Batalla de Madrid

Batalla por Madrid
Frente del Centro - Guerra Civil Española
¡No pasarán! Madrid.jpg
Fecha Asalto: 823 de noviembre de 1936
Sitio: 23 de noviembre de 193628 de marzo de 1939
Lugar Bandera de España Madrid, España
Coordenadas 40°25′08″N 3°41′31″O / 40.4189, 40°25′08″N 3°41′31″O / -3.69194
Resultado Madrid resiste hasta el final de la guerra
Cambios territoriales Los sublevados ocupan Carabanchel, la Casa de Campo y buena parte de la Ciudad Universitaria.
Beligerantes
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Bando republicano
Apoyada por:
Flag of the International Brigades.svg Brig. Internacionales
Bandera CNT-FAI.png Milicias confederales
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Bando sublevado
Apoyado por:
Bandera de Alemania Alemania nazi
Bandera de Italia Reino de Italia
Comandantes
Flag of Spain (1931 - 1939).svg José Miaja Menant
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Vicente Rojo Lluch
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Enrique Líster Forján
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Adolfo Prada
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Carlos Romero
Flag of Spain (1931 - 1939).svg José María Galán
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Francisco Galán
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Luis Barceló Jover   Ejecutado
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Antonio Escobar
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Emilio Bueno
Flag of Spain (1931 - 1939).svg José María Enciso
Flag of the International Brigades.svg Emilio Kléber
Flag of the International Brigades.svg Paul Lukács
Flag of the International Brigades.svg Hans Beimler
Bandera CNT-FAI.png Cipriano Mera
Bandera CNT-FAI.png José B. Durruti
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Emilio Mola
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Francisco Franco
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg José Varela
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg José Moscardó
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Ben Mizzian
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Asensio Cabanillas
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Rolando de Tella
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Fernando Barrón
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Antonio Castejón
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Francisco Delgado
Fuerzas en combate
Ejército del Centro
• 20 000-40 000 efectivos
• 50 tanques
• 70 piezas de artillera
Brigadas Internacionales
• 3 000-4 000 efectivos
Milicias confederales
• 4 000 milicianos
Aviación Republicana
• ?
Ejército de África
• 20 000 efectivos
• 30 tanques
Legión Cóndor
• 120 aviones[1]
Aviación Nacional
• ?
Bajas
± 10 000 muertos o heridos ± 5 000-10 000 muertos
o heridos
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La batalla de Madrid, denominada también como defensa de Madrid, es el conjunto de episodios bélicos sucedidos en la zona de Madrid durante el transcurso de la Guerra Civil Española. Tras el golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936, la sublevación militar diseñada por el General Mola tiene lugar con éxito en el protectorado español de Marruecos y parte del norte de España. Tras el fracaso de la rebelión en Madrid, en los días posteriores al pronunciamiento con la caída del Cuartel de la Montaña y el de Campamento, la ciudad queda bajo el dominio gubernamental de la Segunda República Española. Desde este instante, la toma de la ciudad de Madrid era un objetivo militar para las tropas sublevadas. Desde el norte las tropas del general Mola y posteriormente desde el Sur-Oeste por las tropas del General Varela y del Coronel Yagüe.

Durante el intervalo que va desde el golpe de estado en España de julio de 1936 hasta los primeros combates en noviembre, los militares sublevados reciben material militar y soldados de la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras que el Gobierno republicano no recibe la ayuda de la Unión Soviética hasta el mismo inicio de la batalla de Madrid. El combate se realizó en un relieve de la Meseta Central, donde los obstáculos geográficos no son de relevancia para las operaciones militares y es relativamente fácil la maniobra de las fuerzas militares en ambos bandos. Con la excepción de las montañas septentrionales del Sistema Central. El iniciador del plan fue el General Mola que analizando la situación diseñó un plan de avance centrípeto debido al poco apoyo previsto inicialmente por la Primera División Orgánica. La posesión de la capital era decisiva para el desenlace del conflicto, pues decidiría qué contendiente se haría con el control, ya que Madrid era un importante centro político, militar, estratégico y económico de primer orden además de la capital política y sede del gobierno de la República. Pero durante la batalla de Guadarrama las columnas provenientes de Pamplona, Valladolid y Burgos no consiguen atravesar los puertos de la Sierra y el frente se estabiliza a principios de agosto de 1936. A partir de ese instante las tropas del Ejército de África que avanzan por el sur comandadas por el General Franco tienen el protagonismo.

A pesar de que los principales combates tendrán lugar entre el otoño de 1936, y la primavera de 1937, desde el comienzo de la guerra hubo también importantes combates en áreas cercanas a la capital durante el verano y el otoño de 1936. La Defensa de Madrid tiene como particularidad haber sido la primera en la que se bombardeó a objetivos civiles dentro de una ciudad, algo que después se realizó en diversas ciudades españolas durante el conflicto español y después durante la Segunda Guerra Mundial.

Antecedentes

La lucha en la Sierra de Madrid

Áreas controladas por los sublevados al inicio del conflicto.

El General Emilio Mola, al que el gobierno de Manuel Azaña había destituido de su puesto en el Protectorado Español en Marruecos enviándolo a Pamplona como comandante militar de Navarra, fue el "Director" de la conspiración militar que pretendía acabar con el gobierno del Frente Popular salido de las urnas en febrero de 1936 (para ello hizo llegar a los militares comprometidos en el complot hasta trece Instrucciones Reservadas). En la segunda "instrucción reservada", datada el 25 de mayo de 1936, ya se fija como objetivo Madrid. El plan trazado es de carácter centrípeto (al contrario que los planes anteriores de la Junta de Generales que era de carácter centrífugo).[2] En él se atacaría a Madrid desde las guarniciones de Valencia, Zaragoza, Burgos y Valladolid. El "Alzamiento" del 17 al 20 de julio de 1936 fracasó en unos lugares y triunfó en otros, interviniendo diversos factores como la inicial indecisión de algunos mandos, la ignorancia de las directivas de Mola en algunos ámbitos militares, el periodo veraniego que tenía a un porcentaje de mandos intermedios de permiso de vacaciones, etc. En Madrid a pesar de existir algunos cuarteles rebeldes, permanecían la mayoría de ellos leales al Gobierno y no todas las guarniciones siguieron los planes establecidos. A pesar de todo Mola logró destacar tres columnas motorizadas procedentes de Valladolid, Burgos y Pamplona. La columna de Pamplona estaba compuesta por milicias requetés entrenadas desde meses antes, junto con tres batallones de infantería comandados por el coronel Francisco García-Escámez. La de Burgos era comandada por el coronel José Gistau Algarra y partió el día 20 de julio. El 22 partió la columna de Valladolid comandada por el coronel Serrador. Esta fuerza quedó detenida en diversos lugares de las laderas septentrionales del sistema Central, y serían las primeras en hostigar a Madrid por el norte. Finalmente, la situación llegó a un punto muerto a principios de agosto de 1936. Esta situación revelaba, ya a finales de julio, que el plan inicial de Mola estaba fracasado, en lo que al avance sobre Madrid desde el norte se refería.

Milicianas republicanas haciendo un descanso en los combates en el verano de 1936. Durante los primeros meses de la guerra las milicias de los partidos y de las organizaciones de izquierda fueron una de las bases fundamentales para hacer frente a las fuerzas sublevadas hasta que se creó el Ejército Popular de la República.

Los sublevados se acercan a la capital: comienza la defensa

A principios de octubre, con la moral de los sublevados muy elevada y sus fuerzas en el Frente del Tajo reorganizadas, se reinició el avance hacia Madrid. Mola había establecido el 3 de octubre la confluencia de una serie de columnas por el Norte, el Oeste y, sobre todo, por el Sur. Pero ante la resistencia republicana en la Sierra, este plan sería modificado y daría prioridad a los avances desde el Sur. E inmediatamente se pone de manifiesto el endurecimiento de la resistencia republicana, a pesar de que no puede ponerse freno a las tropas sublevadas. La punta de lanza de esta ofensiva seguía estando compuesta por regulares marroquíes y legionarios como venía siendo desde que comenzara su avance en Sevilla hacía dos meses, pero estas tropas se encontraban desgastadas en gran manera. Lister destacará que durante un contraataque republicano fueron capturados unos 50 moros que fueron enviados a su cuartel de retaguardia, descubriendo allí que son españoles vestidos con el uniforme de los regulares moros. Franco había ordenado vestir a soldados españoles como regulares africanos.[ cita requerida]

Franco será consciente de la aparición de una importante amenaza: empiezan a llegar informes alemanes sobre el paso por el estrecho de los Dardanelos de buques soviéticos cargados de material militar, hecho que está en relación con el envío de un embajador soviético a Madrid y el comienzo de las relaciones entre la Unión Soviética y la II República Española. El líder soviético Iósif Stalin y el Comintern habían decidido romper el aislamiento diplomático de la República y comenzar el envío de asesores y material militar. El 15 de octubre llega a Cartagena el carguero soviético Komsomol cargado con 50 tanques T-26 y asesores militares. Para el 19, ya está siendo enviado el nuevo material soviético hacia el frente de Madrid. Otra de las decisiones del Comintern consistió en la organización de una fuerza de voluntarios para la guerra de España con sede en París, aunque ésta ya se venía organizando desde el pasado verano. Ésta fuerza será conocida como las Brigadas Internacionales y para principios de otoño ya estaba siendo enviada a España hasta Albacete, que será desde entonces el Cuartel General de las mismas. Cabe destacar que este apoyo diplomático y militar de la URSS fue acompañado de la presencia de agentes soviéticos del NKVD, y que el mismo provocó un gran aumento del poder del PCE, algo que sería posteriormente muy criticado pero que se consideró como un mal menor en aquel momento.

El gobierno de Largo Caballero comienza a tomar medidas y prepara la defensa de Madrid con la creación oficial del nuevo Ejército Popular de la República el 10 de octubre, que no estará operativo hasta cierto tiempo después y que pretende poner bajo el mando de un militar profesional a las milicias anarquistas, socialistas y comunistas que hasta entonces había consistido en la principal tropa del frente republicano. Estas masas ya habían mostrado su alto espíritu combativo pero su casi nula preparación militar y desde luego, acompañada de la escasa experiencia en el combate de sus jefes. Después de la sublevación del 18 de julio se había producido la desintegración del estado y las fuerzas armadas de la República, que constituirá un hecho desastroso en la dirección de la guerra en el bando legítimo. A partir de éste momento empezarán a reconstruirse de nuevo con el objeto de hacerse con el control y de detener a los sublevados antes de que sea demasiado tarde. El 29 de octubre tendrá lugar un primer contraataque republicano de importancia en la localidad toledana de Seseña, dónde se produce el primer combate con los T-26 recién llegados aunque finalmente los republicanos son rechazados. El General Yagüe ya lo había confirmado hacía un mes y ahora se confirmaban los peores augurios de muchos comandantes sublevados, pero se continuó con los planes pues cada vez era más perceptible la cercanía de los combates a las afueras de la capital.

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