Batalla de Tagina

Batalla de Tagina
Guerra Gótica (535–554)
Fecha 1 de julio de 552
Lugar Tagina, moderna Gualdo Tadino, Italia
Resultado Victoria decisiva bizantina
Beligerantes
Imperio romano de Oriente Reino ostrogodo
Comandantes
Narsés Totila  
Fuerzas en combate
Total: 25.000[5]
  • 1.500[4] jinetes
  • 8.000 arqueros[6]
Total: 15.000[4]
  • 2.000 jinetes[4]
Bajas
Desconocidas, bajas c. 6.000 muertos[7]
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La batalla de Tagina, también conocida como de Taginae o Busta Gallorum, ocurrió el 1 de julio de 552 en la localidad italiana de Taginae ubicada en Gualdo Tadino cerca de Gubbio. En ella se enfrentaron las tropas del Imperio romano de Oriente bajo el mando del general Narsés y las tropas del reino ostrogodo bajo el mando de su rey Totila.

La batalla finalizó con el triunfo de Narsés y terminó con el reinado de los ostrogodos en Italia.

Antecedentes

En el año 533 la batalla de Tricamerón significó el fin del reino Vándalo de África y la anexión del norte de África al Imperio bizantino lo que le proporcionó, al emperador Justiniano I, una excelente base de operaciones para actuar sobre Italia.

En el año 535, el asesinato por Teodato de la reina ostrogoda Amalasunta, hija del rey Teodorico el Grande, le dio a Justiniano el pretexto para iniciar una nueva guerra, esta vez contra los ostrogodos invadiendo Italia.

El general Belisario, vencedor de los vándalos en África inició a fines del año 535, la invasión de Sicilia. En el 536 conquistó Nápoles, lo que significó la destitución y muerte de Teodato por su propio pueblo siendo designado rey un guerrero llamado Vitiges, el que contrajo matrimonio con una nieta de Teodorico.

Vitiges, se aseguró la neutralidad de los francos entregándoles posesiones, que los godos poseían en la Galia, entre ellas Provenza, pero cometió un grave error, se retiró de Roma encargándole su defensa al papa Silverio, el que el 10 de diciembre de 536, le abrió las puertas de la ciudad a Belisario, a pesar que había prometido defenderla.

Vitiges, en marzo de 537, con un gran ejército puso sitio a Roma, su primera medida fue destruir los acueductos, dejando sin agua a más de un millón de romanos (otras estimaciones reducen la población en esta época a solo unas decenas de miles). En el futuro, aunque fueron reparados, nunca volvieron a funcionar como antes.

Belisario recibió refuerzos al mando del general conocido como Juan el Sanguinario, este avanzó sobre Rímini, localidad a solo 47 kilómetros de Rávena, la capital goda. Esto hizo que Vitiges levantara el sitio de Roma y se dirigiera al norte a proteger su capital.

Justiniano, para vigilar a Belisario, que cada vez ganaba más prestigio, le envió como refuerzo al general Narsés al mando de un ejército. La existencia de tres jefes bizantinos en Italia: Belisario, Narsés y Juan el Sanguinario produjo rencillas entre ellos, las que aprovechó Vitiges que a principios del año 539 envió a su sobrino Uraes que ocupara la ciudad de Milán. Uraes, luego de ocuparla efectuó una matanza que el historiador Procopio estimó en 300.000 personas (los historiadores actuales reducen los muertos a un máximo de 30.000; probablemente fueron muchos menos, porque si los hombres adultos fueron asesinados, en cambio los menores y las mujeres fueron esclavizados, y ellas entregadas a los burgundios).

Ante los reclamos de Belisario por las nefastas consecuencias de la división del mando, Justiniano ordenó el regreso de Narsés a Cosntantinopla. Belisario sitió a Fiésole y Ósimo, últimas fortalezas que resistían al sur de Rávena. El año 540, Belisario conquistó Rávena apoderándose del tesoro godo el que envió a Constantinopla e hizo prisionero a Vitiges. Después de esta acción Belisario regresó a Constantinopla, llamado por el Emperador.

A los ostrogodos le quedaban aún las ciudades de Verona y Pavía. Coronaron rey a Hildibaldo el que en el 541 derrotó a los ejércitos bizantinos recuperando prácticamente todo el norte de Italia. Ese mismo año Hildibaldo fue asesinado y lo sucedió Erarico, el que a los pocos meses fue también asesinado por Totila.

Totila, elegido rey, derrotó a los ejércitos bizantinos, cruzó los Apeninos y recuperó la Italia central, tomó Nápoles y en mayo de 543 cercó Roma. Ante lo anterior, Justiniano nuevamente envió a Belisario a Italia. El 17 de diciembre de 546 Totila tomó Roma, buscó la paz con Bizancio y abandonó la ciudad para enfrentar a Juan el Sanguinario que estaba devastando Lucania. Después se retiró a Tívoli. Continuaron varios enfrentamientos indecisos entre ambos ejércitos y a principios de 549, Belisario fue llamado a Constantinopla y Totila cercó Roma por tercera vez, hasta que le fue entregada.

Justiniano envió nuevamente a Italia a su Gran Chambelán el general Narsés. En el ínterin, Totila saqueó Corfú y con 300 naves navegó a lo largo de la costa del Epiro y Dalmacia destruyendo las naves que aprovisionaban al ejército bizantino que organizaba Narsés. Además, Totila cercó el puerto de Ancona, ante lo cual Valeriano pidió ayuda a Juan que se encontraba en Salona con órdenes de no moverse de allí hasta que no llegara Narsés. Juan desobedeció la orden y se puso en movimiento con 38 buques a los que se le sumaron 12 de Valeriano con los que obtuvo la victoria en una batalla naval.

Este revés afectó mucho a Totila, quién solicitó nuevamente la paz, solicitud que le fue rechazada una vez más por Justiniano. Negoció una alianza con el rey Teodebaldo rey de los francos. Sin embargo, los bizantinos perdieron tiempo cuando Justiniano decidió dividir la tribu de los hérulos entre los candidatos al trono Datius y Suartuas debido a la amenaza de su creciente poder, tras lo cuál procedió también a una campaña de castigo contra los gépidos en el valle del Danubio.[8]

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