Asensio, Barrón, Tella) se encuentran a sólo siete kilómetros de la Puerta del Sol. Las dos únicos núcleos de grandes poblaciones atacados durante esos tres meses fueron Badajoz (el 14 de agosto las tropas del general Yagüe) y Toledo (general Varela). Los asaltos de las tropas atacantes tuvieron casi siempre tácticas similares, primero se ejecutaba un ataque frontal muy agresivo apoyado por efectivos de artillería pesada, y luego de se ejecutaba un desbordamiento por los flancos (maniobra envolvente), esto último solía causar pánico entre las tropas de milicias que poseían poca instrucción militar, lo que provocaba una retirada desordenada que acababa deshaciendo la defensa.[12]​ En algunos casos se procedía a rodear las fuerzas milicianas dejando expedita una vía de escape que era fuertemente bombardeada por la artillería. Estas tácticas fueron ejecutadas repetidas veces durante el avance a Madrid. Sin embargo ahora el objetivo militar era más extenso, y existían diversas posibilidades de ser abordado.

Por un lado se encontraban las agrupaciones de edificios ubicados en la orilla derecha del río Manzanares, estas agrupaciones se prolongan en barrios desde los que se podría establecer una resistencia considerable. El río que se encontraba canalizado desde el puente de los Franceses al de Princesa, la situación se convertía en peligrosa con algunos edificios dominantes en la orilla izquierda. Desde el río el avance es en cuesta arriba. La idea de llegar a la Ciudad Universitaria y a la plaza de España, y desde allí avanzar a lo largo de diversos puntos de la ciudad hasta dominarla era una de las posibilidades más tenidas en cuenta por Varela. Otra de las opciones era estirar el frente hacia el sureste (en dirección a Vallecas), pero quedó desechado al ver que al final no había punto de entrada a la ciudad. Tras evaluar Varela diversas opciones, se decide atacar a través de la Casa de Campo por la Puerta Rodajos y desde allí avanzar cruzando el Manzanares para penetrar en la Ciudad Universitaria. Desde allí estabilizando la zona se procederá a tomar diversas áreas de la ciudad. Se iba a ejecutar como dirección principal de esfuerzo el eje Suroeste-Nordeste para alcanzar la línea del Manzanares entre el puente de los Franceses y el Hipódromo (en la actualidad Club de Campo). Simultáneamente otras columnas deberían tomar los pueblos y barrios al sur de la capital y presionar sobre los puentes de Segovia, de Toledo y Legazpi, distrayendo a las fuerzas de defensa del escenario principal del ataque. La idea era avanzar por saltos sucesivos u oleadas, coordinándose las acciones de todas las columnas y fijar el avance siguiente.

Ordenamiento inicial de las fuerzas defensivas

La Escuela de Arquitectura fue uno de los primeros objetivos del asalto del día 16. (El edificio actual es restauración.)

El 6 de noviembre de 1936, a las ocho de la tarde, se convoca al general Miaja y al general Pozas para reunirse con Largo Caballero; a ambos generales se les entrega un oficio en sobre cerrado que pone en su membrete "para abrir a las seis horas del día 7".[1]​ Al salir ambos generales desobedecen las instrucciones del membrete y abren el contenido de su interior. Su sorpresa fue que al abrirlo, el contenido había sido cambiado, quizás por las prisas por abandonar Madrid. Su contenido era:

El Gobierno ha resuelto, para poder continuar cumpliendo con su primordial cometido de defensa de la causa republicana, trasladarse fuera de Madrid, encarga a VE de la defensa de la capital a toda costa. A fin de que lo auxilien en tan trascendental cometido, (…) se constituye una Junta de Defensa de Madrid. (...) Esa Junta tendrá facultades delegadas del Gobierno para la coordinación de todos los medios necesarios para la defensa de Madrid que deberá ser llevada al límite y, en el caso de que a pesar de todos los esfuerzos haya de abandonarse la capital, (…) las fuerzas deberán replegarse a Cuenca para establecer una línea defensiva en el lugar que le indique el General Jefe del Ejército del Centro.

firmado por Largo Caballero.

El oficio establecía la «defensa a toda costa» y al mismo tiempo el repliegue a la Cuenca, algo que a ojos de Vicente Rojo le era contradictorio desde un punto de vista puramente militar. Miaja debió recibir instrucciones verbales para mantener la capital durante al menos siete días. Esto daría tiempo para preparar una contraofensiva desde el Jarama guiada por Sebastián Pozas[14]​ La Junta es a partir de este instante la responsable de las operaciones militares. Miaja decide que Vicente Rojo sea el responsable del Estado Mayor de Madrid. Desde este mismo momento se organiza a gran velocidad la denominada defensa de Madrid contra las tropas asaltantes que se acercan a la ciudad.

Con el Gobierno de la República en su nueva residencia de Valencia, y el ejército rebelde a unos pocos kilómetros, la Junta para la Defensa de Madrid decide el día 7 de noviembre resistir el ataque. El planteamiento de la defensa de la ciudad diseñado por Vicente Rojo era tal que diversos mandos republicanos se encontraban ubicados en diferentes sectores del frente. Ya se contenía a las tropas del general Mola por el norte casi desde el inicio de la contienda, mientras que para frenar a las que avanzan por el sur se dispuso de la siguiente configuración:[15]

En el sector de la Ciudad Universitaria se encontraba la columna de López Tienda y posteriormente las tropas de Durruti, junto con las Brigadas Internacionales. Las tropas del general Miaja a lo largo del transcurso de la batalla fueron aumentando en diversos frentes comenzando con la cifra de 30 000 soldados. Dependiendo de las fuentes, las tropas de Varela consistían entre los 20 000 al comienzo de la contienda. El incremento de fuerzas debido a la incorporación de las Brigadas Internacionales llega a los cuarenta mil (16 de noviembre). El bando asaltante comienza a reclutar efectivos tras el primer asalto del día ocho.

Ordenamiento inicial de las fuerzas atacantes

Tras la liberación del Alcázar de Toledo se produce una marcha directa y rápida hacia Madrid de las tropas asaltantes. El tiempo era fundamental y los planes se organizan sobre la marcha. Se decide que los ejércitos que asaltan por el norte de Madrid permanezcan a la defensiva.

Según el plan, de las cinco columnas del general Varela y el coronel Yagüe, la primera, la de Asensio (Columna nº 3), cruzaría el Manzanares directamente debajo del Paseo de Rosales y subiría para tomar la Cárcel Modelo y el Cuartel de Don Juan. La columna del comandante Castejón (Columna nº 1) cruzaría más a la izquierda y se instalaría en la Fundación del Amo, en la parte de la Ciudad Universitaria más próxima a Madrid. Delgado Serrano (Columna nº 4), por la derecha, tenía que conquistar el Cuartel de la Montaña, con lo que quedarían a tiro el Palacio Real y la Gran Vía. Los comandantes Barrón (Columna nº 2) y Tella (Columna nº 5) avanzarían por los Carabancheles sin cruzar el Manzanares, para hacer creer que el ataque principal venía del sur. En este mes de noviembre es cuando se realiza una saca de presos de la Cárcel Modelo que acaba en las matanzas de Paracuellos.

La Orden General de Operaciones del general Varela para el día 8 de noviembre, inicio de la ofensiva, mencionaba:

Atacar para fijar al enemigo en el sector comprendido entre el puente de Segovia y el de Andalucía; a fin de desplazar el centro de la maniobra hacia el noroeste (N.O.) y ocupar la zona comprendida entre la Ciudad Universitaria y la Plaza de España, que constituirá la base de partida para nuevos avances en el interior de Madrid.