Batalla de la Arada

Batalla de la Arada
Guerra del gobierno conservador de Guatemala contra la coalición liberal de El Salvador y Honduras
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Teniente General Rafael Carrera, comandante en jefe de los ejércitos de Guatemala en la Batalla de La Arada
Fecha2 de febrero de 1851
LugarSan José La Arada, Chiquimula, Guatemala
Coordenadas14°43′00″N 89°35′00″O / 14°43′00″N 89°35′00″O / -89.5833
ResultadoVictoria guatemalteca
Beligerantes
State Flag of Guatemala (1851-1858).pngGuatemalaCivil Flag of El Salvador.pngEl Salvador
Flag of Honduras (1839-1866).svg Honduras
Comandantes
State Flag of Guatemala (1851-1858).png Rafael Carrera
State Flag of Guatemala (1851-1858).png Vicente Cerna
Civil Flag of El Salvador.pngDoroteo Vasconcelos
Fuerzas en combate
State Flag of Guatemala (1851-1858).png20004500
Bajas
State Flag of Guatemala (1851-1858).png25 muertos y cien heridos528 muertos y más de mil heridos

La Batalla de la Arada se libró el 2 de febrero de 1851 cerca de la ciudad de Chiquimula en Guatemala, entre las fuerzas de Guatemala y un ejército aliado de Honduras y El Salvador. La batalla formó parte de la guerra entre el gobierno conservador de Guatemala contra la coalición liberal de El Salvador y Honduras, y fue la amenaza más patente para Guatemala de perder su soberanía como república.

Antecedentes

Luego del retorno de Rafael Carrera, de su exilio en 1849, el gobernante salvadoreño Doroteo Vasconcelos dio asilo a los liberales guatemaltecos, quienes hostigaban al gobierno de Guatemala en varias formas: José Francisco Barrundia lo hacía desde un periódico con ese expreso fin; Vasconcelos alimentó, durante todo un año a la facción rebelde “La Montaña”, en el oriente de Guatemala distribuyendo dinero y armas entre los sublevados. A fines del año de 1850, Vasconcelos se sintió cansado de esta guerra lenta contra Guatemala y decidió obrar abiertamente. Así las cosas, el mandatario salvadoreño inicio una cruzada contra el régimen conservador de Guatemala, invitando a participar en la alianza a Honduras y Nicaragua; pero de ambos gobiernos solo el hondureño presidido por Juan Lindo aceptó participar en la invasión.

Entre tanto, en Guatemala, donde se conocían perfectamente los planes de invasión en su contra, el presidente Mariano Paredes toma las previsiones necesarias para enfrentar la situación, mientras el arzobispo don Francisco de Paula García y Peláez ordena en su archidiócesis rogativas de paz.

El 4 de enero de 1851 se reunieron en Ocotepeque los presidentes de Honduras y El Salvador, con la cual quedó sellada la alianza en contra de Guatemala. El ejército salvadoreño se componía de 4000 hombres perfectamente municionados y con apoyo de artillería; los hondureños por su parte, aprestaron dos mil hombres para la campaña. El grueso de las fuerzas aliadas se situó en Metapán, por ser esta una ubicación próxima a Honduras y a la frontera guatemalteca.[1]

La declaración de Guerra

El 28 de enero de 1851, el presidente salvadoreño dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala un extenso comunicado, en cual se manifestaba:

  1. Que el presidente guatemalteco abandonara el mando, para que fuera ocupado por un hombre de confianza de los invasores.
  2. Que Carrera fuera exiliado del país, debiendo ser conducido hacia alguno de los puertos del sur por un regimiento salvadoreño.
  3. Que una vez estuvieran en poder del mando de Guatemala la alianza invasora, se convocara a una Asamblea Constituyente.
  4. Que el ejército salvadoreño podría ocupar los territorios de Guatemala que considerara conveniente y por un tiempo indefinido.

Al que el gobierno guatemalteco respondió lacónicamente con una nota que decía:

«No tiene usted autoridad por las leyes de San Salvador para hacer declaratorias de guerra y no pudiendo mandar tropas sin permiso de las cámaras. Al presentarse armado, declarando la guerra a Guatemala, este gobierno, considera a usted y a los que lo acompañan como facciosos ejecutando una atentado en contra de la soberanía y libertad de la República de Guatemala. No nos corresponde, pues, otra cosa que dar conocimiento del anuncio que usted hace de que se introducirá con tropas en este territorio; al general en jefe del ejército de Guatemala que guarnece las fronteras, para que obre al honor y seguridad de la República. Dios guarde a usted muchos años.»
—Rafael Carrera[2]
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