Batalla de Castillon

Batalla de Castillon
Guerra de los Cien Años
Battle of Castillon.jpg
Fecha 17 de julio de 1453
Lugar Castillon, Gironda ( Francia)
Coordenadas 44°51′20″N 0°02′26″O / 44.855555555556, 44°51′20″N 0°02′26″O / -0.040555555555556
Resultado Decisiva victoria francesa
Beligerantes
Armoiries Angleterre 1340.png Inglaterra
Blason province fr Gascogne.svg Gascuña
Flag of France (XII-XIII).svg Francia
Blason region fr Bretagne.svg Bretaña
Comandantes
Juan de Shrewsbury Jean Bureau
Juan de Blois
Fuerzas en combate
9.000 hombres 10.000 hombres
Bajas
4.000 entre muertos y heridos 100 entre muertos y heridos
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La batalla de Castillon, librada el 17 de julio de 1453, fue la última batalla de la guerra de los Cien Años. En ella se enfrentaron los ejércitos inglés por una parte y franco- bretón por la opuesta. Fue asimismo la primera batalla documentada en la cual la artillería demostró ser el factor decisivo.

Antecedentes

Lograda la reconquista de Normandía en 1450, Carlos VII de Francia envió al teniente general Dunois a reconquistar Guyena. El militar reunió un gran ejército y logró, en 1451, el objetivo que le había sido ordenado.

Los ingleses confiaban para la defensa de esa ciudad en la lealtad de miles de gascones, que siempre habían colaborado en la defensa de los territorios capturados frente a los intentos de reconquistarlos por parte de los franceses. Los ingleses tenían pocas tropas propias en la región, y los gascones proingleses se enfrentaban a graves problemas por los constantes y decididos ataques franceses. Así fue que Dunois recuperó Guyena en un tiempo sorprendentemente breve.

La rápida campaña de reconquista culminó el 30 de junio de 1451 cuando los franceses entraron victoriosos en la capital gascona de Burdeos. La estrella inglesa en el conflicto parecía a punto de apagarse y la dilatada guerra de los Cien Años se acercaba a su fin. Sin embargo, luego de trescientos años de dominación inglesa los habitantes de la ciudad se consideraban ya —y en los hechos lo eran— ingleses. En consecuencia, enviaron una embajada a Inglaterra y exigieron al rey Enrique VI que reconquistara la ciudad. Estaban disconformes porque los nuevos señores franceses pretendían regular el comercio y cobrarles impuestos inusualmente altos para financiar el esfuerzo de guerra.

El monarca accedió y envió a Juan Talbot, primer conde de Shrewsbury, para que organizara una fuerza militar, navegara hacia Francia y cumpliera los deseos de la población proinglesa de la región de Burdeos. El comandante inglés tenía más de 70 años, pero era un veterano duro y competente.

Desembarco y captura

El 17 de octubre de 1452 Talbot desembarcó cerca de Burdeos, mandando una fuerza de más de 3.000 hombres de armas y un grupo de experimentados arqueros.

Al ver aproximarse a la fuerza inglesa, los habitantes se amotinaron contra la guarnición francesa que defendía la ciudad, y por la fuerza los expulsaron, abriendo luego las puertas de la muralla a sus "compatriotas". La fracción gascona de la población siguió el ejemplo de los demás y dio la bienvenida al ejército invasor. La mayor parte de las aldeas en los alrededores de Guyena hicieron lo mismo.

La supuestamente fácil reconquista francesa amenazaba complicarse por un grave error de información estratégica: Carlos VII había creído que Talbot se dirigía a capturar Normandía. En vez de ello, los ingleses habían aparecido en Burdeos.

A lo largo del invierno, Carlos VII de Francia decidió actuar: reunió a sus ejércitos y los preparó para efectuar una campaña punitiva y recuperar Burdeos. Al llegar la primavera, Carlos avanzó hacia la ciudad, dividiendo a su fuerza en tres cuerpos distintos que efectuaron la marcha de aproximación desde tres direcciones diferentes: desde el noreste, este y sudeste. El propio rey mandaba la reserva de retaguardia.

Refuerzos y cambio de planes

Ante el grave problema que representaba el ejército enemigo que lo acechaba, Talbot pidió y obtuvo refuerzos. Se le entregaron otros 3.000 hombres al mando de su hijo, el señor de Lisle, que, sin embargo, seguían siendo insuficientes para hacer frente a los miles y miles de franceses que se agazapaban en las fronteras de Gascuña. Muchos gascones (tal vez unos 3.000) se unieron también a Talbot.

Juan Bureau, jefe del ejército galo, ordenó a su ejército oriental que pusiera sitio a la cercana ciudad de Castillon (hoy Castillion-la-Bataille), sobre la orilla del río Dordoña, obligando a Talbot a abandonar su plan original, que consistía en hacerse fuerte en Burdeos y resistir allí un asedio. Ante las novedades, el comandante inglés tuvo que salir de la ciudad y dirigirse a Castillon para intentar levantar el sitio.

El mando francés

Tal como ocurrió con frecuencia en la guerra de los Cien Años, el ejército francés no tenía un mando único. El mando nominal lo ostentaba Juan de Blois, conde de Périgord, vizconde de Limoges y conde de Penthievre. Blois era bretón.

Junto con él se encontraban los jefes Juan de Bueil y Santiago de Chabannes. Por encima de todos ellos (salvo la autoridad política que detentaba Blois) mandaba el experimentado ingeniero militar Juan de Bureau, a quien acompañaba su hermano Gaspar como jefe de artillería. Como era usual en aquellos tiempos, el jefe de ingenieros dirigía los asedios y los sitios. Blois y los demás, según correspondía a la nobleza, mandarían sobre la caballería pesada.

Defensa francesa

Juan Bureau, temeroso de Talbot, ordenó a 7.000 de sus casi 10.000 soldados que fortificaran los alrededores de Castillon: les hizo cavar un profundo foso, proteger las murallas con multitud de estacas afiladas y colocó 300 cañones sobre el parapeto. Esta actitud es inexplicable por lo extremadamente defensiva. Bureau disfrutaba de una enorme superioridad numérica que algunos historiadores estiman en 6 a 1; sin embargo, no intentó atacar a Talbot ni hacer el menor esfuerzo para forzar la entrada en Castillon.

Los hermanos Bureau habían estado en la región para la campaña de 1451, y la conocían como la palma de su mano. Esto explica que ordenaran a sus hombres cavar las trincheras y los fosos directamente en sus lugares adecuados, en un banco seco del río Lidore, afluente del Dordoña. Las líneas defensivas francesas pueden verse aún hoy marcadas en el terreno desde un avión o mediante la aerofotografía.

Además de los cañones, los defensores franceses disponían de cantidades de armas de fuego de mano, que habían sido suministradas por un mercenario genovés llamado Guiribaut. Este mandaba a los hombres que las utilizarían.

Las secciones de artillería constituían la fracción principal del ejército francés. Su personal ha sido estimado en 6.000 hombres, aunque ciertos historiadores militares elevan esa cifra hasta 9.000 artilleros. La caballería estaba constituida por un millar de bretones ubicados a un kilómetro y medio del campamento principal.

El campamento estaba justo fuera del alcance de la artillería defensiva de Castillon, y, como se ha dicho, Bureau no hizo esfuerzo alguno para establecer un cerco más estrecho ni para aislar a la ciudad. Todo indica que su intención era presentar batalla a la fuerza enemiga que intentara levantar el sitio. Para ello, como medida de seguridad adicional, dejó un millar de arqueros mandados por Joaquín Roualt en el Priorato de San Lorenzo, situado al norte de Castillon. Cualquier fuerza de levantamiento del sitio que se aproximara desde el norte debería pasar por allí.

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