Batalla de Brunete

Batalla de Brunete
Frente del Centro - Guerra Civil Española
Batalla de Brunete.png
Fecha 6 - 25 de julio de 1937
Lugar Quijorna, Villanueva de la Cañada, Brunete y alrededores ( Madrid), España
Coordenadas 40°24′00″N 3°59′00″O / 40.4, 40°24′00″N 3°59′00″O / -3.98333
Resultado Tácticamente indecisa
Victoria estratégica sublevada[1]
Cambios territoriales Los republicanos consiguen recuperar algunos territorios al norte de Brunete.
Beligerantes
Flag of Spain (1931 - 1939).svg República española
Flag of the International Brigades.svg Brig. Internacionales
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Fuerzas sublevadas
Bandera de Alemania Alemania nazi
Bandera de Italia Reino de Italia
Comandantes
Flag of Spain (1931 - 1939).svg José Miaja Menant
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Vicente Rojo
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Juan Guilloto León
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Enrique Jurado
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Segismundo Casado
Flag of Spain (1931 - 1939).svg Enrique Líster
Flag of the International Brigades.svg General Walter
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Francisco Franco
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg José Enrique Varela
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Juan Yagüe
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg José Iruretagoyena
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Fernando Barrón
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Sáenz Buruaga
Fuerzas en combate
Ejército de Maniobra
• 85.000 soldados[2]
• 220 piezas de artillería[2]
• 130 tanques[2]
• 40 carros blindados[2]
Aviación Republicana
• 300 aviones[2]
Ejército del Centro
• 65.000 soldados
Aviación sublevada
• 200 aviones
Legión Cóndor
• 80 aviones
Bajas
20.000 muertos y heridos[3]
60-100 aviones[3]
17.000 muertos y heridos[3]
23-25 aviones[3]
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Se conoce como batalla de Brunete al conjunto de operaciones desarrolladas, desde el 6 hasta el 25 de julio de 1937, en esta población y otras aledañas del oeste de Madrid durante la Guerra Civil Española. Esta ofensiva lanzada por el Ejército Popular de la República tenía como objetivo disminuir la presión ejercida por las fuerzas sublevadas del bando franquista sobre Madrid y al mismo tiempo aliviar la situación en el frente Norte.

Aunque inicialmente las fuerzas republicanas lograron avanzar y adentrarse en el territorio enemigo con relativo éxito, a los pocos días de comenzar las operaciones la ofensiva republicana se agotó y sus avances quedaron detenidos. El general Franco decidió detener la Ofensiva del Norte y trasladó refuerzos a la zona centro para poder lanzar una contraofensiva y recuperar el terreno perdido. Tras una semana de duros combates las fuerzas de Franco habían logrado recuperar la mayor parte del terreno perdido inicialmente, momento en que se dio por terminada la batalla. Ambas partes sufrieron un elevadísimo número de bajas sin que ninguno se alzara con una victoria clara. Los republicanos, que fueron los que tuvieron un mayor número de bajas, no lograron su principal objetivo y la Ofensiva del norte se retrasó tan solo un mes más del plan original. Por su parte, las fuerzas sublevadas detuvieron sus operaciones en el norte y sufrieron un elevadísimo número de bajas por un objetivo de tan escasa importancia como era Brunete. Para las Brigadas Internacionales esta batalla también resultó especialmente sangrienta, sufriendo durante la misma unas bajas muy elevadas.

Brunete está considerada como uno de las enfrentamientos más sangrientos de la Guerra civil española. Así mismo, se convirtió en la principal batalla de la guerra civil en cuanto empleo de carros de combate y grandes masas acorazadas, especialmente por su trascendencia técnica para el empleo de los carros de combate.[4] Posteriormente la dictadura franquista creó la llamada División Acorazada Brunete, denominación que recibió en honor a este acontecimiento militar.

Antecedentes

Contexto militar previo

El 17 de mayo de 1937 cae el gobierno de Largo Caballero tras los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, y accede Negrín a la jefatura del gobierno republicano.

En estas fechas los franquistas están dedicados plenamente a la reducción del frente norte, habiendo iniciado su avance desde abril. Bilbao ha caído en poder de los sublevados el 19 de junio, sin poder ser detenidos por el Cinturón de Hierro, por lo que los esfuerzos del bando franquista se dirigen ahora, con gran intensidad, hacia la ocupación de Cantabria y Asturias. Por eso, el Estado Mayor republicano toma la decisión de desencadenar una ofensiva en la zona central de España, específicamente en los alrededores de Madrid y en dirección de Castilla la Vieja. Este ataque obligaría a los franquistas a detraer fuerzas del frente Norte, cuya situación se está tornando muy delicada para las tropas leales a la República, y simultáneamente mejorar la situación de la cercada Madrid, amenazada por los rebeldes desde el norte y el oeste. Esta decisión se motivaba, además de por los objetivos de índole estratégica citados, por el objetivo político del gobierno de Negrín de demostrar a los consejeros soviéticos que la República también tenía iniciativa militar para recuperar el terreno perdido y no se limitaba a detener los ataques rebeldes (como sucedía con los éxitos ganados en la batalla de Guadalajara y la defensa de Madrid en noviembre de 1936).

Término municipal de Brunete, localidad en torno a la cual tuvo lugar esta batalla.

El gobierno de Negrín y sus aliados (socialistas contrarios a Largo Caballero y comunistas) habían calculado que esta demostración de fuerza, si tenía éxito, fortalecería además la imagen del gobierno republicano ante Francia, mostrando que la República sí tenía fuerzas suficientes para causar una derrota decisiva a los sublevados. Se esperaba además que contribuiría a la reapertura de la frontera de los Pirineos, lo que permitiría el traslado del material bélico almacenado y retenido en territorio francés a causa de la No-intervención. La operación ofensiva de Brunete, a pesar que el mariscal soviético Malinovsky sostuvo en sus memorias que había sido planeada y dirigida sólo por los soviéticos, fue diseñada íntegramente por los coroneles de Estado Mayor Rojo y Matallana, con la anuencia de consejeros soviéticos.

Una operación de este tipo había sido considerada ya en tiempos del gobierno Largo Caballero, pero no hubo unanimidad respecto al lugar donde llevarla a cabo. En un principio los mandos del Ejército Popular Republicano pensaron en Extremadura, aprovechando la débil defensa de los franquistas en dicha zona, y que este plan implicaría la gran ventaja táctica de partir en dos el terreno ocupado por los rebeldes (el llamado Plan P elaborado por el coronel Vicente Rojo), aislando decisivamente la Andalucía franquista del resto de la zona sublevada. No obstante, los consejeros militares soviéticos rechazaron el «Plan P» pues este exigía desplazar un gran contingente de tropas a un lugar lejano de las principales ciudades en poder de la República, dificultando el abastecimiento de esas tropas así como su mismo transporte. Sin embargo, los asesores soviéticos aconsejaban un ataque en la zona de Brunete, por su proximidad a Madrid, lo que permitía ese desplazamiento de amplias fuerzas con menos riesgos para el objetivo vital de la defensa de la capital.[5] Los mandos militares del Partido Comunista de España habían ganado mayor influencia en el gobierno republicano tras la dimisión del socialista Francisco Largo Caballero, y se adhirieron a la posición soviética, pidiendo que el gobierno de Negrín aprovechara la ocasión para acreditar que la República podía también pasar a la ofensiva.

Plan de operaciones

El plan diseñado por el estado mayor del general José Miaja, ubicado en el palacio del Canto del Pico, en Torrelodones, consistía en lanzar un ataque desde el sector situado al norte de la carretera que cruzaba Majadahonda, Villanueva del Pardillo, Valdemorillo, y El Escorial para seguidamente avanzar hacia el sur hasta alcanzar Móstoles y Navalcarnero. Esta primera parte del plan correría a cargo de los Cuerpos de Ejército V (dirigido por el líder comunista Juan Modesto) y el XVIII (dirigido por Segismundo Casado). Tras la toma de Navalcarnero, un segundo ataque se efectuaría en dirección contraria, partiendo desde Carabanchel y Usera a cargo de fuerzas del II Cuerpo de Ejército las cuales, de acuerdo con el plan trazado, convergerían con las del XVIII Cuerpo de Ejército en Alcorcón.[6] Con esta operación las fuerzas franquistas que sitiaban Madrid debían quedar en situación de aislamiento, reduciendo drásticamente la presión sobre la capital española. Previamente a estos ataques se llevaría a cabo una acción secundaria de diversión en la zona de la Cuesta de la Reina, próxima a Aranjuez y muy al sur de la zona de operaciones prevista en el plan.

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