Batalla de Covadonga

Batalla de Covadonga
Conquista musulmana de la península ibérica
Don Pelayo.jpg
Estatua de Don Pelayo en Covadonga
Fecha 28 de mayo de 722
Lugar Bandera de España Covadonga, Cangas de Onís, Asturias, España
Coordenadas 43°16′24″N 4°58′50″O / 43.273372222222, 43°16′24″N 4°58′50″O / -4.9806694444444
Resultado Victoria decisiva asturiana
Consecuencias
Beligerantes
Emblema del Reino de Asturias.svg Don Pelayo y tropas astures IslamSymbol.svg Tropas de Munuza, gobernador de la región bajo el Imperio Omeya
Comandantes
Don Pelayo Al Qama  
Munuza  
Fuerzas en combate
300 soldados Desconocidas (se calcula que entre 800 y 1400 hombres. Según la Crónica de Albelda 187 000 hombres)
Bajas
Desconocidas (según los escritos solo sobrevivieron 10 hombres y Don Pelayo) Desconocidas (se estiman unas 600, incluido el propio Alqama)
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La batalla de Covadonga tuvo lugar en 722 en Covadonga ( España), un paraje próximo a Cangas de Onís ( Asturias), entre el ejército astur de Don Pelayo y tropas de Al-Ándalus, que resultaron derrotadas.[2] Esta acción bélica se considera como el arranque de la Reconquista.

Gobernaba el norte peninsular desde Gijón un bereber llamado Munuza, cuya autoridad fue desafiada por los dirigentes astures que, reunidos en Cangas de Onís en 718 encabezados por Pelayo, decidieron rebelarse negándose a pagar impuestos exigidos, el jaray y el yizia. Tras algunas acciones de castigo a cargo de tropas árabes locales, Munuza solicitó la intervención de refuerzos desde Córdoba. Aunque se restó importancia a lo que estaba sucediendo en el extremo ibérico, el valí Ambasa envió al mando de Al Qama un cuerpo expedicionario sarraceno que probablemente en ningún caso alcanzaría la cifra de 180 000 hombres dada por las crónicas cristianas.[1]

En cuanto a las fuerzas de Pelayo, la historiografía reciente las cuantifica en poco más de 300 combatientes. Con ellas esperó a los musulmanes en un lugar estratégico, como el angosto valle de Cangas de los Picos de Europa cuyo fondo cierra el monte Auseva, donde un atacante ordenado no dispone de espacio para maniobrar y pierde la eficacia que el número y la organización podrían otorgarle. Allí, en 722, se produjo el enfrentamiento, cuya dimensión se desconoce y que pudo tratarse de una batalla o una simple escaramuza. La cuestión es que las tropas sarracenas fueron diezmadas, obligando a Munuza a escapar de Gijón, donde se hallaba en ese momento. No logró huir el gobernador musulmán dado que él y sus tropas encontraron la muerte. Un centenar de hombres, mandados por Pelayo, habían ocupado la célebre cueva de Covadonga, atacando desde allí a las desconcertadas tropas moras. Al Qama halló la muerte en este lance, mientras que sus fuerzas sufrieron grandes pérdidas en su desordenada huida, al caer sobre ellos una ladera debido a un desprendimiento de tierras, probablemente provocado, cerca de Cosgaya en Cantabria.[3]

La batalla de Covadonga supuso la primera victoria de un contingente rebelde contra las fuerzas musulmanas y permitió que el reino no volviese a ser atacado. Tuvo una amplia difusión en la historiografía posterior como detonante del establecimiento de una insurrección organizada que desembocaría en la fundación, en principio, del reino independiente de Asturias, y de otros reinos cristianos que culminaría con la formación del Reino de España.[5]

Un viejo dicho asturiano dice « Asturias es España y lo demás tierra conquistada».

Visión musulmana de la batalla

Según la recopilación del cronista Al Maqqari ( Tremecén, 1578 - El Cairo, 1632)

Dice Isa Ibn Ahmand al-Raqi que en tiempos de Anbasa Ibn Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Belay [Pelayo]. Desde entonces empezaron los cristianos en al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islámicos, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta que llegara Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?». En el año 133[6] murió Pelayo y reinó su hijo Fábila. El reino de Belay duró diecinueve años, y el de su hijo, dos.

Crónica de Al-Maqqari
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